El hombre que quería vivir del Estado

Un tipo quería vivir del Estado y pensó que la mejor manera era ir a la cárcel. Se puso a robar pero los jueces lo largaban porque lo consideraban víctima de la sociedad y en vez de mandarlo a él, condenaban a sus denunciantes por discriminación a los pobres.

Decidió probar con cosas más fuertes. Se metió en una banda de secuestradores, empezó a poner bombas y a pegarles tiros a señores que iban paseando en sus autos con sus familias adentro. Ese plan no le podía fallar.

Erró el cálculo. No era un tipo muy ambicioso, quería dedicarse a dormir la siesta en la cárcel y tener comida y servicios de arriba, pero eso no fue lo que pasó. El estado lo indemnizó por no haberle permitido poner más bombas y matar más gente al determinar que lo había hecho para conseguir un mundo mejor.

Consiguió vivir del Estado, pero al pobre hombre de alguna manera la situación no le cerraba y fue por más. Se metió en política pensando con lógica que esa actividad tenía un sólo final posible. Se puso a cobrar coimas, se apoderó de empresas, utilizó servicios de inteligencia para extorsionar. Lo hizo de un modo burdo para que se enteraran todos los diarios. Se encontró con el problema de que por muchos años los diarios no decían nada porque vivían de la propia publicidad del estado que nuestro personaje gestionaba.

Cuando se dio cuenta decidió pelearse con todos los diarios. Consiguió ponerlos furiosos así que lo empezaron a denunciar. Por todos lados saltaban negociados horribles, tenía hasta contabilizadas las coimas y los asientos de sus libros eran publicados en las portadas de los principales medios. Pero tampoco consiguió lo que quería, porque la gente en la calle protestaba contra él pero aclaraba que no quería que lo echaran sino que su deseo era que siguiera en funciones. La oposición era todavía más enfática en ratificar su continuidad y la defensa de la investidura de su cargo.

El pobre hombre nunca pudo cumplir su sueño. No estaba preparado para trabajar, ni aún robando. Así que en el medio del a frustración, cuando ya no le quedaban más ideas, le dio un bobaso. Fue la única forma que encontró de ser mantenido por el Estado, en el cementerio municipal.

Ahora la principal avenida fue bautizada con su nombre.

Mi propuesta para YPF, Aerolíneas y empresas del estado en general.

Voy a evitar argumentar. Si la idea no se explica por sí sola, habré fallado:

YPF: Las acciones en poder del Estado Nacional se darán en pago a las sentencias firmes por reclamos previsionales, dando prioridad a las más antiguas. Si quedara un remanente, se formará un fideicomiso cuyo fin será pagar las futuras condenas contra el ANSES.

Aerolíneas Argentinas: Las acciones en poder del Estado Nacional serán repartidas entre los empleados del a Empresa. El mismo procedimiento se seguirá con el resto de las empresas estatales.

Areas petroleras y mineras: Se otorgarán en usufructo por 20 años en partes proporcionales a los titulares de asignaciones universales por hijo. A ese fin se formará una sociedad anónima cuyas acciones serán distribuidas del modo indicado. Transcurridos los 20 años, las áreas serán propiedad de los dueños de la superficie. Si los terrenos fueran fiscales, quedarán en manos de los accionistas de la compañía.

Se otorga a las comunidades llamadas “originarias”, la plena propiedad del subsuelo de las tierras que legítimamente habitan desde el día de la fecha.

 

El PRO y lo que no quiere ser

Captura de pantalla 2015-07-20 a las 12.54.18 AM Hace muchos años, creo incluso antes de que naciera la UCEDE, escuché un comentario editorial de Mariano Grondona en el que decía que los sistemas políticos normales funcionaban como un péndulo de izquierda y derecha. Hoy esos términos son menos útiles que en ese entonces en que estaba claro que izquierda era socialismo y derecha una mezcla de conservadurismo con mercados libres. Así oscilaban los países entre políticas que se identificaban con esos principios y, según Grondona, el problema argentino es que le faltaba el lado derecho del péndulo.
Es curioso pero todavía pasa lo mismo y se ha agravado. No me importa si derecha es útil o como dice un amigo mío sólo se define por oposición a la izquierda, basta decir nos ha faltado desde hace mucho un partido como el Republicano de Estados Unidos, el Conservador británico o el Partido Popular español. Para mis propios estándares de pensamiento político eso es poco definido, pero en la Argentina no se logra ese trazo grueso. La UCEDE fue un gran experimento y llenaba esos requerimientos con holgura. La gente suele subestimar su paso por la historia o intenta sostener que desapareció por fallas de sus dirigentes. Yo tengo otra explicación, creo que fue absorbido en una ola más grande. Pero no quiero hacer una exposición nostálgica, algún día la voy a hacer porque hay mucho que aprender de esa experiencia y de cómo traerla al presente.
Quiero analizar el fenómeno del PRO que me sigue resultando extraño. Con la vuelta al estatismo más furibundo con los kirchner y la abrumadora corrección política de izquierda, el PRO siempre intentó evitar toda fricción. Su política fue parecerse a lo que sus críticos desde los medios y la intelectualidad de izquierda parecían demandarles. Pero el PRO nunca aprobaba el examen de partido progre, por más que le pusieran Rodolfo Walsh a las estaciones, crearan oficinas de la “diversidad” y siguieran en general todos los cliches propios de esa tribu a la moda.
Es raro porque lo natural es intentar ocupar un gran espacio vacío, como el que reclamaba Grondona. No porque fueran a tener éxito inmediato con eso, pero les daba proyección a futuro. Los errores y los malos resultados del kirchnerismo podrían haberse aprovechado de otra manera, con otra claridad.
El Gurú del PRO Durán Barba no quería eso y me podría responder que me remitiera a los resultados. Es cierto, el PRO consiguió cosas que la UCEDE nunca consiguió, pero aunque esto no es un laboratorio para aislar variables, a mi me parece que la extraordinaria actitud autoritaria, delirante y peligrosa del kirchnerismo dividiendo a la sociedad, pagando lealtades y generando miedo, le otorga al crecimiento del PRO la misma explicación que al crecimiento inicial del régimen K: viento de cola desde un piso histórico. En este caso no un viento de los precios de las exportaciones, sino el de un proyecto fascista frente al cual una porción importante de la sociedad intentaba escapar. Escapar a cualquier lado, aunque sea un partido cuyo mensaje parecía salido de un libro de auto ayuda.
Como digo, no lo puedo probar y los del PRO me podrán decir que la fórmula que encontraron cada vez más a la izquierda les ha servido, porque el gobierno está cada vez más a la izquierda y a los que no quieren eso, no les queda más alternativa que quedarse con el PRO. Tengo si algunas observaciones que van en sentido de mi tesis de que han desaprovechado el campo regalado por el kirchnerismo, que los ha sabido manipular para que se comporten de un modo ultra funcional a sus intereses. El primero es la pérdida de apoyo entre el 2009 y el 2011, el segundo laretirada de la fórmula presidencial en el 2011. Por más que hayan dicho que lo hicieron para no ser derrotados, retirarse es reconocer una derrota y además, falta de agallas para perder y reponerse. El tercero es la irrupción de Massa, un ex jefe de Gabinete K. Sólo puede explicarse su aparición en la oposición y por muchos meses en mejor posición que Macri, en la existencia de un vacío. El cuarto es el tenor y motivación de las marchas multitudinarias contra los kirchner, también síntoma de falta de representación. Finalmente el quinto se terminó de dibujar ayer: la irrupción de Lousteau, un ex ministro de economía cuya gestión fue tan horrorosa que fue sacado del kirchnerismo, que no echa a nadie, en cuatro meses. Como dice José Luis Espert, puso al país al borde de una guerra civil.
Lo que el señor Lousteau representa con su aspecto adolescente y sus modos prepotentes progres, es el tipo de perfil que Durán Barba y los dirigentes del PRO le han querido dar a su partido. Pero les ocupó el lugar con gran facilidad, como Massa les tomó primero el lugar de opositor del lugar más peronista. La conclusión me parece obvia y es que hay un error en cuanto al intento de posicionar al PRO como algo que la propia gente nunca aceptará que son y por eso los comen de todos los costados. Todos los colores, tipos e intensidades de izquierdismo porteño, su distrito, lo enfrentaron a Larreta, el epítome del indefinido ideológico.
Tuvieron la suerte de que Massa cometió el mismo error e hizo una campaña indefinida queriendo parecerse al PRO, cuando su fuerte era haberle clavado un cuchillo a la pretensión reeleccionista. Nada relacionado con ninguna “propuesta” asistencialista de esas que hace meses repite. Estaba en el juego, jugando el partido de la enorme y subrepresentada facción antikirchnerista.
En la foto que acompaña este post, una frustración más a la vocación progre del PRO. Así titula la edición internacional de El País de España; lo llaman a Macri de “derecha” y “conservador”, todo lo que Durán Barba ha intentado que no sea.
También me podrán decir que cuando hacen encuestas la gente está encantada con el estatismo y que Aerolíneas e YPF son para ellos como Papá Noel y los siete enanitos. No podía ser de otra manera, si nadie se los ha discutido a los K. Pero de ahí a pensar que el argentino va a votar al que prometa no privatizarlas hay para empezar un grueso error de interpretación de lo que estas cuestiones representan para una persona no politizada y seguir, lo que es peor, por adscribir a una visión pasiva y victimizante de la política en lo que solo cabe atenerse a cualquier tontería que piense el público sin intentar explicarle nada nunca, error que los kirchneristas jamás cometerían. Ellos van con su agenda avanzando sin que nadie se atreva a discutírsela.
No se si ya se puede cambiar el “cambiemos” por contenido y hasta qué punto la alianza que tiene armada el PRO con el ARI y el radicalismo se lo permitiría, pero a lo mejor, considerando los últimos resultados, valdría la pena aceptar lo que se es, lo que se representan para la gente y demostrar que no se avergüenzan ni piensan que la única posición legítima es parecerse a Fito Paez, que ya se sabe que siente asco por ellos.
Ni siquiera estoy pensando en que adopten una agenda que me conforme, para eso hace falta una paciencia de 20 años que se que esta gente no tiene. Solo digo ocupar el vacío que está regalado.
Y si no tengo razón, como diría un gallego, estaré equivocado.

9 de Julio

Los kirchner llegaron al poder con un país devastado y de entrada actuaron como conquistadores. Nadie lo quería ver, estaban muchos para inflar el izquierdismo que proponía como texto sagrado, con tal de que el estado los salvara de la hecatombe de la Alianza. Kirchner tenía todo servido, un “extasis” incontrolable por las cajas de seguridad y un conocimiento de las miserias argentinas como nadie que haya conocido. Tenía además un país capitalizado y lo agarró en una ola favorable histórica. Todo servido para sus planes.

La actuación de ambos fue siempre facciosa y desafiante de quienes los cuestionaran. Contrariamente a la mitología oficial obligatoria, lo que hizo fue vaciar de política los medios de comunicación que estaban a sus pies por la crisis. La televisión y la radio tenían menos contenido político del que habían tenido bajo control militar. Actuaba sin que la población pudiera estar informada de nada, ni que existieran organismos de control. Por eso de toda la gente peligrosa que sigue dando vuelta, la peor es la que reivindica a Kirchner y hace el cuento de que todo se arruinó con su mujer, que solamente es más obvia. Cuando todos estaban domesticados se peleó con Clarín y a partir de ahí comenzó dos acciones que marcan la segunda parte del plan de conquista. Una la construcción de una farándula fascista que lo glorifique, como cuenta Silvia Mercado en su libro sobre Apold y la compra masiva de jóvenes ofreciéndoles puestos públicos muy bien pagos, a cambio de liturgia y sumisión. Un plan medieval de creación de un vasallaje.

Es tragicómico ver a las figuritas del espectáculo expresar su fanatismo por la señora y mostrándolo como “convicción”, mientras la llaman “la jefa” y hacen alarde de que la seguirán a cualquier parte. Esa no es una relación de ideas compartidas racional, sino un acto se sometimiento que no se diferencia en nada al de los pueblos conquistados en los períodos más violentos de la humanidad. Arrastrándose en publico no demuestran compartir un “proyecto”, sino ser esclavos de cuerpo y alma de sus protectores. Lo mismo ocurre con esa juventud que se identifica como “soldados de Cristina”. Los ciudadanos no son soldados de nadie.

Desde el primer festejo del 25 de Mayo en el que huyó a Luján para que Bergoglio no le hablara de sus excesos, todos los actos de fechas patrias se dedicó al auto elogio. Hay una avanzada que termina con los últimos festejos del 25 de Mayo y el 9 de Julio en los que el rompimiento con el pasado y la inauguración de un nuevo mito patriótico relacionado nada más que con los conquistadores, pone el sello al fin de la Argentina, aunque se mantenga el mismo nombre. Los de 1816 dijo la señora, eran unos cobardes. Se los dijo a los de 2015, que lo son por ahora. Esta grupo conquistador entierra a la Argentina en cada acción y construye encima un absolutismo con liturgia mafiosa.

Siempre pienso en las sensaciones durante aquellos dos acontecimientos de 1810 y 1816. Nosotros lo leemos como algo simple y heroico en los libros de historia. Pero por ellos mismos habrán pasado sentimientos encontrados. Por un lado la necesidad de romper y por el otro la sensación de traición a lo que eran o a sus padres y al orden al que pertenecían. Para muchos habrá sido inconcebible, supongo incluso que para la mayor parte de la población inactiva. Se vieron en la encrucijada de elegir entre su pertenencia y su libertad. Me parece imposible conmemorar aquellas fechas, sin ese mismo espíritu de ruptura con estos conquistadores de ahora.

Una propuesta de ultra, ultra izquierda, a la griega.

Griega inspira con su rechazo a ajustarse a las condiciones para un nuevo salvataje. Bien, a ver si se animan ellos y también la Argentina ya que estamos, a llevar su festejo de hoy hasta las últimas consecuencias.

Voy al grano:

1. Propuestas ultra, ultra ultra izquierdista:

Queda prohibida la emisión de deuda pública. Los funcionarios que proyectaren, firmaren, autorizaren distribuyeren títulos de deuda pública serán penados con la muerte en la guillotina. Este delito es imprescriptible y subsiste aún cuando esta ley sea derogada. Quedan prohibidas las reuniones o comunicaciones con bancos, fondos o entidades de crédito internacional, bajo pena de 500 latigazos.

2. Propuesta zurda como para universidad progre más fina:

Toda emisión de deuda pública llevará implícita la cláusula de que el estado se reserva el derecho de no pagarla en nombre del bienestar del pueblo y perseguir eventualmente a los acreedores que intenten cobrarla por intentar perjudicar al país.

3. El estado es el gran proveedor de felicidad y protector frente a las angustias de la vida, por lo tanto se lo declara completamente gratuito. Nadie será obligado a pagar por sus servicios bajo ninguna forma, sea impuestos, tasas o contribuciones. El estado funcionará despojado de todo contacto con estiércol del diablo.  

Yo firmo ¿Ustedes?

 

Apagué Legrand, me voy a la cinta.

Apago el programa de Legrand, el mero espectáculo de la decadencia de la Argentina solo me aporta mal humor. Está el egresado del nacional Buenos Aires que sirve a los propósitos del kirchnerismo en Aerolínas en un escenario armado para falsificar los acontecimientos y convertirlos en relato ¿Y Luis María Cabral?

Quiero arreglar sólo esto, para no dejar impune a esa runfla desagradable a la que llaman “famosos”, porque la escuché a Oliván (ex 878) decir que las aerolíneas contratan gente conocida para hacer publicidad de su negocio, tratando de justificar la relación de Recalde con ese zoológico argentino. Aclaraciones:

1. Son empresas privadas.

2. Si esas figuras hicieran propaganda por los directivos de la empresa, ellos y los directivos de la empresa irían en cana por estafar a los accionistas. Se trata de publicidad comercial, no política. Ya el hecho de que lo llamen “Mariano” y exhiban que lo conocen, sería un elemento importante para imputarlos.

3. Las compañías lo hacen para ganar más dinero. Aerolíneas opera a enormes pérdidas, diciendo su banda directiva que lo hace porque persiguen un objetivo que justifica el gasto. Es decir que cuanto más se viaje en la compañía más se gasta. Hay una contradicción evidente entre jugar a la pérdida heroica y a la venta a lo Apple.

Mientras tanto Vera busca la prostitución del sexo para su cruzada de la moralidad. Argentina off

Desnudando al colectivismo

(De Crónicas Inconexas Nro 8)
Dos noticias para los niños: Santa Claus son los padres y lo “colectivo” es el poder. Hay una ola colectivista muy expresa en la parte de América hispana que vive bajo dictaduras oportunistas. Llevan adelante un modelo de transformación cultural, que no tiene que ver con ideales del pasado, sino con lo que les reportan a los tiranos en recursos humanos, poder e impunidad. El proyecto colectivista somete, lleva consigo el mensaje de que tus deseos y objetivos deben subordinarse a un dios llamado colectivo, todos, bien común. Aunque lo de bien común viene de otra tradición. Incluso tenía la intención de convencer al déspota de que tenía obligaciones con sus vasallos. No importa, las circunstancias cambiaron y ahora lo que importa es la construcción de un poder total, para lo que es indispensable sembrar la culpa de querer algo para uno, de perseguirlo. Todo tiene que ser vivido como una traición al grupo.
¿Alguien ha visto al todos? Podría uno hacerse una imagen mental de todos nosotros en un gran campo vistos desde arriba. Pero eso no es el colectivo, eso es la suma de individuos independientes que sobreviven por si mismos, construyen lazos afectivos reales y no genéticos, el todo no está. No hay una entidad “todos” que quiera algo, que busque algo, que trabaje por algo. Por lo tanto tampoco lo que trabajamos, producimos y consumimos no afecta al “todo” que no quiere ni tiene nada, simplemente porque es una abstracción idealista, un no existente. El todo como idea igual no respira, no come, no siente, no vive. Es además una gran simplificación. Porque, sin querer hacerme el físico cuántico, el ojo del observador crea esa “realidad” llamada “todos”. Aún en el caso de la foto, hay que decidir que los homo sapiens digamos tienen que estar en una foto. Es decir, la observación del todos en la imagen, es posterior a la decisión. El homo sapiens amontonado en ese campo, es un presupuesto de lo que “se ve”.
Si me complico un poco más, a lo mejor el “yo” también es un presupuesto antes de ponerme frente al espejo. No se, porque no puedo escindir al observador y lo observado tratándose de mi, pero lo que importa es que ambas cosas, el yo y el todos, tienen una finalidad. Los presupuestos apuntan a algo. El yo a la vida, a mi vida, como es, como la elegí de acuerdo a mis potenciales. El todos puede servir a varias cosas y acá está la cuestión. El todos de mi como individuo es una generalización de baja intensidad que me dice dónde puedo encontrar un intercambio potencialmente. Ese es el universo de mis intercambios en potencia, pero no en acto. En ese fin, el todos tiene un valor, pero es un valor muy diferente al del colectivismo que agrega otro elemento esclavizante: dice que el todos es más importante que el yo, que se trata incluso de una entidad con fines y deseos que se ven contrariados y amenazados por mi. El todos depende ahora, por pura decisión “ideológica” (perdón que me ahorre discurrir sobre el significado de la palabra) de mi sacrificio. Es otro “todos” ¿verdad? Es otra foto, es otro fotógrafo.
Pero ojo, el colectivo no es el fotógrafo. El fotógrafo es otro individuo que se está pasando de listo. Un conjunto de individuos, una banda. Ellos son los que esgrimen la versión mitificadora del todos a nuestra costa. Dicen que la foto es un ente, que todas las fotos de muchos son más que uno, porque es nada más que un manejo de poder. Una manipulación de la realidad, definida por el observador, en su propio provecho. O peor aún, en provecho de nadie y entonces deberíamos llamarle simplemente envidia. Es decir la frustración de otro individuo que trata que que no alcancemos nuestros objetivos aunque de eso no le resulte provecho alguno.
Hay algunos conjuntos pequeños de relaciones que pueden definirse como si se trataran de una entidad con vida propia, pero no la tienen y si resisten su desaparición es precisamente por su dimensión (esto parece cuántico también) y por su carácter no agobiante. La familia por ejemplo. En ese vínculo primario se acepta, con limitaciones, que los individuos ceden por un “todos”, pero el vínculo es muy primario. La tribu operaba como una familia ampliada. Tampoco hay “todos”, pero dada la simpleza de la organización, esa foto, según ese criterio fotográfico, no genera mayores problemas de mando y obediencia, es decir, políticos.
El proyecto totalitario latinoamericano iniciado con el chavismo toma todas las metodologías de sus antecedentes religiosos y no religiosos. El ahogamiento del individuo a distintas formas de nueva bondad (anti discriminación, “solidaridad” declamada, etc) y la redefinición de todo por medio de “colectivos”. No importa cuál. No importa incluso que sea el gran colectivo de “la sociedad” o “la clase social”, puede ser incluso los cantantes de ópera. El punto es desviar el punto de imputación de intereses y voluntad para disminuir a la única realidad que molesta al poder: el individuo y sus aspiraciones. Perdón, más preciso, la realidad sobre la cual unos individuos perversos que colectivizan todo, quieren canalizar sus propias aspiraciones perversas, que ya no son una imposición, una agresión, un acto de sometimiento al otro, sino el servicio a dioses imaginados como sumas de engranajes. En eso nos convierten, en un engranaje de un motor de un vehículo cuyo volante tienen para dirigirlo a sus objetivos.

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