Anibal Fernández se queja de lo que causó

La Gendarmería fue convertida en estos años en un grupo de boy scouts y sicólogos para proteger cortadores de caminos y evitar que las víctimas tomen represalias. Por qué le llama la atención a don Anibal Fernández que sus órdenes de despejar las rutas no fueran cumplidas. Los gendarmes no saben qué hacer porque cada vez que actuaron del modo en que fueron Ententrenados para hacerlo, fueron sus cabezas las que rodaron y no las de los funcionarios políticos.

En la entrada del puente subfluvial la Gendarmería había arreglado con los ruralistas que para que éstos no impidieran el paso de los camiones, ese trabajo lo harían ellos. Esto después de una trifulca. Los pobres no tienen ni idea de qué es lo que deben hacer.

Lo paradójico es que al mismo tiempo la fuerza bruta, sin límites, sin control de legalidad, fue puesta en los grupos parapoliciales como los de D’Elía y Moyano. Esta dualidad por la cual se aplicó mano blanda con las fuerzas legales y mano dura con las fuerzas ilegales se resuelve si a éstos últimos se les pone uniforme y se blanquea la situación.

¿Se “isabeliza” la señora?

Van rápido los acontecimientos que relativizan la formalidad del poder en cabeza de Cristina Kirchner. Por más que Aníbal Fernández lo niegue (o en su caso tal vez justo porque lo niega) el renacimiento del PJ después de su estado de coma judicial coloca al marido al frente de una estructura que más que un partido será un ámbito en el que se tomarán más decisiones que en la Casa de Gobierno.

Es propio de la cultura peronista la confusión entre estado y partido. Por eso los presidentes de esa facción eligen presidir el PJ como una forma de evitar que se les divida el poder. Con más razón tendría que cuidarse la mujer de su propio marido que le regaló el cargo.

Sumemos a eso el gusto por las vacaciones de la señora, su cómoda agenda de actividades y tenemos en menos de dos meses en vías de consumación la “isabelización” de la señora presidente que venía a “continuar el cambio” y mejorar la “calidad institucional”.

Lo que está ocurriendo puede que sea la confirmación de otra gran frase de Aníbal Fernández señalando que Cristina Kirchner era “uno de los mejores cuadros políticos del país” Un cuadro de esos para colgar en el living.

Es la corona II o El gobierno confiesa II, III y IV

La vieja “marroquinería política” como diría Jorge Asis, adquirió con el kirchnerismo dimensiones guarangas. El socialismo del Siglo XXI más los “idealistas” de la década del 70, más sus satélites y cómplices “derecho-humanistas”, son quienes son como diría el ex presidente Battle, una manga de chorros del primero último y venían proyectando en la década del noventa y en el “neoliberalismo” a nivel regional lo que ellos son.

Lo primero que uno piensa en la sucesión de bochornos delictivos del oficialismo en los últimos meses más todos los otros episodios anteriores que no llegaban a los diarios o desaparecían como si fueran “corrupción entre privados” es que, como dijo Tortita Negra en un comentario, estamos en presencia de una guerra interna en el reino Kakal. Hasta Miceli misma dio a entender que su propio papelón era producto de una operación. Pero era verdad, ese es el detalle que se le escapó a Miceli. Las operaciones consisten en dejar que salgan a la luz los actos de rapiña diarios en los que este sistema de parásitos que es el neomontonerismo

Acá no hay juegos, ni chistes que creen un mito como el de la década del noventa, sino hechos, uno atrás del otro. Sin ninguna tapa catástrofe de Clarín que les de inicio, sino la inercia espontánea de los acontecimientos. Absurdos todos, propios de chorros de octavo nivel. Ese ridículo no es otra cosa que la expresión de la impunidad de la que gozan cuando no se están peleando y todo se tapa. Veamos los noticieros, los canales de noticias y veremos como todo está manejado de forma tal que hasta la nieta de doña Rosa se da cuenta de que la filósofa Cristina es una novela. Los únicos que permanecen impasibles en sus temas son los opositores. El “mundo mejor” hegeliano es esta joda loca que estamos viendo.

Aníbal Fernández, pobre Aníbal Fernández. Se pasea por los medios oficialistas explicando las cosas más ridículas. Pero el oficialismo no puede evitar confesar con sus actos como ya lo hizo con el caso Skanska cuando trató de echar al juez López Biscayart. Al votar los diputados del oficialismo por orden del jefe de todas las valijas en contra de los pedidos de informes está dejando claro que éste es un escándalo del oficialismo, aunque trate de explicar que fue otro error. Y cuando el señor De Vido y el propio Kirchner le cortan la cabeza a un propio como Uberti, no hacen otra cosa que volver a confesar. ¿Por qué hacer responsable del “error” a Uberti si el responsable de la contratación del avión era el presidente de ENARSA Exequiel Espinosa presente en el viajecito? La decisión muestra nada más y nada menos dónde están las responsabilidades.

La corrupción montonera explota por todos los costados aunque manejen y compren a todo el mundo. Una dictadura necesita ser dictadura a fondo o de lo contrario es nada más que este espectáculo de payasos ladrones de cuarta que estamos viendo. Y cuidado que las dos posibilidades están abiertas y que si no avanzan no es por escrúpulos.

Para ponerle un broche de oro al asunto, la empresa estatal kakista ENARSA contrata un avión para trasladar dinero en negro de los negocios turbios del kakismo con la revolución bolivariana. Un buen caso para los defensores del estatismo.

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Un ministro que no necesita cuidarse de lo que dice

El ministro del interior mira la vida como doña Rosa. Un fallo judicial con un resultado que no le parece “justo” en términos de telenovela (al malo no recibe su merecido) lo lleva a hacer manifestaciones públicas como tipo sensible que es.

Claro que hay un par de problemas, aunque como Majul no los notará y él es como si fuera una especie de intelectual en la Argentina, no pasará nada.

El primer problema es que los fallos son justos o injustos no en base a sus conclusiones sino a todo el proceso que llevó a la sentencia. Esto incluye los hechos que el tribunal haya considerado relevantes y probados y los que habrá dejado de lado por irrelevantes y no probados. También el derecho como lo haya entendido y varias cosas más que no entendería doña Rosa, pero un ministro del interior que además es abogado si. Le alcanza para saber que poco puede decir sobre un fallo desde afuera de la causa y que lo poco que pueda decir no es una sentencia de condena o absolución del fallo en sí.

El segundo punto es que para los fallos erróneos o injustos existen las instancias y los recursos. Eso es algo que está a cargo de los abogados y fiscales y no de las autoridades políticas.

Tercero, el señor Anibal es ministro del interior, no puede meterse con un fallo judicial, es una cuestión evidente de respeto a otro poder del estado que entre otras cosas no tiene, o no debería tener, acceso a los majules de este mundo cruel. El dirá que tiene derecho a opinar, yo le contestare que no tiene ningún derecho porque tiene una responsabilidad como ministro. Menos cuando él mismo no cumple con sus obligaciones en relación al delito bajo ningún estándar aceptable.

Por último. Si el ministro entiende que algo hay que falla en el sistema más que en una sentencia judicial. Si cree que las sentencias o las doctrinas exculpatorias de la responsabilidad de orden izquierdo-sociológicas obstaculizan la necesidad de Justicia ante los crímenes por simpatías con el crimen en las que se basan algunos antecedentes legislativos, el camino es proponer cambios. Laburar que le dicen, en lugar de hacer exhibiciones.

Pero como le digo ministro. No se caliente que Majul ni se da cuenta.

Anibal que es Fernandez desmiente a Verbitsky

Ambos voceros presidenciales se parecen bastante en sus argumentaciones, pero como no coordinan sus manifestaciones se contradicen. Mientras El perro dijo a Noticias que los escándalos que salpican al gobierno son una campaña de su Alteza Kakal para combatir la corrupción y repitió la tesis oficial de que ésta empezó con Skanska, para Anibal Fernandez todo es una campaña pero contra Kirchner.

También dijo mister minister que la campaña electoral debe ser una discusión de ideas ¿Habrá debate de la señora? Es un poco contradictorio con sus discursos y su comparación de la democracia con una ruleta rusa. Esas alterntivas a la señor le resultan fatales. Habría que contarle que el azar no juega ningún papel, si no no nos podría haber ido tan mal.

No se fácil ser el justificador de un gobierno que más que explicaciones necesita todo el tiempo coartadas.

Stornelli confesó

En Perfil hace rato que se informa lo que se debe informar y hoy parece ser el día en el que encuentro titulares bien puestos por todas partes. Contra la tesis de Morales Solá, que compraron unos cuantos, que convierte al fiscal del caso Skanska en una “víctima de una jugada” (con el probable objetivo de preservarlo por los servicios prestados en el pasado en la demostración de la malignidad de la década del noventa), el portal de Fontevecchia pone la cuestión en términos precisos después del reportaje hecho ayer por el señor Majul: “Clara muestra de la escasa independencia del Poder Judicial. CASO SKANSKA. EL FISCAL STORNELLI CONFESO QUE CHARLA TODAS LAS SEMANAS CON ANIBAL FERNANDEZ“. 

El antinoventismo de la Alianza primero y los gobiernos que lo siguieron después por odios personales, resentimientos o utilitarismo político si escrúpulos, no dudó en recurrir a la ilegalidad, al invento de figuras penales y al absurdo más absoluto para perseguir a lo que el brillante vice presidente que tuvimos y actual delegado kakista para hacer huevo en el Mercosur, don Chacho Alvarez, marcó en su momento como “casos emblemáticos de corrupción”. En términos más claros y menos berretas, determinaron a quienes se les debían probar cosas y luego se lanzó a la gente con menos escrúpulos y veleta del poder judicial a una cacería.

El kirchnerismo no debe ser investigado con las mismas armas, no porque no lo merezca en particular, sino porque no lo merecemos quienes queremos vivir bajo el imperio de la ley y con esas armas sólo conseguiremos cambiar de bandoleros otra vez. Nada tienen que hacer si se quiere recuperar la Justicia imparcial, los Monner Sanz ni los fiscales visitantes de despachos oficiales. No importa si ahora se pelean con el gobierno, no es el tipo de personas con el que se reconstruyen las instituciones. Los funcionarios deben ser investigados y juzgados por gente que no sea ahora, ni haya sido antes, ni se demuestre dispuesta a ser amanuense. Y la peor versión de esta lacra es la que se demuestra disponible para perseguir inocentes. Y digo inocentes en el único sentido en que lo utilizaría un republicano: como aquél a quién no se le ha probado un crimen previamente tipificado como delito.

El fiscal Stornelli confesó algo más que reuniones con el ministro del interior. Habló de una amistad. Si se ve la forma en que se le responde desde el Poder Ejecutivo, esa amistad es un tanto particular. Parece inspirada en el poder del ministro más que en afinidades personales. De cualquier modo un fiscal federal no puede mantener una relación amistosa de ese tipo, menos en los despachos oficiales.

Se equivocan y muchos los que piensan que “la amistad” puede convertirse rápido en “enemistad” y así convertir en “útil” al señor Stornelli para investigar la fiesta kakista. El derecho no requiere enemigos, sino gente imparcial y seria. Menos aún enemigos de los que se debilitan y amigos de los que se fortalecen.

De paso sería necesario investigar si anticipó los pedidos de indagatoria al ministro y si existieron gestiones en ese sentido de la señora Ocaña que también es funcionaria pública y tiene sus deberes que cumplir. Al final todo el mundo muestra su naturaleza.

Actualización: Para aclarar un poco más el significado de las declaraciones de Stornelli. Tampoco correspondería que diera información de ningún tipo sobre la causa. No hay “medida de las posibilidades posibles”; no lo puede hacer. Tampoco debe admitir que el gobierno le muestre su interés en la causa y mucho menos seguir asistiendo a los despachos oficiales a pesar de eso. Ni siquiera es un argumento verosímil que quisiera el señor Fernández tener la información para “proceder administrativamente”. Una estupidez, eso es algo con lo que se cuenta al mismo tiempo que se dan a conocer los pedidos de indagatoria. Y algo que me señala un amigo: El pedido de indagatoria Stornelli lo había hecho antes de estas reuniones con Fernández. La información que compartió con el ministro no puede ser sobre tal pedido, sino de la decisión ya tomada del juez Montenegro, convirtiéndose en un informante de quienes están siendo investigados. 

Actualización: Les transcribo el comentario del doctor Guillermo Rivarola (que de esto sabe más que yo por cierto) a otro post sobre el tema que reprodujo La Historia Paralela:

El artículo 204 del Código de Procedimientos en Materia Penal -ley 23.984- establece en su párrafo final : “EL SUMARIO SERÁ SIEMPRE SECRETO PARA LOS EXTRAÑOS”. Es decir, -aclaro- para los que no son IMPUTADOS, ni QUERELLANTES, ni TERCEROS CIVILMENTE DEMANDADOS, NI ACTORES CIVILES. Va de suyo, por lo que se conoce hasta ahora, que el Ministro del caso no ocupa ninguno de esos roles en el SUMARIO PENAL de mención, de modo que para él, es -o era- un tema SECRETO, al cual no debió tener acceso por vía alguna, como lo manda la ley arriba citada. Además, el art.157 del Código Penal dice:” será reprimido con prisión de un mes a dos años e inhabilitación especial de uno a cuatro el FUNCIONARIO PUBLICO que revelarehechos,actuaciones o documentos que por ley deben quedar secretos”,en tanto el art. 248 del mismo código sanciona al funcionario que no ejecuta las leyes cuyo cumplimiento le incumbiere con prisión de un mes a dos años. Saquen conclusiones de nuestra juridicidad.

Guillermo F. Rivarola