Democratizar es gobernar. Del pacto con Irán a la imitación.

La democracia es una forma de gobierno, de manera que “democratizar” es siempre gobernar. Lo que la señora Kirchner quiere hacer es gobernar la Justicia porque ésta en lugar de obedecerle se atiene a otros parámetros que están por encima del gobierno  como la Constitución y las leyes. “Democratizar” entonces se debe interpretar como el gobierno total, sin derechos de los ciudadanos, sin reglas, un sometimiento completo a los deseos del que fue votado.

La libertad no se “democratiza”, porque no se gobierna, pertenece a los individuos. La prensa no se “democratiza”, es un derecho de las personas y de estas organizadas en empresas que no depende ni debe depender del gobierno o de la opinión de los demás aunque sean una abrumadora mayoría. La justicia no se democratiza, porque debe actuar con independencia de criterio respecto de las mayorías y las minorías. Democratizar no es distinto de tiranizar si se aplica sobre libertades o instituciones que no deben ser gobernadas sino libres.

En la Argentina se vota porque hay constitución, que es el pacto de paz entre los argentinos, el que terminó con 40 años de luchas y dio origen a la unión nacional. La votación circunstancial no puede terminar con el pacto de paz permanente, no puede estar por encima la decisión del momento del acuerdo básico de largo plazo.

Claro que este proyecto no fue votado, es la respuesta de la señora Kirchner a fallos adversos que no hicieron otra cosa que ratificar que hay reglas que no pueden violarse. La creación de nuevas Cámaras y todos los otras medidas que impulsará su gobierno tienen por fin impedir a la Justicia actuar como tal y someter a los jueces al control político.

La ingenua o cómplice oposición ha estado prestando su aprobación a la designación de militantes K como jueces y fiscales durante años. Empezaron con la Corte, aunque hoy la Corte tampoco le alcance a los planes kirchneristas porque no se ha disciplinado como se pretende. Peor es el caso de los jueces y fiscales que como células dormidas de repente salieron a la luz para proclamar sus fines partidarios en un acto que los descalifica en su función jurisdiccional junto a conocidas caras del arrebato oficial con identificación como defensores de cualquier cosa. Todos esos jueces y fiscales, junto a la señora Gils Carbó, pasaron los filtros institucionales sin ser cuestionados, ni siquiera discutidos, subidos a falsos barcos nac&pop como los derechos humanos, que son solo para ellos.

Abramos los ojos, no es que la señora de repente se amiga como Irán, ella quiere convertir a la Argentina en un Irán latinoamericano, como ya lo es Venezuela, Bolivia, Ecuador. La coordinación entre la Procuradora General, el vice ministro de Justicia y Derechos Humanos de los Montoneros, la reunión partidaria de funcionarios y magistrados y el discurso presidencial, son el lanzamiento de un plan revolucionario, un alzamiento contra la Constitución que coloca al “modelo” fuera de la ley fundamental.

El poder total antes de las elecciones le garantiza al sistema opresor que se pone en marcha el control de los resultados. Mientras todos duermen porque las encuestas no le dan bien al gobierno o la inflación les hace perder popularidad. Si esta marcha sobre la Justicia continúa, podrán imponer cualquier candidato en el 2015 porque nadie estará en condiciones de competir perseguidos por la AFIP o la justicia para la victoria democratizada, coletivizada.

El problema es que hasta aquí se ha tolerado demasiado. Todavía hay gente hablando de buenas o malas palabras, jugando a la pulcritud con un grupo de salvajes que pusieron al estado a su servicio, enriqueciendo a sus militantes trogloditas con dinero público, robando en sus caras como no se ha robado jamás. Los han visto cooptar cada rincón del Estado con militantes que trabajan para su facción, toleraron que la agencia estatal de noticias enarbolara la insignia del Frente para la Victoria, soportaron la utilización de los bienes públicos para esparcimiento de la familia presidencial, vieron como eliminaron el acceso a los informes de auditoría, la vieron intervenir la Procuración General  desplazar jueces para impedir la investigación de Boudou, fueron testigos del envío de dinero robado al estado venezolano por su dictador, conocen los negocios de las Madres de Plaza de Mayo, aceptaron la compra de artistas, la extorsión a empresarios abierta y por los diarios, la utilización de la AFIP para perseguir a los disidentes, aplaudieron por políticamente correcta la liquidación de la Corte Suprema legal en nombre de una república a lo Página 12. Y los siguen tratando como un gobierno legal, siguen hablando de la “investidura presidencial”, de si no serían un poquito feas las palabras que se usan en las manifestaciones, de que hay que pagar los impuestos, de que deben terminar de delinquir hasta el 2015. Y ahí están ahora también reclamando su derecho a convertir a la Justicia en “soldados de Perón” a la altura intelectual y moral del señor Larroque. Si los han invitado tantas veces al abuso, como no iban a abusar.

Seamos serios, estos no son temas para las Michettis y los Macris de este país. Se necesita gente responsable y que entienda algo de algo.

Es claro que si hay un proceso revolucionario a punto de dar un golpe definitivo, debe ocurrir un levantamiento, una resistencia y que los dirigentes políticos deben estar a la altura del momento. Los inservibles a casa.

La Constitución de 1853 es además un pacto de unión nacional. Sin Constitución de 1853, bastante desvirtuada ya por sus reformas, no hay estado nacional. La resistencia debe tener esta llave a la mano, si el estado nacional se deforma, no existe como tal. Las provincias retoman su plena autonomía y les corresponderá a ellas determinar la eventual forma de otra estructura federal o confederal.

Esta es la principal debilidad del plan de iranización de la Argentina, si el estado nacional se sale del pacto original, se deslegitima y deja de existir.

El año 2013 es crucial, las elecciones nos guste o no operarán con un efecto plebiscitario y por desgracia al gobierno le conviene la dualidad a la que están empujando al país. La única forma que imagino de salir de la trampa es redoblando la apuesta. Si el oficialismo busca apoyo para terminar con la Constitución, la oposición debe buscarlo para destituir a Cristina Kirchner por la vía constititucional y a todos los jueces y fiscales del Frente para la Victoria que se han alzado contra su función.

La oposición debe entender que su agenda ha cambiado, ya no es cuestión de discutir medidas de gobierno, sino de ponerse al frente de la resistencia contra una dictadura.

Así están las cosas, las quieran ver o no ¿No han dejado pasar ya demasiadas advertencias?

Epica distribucionista vs realidad y justicia

En mi anterior artículo “La distribución de la riqueza no vale nada” hablé de la imposibilidad de vivir bajo la idea de la distribución sin comprometer la fuente que genera la riqueza, que no es un cúmulo de bienes existentes sino algo que debe ser creado hoy y continuar siendo creado mañana. Y de como bajo el dogma Montaigne la idea de que los pobres son pobres porque los ricos son ricos se ha apoderado de la sociedad argentina.
Tres siglos después de que Michel de Montaigne desarrollara esa idea, Karl Marx creó la noción de la plusvalía apoyándose en la teoría del valor de Adam Smith, para quién las mercaderías se cotizaban de acuerdo al trabajo invertido en ellas. Si esa era la explicación del valor, entonces el empresario se quedaba con la diferencia entre lo que aportaban sus empleados, la verdadera riqueza, y el precio de venta de sus productos; es decir la plusvalía.
Todo el edificio marxista se cae por ese error, Adam Smith estaba equivocado. Los escolásticos antes qué él comprendieron mucho mejor la cuestión y el desarrollo posterior de la economía dejó la idea del valor trabajo. Un teléfono celular hecho por mi, que llevaría una mucha mayor cantidad de tiempo que la que le tomaría a un experto, no valdría más que el que uno fabricado por cualquier marca conocida. Lo mismo pasaría con cosas más sencillas, como la ropa que visto o el cuaderno en el que tomo mis apuntes. El valor es anterior al trabajo puesto para producir un bien. El empresario es el que supone los precios a los que va a vender, considera el de los factores que va a utilizar y los combina, descubriendo un negocio que satisface al mercado. Muchas veces se equivoca y paga por ello, pero es más fácil enterarse de las historias exitosas. Incurre en riesgos y asume costos sin la certeza de que su especulación inicial se corroborará. Paga el salario de quienes contrata y los bienes de capital para multiplicar la productividad del esfuerzo. Los empresarios crean algo que vale más que la suma de los factores utilizados.
Si Marx tuviera razón los empleados harían solos sus empresas y harían desaparecer del mercado al empresario “explotador”. El carácter de empresario no se adquiere por nacimiento, cualquiera que organice factores de la producción es un empresario. Otro error marxista y del pensamiento meramente izquierdista de la actualidad es el capitalismo no existen castas, hay igualdad ante la ley. Empresario u obrero son funciones móviles, no posiciones determinadas por ley. No hay clases.
La idea del valor de Adam Smith y la conclusión marxista, no explicarían tampoco por qué las empresas cuando pasan por una crisis se deshacen de empleados, si se supone que ellos eran la fuente de su enriquecimiento.
Sin embargo Marx era más serio que pensamiento meramente distribucionista actual. El creía en su plusvalía y pensaba en una solución que era la colectivización de los medios de producción, algo que fue un completo fracaso en la medida y cada vez que se lo intentó, pero al menos su teoría buscaba ponerle remedio a lo que veía como una injusticia. El distribucionismo se explica la producción del mismo modo, como una explotación del empresario hacia el obrero, pero más que solucionarla lo que busca es compensarla. Deja que ocurra, después barre con un criterio general que no es más que la excusa para elevar el gasto público y mantener parásitos y convierte al estado en supuesto “benefactor”. Para la actividad política parasitaria es un pensamiento hecho a medida.
Si existiera la explotación según la explicación marxista, la distribución sería una compensación burda y brutal, un “masomenismo” sin sentido ¿Cuál es la plusvalía que contiene un litro de leche, una docena de medialunas, una corbata? Habría que medirla y en todo caso tomarla y devolvérsela a los empleados, tarea imposible. ¿Cuánto al telefonista, cuánto al que preparó la masa, cuánto al que amasó las medialunas? Cuenta complicada y misteriosa, que nunca harán. La sola existencia del mito explotador basta para suponer que hay que aguantarse cualquier política contra las empresas y cualquier exacción y recursos mediante impuestos de cualquier monto, para el posterior reparto con cualquier criterio. Es una posición casi mística, algo así como una idea del karma social, sin otro fundamento que el narcisismo heroico de quienes la fomentan, quiénes ni siquiera se preocupan por el hecho de que nunca sacan a nadie de la pobreza y generan más. Si Marx creó la enfermedad, los distribucionistas son los médicos brujos sacrificando gallinas.
Si el problema es la explotación obrera entonces tendríamos que olvidarnos de la gente que no trabaja, gente feliz que no ha sido sometida nunca. La desocupación sería una liberación.
Hay toda una corriente de pensamiento actual que se ubica a si misma dentro del derecho, llamada Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, que ha sido fuente de inspiración de varios dictadores de la región vestidos de cruzados distribucionistas como nuestro gobierno y los señores Chavez, Correa y Morales, que llevan adelante la explicación general de la explotación sostenida en una épica, sin plantearse siquiera los interrogantes que acabo de mencionar, desligados de las cuestiones económicas y del tipo de pillaje que terminan fomentando.
Ellos observan la realidad de países con economías mixtas, ahogados por impuestos y regulaciones, donde pocas personas viven fuera del margen por lo que el estado consume siguiendo sus criterios, pero lo que observan es una foto que parece confirmar su idea de la injusticia social. Todo lo que esté mal tiene la misma explicación, la maldad de los ricos y la bondad de los políticos cuando veneran sus creencias.
Suponen además que la riqueza seguirá fluyendo de una fuente que no tienen idea de donde está, mientras ellos la reparten, creen que los repartidos se comportarán igual después del reparto que cuando pensaban que se beneficiarían ofreciendo bienes y servicios al mercado. El despojo no solo es una injusticia hacia el pasado, también cambia los comportamientos futuros. Desconocen el proceso porque la prioridad está en el relato que los muestra mucho más buenos que nosotros. Como eran buenos los que condenaron a Galileo por ver, en lugar de creer.

Militantes K a los estrados

Años atrás éramos los primeros productores mundiales de bobos. Hoy no hemos descendido nuestra capacidad productiva pero el mundo ha hecho un esfuerzo importante para producir los propios. Un buen ejemplo sería el funcionario que le aconsejó a George W. Bush decir lo maravillosa que es la política de derechos humanos en la Argentina. Quién quiera que haya sido ese consejero, está al nivel de cualquiera de los nuestros.

El kirchnerismo viola derechos humanos de manera permanente y el episodio más burdo lo vimos con la última movilización de fuerzas para policiales. Y carece por completo de política de derechos humanos. Nadie podría felicitar al presidente de los Estados Unidos por juzgar a militares por crímenes comunes porque eso le está prohibido por la Constitución, al igual que le está prohibido al Poder Ejecutivo Nacional. No lo harían porque sería una política represiva y no de derechos humanos y con mayor razón si se los juzga por hechos ocurridos en el contexto de un enfrentamiento armado (¿no les gusta la palabra guerra? No hace falta) con el propio bando con el que se identifica el matrimonio presidencial.

Por supuesto que es una práctica hipócrita de parte del Departamento de Estado, pero conviene poner las cosas en su lugar. Algún día habrá que recordar que mientras avanza la policía de la prensa y se asegura el oficialismo poder nombrar a cualquier militante arrastrado (de esos que al oficialismo le sobran) para juzgarnos, Estados Unidos elige el papel de cómplice. En la década anterior pretendía ser juez de la corrupción de los gobiernos latino americanos, con información de prensa, ahora ha virado y coquetea con gobiernos financiados por bandidos internacionales descubiertos por su propia justicia.

Habrá mucho escándalo en la semana con el proyecto de la ultra kirchnerista Diana Conti de liberar al proceso de selección de los jueces de los rigores de los exámenes técnicos en búsqueda de una mayor discrecionalidad política. En el año 94 mientras el nuevo sistema de nombramientos se proyectaba, antes de la reforma, discutía con todo el mundo que parecía convencido de la panacea de inventar una institución formal que se parezca a otras que fueron fruto de la evolución histórica de otros sistemas, como remedio para tener una justicia mejor. Siempre me pareció, como dice Conti, que el asunto importante al seleccionar un juez no es técnico sino político. No se puede abandonar la responsabilidad de nombrar jueces que defiendan la libertad y la propiedad (si esta palabra escandaliza es consecuencia de cómo la Constitución fue abandonada) ni en favor de los deseos de un gobierno ni en favor de supuesta objetividad técnica.

Como consecuencia del embrutecimiento general la mayoría pensaba que un organismo con un buen título y con una función descripta por genios de las buenas medidas de autoridad que todo lo solucionan, haría que salieran buenos jueces dónde la política (incluida la política que promovía la Constitución) quedara de lado. Desconocían que si los políticos tienen intereses propios los abogados, los jueces, los genios del derecho y los grandes técnicos también. Por supuesto que los consejeros políticos también los tendrían. El Consejo de la Magistratura se convirtió en una puja de intereses políticos en los que prevaleció, luego de la reforma de la señora que llegó a la presidencia, la política del Frente para la Victoria. Lo que hay que tener claro sin embargo es que en ningún lugar estaba representada la política de los treinta y cinco primeros artículos de la vieja Constitución Nacional. A lo sumo podíamos librarnos de un proyecto dictatorial, para caer en otro un poco más gris.

Ahora ese consejo va a ser vaciado por completo de sentido. Se interpretará que es consecuencia del ingreso de la política a la cuestión. Algo parecido ocurre en otros ámbitos. En el campo interpretaban que estaban siendo perjudicados por los políticos y la política, recién ahora algunos se avivan de que sus problemas eran debidos a la falta de política propia, a la ilusión de que las instituciones formales son una valla real contra los parásitos, sin que haya nada político que deba hacerse para asegurarse de que funciones como se debe.

Aníbal siempre a mano

Puede que a don Aníbal Fernández lo hayan desplazado del ministerio del interior porque no combinaba con el color de la cartera de doña Cristina que es Kirchner. Randazzo es más presentable a la hora de los copetines. De cualquier modo, cuando se lo necesite para soltar la lengua otra vez en cualquier tema, ahí estará él haciendo declaraciones en su columna en Radio 10.

Apareció ya la versión conspirativa respecto a la investigación en Miami. El gobierno sabe que en la Argentina trata con un conjunto de comprados y de idiotas y le resulta muy sencillo torcer su posición de sospechosos a víctimas. Fuera de acá no va a tener mucho éxito sosteniendo la versión de que hay una venganza del gobierno norteamericano detrás de la investigación en Miami. Esas son cosas que funcionan contra personajes estilo Tiscornia pero doña Conti no será muy útil a la hora de retocar un poco las cosas y convertirlas en otra confirmación de lo puros que son, inclusive cuando cobran dineros mal habidos.

Según el deslenguado ministro el canciller, que vendría a ser el que se ocupa de la parte administrativa de los temas sobre los que él habla, está estudiando ¿Qué estudia? Pues si hacer una protesta diplomática contra una investigación judicial en un país republicano. Ni idea tiene de qué significa esto don Aníbal y tampoco Taiana que en sus años mozos luchaba por revoluciones totalitarias. Pero en esos países las investigaciones judiciales no son atribuíbles a voluntad política.

Así que Taiana haría bien en estudiar un poco de derecho político. También se percataría de que la acusación que surge de la pesquisa en Miami no es contra el gobierno argentino, sino contra Cristina Kirchner como particular y que el estado no es parte de su colección de primavera verano. Por lo tanto la protesta (en mi ingenuidad asumo que también somos una república) diplomática no corresponde.

Legisladores queridos a despertar. Es a ustedes a quienes corresponde interesarse por la investigación (encima se pueden pasar un veranito en las playas de Miami Beach) y poner en caja a los ministros que pretendan actuar de manera oficial en el caso para otra cosa que no sea lograr su esclarecimiento. Lo tendrían que haber hecho antes inclusive teniendo en cuenta que el vínculo entre el gobierno y el dinero transportado en aquel avión era obvio. Solamente acá se podrían haber quedado con la estúpida desmentida oficial.

¿Pido mucho? Si, pero como igual cuando pido poco no lo consigo, para qué me voy a quedar con las ganas.

Lo están pensando

Don Antonini Wilson se las picó para Miami hace rato pero la “Justicia” argentina está pensando si llamarlo a declarar. Por delitos como “lavado de dinero” o “contrabando” que son contra el estado a Juan Perez ya lo hubieran empalado.

Este problema está lejos de ser el del “venezolano de la valija” que es la versión Clarín/kakal del asunto. Solo ver que don Wilson se marchó como Manuelita sin siquiera averiguar qué podía retirar 400 mil dólares demuestra que la plata no era de él que apenas era el maletero. Se sospecha con razón inclusive que había más valijas con dinero, teniendo en cuenta que la de Wilson, o la que Wilson dijo que era de él estaba llena a mas no poder, lo que indica que el monto se pudo haber dividido en varias partes en base al espacio.

La muy graciosa salida del señor K y de De Vido acerca de lo bien que funcionaron los controles no es tal. En primer lugar la Aduana evitó revisar a los funcionarios argentinos y venezolanos cuando vio lo que ocurría con Wilson. Sobre todo tratándose de un vuelo privado a la madrugada. Cualquier persona hubiera pensado que los demás podrían estar implicados. Después omitieron denunciar una tentativa de cohecho por parte del venezolano presentándolo como un posible “chiste”.  Después le siguió el turno a la juez de turno que minimizó el asunto como una infracción aduanera.

Después de todo esto están pensando a ver qué hacen. Estarán leyendo Clarín o viendo “Tres poderes” donde continuó anoche la novela de que Kirchner está enojado con Chavez y que se puso furioso con Uberti cuando se enteró de este “error” (furia, Majul, que se le produjo cuatro días después de enterarse del asunto, después de haberlo tapado y una vez que salió en los medios).

Están todos muy reflexivos y prudentes. Eso está bueno.