Espejitos de colores II

Sería interesante que el ANSES publicara la lista de los que eligen volver al llamado “sistema de reparto” de jubilaciones, muy lleno de promesas pero que en concreto y por ahora significa un ingreso de siete mil palitos más para el organismo.

Digo porque es la segunda vez que los argentinos tienen la oportunidad de creer en la magia que es un elemento esencial en el sistema. La diferencia es que la vez anterior lo creyeron sin alternativas y sin experiencia. Hoy ya se han visto que los conejos de esta galera son truchos. Y me parece que sería justo que la posteridad contara con esos nombres, para que el día que se caguen de hambre quede claro que no tienen derecho al pataleo.

Menos mal que al estado no se le ha ocurrido prometer vida eterna a cambio de que le entreguemos el contenido actual de la billetera. Porque boludos dispuestos sobran.

Las armas no matan

La superación de la la ignorancia que es la situación normal del ser humano comienza muchas veces derribando la primera impresión. Nunca me hubiera imaginado si no me lo hubieran hecho padecer tanto de chico que para curar una herida es necesario aguantar el ardor de un desinfectante, hacen falta conocimientos para entender que casi todo lo rico engorda y tapa las arterias o que leer Página 12 achica las neuronas.

Se requiere pensar y tener experiencia para saber lo peligroso que es quedarse todo el tiempo con la primera impresión como se hace muchas veces en el periodismo en el que el show es la prioridad. La política de hecho se alimenta de esa debilidad.

El caso de la libertad de portar armas es uno. Se produce una matanza y desde la elementaridad alguno hace una película tonta pero estética como el señor Moore y otros comienzan a atribuir la muerte a las armas, como si los asesinos no hicieran su aporte y como si las armas no fueran en definitiva también la forma de responderles cuando ya la cosa empezó a rodar. ¿Será el 9/11 culpa de los vendedores de aviones? Digo porque como armas son bastante más efectivas como se pudo comprobar.

El marco conceptual bajo el cual se analiza esta cuestión es un problema que va mucho más allá de la polémica sobre el derecho a poseer armas como un derivado del derecho a defenderse (en la Argentina por desgracia debiéramos empezar por explicar que existe el derecho a defenderse). El paradigma, falso por completo, del estado como gran defensor y una sociedad de corderos buenos que deben dejar todo en manos de los representantes públicos es el mejor aliado que pueden tener los sujetos que realizan estas matanzas. Este tipo de asesinos dispara a indefensos, nunca realizan estas matanzas en cuarteles de policía, en instalaciones militares, no quieren disputar su “fuerza” sino que se aseguran de poder “demostrársela” con indefensos. Recurren a los más indefensos entre los indefensos que son los adolecentes. Si estos sujetos pensaran que en el lugar hay gente armada y que sus víctimas tienen oportunidad de responderles no tendrían oportunidad ahí de demostrarse una falsa superioridad. El componente indefensión de las víctimas es mucho más importante que el arma. Si algo demuestran estos episodios es que es característico de sociedades inermes.

Fijensé la óptica de la nota del link anterior. Se busca a los vendedores de armas para reprocharles al venta a locos. Nadie pensó en la redacción antes escribir eso que esos armeros vendieron muchas más armas a gente que no estaba loca ni producía ninguna matanza, así como los directivos la Boing tampoco se hicieron el harakiri porque sus aviones hayan sido utilizados para cometer un atentado.

Nosotros tuvimos todas las prohibiciones y ya tuvimos dos episodios parecidos.

Inescrupulosidad montonera con el holocausto

El presidente Kirchner que se identifica con las organizaciones terroristas que operaron en la Argentina en las décadas del 60 y 70 repite una vez más una enorme falacia que es un insulto a las víctimas del holocausto y a la humanidad en general, por lo menos a la que pretende vivir en un mundo en el que tal horror no sea posible. Me refiero a la identificación del holocausto con la represión al terrorismo en la Argentina.

Esto forma parte de la inescrupulosidad de esa izquierda que adora la mentira con idolatría, superando al propio Goebbels que la utilizaba con fines pragmáticos. Los judíos asesinados en Europa durante la Segunda Guerra Mundial eran civiles, gente pacífica que fue marcada por su religión, estigmatizada como una “etnia” inferior a la que se le cargo el odio y el resentimiento por todas las frustraciones en el marco de un proyecto de poder totalitario. Los judíos muertos en Europa ni siquiera se identificaban en sus ideas políticas, sólo fueron agrupados del modo en que el designio perverso de un demente y sus seguidores eligieron para cargarles el mal que según ellos afectaba a una Alemania pura de blanquitos arios. Asimilarlos a un grupo político es asumir como propia la tesis conspirativa nazi que los mostraba como actores de un plan de dominación para sentirse a si mismos defensores de la pureza.

Montoneros no puede asimilarse a esos muertos ni a todos los que sobrevivieron para contarlo. Montoneros y las organizaciones afines son en todo caso en sus formas, métodos, objetivos, falta de humanidad, intolerancia, manía de marcar y señalar a los otros y violencia para imponer su voluntad, la herencia perfecta del nacional socialismo autor del holocausto. Aunque por una cuestión de grado no pudieran compararse. Las organizaciones terroristas que la sociedad argentina, con una indolencia y temor cercanos a la que tuvo Europa con los Nazis ,permite que se identifique con idealismo por un mundo mejor, tan “mejor” como el de aquellos blanquitos arios, utilizaron el horror y la muerte como meros instrumentos para hacerse con el poder e instalar un absoluto terrorismo de estado. Un “mejor” que requiere dejar a algunos afuera y de ser útil, eliminarlos.

¿Qué tienen que ver las víctimas del holocausto con esta historia? La ilegalidad de la represión, a pesar de lo que la infamia nacional está permitiendo en la actualidad, no hace santos a los que bañaron de sangre al país y lo envenenaron por más de treinta años. A los judíos los buscaron en sus casas, en sus comercios, en la calle, les colgaron la etiqueta de indeseables. Jamás los acusaron de cometer otros crímenes que no sean en producto de la imaginación del déspota originados en su necesidad patológica de sentirse superior. Señor presidente, ¿reconoce usted este tipo de mal?

Los judíos fueron perseguidos por lo que eran, no por algo que hayan hecho.

En la Argentina también murió gente por la mera sospecha de ser parte de esas organizaciones del terror, pero no por la sospecha de ser inferiores. Acá no hubo una guerra racial para fortalecer a una supuesta estirpe “sana”. Fue el enfrentamiento provocado por el designio de países criminales, tanto o más criminales que el nazismo, que exportaban la violencia política en nombre de otras tantas ideas políticas perversas.

Nada de lo que ocurrió en la Argentina transforma a los montoneros o cualquier organización criminal en víctimas inocentes, terminemos con esta falacia, pero no para terminar con las mentiras oficiales, que también es importante, sino por respeto a quienes padecieron el holocausto y a la humanidad como tal que es en última instancia la que fue dañada.

Los derechos humanos no viajan al sur

Sigo a diario la situación en Santa Cruz, el “estallido social” como le llama la izquierda a estas cosas cuando ocurren durante gobiernos de derecha, a través del blog de Juan Cruz Sanz que tiene la mejor información. La provincia, sede universal de los derechos humanos, se encuentra militarizada. La gendarmería fusil en mano está encargada de detener las manifestaciones para que no lleguen a la capital.

Esto si que es “represión de la protesta social” y no el uso de la fuerza que se utiliza cuando la protesta se transforma en delitos contra las personas y los bienes. Acá de lo que se trata es de utilizar a una fuerza armada para reprimir la manifestación pacífica contraria a la parcialidad del gobierno. Es decir el uso de la fuerza pública en función de los intereses privados de la facción en el poder.

Supongo yo que el ideólogo de estos conceptos utilizados a lo D´Elía, el señor Verbitsky y su organización para estatal CELS, pondrán el grito en el cielo ante tanta transgresión a lo que ellos han impuesto como nuevos principios en los últimos veinte años. Atrás del CELS se encolumnarán Hebe de Bonafini, Bonasso, CQK, todos los boluditos progres de la TV y, sobre todo TVR. ¿O no?

¿A quién te recuerdan las frases del asesino de Virginia?

Un señor muy alterado el tal  Cho Seung-Hui, autor de la matanza de Virginia. Sus declaraciones en videos grabados y enviados a la cadena NBC me produjeron un cierto “Deja Vú” (como me enseñó Daniel). Antes de matar a 32 personas dijo cosas como “me arrinconaron y sólo me dieron una opción”. Se veía a si mismo como una víctima de aquellos a quienes daño, estaba lleno de ira y se podía adivinar el tipo de explosión que podía producir en cualquier momento. Un tipo peligroso. Imagínensé lo que hubiera pasado si en lugar de brotarse se metía en la política y un día llegaba a gobernar Estados Unidos. Que pesadilla ¿no? Si bien a los norteamericanos no se les ocurriría elegir a un loco, uno se pone a pensar si no sería necesario a esta altura que las consituciones prevean algún tipo de test sobre el estado mental de los candidatos.

Más allá del caso en si, a mi me hizo acordar a alguien. A un señor muy importante, pero no se bien a quién.  Es que la política es una actividad de locos.

¿Carrió lee No me parece?

El fin de semana debatimos largo sobre la señora Carrió. El domingo en el programa de Grondona volvió a hacer su habitual despliegue inquisidor proclamándose líder del bien contra el mal. Sin embargo es la única que enfrenta al gobierno en lo que se lo debe enfrentar y no en estado de las veredas. Ayer pidió algo que sugerí en el blog y no tenía la más mínima esperanza de que algún legislador hiciera: anunció que pediría el juicio político del ministro Anibal Fernández por su ataque contra el juez López Biscayart.

Fíjense el efecto que tiene sobre un ministro subido a su pequeño pony que se lo ponga en evidencia con sólo hacer el gesto de cumplir el rol que la constitución tiene asignado a los legisladores. Su acción fue deslegitimada en un solo instante y las respuestas del ministro fueron de primero inferior. Esta gente habla pavadas porque es gratis. No se les responden pero no porque no haya respuesta sino porque nadie se atreve y la consecuencia es que se creen brillantes de verdad.

También fíjense cómo se destruye una nota con un título, que es lo único que a veces la gente lee. Mientras la nota debio titularse: “Carrió pedirá el juicio político al ministro del interior”que es en verdad la noticia, se le enjuagó, al mejor estilo Maria Laura Santillán, bajó el rótulo de “cruces entre el gobierno y la oposición“.

La dignidad se jubila en silencio

“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios

sino sobre las faltas de los demócratas”

Albert Camus

No puedo evitar recordar todo el tiempo aquella afirmación del ex embajador de Estados Unidos respecto a que “la Argentina es una muy buena democracia“. Sobre todo cuando se publica sin que pase nada que el presidente del principal tribunal penal del país dice que fue amenazado por enviados del presidente de sufrir “escraches” fascistas de la agrupación “hijos” y la amenaza se cumple.

En total soledad este juez debe expresar que el kakismo actúa por identificación organizaciones terroristas que operaron en el pasado en el país, lo que dicho más claro quiere decir que los montoneros presionan para continuar su guerra contra las fuerzas armadas utilizando a la justicia. Mientras tanto Macri habla de cómo administrar la ciudad, la fauna “institucionalista” de “los noventa” está escondida debajo de un helecho y agrupaciones que se identifican con “el liberalismo” y tienen tratos con la Fundación Ford hablan de dictaduras lo más lejanas posibles en el espacio o en el tiempo y se suman al coro acusatorio que le proponen los enemigos de la libertad actuales, vivitos y activos, sanguinarios en otros tiempos que no se atreven a recordar ¿O no servirán para obtener fondos?

Nuestro problema no es el gobierno, sino la miseria general.