Nuevo libro: Lo impensable. El curioso caso de liberales mutando al fascismo.

Disponible en Amazon para Kindle y papel

LO IMPENSABLE es para José Benegas que el liberalismo pueda confundirse con el nacionalismo, la xenofobia, el racismo y el proteccionismo. Sin embargo, tal parece que el miedo a los planteos de la izquierda sobre el multicultralismo, la intromisión en las elecciones privadas por medio de las políticas de “discriminación positiva”, el miedo a la “invasión islámica” y otros elementos combinados, han producido una extraña mutación, que mezcla el agua y el aceite, las ideas de la libertad individual, con el integrismo religioso, el fascismo cultural y muchas otras viejas rémoras de la llamada ultra derecha del pasado. El libro, por lo tanto busca diferenciar un pensamieto del otro, volver a trazar los límites que se fueron desdibujando a través de nuevas corrientes políticas como los “alt-right” en los Estados Unidos. Comienza con una crítica al artículo de Hans-Hermann Hoppe, titulado “A realistic libertarianism”, al que no considera ni realista ni libertario y que parece ser la piedra fundacional de esta confusión impensable. Sigue con una serie de artículos sobre distintos aspectos del mismo tema, publicados durante el año 2017 en su sitio por suscripción EN PRIVADO (Patreon.com/josebenegas)

JBT, Episodio 19 BREXIT, Mercado y Nacionalismo

José Benegas Talks. Episodio 19. Invitado: Nicolás Cachanosky desde Denver, Colorado. Gran Bretaña votó por el Brexit, sorprendiendo a propios y extraños y el debate comenzó, también en el sector liberal. ¿Es esto un avance de la libertad o un retroceso? ¿Es una ruptura nacionalista o liberal? ¿Habrá mayor o menor libertad de comercio? ¿Qué papel juega la xenofobia? Tratamos todos estos interrogantes.

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juan bautista alberdi

Argentina, la prueba de todo

Argentina, la prueba de todo

Leo esta mañana en el artículo de Pagni como los sátrapas de Cresta Roja se la pasaron haciendo negocios con el estado, robando con los dictadores de Venezuela y el gobierno del señor Scioli. Ahora el estado está ocupándose de salvarles la ropa. Ayer sus empleados, que disfrutaron de parte del botín, cortaron la Richieri y como premio hubo una conferencia de prensa en casa de gobierno prometiéndoles soluciones. Ninguna promesa para quienes no podían llegar a Ezeiza, ninguna conferencia para ellos. En Canal 7 dejaron que venza el contrato con 678 y dejaron que Cristóbal López dijera que era él el que no lo renovaba. Nadie les va a exigir que devuelvan nada. En Telam, los mismos que eran pagados con dinero público para mentir y tapar la realidad desde una posición partidaria serán premiados con la continuidad. Es un tipo de “amor”, de manto, sobre las fieras. Es casi imposible que el estado tenga estas consideraciones respecto de gente que simplemente hace las cosas como se deben hacer; estos reciben las cuentas de impuestos, regulaciones agobiantes, cuando no las amenazas.

Pero quiero ir mucho más allá de los episodios porque si no el ambiente de injusticia me abruma y no quiero quedarme con eso. Casi todo el mundo tiene dificultades para pensar fuera de la Matrix. Imaginan que si mañana cerrara el gobierno todo colapsaría en manos de los salvajes. Robos, asesinatos, estafas, violaciones. La Argentina es ya la prueba más acabada de que esto no sería así. Allí todo lo que está mal está premiado, subsidiado, protegido o venerado por el estado. Desde el crímen común al terrorismo, la corrupción, la ineficiencia, la falta de seriedad, la mentira. Es un país donde para el estado la cuestión es la necesidad y el llanto, así que se dedica a proveer a los que más les conviene a los funcionarios. Esto es a los que juntan número y tienen capacidad de general problemas.

Sin embargo, todavía la mayor parte de la gente sigue portándose bien, algo que da, en términos políticos, en términos de trato estatal, una ventaja cercana a cero. Trabajan, producen y piensan. Esto último incluso es la mejor prueba de lo que significa el mercado, que no es lo que sostiene el pensamiento autoritario un lugar de perdición del lucro, la Sodoma y Gomorra del dinero, sino un ámbito de interacción voluntaria donde los valores son revelados en acciones. Lo digo en el caso del pensar como algo particular, porque a pesar de que todos los argentinos pasan por un aparato de adoctrinamiento que glorifica al estado como sinónimo de país, siguen en su mayor parte razonando cuando  se trata de cuestiones privadas de un modo en que muchos países envidiarían.

Tenemos el ámbito de lo público como el ambito de los D’Elía y el privado del argentino anónimo promedio que se sostiene a si mismo y sostiene a los parásitos. Todos los salvajes que conocemos no serían nada sin el estado.

Lo que prueba esto desde mi punto de vista es que el impulso vital es más importante que la doctrina esclavizante. Lucro y lívido más interacción social libre, algo que ocurre a pesar del estado en la Argentina, generan relaciones virtuosas y productividad general. Todo el que sigue trabajando sin estafar, sin llamar a la policía para perseguir a algún competidor, todo el que no miente, no engaña, no persigue, no se mete con la vida de los demás; pese a que el estado hace todo para que lo haga, entendió lo que se necesita para liberarse. Lo cuál no quiere decir que haya adquirido la teoría que explique la cuestión ni que se anime a dar el próximo paso.

La política siempre será necesaria como una instancia de resolución de problemas comunes. Siempre existirá la interacción más allá del comercio como lo prueba internet donde la gente se ayuda sin estado, sin impuestos y sin aparente contraprestación. Que haya política no quiere decir que tenga que haber estado, mucho menos impuestos, muchísimo menos legisladores. El legislador es el invento mas absurdo y el error más grande de nuestros héroes del liberalismo clásico.

Argentina prueba que se puede vivir sin estado, que se vive mejor sin estado, porque siempre se comporta como una pata de elefante sobre la cabeza de la gente valiosa y un colchón para los miserables.

 

Liberales, gobiernos liberales y Platón

Un gobierno de un país libre no es un gobierno de liberales. Un gobierno de un país libre no necesita liberales. En los gobiernos en general y en este que viene en particular, no hay liberales y si los hubiera no tiene ninguna importancia. Necesitamos hacernos libres de cualquier gobierno, cualquiera sea el pensamiento de quién lo ejerce.

Eso significa para mi dos cosas igual de importantes:

1, Nunca hay que enamorarse de un gobierno sino de lo que haga en todo caso en favor de la libertad.

2. No hay gobierno con el que no se pueda transar en favor de esos valores. Tratar con un gobierno no depende de los méritos del gobierno, sino de lo que se puede lograr. Como tratar con una banda de secuestradores no depende de que sean defensores de la libertad. Que no lo sean es una condición de facto de la negociación.

Al que hay que enterrar es a Platón. Viva Alberdi!

“Es urgente esperar”

Hay que esperar un primer Macri muy confundido por su propio relato, la nueva situación y una propia cultura “corporativa” crecida en el vicio del ambiente K, con independencia de que para ellos es la superación de esa situación y para mi fue la negación. Está en las maneras, en mostrarse de modo transparente en cuanto a qué significa este logro en la relación con el padre y demás. Cosas que no le sirven, pero de las que se va a agarrar.

La oportunidad está en el Macri después de calentar motores, cuando se le pase el efecto nube de pedo. La política en clave republicana tiene unos principios que la hacen funcionar. Necesita saber qué tiene que controlar y qué tiene que dejar de controlar. No hay tanta voluntad como cree, por lo tanto no interesa si esa voluntad es buena o mala, no juega un papel relevante salvo que al intentar forzarla irremediablemente se fracasa. Los que mantienen el control después de fracasar son los autoritarios, no la gente medianamente decente, en términos de política. A éstos solo les queda la oportunidad de tener éxito y el éxito va de la mano de la libertad de la sociedad.

Presumo que el segundo Macri, libre del shock K, puede considerar lo que hoy descarta. Pero estoy haciendo casi astrología tratando de determinar cuándo se podrá meter basa.

No solo se trata de Macri, todo el país pasa por su nube de pedo. Los análisis en los diarios y en los medios en general en esta etapa suelen ser particularmente fantasiosos, “morales” y en general huecos. Están encantados con las formas, parecen creer que los problemas de verdad no existen, solo los climas, las sensaciones.

¿Y los liberales qué rol tenemos? Ninguno, no somos parte de esto por razones que escapan por completo a nuestro control. Eso de que “si no ganamos es porque tenemos un defecto”, es una de las tonterías más grandes que nos hemos creído. La primera barbaridad que supone es que había un destino que estaba a nuestro cargo y que lo hemos perdido. Nuestro pequeño cielo liberal del que hablo en “Hágase tu voluntad” (seguro no lo leyeron, zurditos). Nuestro papel es ser oportunistas en el buen sentido del término, empresarios sabiendo cuándo decir qué, como hizo Alberdi con Urquiza, nuestro gran ejemplo de éxito.

Eso nos hace libres de salir a hablar de todo lo prohibido: privatizaciones, desregulación, privatización del subsuelo, libre comercio, secreto bancario, fin del control de la educación, armamento libre, paraíso fiscal, fin del control medicinal de la población y sigue la lista. Pero no en general, sino en particular de acuerdo a lo que pasa en la Argentina, como se hacía antes cuando no había miedo a lo que dirán los socialistas, que jamás en su vida han dicho algo bueno.

Tenemos que estar dispuestos a ser los locos del sistema, porque no hay otra forma en que nos puedan ver en este momento.

Toda economía planificada es una dictadura política.

f-4-top-kirchner_chavezToda economía planificada es una dictadura política. El peor veneno que hereda Occidente es la culpabilización del lucro, el negocio favorito de los peores déspotas modernos.

Con ese truco se convence a la población de que ciertas libertades vitales no se pueden reclamar, porque pertenecen al mundo de lo material, del pecado. Por eso la dictadura socialista empieza en la cabeza, cuando se acepta que un “alma pura” se contamina con sus medios de subsistencia.

Seamos Libres. Apuntes para volver a vivir en libertad (papel) disponible en USA

Jose Benegas Unión Editorial
Jose Benegas
Unión Editorial

“A José Benegas hay que leerlo con atención: es uno de esos autores que de inmediato nos llevan a reflexionar. Es un autor que nos obliga a pensar, sobre todo a pensar. Porque de los variados temas que nos propone para la discusión, cruciales para el entendimiento de nuestro tiempo, siempre nos ofrece enfoques diferentes, originales, que van más allá de los convencionalismos y de los mitos aceptados. En esta colección de ensayos y artículos Benegas aborda problemas que suelen pasar desapercibidos para el gran público y que sin embargo subyacen a las discusiones cotidianas, al plano al que suelen moverse tanto el periodismo como la política. Cuando trata de la democracia, la igualdad o la pobreza, por ejemplo, José Benegas se niega a seguir las nociones que comúnmente se expresan y emprende una exploración que va hasta la raíz de los conceptos y las teorías, hasta el mismo fondo de las cuestiones en debate. Pasan por estas páginas temas clásicos de la sociología y la filosofía social: la relación entre el individuo y la sociedad, los fundamentos de la moral, la noción de normalidad, la recurrente discusión sobre la igualdad. Sobre este último punto Benegas realiza una interesante comparación entre las ideas de Rawls y de Nozick, explorando desde todos los ángulos, y en profundidad, lo que en sí constituye una compleja red de problemas y posiciones filosóficas” 

Carlos Sabino

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Terminemos con la venganza privada socialista y terminarán los linchamientos


Hay que evitar empobrecerse analizando las palabras de ciertas personas que tienen el único propósito de hacerse notar. De tonterías dichas en cadena nacional no voy a hablar.
Si en cambio de qué es lo que creo que significa la sucesión de episodios de venganza privada que estamos presenciando en la Argentina.

El venerado estado no estuvo, ni para parar a los ladrones ni para parar a los que les aplicaron castigo inmediato. Porque el estado está para ser “bueno”. Esta es la era de la corrupción, la opresión y el totalitarismo “bueno”, por la bondad misma, que se alimenta de sus usinas y de muchas de sus víctimas que ponen en primer lugar la “bondad” ontológica de la que alimentan su ego podrido. La realidad, lo que significa y sus consecuencias, les importa tres pitos.
Por eso quienes dicen tonterías en cadena nacional, también pueden ser entendidos por la corrupción de estos abuelitos del Bebé de Rosmary con sus sonrisas dulces, porque aquellos son parásitos de esa ética.
Pero como digo, lo importante acá no son ni los crímenes ni sus víctimas sino que se mantenga la adscripción de los buenos a la bondad, que es lo que nos trajo a este punto.
Lo que pasa es que algunos tienen freno en su bondad y otros las llevan hasta sus últimas consecuencias como lo hicieron los grandes totalitarismos del último siglo, siempre épicos.
Esta mañana estuve soportando a los que quieren resolver nada más el problema que les causa a ellos la posible tensión entre su bondad (izquierdidad, develemos el centro de su pelotudez) y los linchamientos ¿Cómo explico que a los ladrones hay que castigarlos sin defender el criterio “neoliberal de justicia” y sin decir algo progre? Fundamental entonces alguna poesía y poner cara de circunstancia. Pues Fernández Díaz encontró la fórmula: La impunidad que practica el kirchnerismo con el crimen es “anarco liberal”, dijo, para que no confundan su deseo de que mejore la seguridad con una herejía hacia su propia iglesia del sandwichito y la coca. Nunca nada sale mal porque alguien sea zurdo, siempre es porque no lo es.
El domingo me banqué a Majul diciendo que la economía K es “neomenemista liberal”, porque él no se equivoca en su izquierdidad de proverbio de chicle bazooka, todo el que se equivoca por definición es porque está fuera de su iglesia de chocolate. Cuando las cosas no salen bien es porque los responsables han blasfemado.
Pero empecé a escribir esto para hablar del tema de las venganzas privadas en si. Termino tocando a la religión farandulera argentina porque me tiene muy podrido. Por suerte no soy de los que piensan que los sentimientos y sufrimientos justifican el crimen, si no ya sería un Robledo Puch.
Cualquier historia del derecho penal empieza por la venganza privada (que sea privada no significa que la privatizó Menem o que es liberal, Majul). Frente a un crimen, la víctima recurre a sus allegados y hace sufrir al criminal sin ninguna proporción entre el daño padecido y el que se hace padecer. Fácil de entender por el hecho de que el primer acto criminal puede no tener una motivación emocional, pero seguro la respuesta la tendrá.
Hoy tomamos como algo salvaje la idea de la Ley del Talión, que viene después de la venganza privada, pero consiste en la primera noción de proporcionalidad. El ojo por ojo y diente por diente era una forma de que el castigo no fuera más allá.
La última etapa empieza con Cesare Beccaría y su obra “De los delitos y las penas”, que es la base del moderno “Derecho Penal Liberal” (ahora si Fernández Díaz). Ahí el problema es la violencia organizada y sus abusos, es decir el estado y no solo la venganza de las víctimas. Se establece el procedimiento legal, objetivo, para conocer los hechos. Se configuran los fundamentos de la responsabilidad individual frente a los actos criminales, el principio de legalidad de que nadie puede ser penado sin una ley anterior que defina el hecho como delito, el derecho de defensa, etc. Su núcleo puede leerse en el artículo 18 de la Constitución Nacional, la original (la liberal, Majul).
El derecho penal liberal persigue un método sistemático para hacer justicia frente al crimen sin cometer a su vez injusticias. Es apoyado por la permanente tensión de la refutación. Podría no ser la última etapa del tratamiento del crimen pero es un gran avance en el desarrollo de la civilización. El proceso se basa en el debate entre defensores y acusadores, vistos por jueces que tienen la última palabra y todos ellos están sujetos a reglas. El fin es que se castigue el crimen sólo cuando corresponde y sólo en la proporción que corresponde.
Ahora si vienen los buenos a meter basa en esta historia. No a pensar otras formas de tratar el delito más eficientes, sino a comprender al delincuente y dejar de comprender a las víctimas. Ellos nos contaron con Zaffaroni a la cabeza que la sociedad es injusta ¿Alguien conoce a la sociedad? La sociedad no nos hace nada, fulano y mengano si. Ellos se preguntan sin embargo cosas como ¿es injusto el crimen o es injusta la víctima que es capitalista, egoísta y de derecha? Lo que dieron vuelta no fue sólo al derecho penal, sino al criterio de justicia.
Para estos mal llamados garantistas (porque el único verdadero garantismo es el Derecho Penal liberal) la sociedad es injusta porque no rige su amado socialismo, es decir la igualdad. Igualdad vendría a ser una condición de la que la providencia se olvidó y ellos serían los llamados a salvar el error. Ese socialismo y su igualdad que están recontra refutados no solo en su base teórica, sino por los resultados monstruosos de genocidio, sufrimiento y pobreza extrema a los que conduce. Por si alguien cree que ser bueno es gratis.
Pero no les importa a estos creyentes, porque como a nuestros analistas del comienzo, la cuestión es que sobreviva la explicación que los hace buenos y restauradores del bien. La realidad, para decirlo en términos que expresen que cansado me tienen, les chupa un huevo.
Si alguien piensa que se preocupan por el pobrecito ladrón al que mataron a patadas, se equivoca. Les preocupa que se mantenga el supuesto de bondad (izquierdismo a lo Tognetti) al que han adcripto y sin el cual serían como nosotros. Los muertos son siempre instrumentos de la bondad. Tampoco les importan los que eran víctimas del ladrón, primero porque el manual dice que los buenos ya no pueden estar con los que son robados, sino con los que tienen “necesidades” (como los ladrones y los “formadores de opinión”). Segundo porque atacan a un ladrón, en lugar de preguntarle cómo se llevaba con su mamá y su papá.
Es decir, los llamados cultores del “garantismo” no están preocupados por garantías, sino que creen que crimen es que alguien tenga lo que yo quiero o necesito y no me lo entregue. Lo que reivindican a partir de ahí es una especie de venganza privada, pero esta vez el que se venga es el criminal y no las víctimas (ellos nada más usan estos apelativos al revés). La sociedad injusta nunca es sometida a un juicio con un procedimiento legal, ni tiene derecho de defensa. La “justicia” se hace en la calle sin ninguna proporción, igual que en las cavernas cuando se les decía buenos a los que ahora se les dice malos y viceversa. Si la “sociedad” es injusta con el asaltante callejero como piensa “Zaffaroni” y toda la santa iglesia de la buenitud de los recaudadores de pauta, ellos lo que hacen es habilitar la etapa primitiva de la punición por medios privados, en nombre del socialismo en el (y del) siglo XXI. El ladrón se sirve por si mismo, como se satisfacían solos los parientes de la víctima en esa etapa no civilizada.
Ambos primitivismos tienen un solo remedio. Volver a la ley. Es la única forma de convivencia. Ninguna persona tiene que aceptar un crimen con el fundamento de los traumas del criminal. A los que no somos buenos como Stalin, el Che Guevara o Pol Pot, no nos importa nada si el tipo que nos apunta con un arma era maltratado en el colegio, no consigue trabajo o está casado con Diana Conti. Es más, tan malos somos que nos alegraría saber que le pasa todo eso junto, dado lo que nos está haciendo. Lo único que pretendemos es que no nos apunte, defendernos de su agresión y que después haya un cauce legal, racional y debido para que reciba un castigo, de modo de no tener que llevarlo a cabo por nosotros mismos; de modo que no nos hagamos igual que él. Porque si lo hacemos, seguro que nos pasamos de la raya.
El punto es que en esta maroma lubertinezca, asombrarnos por las reacciones de la gente es tan idiota como hacer moralina con los que roban pan en un campo de concentración. Están todas las condiciones dadas para que ocurran todas estas cosas que estamos viendo, hagamos algo con las causas y no admoniciones fuera de lugar con las consecuencias. Esas condiciones incluyen el alto nivel de delito y su complemento perfecto a la hora de generar una explosión: la opresión buenista que requiere nuestro sacrificio en nombre de la “auto distribución de la riqueza” y nos pone en el lugar de los malos por no aceptarlo, junto con el broche de oro de la discusión de un nuevo Código Penal que se fundamenta en que culpa de los diarios “de repente” ese cuerpo legal se ha vuelto “punitivista” en lugar de amoroso y comprensivo con el tipo que termina linchado.