Che Santana ¿Estás haciendo campaña contra Neshtor?

La banda kirchnerista aduce que los gobiernos que no llevan adelante su lista corta de medidas es directamente diabólico. Contrataron al señor Santana para advertir a todos que Macri representa una amenaza a estas cosas:

  1. Estatizaciones, con particular énfasis en Aerolíneas e YPF.
  2. Matrimonio extendido al que llaman “igualitario”
  3. Subsidios directos del llamado plan “Asignación Universal por Hijo”.

Hay otras, pero esos son los totems de esta religión.

El dato curioso es que ninguna de las tres políticas fue llevada a cabo durante el gobierno del supuesto prócer y adorador de las cajas fuertes Néstor Kichrner. Es decir, al marido de la señora que nos gritó ocho años, puede ser considerado tan “enemigo del pueblo” como el propio Macri. Ninguna de las tres cosas fue anunciada en las campañas electorales ni del 2007, ni del 2003, no figuraba en las plataformas, ni Echarri las estaba pidiendo.

Las Estatizaciones principales fueron hechas durante el gobierno de la señora, incluyendo Aerolíneas, YPF y Ciccone. Un desastre las tres, pero consiguen que la oposición se sienta obligada a decir que no amenaza con corregir estas aberraciones.

El matrimonio extendido fue promovido también durante el gobierno de la señora. Es cierto que su marido estaba en la Cámara de Diputados y fue el promotor, pero no lo hizo siendo presidente. Su presidencia estaba manchada de esta omisión, en los términos de la campaña del señor Santana. Hay una razón por la cual al amante de las cajas de seguridad no le interesó para nada impulsar semejante reforma antes. Esa razón es que Bergoblio se oponía completamente a ese tipo de medidas y estaba intentando detener una reforma abortista. El problema es que Kirchner, que solo quería dañar a Bergoglio porque se reunía con la oposición, no podía usar el aborto porque su mujer no quería. Entonces se convirtió en el jefe fanático de la campaña por el matrimonio gay. Si, fue nada más que para joder al actual Papa Francisco. Un trucho completo; nunca fue otra cosa.

El tercer caso como se sabe era una idea de Elisa Carrió y que durante el gobierno de la señora se usó para ganar las elecciones.

En resumen, de acuerdo al credo de chicle bazooka de la revolución kirchnerista y la campaña del señor Santana, si Macri es el anticristo porque no mantendría semejantes logros, entonces su marido también hizo un gobierno macrista.

Mi propuesta para YPF, Aerolíneas y empresas del estado en general.

Voy a evitar argumentar. Si la idea no se explica por sí sola, habré fallado:

YPF: Las acciones en poder del Estado Nacional se darán en pago a las sentencias firmes por reclamos previsionales, dando prioridad a las más antiguas. Si quedara un remanente, se formará un fideicomiso cuyo fin será pagar las futuras condenas contra el ANSES.

Aerolíneas Argentinas: Las acciones en poder del Estado Nacional serán repartidas entre los empleados del a Empresa. El mismo procedimiento se seguirá con el resto de las empresas estatales.

Areas petroleras y mineras: Se otorgarán en usufructo por 20 años en partes proporcionales a los titulares de asignaciones universales por hijo. A ese fin se formará una sociedad anónima cuyas acciones serán distribuidas del modo indicado. Transcurridos los 20 años, las áreas serán propiedad de los dueños de la superficie. Si los terrenos fueran fiscales, quedarán en manos de los accionistas de la compañía.

Se otorga a las comunidades llamadas “originarias”, la plena propiedad del subsuelo de las tierras que legítimamente habitan desde el día de la fecha.

 

El vaciamiento intelectual de un país

La palabra más usada en de estatización de YPF es “vaciamiento”. Recurrieron a ella desde el neo-genio oficial Kicillof, hasta Elisa Carrió, desde Claudio Lozano a Gerardo Morales, la propia presidente de la nación y todo el periodismo bien pensante. En la calle la idea se impuso, por eso algunos apaciguadores empiezan por decir que “no se puede defender a Repsol”. En una república todo el mundo tiene defensa y no por ser puro. El mundo de la pureza es el de los Ayatolas.

Según el mito retirar ganancias de una empresa es sinónimo de vaciamiento porque se asume también que invertir es una obligación que los empresarios tienen con la sociedad. No es el vaciamiento del Código Penal que es una forma de defraudación cometida por el empresario fallido contra sus acreedores para retirar bienes mediante distintas maniobras tornando para ellos ilusoria la posibilidad de cobrar. El vaciamiento es un delito contra la propiedad, no contra el Estado y sus supuestos altos fines, no contra la colectividad, la sociedad ni la bandera.

Lo que se le imputa a Repsol no tiene nada que ver con ese delito, sino con la expectativa nacionalista de que produzca más a pesar de que el precio regulado le indica que no lo debe hacer sino fuera del país donde se le paga mejor por el producto.

Se sabe que no es un negocio que deba quebrar el del petróleo si no interviene el gobierno. Esa denuncia de “vaciamiento” no se puede hacer en un tribunal regular, sino ante el club de los buenos socialistas, explicando que los empresarios son malos y trabajan para ellos y no para la gloria patriótica. Delito sería que hicieran eso, en lugar de pensar en sus accionistas. Y sería un delito de acción pública por el daño al derecho de propiedad y por lo tanto al sistema institucional y la confianza de futuros inversores.

Lo que ha hecho Repsol es retirar ganancias de YPF como una forma de desinvertir en el negocio siguiendo los incentivos que el gobierno impuso al regular los precios. Y si algún delito o incumplimiento contractual hubiera ocurrido la expropiación no está contemplada como castigo.

Al contrario de lo que sostiene el pensamiento salvaje nacional, nunca nos puede convenir que los accionistas se sientan que quedan atrapados y a merced de las necesidades políticas, porque como hoy no se acaba el mundo vamos a volver a necesitarlos. Por la misma razón que nos conviene que nuestros clientes se vayan contentos de nuestra oficina y no nos consideramos unos vivos bárbaros por sacarles la billetera a la salida.

La obcecación nacionalista amerita una caza de brujas pero no termina con la brujería. Lo que es una consecuencia de la política intervencionista se toma de un día para el otro como una ofensa a la nación. La brujería es convertir un precio en algo que no es. Precio es la tasa a la cual una transacción ocurre sin violencia, contando con la voluntad de ambas partes. El precio nos permite saber que la actividad se realiza sin sacrificar a nadie y que los que pagan o reciben consideran los costos y los beneficios que e conocen mejor que nadie. Gratis por decreto implica en cambio, como nada es gratis de verdad, que unos no pagan y otro es puesto arriba de la parrilla para que los demás se sirvan. La gratuidad si no se natural, por ejemplo la del aire, si requiere esfuerzo humano, implica violencia.

Que encima el señor Kicillof no entienda nada del negocio es un agregado, en nada mejoraría la situación de un robo de un auto que el ladrón fuera un buen conductor si de verdad se entiende el problema moral, jurídico, político y social de la propiedad y sus consecuencias sobre las libertades personales.

Oriana Fallaci dijo alguna vez que todo argentino tenía un enano fascista adentro. No se con qué medía esa señora porque el fascista de enano no tiene nada. El común de los argentinos se identifica como estatista. No hay político que no lo sea en la actualidad. Estatista parece ser dar una pátina de compromiso con “todos nosotros”. El estatismo conmueve el corazón de María Eugenia Estenssoro, senadora que en otros temas ha tenido un desempeño impecable. En el mejor de los casos se ha visto a algunos sostener que “no importa que una empresa sea estatal o privada”

Perdón por aguarles el heroísmo de jardín de infantes, pero estatismo es nada menos que autoritarismo. El enano de Fallaci, el gigante de la Argentina del siglo XXI. La única diferencia entre un Kicillof en el llano y un Kicillof en el estado es la autoridad, la capacidad de imponer sus decisiones. El Estado no convence, vence. El empresario privado (de poder) debe seducir, por supuesto con lo que tiene a su favor. El Estado ordena. Decir que es lo mismo que una empresa sea estatal o privada es lo mismo que decir que da igual que se produzca de modo voluntario o a los garrotazos.

El argentino ni siquiera es estatista porque haya estudiado con los libros de Kicillof. Lo es porque le gusta que un comisario ponga a raya a todos los atrevidos exitosos. Quiere que en un punto se acabe la discusión y se imponga una solución. Paga un alto precio por ese pensamiento, crea un ambiente de malandras y coimeros. Estos últimos porque descubren la oportunidad de parar a la autoridad con un “precio” pagado al funcionario como una forma de no tener que matarlo para defenderse. Y el argentino confirmará en este acto sus creencias de la maldad empresaria.

Con el mismo espíritu que esperaba antes los golpes de estado, la Argentina ha desatado su fiebre de golpes de derechos. Que alguien venga y les pegue a los que se están portando mal. Las palabras se acomodarán para que la salvajada se parezca a una ética, a una doctrina política de la defensa nacional.

Claro que el autoritarismo es ignorancia, pero no de las lecciones del colegio, sino de los beneficios del proceso civilizador, que es el del respeto. Cualquiera aprende fácil el valor de lo propio. Hasta los ladrones actúan para apropiarse. La civilización consiste en entender el valor de lo ajeno. No el valor para la humanidad ni el universo ni el más allá. El valor para uno. Los inmigrantes ilegales llegan a los Estados Unidos donde no tienen nada a beneficiarse de que allí todos tienen mucho y algunos mucho más. Se deshacen de sus propiedades para adquirir los beneficios del derecho de propiedad como sistema. El que no teme el garrote piensa, ahorra y ofrece.

Decir que la cuestión de la caída de la producción ha sido el “vaciamiento de YPF” es como que el iceberg le impute a los pasajeros del Titanic el naufragio por haberse subido a los botes. Y nuestros curanderos eliminando botes para reducir daños.

La acción del gobierno que convalidará el Congreso fue un simple asalto a la empresa. No es una expropiación porque no ha mediado indemnización previa. El vaciamiento como delito es el que cometerán los funcionarios llevando la empresa al desastre y utilizando sus recursos para fines políticos.

Pero no es el único motivo por el que esta acción no tiene cabida según la Constitución. El artículo 20 de la constitución aclara que los extranjeros gozan en el país de los mismos derechos que los nacionales. Usar la bandera para expropiar también sería inconstitucional. Por último la “utilidad pública” de la que habla el artículo 17 no es tampoco una utilidad nacionalista porque en lo normativo al menos en la Argentina rige la libertad de comercio e industria. Esa utilidad púbica es calificada, no se trata de un simple “nos viene bien para nuestros fines políticos de acuerdo a determinadas ideas”. Es una utilidad pública entendida dentro de los valores constitucionales, que no son los de ninguno de los personajes nombrados más arriba.

Mensaje navideño

Estiamdos, por unos días voy a estar a media máquina con el blog porque estoy de vacaciones. Sin embargo dudo poder resistir la tentación de seguir actualizándolo aunque no lo haga con la misma regularidad. Pueden aprovechar para hacer muchos off topics y además para pasar unas buenas fiestas.

Muchas burbujas y a pasarla bomba. Que el 2008 les traiga mucha valija llena de dólares y que puedan llevarse millones de Santa Cruz al exterior.

PD: Tweety fue reincorporado y les manda saludos. Me dijo que le parecía raro que cierto banco Credit Suisse hubiera intervenido en la financiaciòn de la kirchnerización de YPF que es justo donde K dijo haber puesto la plata de su provincia, aunque aún no mostró ni un papelito. Por eso lo perdone.

Con macumba económica habrá festejos en la famlia K

Hoy es el día en el que se abusará de la palabra “nosotros” para aludir al hecho santificado por la religión kirchnerista de la “argentinización” del 14% de YPF. Situación que en realidad se está blanqueando porque Eskenazy toma las decisiones en la petrolera desde hace tiempo.

El significado para “los argentinos” de la operación es nulo. Pase de manos y salida de divisas. Una des-inversión extranjera parcial. Ahí estarán los pozos, las máquinas, el personal, la organización y el know how. Nada cambia, salvo el hecho de que mientras el negocio petrolero arde, en la Argentina los principales operadores se retiran por circunstancias políticas creadas por el gobierno de la que resultan beneficiarios un grupo de empresarios amigos que cualquier opción política alternativa haría bien en agendar que deberá investigar de arriba a abajo y, si es necesario, apoyar la devolución a sus dueños a los precios que hubieran recibido. De eso ya debería empezar a hablar la oposición, de lo contrario extorsionar, apretar con controles de precios y regulaciones para desvalorizar empresas y quedarse con ellas el poder político a un precio vil (se está vendiendo a un precio levemente inferior al de 1999 cuando el precio del barril de petroleo rondaba los 10 dólares) va a empezar a formar parte de nuestra incultura.

La kirchnerización de YPF es un tanto distinta al ideal socialista que dice esta muchachada sostener. Antes la cháchara nacionalista se utilizaba para estatizar estos negocios en nombre de estrategias para no se sabía bien cual guerra. La gente compraba la idea igual, siempre es importante tener combustible para luchar contra cualquier malo y parece que comprarselo al dueño no es suficiente. El nacionalismo económico no se enteró nunca de que existe el comercio.

De cualquier modo la nueva versión que reemplaza al estatismo por el amiguismo es más sincera. YPF y todas las empresas públicas eran cotos de caza de sindicalistas y políticos, por eso las recuerdan con tanto cariño. Para qué andar disfrazando todo de público.

No se olviden: Enrique es Eskenazi

Don Néstor K, mister president para los amigos, es un obsesivo creador de fantasmas. Hace una semana lanzó su último hit, el slogan “Mauricio es Macri”. Tipo re piola y ocurrente mister president, quería relacionar a Mauricio con su padre e insinuar que era un favorecido por el Estado, mientras el gobierno cerraba negocios millonarios con Franco, que es ese Macri. Por supuesto que el padre de Mauricio debe haber entrado Belgrano Cargas por hacer la mejor oferta ¿no? Lo raro es que esto ocurrió tan poco tiempo después de que le sacaron el correo anunciándolo con bombos y platillos, se supone, por incumplidor.

En fin, lo curioso es que el Kirchnerismo representa eso, el sistema del cabildeo y los millones. El vampirismo estatista en estado puro que es el origen de demasiadas fortunas en la Argentina. Estaría bueno que don K se pare hoy en su tribuna de chupamedias y nos cuente cómo el señor Eskenazi amigo y kakista tuvo tanta buena suerte en los últimos años de quedarse con tanto banco provincial y ahora controlará YPF. Capaz que él conoce más de milagros y buena suerte que nosotros.

Espero que en este blog no haya mal pensados que crean que Eskenazi es representante de alguien más. Este es un país en serio encaminado en el socialismo del siglo XXI, que ya estamos empezando a entender qué es.