Murió Chavez ¿Cuándo?

¿Cuándo Murió Chávez?

Murió Hugo Chávez Frías, dictador electo de Venezuela. El problema es cuándo.

El manejo de estilo soviético de la información sobre la salud o la condición del ex presidente abre un interrogante imposible de responder por ahora acerca del momento en que se produjo su deceso, incluso cuál era su estado cuando el señor Maduro desconociendo la Constitución oficialista asumió la presidencia de la nación sin su presencia, sin siquiera una un documento firmado por Chávez.

No es sólo cuestión de que estuviera clínicamente vivo, sino de si estaba en uso de sus facultades mentales y con posibilidad de recuperación para sostener la postergación de su asunción del modo en que se la fundamentó.

El problema es de quienes ejercen de hecho el gobierno, son ellos quienes tienen que mostrar, exteriorizar, la legitimidad del lugar que ocuparon.

Los indicios están todos en contra, un manejo oscurantista de la información, la ausencia de comunicados médicos, el ocultamiento de la supuesta llegada desde Cuba de modo clandestino, lo que nos lleva a interrogar si llegó vivo o en qué estado de la isla, o si el traslado no fue otra cosa que quitarse de encima los Castro el problema de no haberlo salvado. Si volvía a Caracas para su recuperación, algo por lo menos en el diagnóstico de los médicos cubanos estaba equivocado.

Este es el problema institucional e internacional, desde que Venezuela pertenece al Unasur,  al Mercosur y a la Organización de Estados Americanos, organismos multilaterales que contienen cláusulas democráticas.

El aparato de agitación del gobierno de hecho de Venezuela continúa la carrera por su supervivencia, intentando desviar la atención hacia cuestiones sentimentales y atacando a la oposición por su supuesta alegría. No tiene ningún interés los sentimientos de unos u otros, no hay motivos para reducir cuestiones políticas e institucionales al conflicto de una telenovela, por más que tengamos que soportar en la Argentina de ahora en más declaraciones de ocasión que están a la altura de nuestro nivel intelectual actual. Así empezarán las manifestaciones al estilo “la muerte no se le desea a nadie” que nos notifiquen que sus autores no ponen los codos en la mesa cuando se sientan a comer.

En el año 2011 Hugo Chavez llevó a cabo ante las cámaras de televisión la autopsia de Simón Bolivar, buscando confirmar alguna conspiración que distraiga sobre los problemas económicos. El vacío institucional y hasta histórico que la misteriosa muerte de Chavez tiene una solución, que es una autopsia igual de pública, hecha ante médicos internacionales, que verifiquen el momento y las causas de la muerte, para que Venezuela pueda ser considerada aún un miembro pleno de instancias internacionales que exigen el cumplimiento de estándares internacionales.

El amor populista

Evita vive, también viven Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Viven porque los pueblos los aman. Eso dicen los carteles y los partidarios a los gritos, para lo entiendan todos los que lo quieren negar. Hay que aceptar esos milagros, si no se enojan.
La señora Kirchner no pudo ver a su amigo del alma en La Habana. Cuba es la sede del gobierno venezolano pero no porque esté Chávez ahí, sino porque los que pretenden usurpar el poder en un país que se ha quedado sin gobierno con apariencia legal no están en condiciones de repartírselo o tomarlo por si mismos. Los contendientes no tienen la fuerza de imponerse y por lo tanto aceptan la delegación a la central del fracaso más exitoso de la historia que es Cuba. En un sistema que tantos estuvieron dispuestos a llamarle democracia, muerto o al menos salido del juego el hombre fuerte no son capaces de llevar a cabo una sucesión legal, justamente porque era todo una gran mentira. Ni una carta dirigida a la Asamblea pudo firmar el Chávez que mantienen vivo.
El vacío entonces se llena con ese amor, como el que la señora Kirchner guarda por su marido, todavía presente en su luto eterno porque no se ve pese al tiempo transcurrido con la fortaleza para ser ella la dueña de la Argentina por las suyas.
En Venezuela las manifestaciones de esclavos están llenas de exclamaciones. Ante las cámaras de televisión la gente tiene un no sentido pero muy gritado discurso de que Chávez fue un hombre adorable. Chávez vive y vivirá por siempre, afirman todos. Porque no lo pueden dejar morir, no saben qué hay después de él. Y así como la señora Kirchner hace de su marido un insumo, la familia del dictador venezolano se presta al uso y abuso de su amado.
Antes para chupar medias, ahora para creerse todos que la media sigue existiendo y rindiendo; nada hay más instrumental en el populismo que el amor. De arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba y para los costados también. En cualquier momento los que se aman se matan.

Venezuela vota un armisticio para volver a la democracia

La democracia no es ninguna panacea, “vox populi vox dei” debe estar entre las peores frases de la historia de las ideas políticas, no solo porque no hay ninguna deidad involucrada en una votación, sino porque el pueblo no es la mayoría y la minoría no representa a las tinieblas. Pero sobre todo porque el pueblo no tiene voz ni es una unidad más que como una ficción que obliga al gobernante a conducir el gobierno en favor de todos.
Para lo que sirve la democracia es para dirimir diferencias políticas entre gente que se respeta, con una metodología objetiva y sin violencia y una serie de condiciones para que el procedimiento sea limpio y libre de obstáculos. La representación que ejerce el que gana es la del total de los ciudadanos, no la de una facción. De otro modo no continúa la democracia luego de la elección sino una simple tiranía de la minoría que ha sido votada por la mayoría.
El supuesto más importante de la democracia es la paz entre mayorías y minorías circunstanciales. No se votan derechos ni libertades, se vota suponiendo que los derechos y las libertades no están en juego. Cuando lo están hay una situación bélica, aunque no haya “plomo” como prometen los chavistas si pierden hoy.
Si un gobernante promete y lleva a cabo una guerra contra sectores internos y proclama la lucha de clases, es un tirano y un dictador y para las minorías un enemigo que no es ni puede ser aceptado como un gobernante legítimo bajo ningún parámetro político, jurídico o moral.
El señor Chávez es un dictador en todos los sentidos posibles. Un sujeto cuya voluntad de impone en el país y que gobierna contra las minorías y los fantasmas, que persigue a sus contrincantes con el estado, que viola el derecho de propiedad que determina entre otras cosas la diferencia entre la esclavitud y el trabajo libre, que extorsiona a los empleados públicos, que utiliza los fondos quitados todos con impuestos para su propia facción, que miente y tortura a los venezolanos con sus cadenas de televisión, que persigue a la prensa que no le sirve, que tiene montado un aparato de propaganda y difamación de corte nazi, que viste a sus partidarios de un uniforme que los distingue del resto, les impone una disciplina militar y una devoción mítica, que tiene presos políticos y llevó a parte importante de la población al exilio.
Si se elije a un dictador se acabó la democracia, que es un pacto entre mayorías y minorías, no entre la mayoría y el estado.
Cuando en un partido de fútbol el referí se pone la camiseta de un equipo, echa jugadores del otro, compra al arquero rival, utiliza la recaudación para que los periodistas informen resultados diferentes a los obtenidos y declara enemigos a sus competidores, se acabó el fútbol. No es cuestión de entrenar mejor para hacerle más goles, sino de restablecer el juego.
Ese es el contexto de la oportunidad que hoy Venezuela se brinda a si misma, con el candidato por la paz Capriles Radonski y el continuador de la guerra, general de la división interna Hugo Chávez.
Capriles ha hecho un trabajo magnífico junto con toda la oposición que encontró el método de confrontar al tirano que usa al estado para pelearse con la parte de la población venezolana con la que está en guerra abierta. Solo basta ver la diferencia entre un discurso democrático, dirigido a todos los venezolanos, y otro de corte autoritario para mantener el estado de beligerancia que se inventaron.
Por eso no es sólo un presidente lo que elije Venezuela. La decisión es el restablecimiento de la paz entre las mayorías y las minorías, o la continuación de la guerra entre el dictador con el estado en la mano, y la población civil que no lo sigue.

Omisión

Mientras La Nación en base a distintos cables informa que Chávez amenaza con expropiar SIDOR , la subsidiaria venezolana del grupo Techint (algo que ya está decidido), la realidad es que la amenaza de Chávez consiste en la posible confiscación de la empresa ocupándola sin pagar un centavo en caso de que los Rocca no acepten la indemnización que se les ofrece.

Techint tiene tratos amistosos con dictadores como los de Venezuela y los nuestros y episodios como los de SIDOR son parte de las contingencias que debe soportar. Chávez está encantado con el gobierno argentino, no con la Argentina.

Uno de los cables en los que se basa la crónica habla de la ocupación con toda claridad, pero el “detalle” fue omitido.

El negocio de la no crisis energética

Las necesidades energéticas explican, según la señora que nos gobierna, la relación con Hugo Chávez. En parte parece tener razón, pero no porque Chávez sea el único al que se le puede comprar petróleo y derivados. La razón la explica mejor Nélson Bocaranda:

“LA MALETA: Siguen apareciendo más conexiones en la Argentina a pesar del intento del gobierno de la Kirchner de echarle tierra al asunto. Los nexos entre los detenidos en Miami y gente de los dos gobiernos siguen siendo documentados. La triangulación por parte de Pdvsa de venta de fuel oil, con sobreprecio, desde Bahamas, Rusia, Noruega, las Antillas Holandesas, Brasil y el Reino Unido con los argentinos está apareciendo. ¿De allí los millones de dólares para Uberti y De Vido?”

Sobre los documentos en la computadora de Raúl Reyes

Primara parte:


Información de la Cruz Roja sobre las minas personales.

Segunda parte:

Tercera parte:


Quién es Piedad Córdoba: Piedad Córdoba confía en más liberaciones, Piedad Córdoba anuncia la liberación de Ingrid Bentancourt, entrevistada con familiares de Ingrid Betancourt

Cuarta parte:


Quién es Rangel Silva: La SIDE venezolana. El ocultador de la valija

Quinta parte:


Quién es Norberto Ceresole, el argentino ideólogo de Chávez. Análisis de sus documentos

Sea buena, pídale a don Hugo la liberación de Betancourt

Ayer la señora definió que los actos terroritas como el secuestro de Ingrid Betancourt, o podría ser por ejemplo el secuestro de los hermanos Born, son violaciones de los derechos humanos, poniendo fin a la tesis verbiskyana que los autorizaba a ellos a cometer semejantes crímenes por amor a sus ideales, aunque ya no sabemos muy bien cuáles son.

Sin embargo se perdió de pedirle a Hugo Chavez por la liberación de la señora Betanourt y dudas en cuanto a la vinculación del dictador venezolano con las FARC ya no hay ninguna. Podría haber seguido su mismo ejemplo con el acto en el que quiso enseñarle al presidente de Guinea Ecuatorial lecciones de derechos humanos y amonestar a don Hugo en público. No lo hizo.

De cualquier modo, acabo de crear un grupo en Facebook para pedirle a Hugo Chávez que libere a Ingrid Betancourt. Seguro que la señora se prende en nombre de los derechos humanos.