Rambo con las manos vacías

Calavera no chilla. Calladito el primer damo se enteró del papelón en el que había sido embarcado por su amigo regalón don Hugo Chavez. Oliver Stone incluido el espectáculo bolivariano podría ser utilizado como el perfecto guión para la continuación de Team América.
No hay ninguna sorpresa. Uribe había mencionado ya sus prevenciones respecto de las intenciones de las FARC. Pero claro, cómo se le iba a creer a Uribe si Página 12 no lo quiere y tiene tratos con el malo de Bush. Creerle a Uribe sería de derecha y eso no es bueno para conseguir laburo ni dólares bolivarianos.
El final es sencillo. Chavez es un idiota con muchos dólares y Kirchner es su seguidor. Las FARC, se sabía y lo había advertido, tienen la costumbre de humillar a los idiotas útiles. No los necesitan. La propia Ingrid Betancourt es víctima de la visión a lo Oliver Stone, a lo izquierda europea, del fenómeno de la violencia política latinoamericana. Juegan con los violentos y padecen ellos mismos las consecuencias.
Kirchner tendrá ahora la oportunidad de ir a charlar con los representantes de la guerrilla colombiana en algún evento del Bauen invitado por Diego Kravetz.
En fin, demasiado boludo todo como para tomarlo en serio.
Es interesante cómo Página 12 trata de poner la salida bravucona de Chávez al papelón en primer plano. Que dificil va a ser ahora seguir diciendo que fue por esto que saltó en Miami el escándalo del dinero bolivariano con destino a los Kirchner. Igual esperemoslo a Verbitsky, es un gran escritor de ficción. Le tengo fe.

No se puede ver leer completa en Internet sin clave, pero no se pierdan la nota de Claudia Peiró en Ambito de hoy: Fueron a Colombia a enterarse recién ahora cómo actúan las FARC
¿Taiana renunciará? Sería la típica pregunta de país en serio. Y es tan poco serio tratar al gobierno argentino como si fuera serio que mejor la retiro.

Signos en Cuba

“Coincidimos con quienes han alertado sobre el exceso de prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que beneficio”

Muchos de quienes conocen desde adentro lo que ocurre en el gobierno cubano y en perticular la relación entre los hermanos Castro, aseguran que Raúl prepara flexibilizar el régimen y solo espera que Fidel pase a mejor vida (si es que hay una mejor que la que ha tenido) para no contrariarlo.

Otros son escépticos y creen que algunas de sus manifestaciones como la citada más arriba son meros operativos cosméticos. La dijo el viernes al clausurar las sesiones de la Asamblea Nacional; la misma a la que Fidel dijo mediante una carta que ya no se aferraba al poder y pensaba en dejar lugar a los más jóvenes.

Por un lado están los jóvenes “talibanes” seguidores de Fidel que no quieren que nada cambie. Buscan la continuidad del más puro stalinismo como su jefe que siempre resistió los vientos moderadores que venían de Europa del este y de la propia Unión Soviética. De haber accedido es posible que hubiera terminado como sus colegas de detrás del muro.

Sin embargo hasta que no muera “el comandante” no se sabrá si estos seguidores incondicionales de la ortodoxia marxista son convencidos o nada más se trata de los que no han conseguido acomodarse de un modo aceptable del otro lado.

El raulismo desliza deseos de una apertura económica moderada y un menor control de la vida privada, algo que podrá parecer poco pero que para los cubanos que han vivido en el oscurantismo durante cincuenta años sería muy importante.

Hacer predicciones sería absurdo, pero es un hecho que hablar de “menos prohibiciones” en Cuba es revolucionario. O tal vez contra revolucionario, como prefieran verlo.

El juego del terror

Poco tiene que ver mister K con cualquier liberación de rehenes de las FARC. Apenas un elemento de propaganda para mostrar que la buena voluntad está del lado del dictador venezolano y no del presidente Uribe. Todo el operativo tiene el sello de la colaboración, la extensión de los movimientos propagandísticos de la guerrilla narco marxista.

Los Kirchner saben que los Estados Unidos ven así a toda esta farsa y por eso vincularon la investigación de que son objeto en Miami con esa cuestión. Buenos son los que liberan rehenes. Malos son los que estorban las liberaciones al no negociar. Buenas son las FARC, malos son los que no los dejan liberar a sus secuestrados. El juego es idiota pero funciona con muchos medios de prensa defendiendo posiciones de izquierda a toda costa.

El terrorismo actúa sobre la gente común. Busca confundirla. Que no sepa ya identificar quienes son las víctimas y quienes los victimarios. Los Kirchner son herederos de esa tradición terrorista y el ala izquierda del Departamento de Estado creyeron que podían usarlos  a su favor ¿Mary Anastasia O’Grady no se los advirtió?

Hugo Chavez decidió hacer del “bolivarianismo” el Herri Batasuna de las FARC y nuestro primer damo se sube a cualquier carro que un déspota con tantos dólares le ofrezca.

Si los K trabajaran para nosotros deberían estar ocupándose de Pilar Bouza.

Repercusiones de las declaraciones del primer damo en Miami

En la televisión de Miami el escándalo que involucra al los gobiernos de Argentina y Venezuela tiene más espacio que acá donde se trata el tema en noticieros como si se tratara de un problema en Singapur.

La siguiente es una cobertura del canal 8 muy completa. Las repercusiones de las declaraciones desafiantes del primer damo don Néstor K llegaron con tal fuerza que casi el 60% de los televidentes de éste programa piensan que la Argentina está a punto de romper relaciones con Estados Unidos.

Sugerencia para el Departamento de Estado: Esto se arregla con guita.

No lo tiene claro

El próximo embajador argentino ante los Estados Unidos, don Héctor Timerman, sigue el guión de la comedia oficial respecto al supuesto complot del gobierno de Bush para que venezolanos de Chávez y argentinos de Kirchner fueran sorprendidos traficando dinero sin declarar ni justificar.

Cuándo le preguntaron por qué Estados Unidos haría tal cosa (en vez de empezar por el principio, es decir preguntando de dónde sacó eso, por no decir cómo lo puede probar), don Héctor contestó que no lo tenía claro. Eso si, estimó, por vía de alguna revelación divina o kirchnerista que para el futuro embajador deben producir un efecto parecido, que el complot partía del departamento de justicia y “las agencias de inteligencia”.

Seguro incluye a Control, dados los vínculos del kirchnerismo con la gente de Kaos.

Más allá del sentido del humor de nuestros compatriotas, el hecho es que en la Florida más que estimaciones y afirmaciones que no se tienen claras hay una investigación (que es algo parecido a una conspiración, lo que pasa es que es a la luz del día y con fines legales, no ilegales). Un fiscal, testigos, grabaciones y todo se realiza mediante un procedimiento legal al que la Argentina decidió descalificar y no aportar nada.

En cambio en la Argentina procedimiento legal respecto del complot no hay ninguno. El gobierno no ha hecho ninguna presentación en Tribunales que indique que hubo, con la llegada de don Wilson, un operativo ilegal de un gobierno extranjero para involucrarlos en cosas feas que sabemos que no se compadecen mucho con las invocadas “convicciones” presidenciales, ni sus amonestaciones a la “gente con pasado”, menos con la “construcción de un mundo mejor”, ni siquiera con la “más humilde” meta de hacer “un país mejor”.

Ni un solo papel, ni siquiera una actuación administrativa, en el que los kirchner y los fernández describan como el gobierno norteamericano se ocupa de ellos para que se les atraganten los canapés en los copetines con Chávez.

No es que el gobierno no ha intentado probar el complot, ni ha mencionado elementos que permitan considerarlo con seriedad. Ni siquiera lo ha denunciado. No parecen creer mucho en sus propias teorías conspirativas ¿no?

A la señora no le gustan las operaciones políticas sucias

Todos interpretan que con su mensaje contra las operaciones políticas sucias la señora presidente está atacando nuevamente a los Estados Unidos por haber permitido que los fiscales de ese país descubrieran las actividades de agentes venezolanos que terminaran revelando el destino del la valija de Antonini Wilson (que dudamos mucho que fuera de él). Lo dijo hoy en la reunión del Mercosur.

¿Pero por qué pensar mal si podemos pensar bien? A mi me parece que se trata de una forma de autocrítica, quizás hasta de una manera de diferenciarse de su marido y antecesor. De hecho mandar a comprar a un testigo y amenazar a sus hijas es de las operaciones políticas más sucias que puede haber.

Pensemos la cantidad de operaciones de este estilo que caracterizan esta era de revisionismo postnoventista para poder darle a las palabras de la señora presidente su justo valor. Operaciones políticas sucias (o “basura”)

1. La compra de Borocotó

2. Los carpetazos

3. La destitución de la Corte

4. La destitución de Tiscornia

5. La campaña contra Enrique Olivera

6. El apriete a empresarios. Por nombrar uno a Shell

7. Las amenazas de Guillermo Moreno

8. Las operaciones contra el presidente de la Cámara de Casación

9. La operación contra Julio Nudler

10. Las múltiples operaciones de “el perro” Verbitsky. Contra Bergoglio por nombrar una.

En fin, no quiero aburrir. Si me ayudan podemos completar esta lista que demostraría que lo de la señora K es una “autocrítica”. No puede ser que llame operación a una investigación judicial pública.

Además la critican a nuestra presidente por gastar mucho en ropa. Ni comparación con lo desmedido que es don Hugo Chávez a la hora de salir de compras.

“Mandatario no es el que manda sino el que recibe un mandato”

La siguiente es una nota de Alejandro Gómez hoy en El Nuevo Herald. Además de su precisa opinión, señala que la fiscalía en Miami no sólo cuenta con la grabación de los agentes venezolanos afirmando que el destino del dinero era la campaña presidencial, sino con las declaraciones de los cuatro una vez que fueron detenidos confirmandolo, algo que hasta ahora no había trascendido.

 

Más enredo propio que maldad ajena

Aristóteles lo denominó, unos cientos de años antes de Cristo, argumento ad hominem y consiste en descalificar al oponente sin rebatir sus argumentos. Cuando un fiscal federal de Florida dijo que el dinero que llevaba Antonini Wilson en su maleta era para la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, mucha gente, incluida la Presidenta, recurrió a este argumento.

La señora de Kirchner y su jefe de gabinete afirmaron que era una operación de inteligencia en su contra armada por el gobierno de los Estados Unidos. William Lara, ministro de Comunicación venezolano, dijo que era otra ofensiva contra Chávez. No explicó cómo, de un país con estricto control de cambio, pudieron salir $800,000. Y el canciller uruguayo acusó al FBI, diciendo que hay gente a la que le molestan las buenas relaciones.

Ignoraron de forma rampante la división de poderes, a la que no están acostumbrados, y el hecho de que un fiscal federal no es el gobierno de los Estados Unidos. Probablemente le hizo saber al Departamento de Estado que había involucrados en la causa dos países con lo que Estados Unidos tiene relaciones, pero de allí a una operación de inteligencia hay un abismo.

Nadie niega que el gobierno de Estados Unidos, y todos los gobiernos, hacen operaciones de inteligencia pero, generalmente, tienen alguna razón para hacerla. En el caso de Argentina, su presidenta debería decir cuál supone que es la razón para presionarla, cuando no es un país que esté en la agenda de Washington.

Cuando la señora habla de desprolijidad en las relaciones internacionales olvida mencionar el mal gusto de haber permitido a Chávez hacer un acto en Buenos Aires para insultar a George W. Bush cuando éste visitaba Uruguay.

Las operaciones en contra de Chávez no son necesarias ya que quien mejor las hace es él mismo. Basta con una cámara y un micrófono para que el teniente coronel bolivariano y primer socialista del siglo XXI se ponga en evidencia con efectos calamitosos que han colmado la paciencia hasta el mismísimo rey de España.

Más allá de sus problemas de imagen, Chávez tiene un tratado de libre comercio de hecho con Estados Unidos, mediante el cual recibe miles de millones de dólares por su petróleo, no importa cuántas barbaridades haya dicho en la semana.

Los hechos, irrebatibles, son que un funcionario de una empresa estatal argentina, muy cercano al ministro Julio de Vido, mano derecha del ex presidente Néstor Kirchner, alquiló un avión privado, autorizó que subieran venezolanos, uno de los cuales llevaba una maleta con $800,000 que fueron detectados en la aduana de Aeroparque. Un dato no menor es que el avión despegó de la rampa número cuatro del Aeropuerto de Caracas, destinada al uso de la presidencia de la nación.

Cuatro meses después, Wilson Antonini denuncia que ha sido amenazado para que no diga el origen ni el destino del dinero. Detenidos por el FBI, cuatro venezolanos y un uruguayo le dicen al fiscal que el destino final del dinero era la campaña presidencial de Cristina Fernández.

Más allá del impacto mediático, no hay ninguna acusación contra la señora Fernández, ni contra Wilson Antonini ni contra el mismo Chávez. La presidenta argentina dice que esto tiene el perfil de series norteamericanas donde no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Si quiere distinguir una de la otra, la Justicia podría interrogar al funcionario que alquiló el avión, para que explique para qué viajaba a Buenos Aires Wilson Antonini.

La intervención del gobierno de Chávez en la región es un secreto a voces y ya provocó protestas en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Perú. En nombre de la prolijidad en las relaciones internacionales, Chávez ha insultado a Fox, Alan García, Felipe Calderón, entre otros notables.

El gobierno de George W. Bush está demasiado enredado en sus errores como para pensar en operaciones de inteligencia en estos países. El enredo se debe más a la torpeza propia que a la maldad ajena.

Tanto la señora presidenta como el teniente coronel bolivariano y primer socialista del siglo XXI deberían pensar en algo que, hasta ahora, no estuvo nunca en sus agendas: dar explicaciones a quienes los votaron para que administraran el patrimonio público. Deben terminar de entender que mandatario no es el que manda sino el que recibe un mandato. En otras palabras, sería saludable menos soberbia.

Hoy en El Nuevo Herald

Señora, consígase otro abogado

El gobierno del cual Alberto Fernández es Jefe de Gabinete es acusado de recibir dinero negro de un gobierno extranjero con el que el estado argentino ha venido haciendo negocios difíciles de explicar. Su defensa de esa imputación se resume así:

1. Estados Unidos no ha podido liberar a los rehenes de las FARC. Entre líneas puede leerse “ahora que llega Néstor se va a notar más”

2. Estados Unidos está con bronca por lo independientes que son los satélites del “revolucionario bolivariano”.

3. El gobierno es el que detectó a Antonini. Se olvida el hombre que fue la burocracia quién lo detectó, que lo hizo porque el avión llegó tarde y fue derivado a otro sector, que el gobierno en cambio fue quién fletó el avión y trajo a Antonini y le concedió trato preferencial a los aviones de PDVSA en Aeroparque y que a su vez lo dejó escapar rápido porque todo se trataba de una pequeña infracción formal. Suena bastante ridículo que salga a reclamar ahora porque no se acelera la extradición del personaje en cuestión ¿Cómo podría Noriega (Roger, para los amigos) confiar en que la cosa se esclarecería con Antonini en la Argentina si el gobierno del señor Fernández reacciona de modo violento ante el más obvio sentido que debería tener cualquier investigación sobre el caso, que es Balcarce 50?

4. Insiste con un argumento ultraperonista: Lo podrían haber hecho de otra manera, como por ejemplo a través del propio Chávez en su avión. No hay duda de que si hubieran pensado que su impunidad no era total lo hubieran hecho. Pero en realidad lo que revela la vía elegida para mandar el dinero es que esta era una operación regular y no un simple episodio.

5. Estados Unidos desvía la investigación. En lugar de investigar a Antonini Wilson se ocupa de los agentes venezolanos. El importante, según Fernández es Antonini. Casi una confesión. Antonini es importante para los involucrados. Está fuera de su control. Al principio muy contentos con que se fuera porque no imaginaban lo que iba a ocurrir. Hubieran leído No me parece y hubieran estado prevenidos. Hace rato que se los vengo diciendo. En Estados Unidos, país normal, creen que los peces gordos están mucho más arriba que el gordito de la valija. Y que el señor Fernández quiera insistir con la tesis del gordito solitario, tan estúpida, no hace más que confirmar esas sospechas. El problema es que así como Estados Unidos no concedió aún la extradición en el gobierno no tenían ningún apuro, pensaban manejarlo con cuatro agentes que “convencerían” a Antonini y un abogado mandado para defenderlo “del modo debido” (o de Vido). Salió mal mister Chief of Gabinet. Los pingüinos se creyeron más vivos que los yankies y terminaron dándoles el motivo perfecto para intervenir.

Ni una palabra del Jefe de Gabinete sobre la operación de los agentes venezolanos y la presencia del doctor Ledesma. Ninguna palabra del jefe de gabinete para reemplazar de un modo razonable la tesis de que el dinero era para el gobierno.

Señor Fernández: ¿En qué ha avanzado la investigación argentina en todos estos meses? ¿Depende todo de que Antonini venga y confiese? ¿Se sabe con quién estuvo antes y durante su visita y sus viajes anteriores?

Señora, consígase un abogado que no sea del Frente para la Victoria.