Las armas no matan

La superación de la la ignorancia que es la situación normal del ser humano comienza muchas veces derribando la primera impresión. Nunca me hubiera imaginado si no me lo hubieran hecho padecer tanto de chico que para curar una herida es necesario aguantar el ardor de un desinfectante, hacen falta conocimientos para entender que casi todo lo rico engorda y tapa las arterias o que leer Página 12 achica las neuronas.

Se requiere pensar y tener experiencia para saber lo peligroso que es quedarse todo el tiempo con la primera impresión como se hace muchas veces en el periodismo en el que el show es la prioridad. La política de hecho se alimenta de esa debilidad.

El caso de la libertad de portar armas es uno. Se produce una matanza y desde la elementaridad alguno hace una película tonta pero estética como el señor Moore y otros comienzan a atribuir la muerte a las armas, como si los asesinos no hicieran su aporte y como si las armas no fueran en definitiva también la forma de responderles cuando ya la cosa empezó a rodar. ¿Será el 9/11 culpa de los vendedores de aviones? Digo porque como armas son bastante más efectivas como se pudo comprobar.

El marco conceptual bajo el cual se analiza esta cuestión es un problema que va mucho más allá de la polémica sobre el derecho a poseer armas como un derivado del derecho a defenderse (en la Argentina por desgracia debiéramos empezar por explicar que existe el derecho a defenderse). El paradigma, falso por completo, del estado como gran defensor y una sociedad de corderos buenos que deben dejar todo en manos de los representantes públicos es el mejor aliado que pueden tener los sujetos que realizan estas matanzas. Este tipo de asesinos dispara a indefensos, nunca realizan estas matanzas en cuarteles de policía, en instalaciones militares, no quieren disputar su “fuerza” sino que se aseguran de poder “demostrársela” con indefensos. Recurren a los más indefensos entre los indefensos que son los adolecentes. Si estos sujetos pensaran que en el lugar hay gente armada y que sus víctimas tienen oportunidad de responderles no tendrían oportunidad ahí de demostrarse una falsa superioridad. El componente indefensión de las víctimas es mucho más importante que el arma. Si algo demuestran estos episodios es que es característico de sociedades inermes.

Fijensé la óptica de la nota del link anterior. Se busca a los vendedores de armas para reprocharles al venta a locos. Nadie pensó en la redacción antes escribir eso que esos armeros vendieron muchas más armas a gente que no estaba loca ni producía ninguna matanza, así como los directivos la Boing tampoco se hicieron el harakiri porque sus aviones hayan sido utilizados para cometer un atentado.

Nosotros tuvimos todas las prohibiciones y ya tuvimos dos episodios parecidos.

By Jose Benegas

Abogado, ensayista y periodista. Master en economía y ciencias políticas. Conductor y productor de radio y televisión. Colaborador de medios escritos, televisivos y radiales. Analista y conferencista internacional desde la perspectiva de la sociedad abierta y las libertades personales a las que ha dedicado su obra intelectual. Dos veces premiado en segundo lugar del concurso internacional de ensayos Caminos del la libertad.

7 comments

  1. Muy inteligente y muy equilibrado me pareció esta nota sobre el control de armas. Siempre pensé que este era un asunto muy difícil de resolver (tal vez por tener la cabeza lavada por los Moore y cía que abundan por ahí) pero la respuesta parece en realidad ser simple y, ahora para mí, fácil de comprender.

  2. La prohibición de venta de armas sólo la sostienen los imbéciles. Michael Moore, dice estas estupideces tan propia del mundo de Hollywood, donde reina la droga el alcohol y la promiscuidad. Otra historia sería, si los estudiantes de esa universidad de Virgina hubiesen estado armados para defenderse. No hubiese sido posible para el asesino cometer esa matanza, si entre los centenares de estudiantes que permanecían en el edificio percnotando hubiese sólo entre ellos uno solo que disparase fuego en respuesta como defensa o represalia. No sería posible tampoco,que tantos comerciantes o ciudadanos fuesen asaltados en sus negocios u hogares, cuando los asaltantes sepan que están armados y pueden responder con fuego de armas desde su interior.
    Portar un arma es tan necesario para una persona hoy en día como portar un reloj. Cada ciudadano tiene el derecho y debe tener y portar un armar para su seguridad y protección de su vida y sus propiedades. El el modo en que usa un arma, lo que puede ser penado por la ley, pero no su portación. La policía no sirve para nada y el Estado tampoco. No esperemos seguridad del Estado, porque es precisamente de él de quienes debemos defendernos. Es el peor villano de todos. Un asaltante puede quitarte una fortuna a punta de pistola, pero el estado también lo hace, y a esto no se le llama asalto sino combate a la evasión.

  3. La mayoría no advierte que la existencia del hombre es anterior al estado, y que por lo tanto es el dueño primigenio de todos los derechos.

  4. La concepciòn del derecho individual antes que el poder del estado-gobierno, es en el fondo la gran diferencia siempre.
    O de un lado o del otro. En el caso de porteciòn de armas y libertad para comprarlas, los grises se sitùan en los requisitos que debe reunir quien la obtiene. Nunca si se debe prohibir o nò. Se desprende desde el derecho individual, una natural necesidad de poseer armas para defensa. Acaso no lo hace cada paìs con sus FFAA?
    Desarmar a la poblaciòn de armas, junto con sus derechos y sus instituciones, son los mecanismos tìpicos de un estado totalitario.
    Aceptarlo es siempre producto de una sociedad ignorante y sumisa.

  5. 25/3/2004:
    El nene se golpea la cabeza con el borde de la mesa.
    Le duele mucho.
    La mamá lo consuela.
    Pero el nene sigue llorando.
    La mamá le pega a la mesa y dice “¡mesa mala! ¡mesa mala!”
    El nene empieza a odiar a la mesa.
    Y se da cuenta que puede evadir su responsabilidad por haberse chocado contra el canto de la mesa.
    La culpa la tiene la mesa.

  6. Sine su ejemplo tan simple sirve para exponer claramente en que sociedad vivimos. Muy bueno lo suyo

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