Reseña del libro “Archivos de una década Siniestra”

Reseña del libro “Archivos de una década Siniestra”

la mancha
SOBRE ARCHIVOS DE UNA DÉCADA SINIESTRA, DE JOSÉ BENEGAS
Por  Carlos Eduardo Larrosa Núñez (Carson Marsh)
A José Benegas lo conoccaptura-de-pantalla-2016-12-22-a-las-3-31-14-pmí en la UCEDÉ, en la segunda mitad de los Ochentas. Años gloriosos para la militancia liberal, porque nos sentíamos felices con nuestra incorrección política y estando “solos contra el mundo”, con un discurso claramente diferenciado y OPUESTO a los boludogmas imperantes por décadas (una “matriz diversificada” de estatismos, dirigismos, controlismos y otros “ismos” conexos). Tanto José como quienes fuimos jóvenes militantes en esa época, estábamos, de alguna manera “formateados” por quien era el referente ineludible de la UCEDÉ: el Ingeniero Álvaro Carlos Alsogaray. Cuando digo “formateados”, quiero decir que, utilizando la razón y en uso pleno de nuestra libertad, buscábamos un discurso como el de Alsogaray para reforzar la firmeza de nuestras propias convicciones.
En el momento en que comencé a releer los artículos de El disidente, el primero que quise recordar fue el del fallecimiento de Alsogaray, el 1º de abril de 2005. Alsogaray le hablaba a personas adultas, por eso no era demagogo y le era imposible elaborar diagnósticos mentirosos respecto de situaciones graves. José, desde El disidente, estuvo en línea con lo que habíamos aprendido de Alsogaray: abordar la realidad con la seriedad y crudeza que la misma merecía; en todo momento y en cualquier lugar. El camino MÁS DIFÍCIL en país “adaptable” y de “lealtades móviles” como lo es la Argentina. Entre fines de 2001 y mediados de 2003, teníamos trato casi permanente con José; esto es, entre el GOLPE DE ESTADO del 20 de diciembre de 2001 (que él, en sus artículos, hoy condensados en este libro, termina llamando REVOLUCIÓN, debido a las consecuencias política, jurídicas, económicas y de todo tenor que significaron los subsiguientes años “kakistas”) hasta la parodia comicial del 27 de abril de 2003 que terminó con el señor K entrando a Balcarce 50. Eso me permitió estar al tanto de las preocupaciones de José desde ANTES del 25 de mayo de 2003, cuando por med
io de sus correos electrónicos dando a conocer quién era este individuo y alertando sobre que lo peor estaba por venir.
El mérito de El disidente es que se trata de un testimonio descriptivo y analítico de una REALIDAD que CASI NADIE quería ver por entonces. El PEOR MOMENTO de un totalitarismo en construcción es EL INICIAL, cuando resulta “simpático” y se aplaude todo lo que hace (los campos de concentración del nazismo, como siempre recuerda José, no surgieron al principio del Tercer Reich, sino AL FINAL). Es el de las persecuciones “simpáticas”, cuando el emperador come uvas mientras ordena que los leones salgan a la arena y la turba circense ríe cuando éstos despedazan en la arena a víctimas cuya vida no vale nada, estando a merced de un dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo. Se convirtió José, de este modo, en un cronista-analista del asalto brutal contra la Corte Suprema de Justicia, de la persecución política contra “blancos específicos” como “militares y menemistas”, de la sumisión obsecuente de Gustavo Béliz a su nuevo amo, de los primeros disparates conjuntos de los Fernández, de la “interna” entre Duhalde y el señor K, de las irregularidades en la “sucesión presidencial” ante las enfermedades del marido de la entonces “Primera Ciudadana”, de la “evolución” de la Ayatollah Elisa Carrió (aliada inicial del “kakismo”), de la “tibieza” de Macri, López Murphy y otros representantes del “espacio” que ni siquiera se animaba a llamarse “de centroderecha” (y los proyectos enemigos del derecho de propiedad votados por los legisladores de ese “riñón”), los “planes de seguridad” del régimen frente al auge de la delincuencia y su obsesión con Juan Carlos Blumberg, las peleas entre piqueteros oficialistas y opositores; entre otros temas. Pero no sólo eso: José analizó cada uno de estos puntos sin perder de vista el ideario de la Constitución Nacional de 1853 y de referentes intelectuales como Alberdi, Alsogaray y Rand; pero siempre con su estilo personal que lo hace claramente identificable. No se limitó a describir los hechos, sino a INTERPRETARLOS. A explicar POR QUÉ esos acontecimientos NO estaban en línea con lo que la Constitución de 1853 establecía y POR QUÉ el desconocimiento de las reglas de la economía y del funcionamiento del mercado llevan, inevitable (y, a veces, ineluctablemente), al fracaso.
Archivos de una Década Siniestra tiene el VALOR ENORME de un “te lo dije y te lo advertí” claramente fundado. Por eso vale la pena LEERLO CON ATENCIÓN; porque la libertad nunca va a dejar de estar amenazada. Y es un valor que hay que defender día a día. Así lo entendía el José Benegas que yo veía en la Convención Metropolitana de la UCEDÉ (allá por 1988), el José Benegas que tuve el gusto de conocer más profundamente en 1999 (cuando editó “La Moral del Violador”), el José Benegas hipercrítico de 2001-2015 y el José Benegas de hoy; con el que se podrán tener acuerdos o desacuerdos, pero del que no se puede dudar de la claridad de sus ideas y de la honestidad con que las expone.
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Las pobres monjitas

Las pobres monjitas

El kirchnerismo era demasiada degradación, pero la intervención del monasterio ya le dio categoría que no existía con anterioridad. Pongámosle colapso moral de una década tenebrosa. Ahora bien, en este momento vemos lo que pasa, como cuando eran gobierno, pero no hay instituciones funcionando (salvo para recaudar) que reaccionen. La responsabilidad ya no es de ellos. Esta semana Macri anunció una nueva “guerra” contra el narcotráfico, pero ahí tienen haciendo declaraciones altisonantes a la principal mafia del país, sin que de verdad se los toque.

Nadie levantó una información difundida por Laura di Marco en Radio Mitre. Habló de la existencia de un “Vaticano Group” dirigido por Gustavo Vera, el delegado oficioso de Bergoglio, con el fin de generar oposición a Macri. Como sabemos el elenco gobernante se caracteriza por ignorar los conflictos y la única línea de acción que tienen respecto del papa es la tentativa de seducción, a la que el monarca eclesiástico responde con gestos despectivos. Mientras sus operadores Vera y los curas comunistas auto denominados “villeros”, se mueven en abierta intervención en política contra el gobierno, al que consideran demasiado a la derecha como a todo lo que no sea de ultra izquierda. En el oficialismo Rozitchner explica que las derechas y las izquierdas no existen más, a lo que no le dan mucha pelota las izquierdas pero si las “derechas”, porque no hay ninguna. En la legislatura porteña el “Vaticano Group”, cuenta di Marco, se juntó con dos jueces conocidos por beneficiar al kirhcnerismo mucho más allá del sentido común: Casanello y Rafecas. Ayer Rafecas dijo que las monjas de General Rodríguez no tenían nada que ver con la circulación de fondos robados y se atrevió a afirmar que López había hecho todo para involucrarlas. A la misma conclusión habrá llegado el sagaz “investigador” que nombró la Iglesia para determinar esas responsabilidades.

Es un chiquero que tienen enfrente los de Cambiemos y el principal problema político del país, pero en el gobierno especulan con el tema y con los beneficios que puede traer el espectáculo de esta gran banda frente al público. Después dicen que la falta de escrúpulos es algo que inventó el peronismo, pero la Argentina es un país donde todos son capaces de jugar con cualquier cosa. Son estómagos a prueba de balas, pero agitan el fuego. Hay una escena de la película Pi, donde el protagonista se divierte con un león, situación muy parecida a la de estos vivos.

Las monjas no tenían idea, dice el interlocutor del “Vaticano Group” Rafecas. El video que todo el mundo conoció en el que se lo ve a López golpear la puerta, dejar los bolsos y el arma y luego a la monja ayudando a entrarlos, fue interpretado por los que lo comentaban como no determinante para establecer si la señora en cuestión sabía lo que estaba haciendo. La razón es que no se observa que mire hacia el arma. Pero el indicio no es lo que hace la monja sino lo que hace López, que es dejar el arma muy tranquilamente en el piso sin ninguna preocupación porque la mujer lo viera y, dado que no sabía cuál de ellas iba a responderle, esa actitud las involucra a todas. Dicho en otros términos, es López y no la mirada o no mirada de la monja, el que da un indicio claro y contundente de que entre todos ellos había complicidad.

Seamos conscientes del tamaño del escándalo, no ya de López y sus bolsos. El de la justicia nada más simulando actividad; recordemos el allanamiento que se hizo una semana después, la excusa de no entrar al cuarto de una monja, que encima se certificó después que no era tan monja, porque estaba en clausura. Hablamos de una investigación judicial, de una acción detenida in fraganti, eso no fue otra cosa que la determinación de no investigar. Después el nombramiento del “investigador”, cuya única actividad fue lograr que los diarios titularan “La Iglesia investiga”. Por último la reunión del “Vaticano Group” auspiciada por el propio Bergoglio, información que nadie se muestra interesado en levantar o profundizar y, el final “feliz”, el cuento del propio Rafecas de las monjitas inocentes y el plan de López para involucrarlas. López es al final, un señor que perjudicó a la pobre Cristina Kirchner y a la Iglesia, posiblemente a sueldo de Clarín y Macri. Después dicen que los milagros no existen.

Ahora tratemos de interpretar al oficialismo y su vaivén entre el saibabismo y el maquiavelismo indolente. Hacer como que no pasa nada, hacer como que se hace lo que no se hace mientras no se suministra al público información sobre todos estos escándalos, dejándole la cuestión a jueces ya no de la servilleta sino de la caja de seguridad, cuando la materia involucra a la administración del estado que tienen a su cargo, algo mucho más cercano que el narcotráfico en sí. El final debería escribirlo Robert Louis Stevenson, a mi me excede.

La recaudación de Cristóbal: que la corrupción no nos tape el socialismo.

La noticia deslumbrante es que Cristóbal López y Cristina Kirchner usaron fondos de la recaudación fiscal para comprarse varias empresas, entre ellas una petrolera y medios de comunicación para mentirle a la población. El total de la maniobra fue de 8000 millones de pesos. Pero deberíamos pensar esto no con los ojos de los intereses del estado, sino el de los argentinos, a los que se supone, con mucho optimismo, que el estado sirve. Entonces el problema se ve peor.

El precio tiene dos partes. Ambas tratan de obtener la máxima ventaja del trato. Cuando una empresa no sube un precio, no es como creen los funcionarios anteriores y estos porque tienen “responsabilidad social”, es porque le conviene. El negocio no consiste en subir los precios sino en obtener los mayores beneficios, lo que en parte depende del precio, pero en gran medida del volumen que se logra vender. Las empresas invierten capital para multiplicar su producción y así poder bajar el precio, atrayendo clientes y ganando más dinero. Esta realidad se olvida porque encima en la Argentina el resentimiento social es casi la materia obligatoria más importante del aparato educativo, estatal y privado, también el familiar. Así que se analiza la economía estableciendo malos y buenos, en lugar de intereses. Intereses ya suena políticamente incorrecto, pero saquemos esa emocionalidad resentida y sigamos razonando.

Aquí aparece la distinción acerca de la naturaleza de esos fondos desde el punto de vista exclusivo de la regulación. Lo que se dice es que el impuesto en realidad es directamente plata del fisco y que el agente de retención se lo apodera. No sería una mera deuda, sino un robo. Pero lo cierto es que sin impuesto ese dinero sería parte del precio, por lo tanto desde el punto de vista económico debe considerarse como un costo de las partes de la compraventa de combustible.

En este caso si hay malos, pero olvidemos eso un momento porque es indispensable para entender cuál es el verdadero perjuicio que sufre el público, que no es precisamente la pérdida de recaudación fiscal, sino la recaudación fiscal en si.

Si el impuesto a los combustibles no existiera, Cristóbal Lopez o cualquiera de los otros agentes de retención, hubieran podido vender la misma cantidad de combustible al mismo precio que resulta después de aplicar el gravamen y entonces los 8000 millones estarían donde finalmente estuvieron dando oportunidad al mismo monto de actividad económica nueva; le hubiera alcanzado para comprar varias empresas de medios y una empresa petrolera, demandando una cantidad importante de empleos y servicios de proveedores. Probablemente no hubiera comprado medios para mentir para Cristina Kirchner, que no sería su socia, porque no la necesitaría para nada a ella. Es decir, en lugar de corrupción, habría actividad económica.

También podría haber bajado el precio del combustible e incluso ganar más dinero expandiendo su red de estaciones de servicio, con lo cual la economía mejoraría por ese lado y también por el ahorro al consumidor, que hubiera tenido dinero para dedicarlo a otras cosas, fomentando la aparición de otras empresas.

Si nos limitamos a pensar esto como una pérdida de recaudación fiscal, nos perdemos el principal problema, que es el poder corruptor de la intervención estatal y el daño económico que tenemos a la vista con todo lo que se ha hecho con esta forma de “evasión”. Además hay una recaudación fiscal que ocurre a partir de las ganancias de todos los que se participan de todas esas actividades que habría que poner en la cuenta.

No se de dónde sacan y como suponen todos tan fácil que ese dinero está mejor en las arcas del fisco que en actividad económica. Por supuesto que los medios para mentir no son actividad económica real, se parecen más a agencias estatales, pero esa es la parte del negociado que debe atribuirse a las agentes políticos del negociado. Es decir, la corrupción que pertenece a quienes no tienen en principio interés en el resultado económico de la operación.

Mucho más importante que recuperar la recaudación fiscal, es recuperar el derecho de propiedad de los consumidores y empresas y eliminar el impuesto a los combustibles. Que vayan todos presos, pero que la corrupción no nos tape al socialismo.

Nelson Castro dice que le hicieron “el juego” a la señora por “judicializar”

Hay gente que nunca va a aprender, salimos de 12 años de un sistema criminal y todavía no lo han entendido. El impedimento no es sólo de inteligencia, sino que son tan adictos a la corrección política que siempre terminan siendo instrumento del kirchnerismo. Estos días los operadores K en América TV sobre todo, estuvieron repitiendo que Macri y la señora son igual de responsables en los términos del traspaso presidencial. Esos lo hacen a propósito, ante un público que ya no es K, buscan que Macri se vea embarrado porque a los seguidores de la señora les importa todo tres pitos.

Pero hay otros peores que se compran el buzón de otra forma, por su dependencia del buenismo, de verse correctos frente a lo que se debe decir y hacer. Caso de Nelson Castro, a quién estoy escuchando otra vez, igual que ayer, decir que “Macri entró en el juego de CFK al judicializar la cuestión”. Una de las cosas más estúpidas que le he escuchado decir. No entiende o no le interesa hacer el esfuerzo de entender que no tiene ninguna importancia lo que haga Macri, lo “judicialice” o no lo “judicialice”, siempre el kirchnerismo lo va a objetar y va a simular responder a un principio.

Tan perspicaz el hombre que afirma que la señora buscaba una excusa para no ir y Macri se la dio. No señor, usted no entiende nada. Primero que a nadie le interesa que vaya, así que si esa es la pérdida no tiene importancia alguna. Segundo porque esta mujer está perdiendo todo lo que le queda por la forma en que se va como lo expliqué en un post anterior, no hay ninguna viveza en su “jugada” ni estaba anticipando nada. Mucho más simple: quería convertirse ella en la protagonista del traspaso de mando y se encontró con que le dijeron que no. La supuesta “excusa”, provocó que dos de sus lacayos sostuvieran el relato con un video de Youtube a la salida del Congreso y se le desmoronaran todos los acuerdos.

Lo peor de lo que dice es que aunque se las da siempre de tan apegado al republicanismo, adhiere a la tesis fascista de que hay un pecado llamado “judicializar”. El poder judicial es donde se resuelven los conflictos institucionales, no entre bambalinas y no a las piñas. Si no se recurre a la ley es cuando se hace el juego de los autoritarios. Macri consiguió no “entrar en el juego” de la presión y el enjuague, resolviendo sus diferencias donde debía, de modo oportuno, definitivo y eficiente. Todo lo contrario a lo que dice Castro mirando la reacción K, como si el objetivo de las decisiones de Macri tuviera que ser que no se enoje una señora que se enoja salvo que le besen los pies.

Por supuesto, tampoco tiene la más remota idea de cuáles eran los valores en juego ni tuvo en cuenta el desastre que sería subordinar las instituciones a los caprichos de una desequilibrada que se niega a dejar el poder. En este caso, el protocolo y las formas de la asunción de un nuevo jefe de estado, le corresponde marcarlo a él. Eso se logró con la medida judicial y era imposible lograrlo de otra forma.

Pero claro, hay una urgencia por seguir demostrando que no se es “ni K ni anti K” (como la del nuevo gobierno debo decir), que hay que salir a tomar posiciones equidistantes entre lo inaceptable y lo debido. Porque es tal la cola de paja de haber sido oficialistas y de estar siempre con el dedo mojado al viento, que supongo que el sentimiento de vértigo debe ser importante. Por eso el contraste con los medios extranjeros que no tienen ese problema es enorme. A nadie se le ocurrió otra cosa que describir esto como el resultado del capricho, el autoritarismo y la baja estofa de la señora que se va, quiera o no.

La escalada tonta hacia la derrota

La escalada tonta hacia la derrota

También esta señora tan deteriorada en sus nervios, tuvo su momento en el que todo lo que hacía al elenco estable del cholulismo del poder le parecía muy inteligente. Igual que en el caso de Aníbal Fernández, se confunde la combinación de perversión e impunidad con inteligencia. Este es un gran momento para ejemplificarlo, porque la escalada menor que ha iniciado con la pelea por el protagonismo en el traspaso de mando puede subir hasta el tono que ella quiera, pero el resultado le es irremediablemente desfavorable: ella sale del poder y Mauricio Macri lo retiene, rodeado de ceremonias, saludos de presidentes, incluso algunos amigos de ella. El final es que la señora que se cree “genia” pierde, si es que ella elige armar un berrinche de peluquería, como diría su ladero estrella.

Ya es tarde incluso para desarmar el operativo humillación a Macri que aunque triunfe fracasa. Si desarma el curso de acciones que inició se verá también como una derrota. Lo que está haciendo asegura el final más ridículo imaginable para un régimen todopoderoso. No hay ninguna incompatibilidad entre el ridículo y el abuso del poder, casi siempre van unidos. El problema es que en un caso todos se ven obligados a adular y en otro se transforma en un espectáculo grotesco, que es lo que esta mujer está empeñada en dar.

El estado socialdemócrata es tan poderoso que permitió a Hitler ser Hitler, algo que está bien retratado en ese libro que siempre recomiendo que se llama “4000 años de controles de precios y salarios…” de R. L. Schuettinger y E. F. Butler. Allí los autores comentan que el dictador alemán no tuvo que hacer grandes cambios en la legislación económica para construir un estado todopoderoso, nada más se apoyó en la que le dejó la socialdemocracia concebida para hacer cosas “buenas”. Ese estado otorga un poder omnímodo al que quiera usarlo sin escrúpulos. Esa falta de escrúpulos, más la impunidad de ese estado, es lo que le otorgó a esta señora la capacidad para decir y hacer cualquier estupidez y que se la llene de elogios. El estado que nadie quiere desarmar, dicho sea de paso.

Perdido el poder la señora caprichosa es nada más que una señora caprichosa y esta disputa que armó muestra eso y su falta de inteligencia. Haga lo que haga el 10 de diciembre pierde. La única cosa inteligente que podía hacer no es capaz de hacerla, que es entregar todo con una sonrisa, sin mostrarle a todo el mundo que está derrotada y que le duele al punto de estar dispuesta a hacer el ridículo. A quién le va a vender ahora que el que perdió fue Scioli ¿A Echarri?

Esta es la Fábula del Alacrán de la era de los zombies.

La señora y sus pagos a los ojos de los buenos izquierdistas

Ayer la señora Kirchner se jactó otra vez de la cancelación del Boden 2015 y el público oficialista la aplaudió con la misma efusividad que si hubiera anunciado lo contrario. Así es la política ahora; unos hacen y reparten, los otros festejan todo. Hoy el gobierno que se “desendeuda” (paga), se está “des-desendeudando” emitiendo nuevos títulos a una tasa superior. En eso consiste en realidad su fracaso. El pago tiene por fin facilitar la emisión de nueva deuda en mejores condiciones, al hacer al deudor más confiable.

Algunos comentarios apuntaron a la supuesta incoherencia de que un gobierno de izquierda (en Argentina, partidario de la “bondad”: que es obligatoria, excluyente y gran negocio) esté exhibiendo orgulloso el pago de las deudas, cuando lo “bueno” para ellos normalmente es no pagar y hacer patrioterismo con eso.

En esto se equivocan los críticos. Lo más coherente para un gobierno de izquierda es pagar de manera puntual cada centavo de deuda, para poder mantener el crédito y con él el alto gasto público que financia las dádivas y la relación de poder con los súbditos. La deuda pública es la contra cara de la veneración del gasto público. Endeudarse barato depende del “crédito” con el que se goce, lo que está en relación directa con el historial de pago. El problema es que la izquierda a la violeta quiere todo, hacer frente con el estado a cualquier necesidad, pedir prestado y no pagar. Es ahí donde hay una incoherencia. Infantiles son todos, pero estos últimos son demasiado caprichosos.

Un sistema parasitario necesita la sobrevivencia de la economía de la que extrae sus recursos. Los organismos internacionales de crédito dan pautas para que la rueda de la irresponsabilidad continúe hasta el infinito. El cash flow de una deuda pública es la espalda de sus ciudadanos- Las posibilidades de ingresos del estado están relacionadas no con un negocio con beneficios, como pasa en el mundo empresario, sino con la capacidad recaudatoria. El empresario tiene que hacer ganar a todos, el estado cobra a la fuerza y hace un mito con los beneficios que otorga basándose en una ficción, no en la voluntad del ciudadano. El empresario puede decir con argumentos muy concretos que el consumidor elige lo que produce, porque lo paga voluntariamente. El estado tiene que recurrir al pensamiento mágico del contrato social y hablar de prestaciones que la gente no paga cuando y como quiere, sino de acuerdo al criterio político del mandamás.

Si fuera tan maravilloso el estado para el ciudadano, no haría falta ninguna persecución fiscal. El empresario pone su producto en la góndola y el consumidor lo toma y lo paga. El estado quita el dinero al “contribuyente” y pone en la “góndola” las prestaciones que se le ocurren al político despreocupándose por lo que elijan quienes las van a consumir. Pero como el mal llamado “contribuyente” va a las mesas de entradas después de de que le han quitado los recursos, puede tener la falsa sensación de que es gratis lo que recibe. Ese es el secreto de que todo esto siga girando.

Hay dos métodos para inflar esto aún más y que el súbdito del gobierno no se de cuenta de lo que pasa. Uno es la inflación, es decir el cobro de un impuesto desvalorizando la moneda mediante si simple emisión. El otro es el endeudamiento interno o externo. Aún con los pagos, el gobierno argentino está mucho más endeudado de lo que estaba cuando irrumpió el kirchnerismo en el 2003. Paga porque ha perdido el crédito externo, pero necesita seguir endeudándose internamente. Cuenta con su capacidad de no cumplir con los “nacionales”, que para eso están, para aguantarse a su gobierno.

Lo que hay que entender es que la “izquierda”, es decir esta tendencia al regalo, a la compra de la voluntad del votante y la demagogia, no es un sistema económico, sino un sistema político incompatible con la economía. Pero no importa, no están interesados en otra cosa que en incrementar el poder del sistema y mantener al país como una propiedad de ellos. Discutir economía con un izquierdista, es como hablar de profilaxis con un virus. Es decir, no se están equivocando, sino que siguen el camino de sus intereses. Estos se pueden resumir como bondad para todos, poder para los bondadosos, recursos para los bondadosos, buena vida para los bondadosos. Si no hay recursos para el progre, hay otras satisfacciones narcisistas de menor cuantía, incluso moral.

Lo no bondadoso consiste en lo responsable. No llenar de caramelos y helados a los chicos es de malo, es de derecha. La cuestión es que la gente crea que le llueven beneficios sin pagar. Pero la realidad es que no existe tal cosa como un almuerzo gratis. Si se recibe algo se debe dar un valor a cambio, a criterio del que lo recibe, es decir, sin vulnerar su voluntad. Esto no nos coloca en estado de inanición e indefensión, sino todo lo contrario. No es cierto que necesitemos para ninguna de nuestras necesidades la instalación de un sistema parasitario. Al contrario, nuestra mayor necesidad institucional es que quienes tienen un capital para invertir, lo pongan en la economía, sin interferencias, sin recargos impositivos ni regulaciones innecesarias. El estado se dedica a las prioridades de conservación de poder del gobierno. Es el gobierno el que decide si va a crecer, no quién lo paga.

Si nos explicamos la vida como una desgracia en la que solo cabe salir perdiendo y que nuestros principales enemigos son los que tienen recursos, lo que queda es adherir a un bandido líder que robe por nosotros. Si en cambio pensamos que el ingenio y el trabajo permiten multiplicar bienes y servicios y salir ganando al lograr que el otro gane con lo que hacemos, hacen falta reglas de respeto, derechos individuales y propiedad privada.

El sistema de endeudamiento público y los organismos de crédito internacionales, no pertenecen a la segunda visión, que no llamaría optimista sino realista. Lo ilusorio es el bandido protector, cuya subsistencia están encargados de asegurar el FMI, el Banco Mundial, etc. nos va a resolver nuestros problemas y no los de él. La izquierda debe amar y venerar a todos esos elefantes enemigos de la gente común. Pero la gente común, si no es psicológicamente súbdita, se los debe sacar a todos de encima urgente.