Hay vida fuera del cochecito

El gobierno de la señora Kirchner ha entrado en la etapa de la intrascendencia. No se puede hablar de debilidad porque el kirchnerismo logró que la ilegalidad en la que se maneja sea tomada como normalidad. Una década medieval digamos, con elementos de culto al jefe de la banda sorprendentes, que se ha naturalizado.
Por lo tanto las señora no pierde el poder hasta los últimos días dado que éste sistema político que más que encuadrar en el marco constitucional está descripto en el Código Penal (antes de la reforma), sigue fluyendo en recursos. Todavía hay un año para mandar farándula jubilada con contratos a defender a tontas y locas la inflación, la inseguridad, la mentira, el latrocinio y la frase tonta del día. Hay más de un año para hacer rendir el negocio de TV farandulera lobbista de tratar la política con formato de Polémica en el Fútbol y legitimar la canchereada asaltante.
Pero la intrascendencia tiene que ver con la imposibilidad de armar negocios de largo plazo. Algunos amiguitos buscan convertirse en simples empresarios del juego en la Florida, otros fantasean con venderle sus activos a los chinos y algunos han hecho tanta que en realidad planean su jubilación prematura con fotos en la revista Caras. Todos cuentan con que un país que toleró a los kirchner estará dispuesto a reciclarlos por un poco de cercanía a la torta, alguna invitación o contacto. El sueño argentino de convertirse en un gran chorro. Y si no de tener una selfie con alguno.
A la vez en el orden político Capitanich habla para sí mismo. Sólo por costumbre los diarios siguen destacando sus falacias diarias como si fueran noticia, pero las novedades del corazón son ya más atractivas que su mala imitación de Aníbal Fernández.
Lo que digan, lo que hagan, empieza a no importar y no porque no puedan hacer todavía mucho daño. Lo están haciendo, pero todos sabemos que la oposición está barrenando y mandando a confeccionar la ropa con la que piensa asumir sus futuros cargos, así que por qué ocuparse de algo de lo que no se ocuparon en los últimos diez años, salvo excepciones, en los que ellos y sus empleados cobraron sueldos exorbitantes para no molestar.
Pero acá viene la falla del plan. Existe una cosa que se llama realidad. El plan Kirchner es extender el naufragio hasta el 2015, con endeudamiento, con la soja o con la bendición vaticana. Les da igual, mientras puedan llegar. Arreglar no piensan arreglar nada. La señora dejará un país con un gasto público atroz, en recesión con inflación, el nivel de impuestos más alto de la región, con la declaración de su Corte de que gran parte de los recursos que ya se gastaron eran inconstitucionales, esto es las retenciones, así que habrá que devolverlas en juicios cuyas sentencias vendrán en los años del próximo gobierno y tampoco se contará con esos recursos. Lo cual no deja de ser una buena noticia.
La realidad no lee a Durán Barba, así es que plantea una de estas posibilidades que no negocia:
1. Reducir el gasto público drásticamente.
2. Aumentar la inflación y/o los impuestos
3. Bicicletear la situación con refinanciamiento.
4. Ignorar el problema.
De la Rúa se encontró con una encrucijada similar, pero el país estaba en calma y no tomado por el robo tolerado. No estaban los resortes económicos, el poder judicial y muchas empresas cooptadas desde la facción oficial, al menos en un nivel comparable al actual. Recibió un pase complicado y su naturaleza radical lo llevó a optar por una combinación de las salidas 2, 3 y 4. Sabemos cómo le fue ¿no?
Los políticos en general son así, se preguntan qué cosa puedo hacer para no enfrentar el problema. Cualquier cosa que les digan la agarran, pero los nuestros exageran. En el mundo ponen el freno varias cuadras antes del iceberg, no aceleran.
Hay algo que podríamos aprender: después de un gobierno que despilfarra, eso fue al final el gobierno de Menem, no puede venir una Alianza explicando que se ha despilfarrado poco o con un criterio no demasiado sensible.
Para encarar la solución número uno, la adulta, la que nos salva de verdad, se necesita una batalla cultural contra el espíritu adolescente y parasitario con el que los K convirtieron a la Argentina en un rebaño. El desafío es enorme, pero los políticos de la oposición no dan señales de enterarse de la cuestión.
Es tan infantil la Argentina que para muchos la esperanza es que todos mientan, que hagan “la gran Menem”, esto es decir una cosa para la tribuna (ellos) pero hacer otra. Después que él se haga cargo de los costos y si el plan falla se puede retomar la droga moral del llamado progresismo, mandando al titiritero al matadero.
Pero esa vía también está agotada. Es decir o el país se enfrenta a su problema de 70 años de mentalidad parasitaria peronista, que incluye a radicales, socialistas, militares y todas las nuevas variantes de la política o sencillamente desaparece ¿Será mucho decir desaparece? Ya no lo creo.
El cambio cultural no consiste en convencer a la gente de que debe sufrir. Esa es la visión adolescente de hacerse adulto. Lo que el país debe entender es que hay una felicidad en aceptar la realidad, en madurar, que se debe dejar de sufrir por la estupidez porque la vida sin costo no existe. El problema siempre es que el beneficio sea mayor que el costo, no que no haya costos como quieren los niños malcriados y los “progresistas”, aunque esto tal vez sea una redundancia.
¿Queremos salir de la pobreza y la declinación económica? Se necesita todo eso que la progresía enseña a la gente a odiar: empresas, empresarios, afán de lucro, comercio, apertura. También deshacerse de todo lo que ellos aman: subsidios, regalos, protecciones, consuelos.
Si el nefasto sistema educativo que todos veneran prepara masas de profesionales para ser empleados (cosa que es un gran error), es una locura que el sistema mismo emita su credo anticapitalista del modo cerrado y obstinado en que lo hace. Pero la coherencia hay que encontrarla en la manipulación. Nuestro sistema así como lo dejan los K es una gigantesca maquinaria de frustración que provee ovejas para el sacrificio. Sacrificios que aumentan la frustración, pero a su vez el protagonismo de la visión negra de la vida, de la visión impotente en la que la izquierda puede administrar la depresión general con más resentimiento.
A otra cosa mariposa. El cambio político, la solución económica y la campaña electoral de una opción electoral que no quiera terminar como de la Rúa, deben alinearse en un único sentido. Nunca ha habido una facilidad tan grande para diferenciarse de todo el resto, el problema es que la progresía también inyectó su maquinaria de frustración entre los políticos opositores.
Lo que dicen que no se puede hacer, se puede hacer, es lo único que vale la pena hacer y nadie lo ha probado. Por más que los encuestados contesten que hay que tirarse al río, sabemos que no hay que hacerlo (¿lo sabemos?). Mientras se prueban el traje tantos futuros presidentes a lo mejor alguien les quita el guante, porque eso que está implícito en nuestra constitución histórica hace felices a los países, hace feliz a la gente. La Argentina ya lo probó. Hay vida fuera del cochecito.

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La Moral del Violador. La ética del atraco como práctica política. Segunda edición.

Segunda edición de mi libro de 1997, revisada. En los próximos días se podrá comparar la versión impresa en Amazon. Aquí las versiones en papel y para Kindle.

Impresa

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Digital (Kindle)

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NO ME PARECE, los últimos días de furia (el libro) y Democray Papers 10

Salieron las versiones para Kindle de estas dos obras: NO ME PARECE. Los últimos meses de furia. Una recopilación de los principales post de este blog del 2013 y lo que va del 2014.

Edición impresa

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Edición para kindle

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Sociedades Mayoritarias o Sociedades por Consenso. Democracy Papers 10. Resume los trabajos presentados ante el Congreso de LASA (Latin American Studies Asociation) por Fernando Iglesias, Alejandra Salinas, Pablo da Silveria y yo, con la presentación de Guillermo Lousteau en Washington DC en Junio de 2013.

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La benevolente figura del lavado para la corrupción K

El asunto en el caso Kirchner – Lazaro Baez – Fariña no es ni el lavado de dinero ni la evasión impositiva, es el asalto durante una década a las arcas del estado a la vista de todos. Los Kirchner jamás han escondido sus delitos, lo que hicieron fue llegar hasta el 2008 con una complicidad tan generalizada que quedará en la historia de la vergüenza nacional.

Al Capone fue apresado por evasión impositiva y siempre se señala eso como una genialidad, pero en realidad era pura impotencia, porque el mafioso más célebre de la prohibición no era un asaltante sino que hacía negocios en áreas que el gobierno había decidido prohibir, sin que hubiera víctimas. Era un delincuente porque su actividad iba acompañada de todo tipo de crímenes, pero no del robo. Vendía alcohol a quién quisiera comprarlo. El estado al prohibirlo dejó ese mercado sólo para a los delincuentes.

Con las drogas el problema aumentó porque los flujos de dinero se hicieron exorbitantes Esa prohibición a diferencia de la del alcohol, se hizo mundial.

Tampoco el dinero del narcotráfico es robado, pero ¿cómo perseguir a los narcos internacionales por evasión impositiva?

No creo siquiera que exista acción por evasión por actividades sin víctimas que se encuentran prohibidas, porque no hay forma de pagar impuestos por algo que el estado decide que no se puede hacer, sin someterse al castigo establecido. Es decir, se transforma en la elección entre dos castigos, pagar impuestos se vuelve una confesión y una entrega, por lo tanto si en los tribunales se pudiera discutir todavía de cosas serias que definen al sistema político (cosa imposible), creo que las acciones por evasión contra un Al Capone no podrían prosperar con seriedad. Si yo fuera juez al menos, porque o la actividad está prohibida o se recuadan impuestos por ella, pero las dos cosas juntas no cierran desde el punto de vista lógico. Ni siquiera entro en la cuestión de que la evasión tampoco debería ser delito.

El invento del delito del lavado de dinero es más incoherente todavía. Resulta que se transforma en crimen no sólo una actividad sin víctimas sino un movimiento (del negro al blanco) que permite al estado cobrar impuestos, que antes estaban siendo “evadidos”. Al Capone preso por evadir, y un señor X del narcotráfico por lavar, es decir por hacer algo para dejar de evadir. Gataflorismo penal del estado prohibicionista.

Lo único coherente (no digo justificado) por lo que se podría perseguir a Al Capone y a los narcos es por desobediencia. Esos son todos los delitos sin víctimas. Pero el estado no quiere asumir su autoritarismo.

Igual que los mafiosos los funcionarios ladrones hacen una exhibición orgullosa de cómo pagan impuestos, como si eso fuera un indicio de que la plata por la que pagan se la ganaron.

Acá viene la diferencia entre los narcos, Al Capone y ellos. Los primeros no robaron nada, se les debió inventar figuras o forzar otras. En cambio los lavadores de dinero robado al estado tiene como víctimas a todos los “contribuyentes” y al estado en lo inmediato. Lo que tienen no les pertenece.

Para los corruptos que se les diga que no pueden justificar el origen de sus fondos es una buena noticia, porque es un tema menor frente al hecho de que no es su dinero y si logran pagar impuestos son los tipos más felices del mundo. Total nada del monto imponible es de ellos.

Por eso, atención. Que el caso Fariña esté en el casillero de la evasión, es un síntoma más de la impunidad con la que los K se llevaron todo.

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El proyecto de poder del autodenominado “garantismo”.

Según la doctrina autodenominada “garantista” cuyo representante visible es el señor Zaffaroni pero que es asumida como propia por el gobierno, la inseguridad callejera es una forma de expresión de la lucha de clases y quienes se quejan por ella son unos fanáticos, reaccionarios que odian a los jóvenes pobres. La causa de la preocupación por la seguridad está dada por la agitación que realizan los medios.
La solución podría ser entonces derogar las leyes penales y cerrar los medios, pero no la proponen. Necesitan el conflicto y que no haya ninguna solución, que la población no tenga nunca frente al poder y al uso de la fuerza posición legítima posible.
Algunos momentos de discusiones televisivas como las de un señor Gutierrez y Carlos Maslatón, dejaron al descubierto hasta qué punto la posición es dogmática en el sentido de que quejarse del delito es odiar a los jóvenes pobres.
Quiero aclarar que el abolicionismo sería infinitamente mejor que esto, que yo calificaría de punitivismo al revés. O punitivismo punitivinizado, algo bastante raro. Si la población supiera que no hay castigo al delito, no solo de hecho sino formalmente reconocido, en vez de linchamientos impulsivos y salvajes, se impondría a la larga la organización y la prevención. La gente se armaría, se entrenaría, tal vez tendría una policía voluntaria del mismo modo en que existen los bomberos. Seguro que la inseguridad sería menor. Pero entonces tendrían que devolvernos una cantidad de impuestos importante. No es la idea.
Cualquiera puede pensar que ese experimento sería muy arriesgado, pero convengamos en que estamos muy lejos de eso. No solo hay policías, tribunales penales, cárceles, sino que el jefe del “garantismo” está en cabeza de el poder punitivista formal. Zaffaroni es miembro de la Corte Suprema de Justicia, no de la Comisión Nacional de Sacapresos.
¿Qué es esto? Pura perversión. El verdadero punitivismo pone a la población a pedir punitivismo y la castiga, persigue, estigmatiza por hacerlo.
El punitivismo adopta la ideología abolicionista pero no para llevarla a cabo, sino para ejercer el poder sobre la gente asustada y culpabilizada. En el medio de semejante presión, las reacciones emocionales son tomadas como locura y las acciones que obviamente seguirán al proceso de deslegitimación del derecho de defensa, esto es lo que se han llamado linchamientos, son abordadas con el tipo de punitivismo que la misma gente está reclamando que se use con los delincuentes. A estos últimos se los trata con comprensión, por parte de los mismos que los meten presos mientras dicen que no deberían estar presos.
El último punto de la perversión está dado por el tratamiento al “pobre”. Pobre es una categoría de gente que justifica que unos ricos privilegiados tiranicen a la gente en general. Pobre es el insumo principal del despotismo y a su vez su costo más evidente. Alto gasto público implica que para subsistir hay que tener una gran rentabilidad que permita estar en el circuito formal, el resto será ese insumo moral y político llamado “el pobre”.
Los autodenominados garantistas esgrimen estadísticas como esta: el 57% de los presos son menores de 35 años y pobres (en el país que lleva una década de irracionalidad K). Y repiten algunos mantras como “la cárcel no sirve”.
¿Qué hace un señor como Zaffaroni a la cabeza del sistema que manda a la gente a la cárcel a pesar de eso? Que lo explique él.
Las conclusiones que podrían sacarse de la estadística mencionada son muchas, incluso opuestas a las que quieren sacar los autodenominados garantistas. La más razonable será que con menos de 35 años se tienen más aptitudes físicas para delinquir en la calle y salir ileso. No nos cuenta nada acerca de cuál es la edad promedio del delincuente callejero, tal vez sea coincidente y por lo tanto no puedan fundar ninguna supuesta predilección del sistema penal por castigar a jóvenes. Lo que es seguro es que el robo en la calle es más probable que lo realicen los más pobres, los otros tienen ministerios a su disposición. Esto no tienen nada que ver con que sea una preferencia del sistema penal obtener este resultado.
Lo que no entienden, o no quieren entender porque en mi opinión esto no es más que un sistema de poder, es que la pobreza es la motivación para el trabajo mucho más que para el delito. Que la pobreza no es causada por falta de socialismo sino por sobra de socialismo. Pero esto tampoco lo discuten, el centro dogmático del zaffaronismo es bien reducido como para que lo pueda repetir un panelista de un programa de chimentos.
En cualquier caso no tienen ninguna evidencia más allá de su prejuicio de que la gente no quiera que la maten para robarle el reloj, o que la amenacen, o que simplemente la sometan al abuso personal y traumático de sacarle el reloj, sólo si el autor del acto es pobre y joven. Salvo gente muy anormal de la que se rodearán los autodenominados garantistas, asumo que a los demás nos daría lo mismo si fueran ricos y viejos.
La afirmación “la cárcel no sirve” también puede conducir a justificar los linchamientos. La cárcel es lo que el sistema civilizado ha encontrado hasta ahora para lidiar con determinado tipo de injusticias extremas y evita la venganza privada. Si no sirve habrá que tener una alternativa o resignarse a los linchamientos. Porque me parece que les va a costar convencer a las personas de que si “sirve” dejarse matar o robar, sentir la sensación de los hijos o cónyuges amenazados por un arma que les apunta. Todo eso que está fuera de la “sensibilidad” de los autodenominados garantistas.
El aspecto más punitivista de los autodenominados garantistas está puesto en la gente pacífica que es víctima del delito y que en su impotencia (dado que no sabe defenderse y les han dicho que está mal que lo hagan) sobre-reacciona. También en los militares que son la base de su mito fundante. Nunca se les ha oído decir en ese caso que la cárcel no funcione, de hecho el mismo grupo ideológico que promueve la parálisis represiva del delito y maneja el aparato represivo estatal, desconce todo tipo de garantías o reglas del debido proceso cuando se trata de militares o de otros enemigos políticos del sistema a los que llaman “de derecha”. Apoyan la violenta represión de la dictadura venezolana contra protestas pacíficas y son capaces de firmar solicitadas en apoyo de regímenes totalitarios como hizo Zaffaroni con la Alemania Oriental poco tiempo antes de la caída del Muro de Berlín, por considerarla “acosada”.
No hay que interpretar estas cosas como contradicciones. Son métodos de dominación y parálisis. En muchos casos ni siquiera conscientes pero el ver cómo ninguna idea se lleva hasta las últimas consecuencias sino que se usan solo mientras le sirvan al emisor y no le sirvan al que reciba el mensaje, es la prueba palpable de la manipulación.
La estigmatización de los pobres jóvenes la realizan los autodenominados garantistas. Forman parte de la corriente de creación especulativa de pobrecitos que les permita ponerse en el lugar de protectores, por lo tanto dominantes de la situación. Es el clasismo como método de sojuzgamiento. El pobre es sometido al protector. Se lo trata como cosa sin voluntad, sin discernimiento y que actúa como una hoja movida por el viento de otros poderosos, cuyo único recurso es ser soplados por los protectores. El pobre violento ejerce una violencia que el protector aprueba, pero el cuerpo lo pone el primero.
Los autodenominados garantistas y el kirchnerismo utilizan la misma metodología, por eso se fusionan. Las alternativas que las personas comunes tienen frente a ellos son : El padecimiento silencioso frente a las condiciones que ellos crean, la incorporación a la banda o la estigmatización y el repudio. El denominado “pobre” está para comportarse como una víctima que depende de ellos, un súbdito dócil de su buenismo. El disidente, el disconforme, son enemigos y malos como de cuentos para niños.
El análisis meramente racional de sus expresiones sólo muestra contradicciones y disparates. El juego político sin embargo es perversamente coherente. Si fuera por los argumentos el estudio que encargó Perfil que muestra que el 63% de los que aprueban los linchamientos son jóvenes de ingresos bajos haría caer todo el edificio pseudo moral del autodenominado garantismo. Pero ningún relato manipulador está interesado en la realidad.

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Ya empezó #AlasOcho, de Lunes a Viernes a las 20hs.

Roberto Cachanosky y yo empezamos esta semana una nueva experiencia de seguir la actualidad diaria de la Argentina por TV Online en vivo. También se puede ver después la grabación. De lunes a viernes a las 20 en www.alasocho.tv.

Se pueden hacer preguntas durante el programa, los que tengan una cuenta de gmail

Esta experiencia se está haciendo enteramente con aportes hechos por el público en este lugar.

En la página abajo pueden ver la lista de nuestros productores, ciudadanos interesados en hacer conocer el punto de vista liberal, de la Constitución histórica de la Argentina, ausente por completo de los medios tradicionales que viven del estado. Gracias a todos ellos. Aquí les dejo el programa de anoche.

Difundan, peguen en Facebook, en Twitter o manden por mail para que esto crezca. Estamos esperando que otros se sumen, contarán con todo nuestro apoyo.

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Terminemos con la venganza privada socialista y terminarán los linchamientos

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Hay que evitar empobrecerse analizando las palabras de ciertas personas que tienen el único propósito de hacerse notar. De tonterías dichas en cadena nacional no voy a hablar.
Si en cambio de qué es lo que creo que significa la sucesión de episodios de venganza privada que estamos presenciando en la Argentina.

El venerado estado no estuvo, ni para parar a los ladrones ni para parar a los que les aplicaron castigo inmediato. Porque el estado está para ser “bueno”. Esta es la era de la corrupción, la opresión y el totalitarismo “bueno”, por la bondad misma, que se alimenta de sus usinas y de muchas de sus víctimas que ponen en primer lugar la “bondad” ontológica de la que alimentan su ego podrido. La realidad, lo que significa y sus consecuencias, les importa tres pitos.
Por eso quienes dicen tonterías en cadena nacional, también pueden ser entendidos por la corrupción de estos abuelitos del Bebé de Rosmary con sus sonrisas dulces, porque aquellos son parásitos de esa ética.
Pero como digo, lo importante acá no son ni los crímenes ni sus víctimas sino que se mantenga la adscripción de los buenos a la bondad, que es lo que nos trajo a este punto.
Lo que pasa es que algunos tienen freno en su bondad y otros las llevan hasta sus últimas consecuencias como lo hicieron los grandes totalitarismos del último siglo, siempre épicos.
Esta mañana estuve soportando a los que quieren resolver nada más el problema que les causa a ellos la posible tensión entre su bondad (izquierdidad, develemos el centro de su pelotudez) y los linchamientos ¿Cómo explico que a los ladrones hay que castigarlos sin defender el criterio “neoliberal de justicia” y sin decir algo progre? Fundamental entonces alguna poesía y poner cara de circunstancia. Pues Fernández Díaz encontró la fórmula: La impunidad que practica el kirchnerismo con el crimen es “anarco liberal”, dijo, para que no confundan su deseo de que mejore la seguridad con una herejía hacia su propia iglesia del sandwichito y la coca. Nunca nada sale mal porque alguien sea zurdo, siempre es porque no lo es.
El domingo me banqué a Majul diciendo que la economía K es “neomenemista liberal”, porque él no se equivoca en su izquierdidad de proverbio de chicle bazooka, todo el que se equivoca por definición es porque está fuera de su iglesia de chocolate. Cuando las cosas no salen bien es porque los responsables han blasfemado.
Pero empecé a escribir esto para hablar del tema de las venganzas privadas en si. Termino tocando a la religión farandulera argentina porque me tiene muy podrido. Por suerte no soy de los que piensan que los sentimientos y sufrimientos justifican el crimen, si no ya sería un Robledo Puch.
Cualquier historia del derecho penal empieza por la venganza privada (que sea privada no significa que la privatizó Menem o que es liberal, Majul). Frente a un crimen, la víctima recurre a sus allegados y hace sufrir al criminal sin ninguna proporción entre el daño padecido y el que se hace padecer. Fácil de entender por el hecho de que el primer acto criminal puede no tener una motivación emocional, pero seguro la respuesta la tendrá.
Hoy tomamos como algo salvaje la idea de la Ley del Talión, que viene después de la venganza privada, pero consiste en la primera noción de proporcionalidad. El ojo por ojo y diente por diente era una forma de que el castigo no fuera más allá.
La última etapa empieza con Cesare Beccaría y su obra “De los delitos y las penas”, que es la base del moderno “Derecho Penal Liberal” (ahora si Fernández Díaz). Ahí el problema es la violencia organizada y sus abusos, es decir el estado y no solo la venganza de las víctimas. Se establece el procedimiento legal, objetivo, para conocer los hechos. Se configuran los fundamentos de la responsabilidad individual frente a los actos criminales, el principio de legalidad de que nadie puede ser penado sin una ley anterior que defina el hecho como delito, el derecho de defensa, etc. Su núcleo puede leerse en el artículo 18 de la Constitución Nacional, la original (la liberal, Majul).
El derecho penal liberal persigue un método sistemático para hacer justicia frente al crimen sin cometer a su vez injusticias. Es apoyado por la permanente tensión de la refutación. Podría no ser la última etapa del tratamiento del crimen pero es un gran avance en el desarrollo de la civilización. El proceso se basa en el debate entre defensores y acusadores, vistos por jueces que tienen la última palabra y todos ellos están sujetos a reglas. El fin es que se castigue el crimen sólo cuando corresponde y sólo en la proporción que corresponde.
Ahora si vienen los buenos a meter basa en esta historia. No a pensar otras formas de tratar el delito más eficientes, sino a comprender al delincuente y dejar de comprender a las víctimas. Ellos nos contaron con Zaffaroni a la cabeza que la sociedad es injusta ¿Alguien conoce a la sociedad? La sociedad no nos hace nada, fulano y mengano si. Ellos se preguntan sin embargo cosas como ¿es injusto el crimen o es injusta la víctima que es capitalista, egoísta y de derecha? Lo que dieron vuelta no fue sólo al derecho penal, sino al criterio de justicia.
Para estos mal llamados garantistas (porque el único verdadero garantismo es el Derecho Penal liberal) la sociedad es injusta porque no rige su amado socialismo, es decir la igualdad. Igualdad vendría a ser una condición de la que la providencia se olvidó y ellos serían los llamados a salvar el error. Ese socialismo y su igualdad que están recontra refutados no solo en su base teórica, sino por los resultados monstruosos de genocidio, sufrimiento y pobreza extrema a los que conduce. Por si alguien cree que ser bueno es gratis.
Pero no les importa a estos creyentes, porque como a nuestros analistas del comienzo, la cuestión es que sobreviva la explicación que los hace buenos y restauradores del bien. La realidad, para decirlo en términos que expresen que cansado me tienen, les chupa un huevo.
Si alguien piensa que se preocupan por el pobrecito ladrón al que mataron a patadas, se equivoca. Les preocupa que se mantenga el supuesto de bondad (izquierdismo a lo Tognetti) al que han adcripto y sin el cual serían como nosotros. Los muertos son siempre instrumentos de la bondad. Tampoco les importan los que eran víctimas del ladrón, primero porque el manual dice que los buenos ya no pueden estar con los que son robados, sino con los que tienen “necesidades” (como los ladrones y los “formadores de opinión”). Segundo porque atacan a un ladrón, en lugar de preguntarle cómo se llevaba con su mamá y su papá.
Es decir, los llamados cultores del “garantismo” no están preocupados por garantías, sino que creen que crimen es que alguien tenga lo que yo quiero o necesito y no me lo entregue. Lo que reivindican a partir de ahí es una especie de venganza privada, pero esta vez el que se venga es el criminal y no las víctimas (ellos nada más usan estos apelativos al revés). La sociedad injusta nunca es sometida a un juicio con un procedimiento legal, ni tiene derecho de defensa. La “justicia” se hace en la calle sin ninguna proporción, igual que en las cavernas cuando se les decía buenos a los que ahora se les dice malos y viceversa. Si la “sociedad” es injusta con el asaltante callejero como piensa “Zaffaroni” y toda la santa iglesia de la buenitud de los recaudadores de pauta, ellos lo que hacen es habilitar la etapa primitiva de la punición por medios privados, en nombre del socialismo en el (y del) siglo XXI. El ladrón se sirve por si mismo, como se satisfacían solos los parientes de la víctima en esa etapa no civilizada.
Ambos primitivismos tienen un solo remedio. Volver a la ley. Es la única forma de convivencia. Ninguna persona tiene que aceptar un crimen con el fundamento de los traumas del criminal. A los que no somos buenos como Stalin, el Che Guevara o Pol Pot, no nos importa nada si el tipo que nos apunta con un arma era maltratado en el colegio, no consigue trabajo o está casado con Diana Conti. Es más, tan malos somos que nos alegraría saber que le pasa todo eso junto, dado lo que nos está haciendo. Lo único que pretendemos es que no nos apunte, defendernos de su agresión y que después haya un cauce legal, racional y debido para que reciba un castigo, de modo de no tener que llevarlo a cabo por nosotros mismos; de modo que no nos hagamos igual que él. Porque si lo hacemos, seguro que nos pasamos de la raya.
El punto es que en esta maroma lubertinezca, asombrarnos por las reacciones de la gente es tan idiota como hacer moralina con los que roban pan en un campo de concentración. Están todas las condiciones dadas para que ocurran todas estas cosas que estamos viendo, hagamos algo con las causas y no admoniciones fuera de lugar con las consecuencias. Esas condiciones incluyen el alto nivel de delito y su complemento perfecto a la hora de generar una explosión: la opresión buenista que requiere nuestro sacrificio en nombre de la “auto distribución de la riqueza” y nos pone en el lugar de los malos por no aceptarlo, junto con el broche de oro de la discusión de un nuevo Código Penal que se fundamenta en que culpa de los diarios “de repente” ese cuerpo legal se ha vuelto “punitivista” en lugar de amoroso y comprensivo con el tipo que termina linchado.

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Buenas noticias, el sistema educativo no existe más

Asistimos otra vez al espectáculo de la puja entre el sindicato de “docentes” y el sindicato de políticos, por repartirse una torta de 200 mil millones de pesos en la Provincia de Buenos Aires destinados a producir esta ciudadanía que vota a esta gente, que cree en estas cosas y que contesta en las encuestas que no quiere que le saquen el fútbol para todos. En el medio unos padres preocupados por qué hacen con sus hijos en el horario escolar. Lo único que no tenemos que hacer es llamarle a este ritual cavernícola “debate educativo”. La Argentina de Sarmiento es irreconocible, salvo en la película Idiocracy de Mike Judge.
Todo esto es de un anacronismo tal que dan ganas de ponerse a llorar, pero por suerte la evolución juega a favor de la solución. El sistema público de des-educación ya desapareció, lo que queda es la danza sindical-inflacionaria como recuerdo y la necesidad de los padres de despertar al hecho de que ya no lo necesitan para nada. Lo cual todo indica que ocurrirá en esta generación, tal vez en esta década.
Si uno pone en el buscador de Youtube “enseñar a escribir a los niños” o lo hace con cualquier otra materia, desde matemáticas a filosofía, hay dos doctrinas místicas que van a desaparecer. Una la de los bienes públicos, según la cual hay una racionalidad tal que el autoritarismo es indispensable para que los particulares sean obligados a producir cosas maravillosas que no producirían por si mismos y que sólo el comisario del pueblo advierte que se necesitan. La segunda la necesidad de que exista un sistema educativo centralizado.
La oferta de educación gratuita en la red es abrumadora, en todos los niveles. La última novedad en internet son los llamados MOOC, la sigla en inglés de Cursos Abiertos Masivos Online, organizados por las mejores universidades del mundo, sin cargo alguno, disponibles para quién quiera aprender algo.
La obsolescencia no es sólo del sistema totalmente estatal, porque la llamada educación privada es nada más que una tercerización del mismo sistema que imita al estatal y que sigue sus pautas y contenidos.
Si este sistema como lo conocíamos sigue en pie es porque responde a intereses políticos y sindicales y sobre todo a la necesidad del estado de propagar su doctrina de supervivencia recaudatoria.
Esta mañana escuché a la ministra de educación de la Provincia de Buenos Aires decir que el gasto en el rubro educativo alcanza los 200 mil millones de pesos. Según el censo del 2010 los “beneficiarios” de la educación común en la Provincia alcanza a los 3 millones 800 mil alumnos. Si redondeamos en 4 millones y hacemos una gruesísima cuenta nos da unos 4166 pesos por alumno por mes de gasto. Mal gasto. Generaciones de estos alumnos votaron a Cristina Kirchner dos veces.
Pero bueno, supongamos que para mucha gente esos resultados no significan lo que yo creo que significan. De cualquier manera con Youtube, contratando un plantel de cien buenos maestros a sueldos como los que se le pagan a los de la Cámpora para auto satisfacerse, el estado hasta podría proveer su propio contenido anacrónico pero con la mayor calidad. Contratando una cantidad de instructores entre los egresados de los mismos colegios que engrosan la masa de los “ni ni” que recorran las casas para mostrar como usar la red, lo que hoy conocemos como “sistema educativo” con todas sus limitaciones, tendría una calidad muy superior a una ínfima parte del costo.
Queda por supuesto el problema de qué hacen los padres con sus hijos para poder ir a trabajar. Lo primero que deberíamos hacer es no llamarle a eso “problema educativo” por respeto a la palabra educativo y también a la palabra problema. Eso es tan sencillo que no vale la pena ni detenerse.
Pero si vamos al fondo de la cuestión en serio, no importa nada lo que hagan Baradel, ni Scioli ni lo que digan todos los comentaristas mediáticos con su moralina de los pobres alumnos y la generación de argentinos del futuro que poblarán las bancas de diputados algún día. No importa porque van a desaparecer antes de enterarse. Un día Google va a soplar y no vamos a tener más noticias de ellos. No falta mucho.

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Carta abierta de los fundadores de los Estados Unidos al señor Maduro

Al señor Maduro
Al señor Obama
A la señora Clinton
A los gobiernos de la OEA
A toda la corrección política democratista unida del mundo

“…Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad”

Declaración de Independencia de los Estados Unidos
4 de Julio de 1776

#SOSVenezuela

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El periodismo desapareció, pero llega #Alas8 (PM)

A las 8, hasta que vuelva el mercado.

La historia del periodismo es también la historia del capitalismo. Se ha pasado de sobreestimar el poder de los medios a menospreciarlo, yendo y viniendo desde estas visiones opuestas. Pero lo que está claro es que el capitalismo entre otras cosas generó ese periodismo disponible para cualquiera, hoy glorificado o extrañado en nuestro caso. Esa forma de enterarse de la realidad relevante con opinión, control del poder, unido al financiamiento de comerciantes que buscan vender sus productos y servicios.

La contrapartida del periodismo es el ciudadano individual, independiente, libre y orgulloso como la célula del poder y el comercio sin interferencias.

Acá viene la parte en la que nos vamos a dividir. El peor enemigo del periodismo ha sido la socialdemocracia. Esa pretensión de que hay una libertades que son materialistas y egoístas y otras que se le puede dejar a la gente tener, es una visión de Ayatolas. El ciudadano se vio escindido. Una oveja y un tribuno al mismo tiempo ¿Cuál de ellos es el cliente o el productor de periodismo?

En esos dos extremos ha tenido que desarrollarse un periodismo alterado que es un zombie de lo que fue. No solo en la Argentina, en todo el mundo, pero en nuestro país la cosa se puso mucho más grave por la injerencia específica y dolosa del estado para alterar la relación del medio ciudadano con la media información, que es todo lo que quedó.

No hay periodismo sin mayonesa, sin autos, sin heladeras. Y sin que el contacto entre el consumo, la producción y la información sea totalmente libre y no culposa ni controlada.

Lo que queda del periodismo es lo mismo que queda del mercado.

Hace unos años me invitaron a un evento en México para hablar de “Que se pierde cuando se pierde la libertad de expresión”, organizado por TV Azteca. Mi respuesta fue que el problema cuando se pierde la libertad de expresión no es qué se pierde, sino qué se perdió. Porque cuando ya no se puede hablar, antes se perdieron todas las libertades, empezando por el derecho de propiedad. Sin el cual la oveja no puede ni hablar de la esquila. El derecho de expresión es la última pérdida, antes vino la socialdemocracia a contarnos que querer “libertad de mercados” es de malos. Te mataron con impuestos, te acostumbraron a pedir permisos, te aplicaron la máquina de impedir, te dijeron que si te iba bien era porque a otro le iba mal y a la falsa idea de que tu misión en la vida era mantener a otro. Después de que te creíste eso ¿qué clase de ciudadano te parece que sos? Lo primero que habilita la social democracia es que el estado que monopoliza el armamento, vuelva a ser moralista como lo era en el oscurantismo.

Digo todo esto para entender que el periodismo ese de la lata de tomates no nos hará libres. Hoy vive de la publicidad oficial y de las ovejas asustadas. Si llegamos a ser libres otra vez, habrá periodismo, seguramente el día en el que el mundo condene la existencia del impuesto a las ganancias. Si, la socialdemocracia empezó en Estados Unidos. El populismo bajo la forma directa y descarada de dictadura moderna es como el dedo gordo que se comió el huevo duro.

Esto no quiere decir que haya que resignarse o que haya que renunciar a la información, a la opinión y al debate. Está internet.

Antes de que el periodismo ese para cualquiera que apareció porque cualquiera podía poner una empresa sin dar explicaciones ni pedir permisos, ni aguantar inspecciones u opiniones de los defensores de las ballenas, existían otras formas de comunicación política. El panfleto antecedió al periodismo. Es otro formato de comunicación, su contenido es la denuncia. Hoy lo consideramos menor, porque conocimos otra cosa posterior. Claro, puede haber panfletos de porquería, facciosos, que no es lo mismo que defender una idea. Por ejemplo la idea de que no tenemos que ser esclavos, ni ovejas y que ningún idiota por estar en el estado nos tiene que decir qué cosa es ser bueno.

Internet nos da la oportunidad de no quedarnos esperando a que la libertad nos devuelva al periodismo. Nos podemos comunicar para volver a ser libres sin majules.

En eso hemos estado pensando con Roberto Cachanosky. La mayonesa no financia nada, está esperando la protección del estado y tratando de evitar la inspección de la AFIP. Así que contrató a un gerente de relaciones institucionales que tenga tatuado al Che Guevara y se ocupe de diseminar culpa de ovejas bajo la forma perversa de robar a los accionistas llamada “Responsabilidad Social Empresaria”.

Necesitamos ciudadanos. Serán menos, pero hay muchos individuos que no se resignan. Hemos diseñado A las 8PM, una manera de financiamiento de la batalla diaria por la libertad como forma adaptada a las circunstancias de comunicación. Ojalá que sean muchos los que nos sigan.

Para contribuir, seguí este link #Alas8

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