Mi nuevo libro: 10 IDEAS FALSAS QUE FAVORECEN AL DESPOTISMO. Las dictaduras del siglo XXI en las mentes de sus víctimas

Este libro es el desarrollo de las ideas que presenté en la West Library de Miami en una conferencia con el mismo título. Abajo puede escucharse la grabación.

flyer ideas falsas

 

El juego del terror

Poco tiene que ver mister K con cualquier liberación de rehenes de las FARC. Apenas un elemento de propaganda para mostrar que la buena voluntad está del lado del dictador venezolano y no del presidente Uribe. Todo el operativo tiene el sello de la colaboración, la extensión de los movimientos propagandísticos de la guerrilla narco marxista.

Los Kirchner saben que los Estados Unidos ven así a toda esta farsa y por eso vincularon la investigación de que son objeto en Miami con esa cuestión. Buenos son los que liberan rehenes. Malos son los que estorban las liberaciones al no negociar. Buenas son las FARC, malos son los que no los dejan liberar a sus secuestrados. El juego es idiota pero funciona con muchos medios de prensa defendiendo posiciones de izquierda a toda costa.

El terrorismo actúa sobre la gente común. Busca confundirla. Que no sepa ya identificar quienes son las víctimas y quienes los victimarios. Los Kirchner son herederos de esa tradición terrorista y el ala izquierda del Departamento de Estado creyeron que podían usarlos  a su favor ¿Mary Anastasia O’Grady no se los advirtió?

Hugo Chavez decidió hacer del “bolivarianismo” el Herri Batasuna de las FARC y nuestro primer damo se sube a cualquier carro que un déspota con tantos dólares le ofrezca.

Si los K trabajaran para nosotros deberían estar ocupándose de Pilar Bouza.

Si, son ladrones ¿cuál es la sorpresa?

Siguiendo con la dictadura venezolana Vargas LLosa llama hoy cobardes a los parlamentos latinoamericanos que no se pronunciaron sobre el cierre de RCTV televisión. Y uno de los primeros a los que debe tener en mente es al nuestro.

Es un tanto indulgente esa visión. Ningún diputado o senador argentino tiene motivos para temer al payaso de malas artes en cuestión. Se trata de cómplices y mercenarios que es el componente más común de la política luego de que un conjunto de ONGs (la más importante de las cuales llamada Alianza llegó al poder y todo) y la corporación periodística empezaran a atacar las reformas liberales de la década anterior por su “falta de transparencia” y la ausencia de “calidad institucional” cuando el problema era que les disgutaban como tales esas reformas. A ver si puedo ser un poco más claro. La miseria política llevada al extremo es hija del falso pulcrismo con el que se vistió el ancestral anticapitalismo nacional y la mejor prueba es que todos aquellos falsos puritanos frente al prostíbulo kakista están enmudecidos, cuando no haciendo unos mangos.

La salida retórica a esta evidencia es señalar los defectos de esa década que los hubo y muchos. Se teme reconocer a veces como se hizo el juego a los aspirantes a borocotó para que reestablecieran toda la basura que se había acumulado durante setenta años de estupidez argentina. De defectos estaba lleno aquel proceso, pero el ataque era contra las virtudes. Y los motivos eran corrupciones que sólo se sostuvieron en la descalificación, en el juego del demonio que la izquierda local juega tan bien después de haber aprendido a convertir a los militares que respondieron a un ataque terrorista en dictadores locos que mataban hippies. Así como la sociedad argentina fue cómplice de ese lavado de la historia reciente también lo fue del lavado de la década del noventa a la que había que superar no destruir.

Y en esto esa vieja idea de “la nueva forma de hacer política” jugó un rol de colaboración fundamental. Al ver como ignorantes que eran, y siguen siendo en gran medida, a la política como el lugar al que tenían que llegar determinados ángeles salvadores, y no tipos comunes y corrientes que quieren lo mejor para ellos mismos y a los que al darles poder hay que controlarlos, contribuyeron a la demonización de marras al encontrar lo que van a encontrar en cualquier político en cualquier lugar del mundo. Así terminaron creando el espacio para que otros tipos comunes y corrientes pero que venían a restablecer un sistema en el que sólo el estado es fuente de enriquecimiento pudieran salir de la madriguera y convertirse en los viejos ladrones de siempre pero vestidos de restauradores de la moral pública.

Vargas Llosa fue uno de los que cayó en eso debo decir, mal informado por muchos argentinos no precisamente estatistas, que estaban más preocupados por con quién se los identificaba o temerosos de quedar pegados a algo que comprometidos con sus ideas. Es acá donde el diagnóstico de la revista Veja al que ser refiere el escritor peruano es superficial pues se basa en una decepción que solo puede ser la perfecta consecuencia de una ilusión absurda. Encontrar que los jerarcas del régimen venezolano la pasan bomba no es una “traición” al “socialismo del siglo xxi sino el único y verdadero motivo por el que lo sostuvieron siempre y su única posible consecuencia. Algo parecido ocurrió cuando en lugar de liberar precios y competencia en las privatizaciones de los noventa se suplía el control del consumidor con “organismos de control” que después decepcionaban a ONGs, pulcristas y anotados varios porque no cumplían ningún rol y terminaban siendo colaboradores de las empresas. La solución que veían al problema encima era fortalecerlos. Nadie representó ésta visión crítica en la década pasada porque el negocio era otro.

Es ahí donde sería bueno profundizar el análisis para ver que ese “socialismo del siglo xxi” es hijo del paradigma de jardín de infantes llamado “nueva forma de hacer política” y de una disociación propia de ignorantes absolutos que fue la de creer que la liberalización de los mercados, poca o mucha, mejor o peor encarada, la des-estatización de la economía era algo distinto al restablecimiento institucional. Y la contracara de esta tontería que era pensar que lo institucional era en realidad la buena conducta y no las reglas de juego. Las cosas son precisamente al revés. No hay instituciones políticas republicanas sin estado puesto en su lugar y sin fortaleza y libertad del sector privado y la política no requiere ni supone ángeles sino gente bastante elemental que haga dos o tres cosas sin mucha oportunidad para hacer estupideces. Estatismo y república son incompatibles.

En definitiva la moraleja, y la paradoja, es hora de avivarse de esto, es que el socialismo del siglo xxi y toda la basura política y económica que la rodea no es fruto de si mismo, sino en gran medida de las acciones y omisiones de la derecha del continente. Y perdonen que los llame derecha, se que gente con tantas preocupaciones institucionales que tienen que ver con el qué dirán no disfrutan que se les llame así.

No se olviden: Enrique es Eskenazi

Don Néstor K, mister president para los amigos, es un obsesivo creador de fantasmas. Hace una semana lanzó su último hit, el slogan “Mauricio es Macri”. Tipo re piola y ocurrente mister president, quería relacionar a Mauricio con su padre e insinuar que era un favorecido por el Estado, mientras el gobierno cerraba negocios millonarios con Franco, que es ese Macri. Por supuesto que el padre de Mauricio debe haber entrado Belgrano Cargas por hacer la mejor oferta ¿no? Lo raro es que esto ocurrió tan poco tiempo después de que le sacaron el correo anunciándolo con bombos y platillos, se supone, por incumplidor.

En fin, lo curioso es que el Kirchnerismo representa eso, el sistema del cabildeo y los millones. El vampirismo estatista en estado puro que es el origen de demasiadas fortunas en la Argentina. Estaría bueno que don K se pare hoy en su tribuna de chupamedias y nos cuente cómo el señor Eskenazi amigo y kakista tuvo tanta buena suerte en los últimos años de quedarse con tanto banco provincial y ahora controlará YPF. Capaz que él conoce más de milagros y buena suerte que nosotros.

Espero que en este blog no haya mal pensados que crean que Eskenazi es representante de alguien más. Este es un país en serio encaminado en el socialismo del siglo XXI, que ya estamos empezando a entender qué es.