Contenido del libro Crónicas Inconexas

INTRODUCCIÓN

Libitz, el loco

Las Armas de la Libertad

Los caminos del infierno

La secreta esperanza de que los candidatos mientan

Asistencialismo: vasallaje bienechor

Uber: el estado al desnudo

Atendiendo a Mr. Krugman

Libertad: ¿Venderla o producirla?

¿Cómo sería ser libre?

La nueva guerra americana

Lo que no se dice del control de las drogas

Un nuevo feudalismo

Gramsci y la violencia de género

Los confederados no dispararon en Charleston

Desnudando al colectivismo

Que la empresa te acompañe

Por qué el capitalismo no es darwinismo social

El empresario

El error de la Sra Clinton

El error del Señor Trump

Por qué somos el centro del universo

El ideal social del papa Francisco y su viaje a Cuba

Macri y el lado oscuro de la fuerza

Vista previa:

El nuevo buzón de la policía de los precios

El lanzamiento de un sistema “cool” de control de precios llamado SEPA (cuya función es que no se sepa nada), desnuda el lado más vulnerable del gobierno de Macri. Justamente aquél en el que se juega la vida de la gente. Hay una seria confusión entre cosas poco o mal definidas como “ajuste” y otras de las que es asombroso que no se haya aprendido en la Argentina, como precios e inflación.

Hay 4000 años registrados de experiencias de controles, búsquedas de fantasmas, persecuciones y castigos por algo llamado “precio” que fundamentalmente la economía matemática confunde con meros números. Pero detrás del precio está la libertad misma. Si esto a alguien le parece exagerado, no está entendiendo de qué estamos hablando, por eso es imposible que pueda hacer un juicio sobre por qué Macri está siendo llevado directo a una crisis, por un equipo económico que no le sirve ni a él, ni a la gente.

El socialismo ha fracasado y fracasará siempre porque no entiende los procesos del mercado. El control político hace imposible el cálculo económico como mostraron Mises y Max Weber hace muchos años, justamente porque carece de precios. El lugar que ellos ocupan en la economía fue reemplazado por la decisión política de “buenas” intenciones que terminan siempre en violencia física. Llegaron a imitar precios de las economías de mercado, lo cuál es una supina ignorancia, porque los precios son distintos en distintas circunstancias, no son un número mágico a descubrir, sino el resultado de la experiencia sin magia. Pero de la experiencia específica y concreta de los que actúan, no de los estudiosos de ninguna ciencia conocida.

Kicillof, dada su formación marxista, pensaba que con el nivel actual del desarrollo informático aquella experiencia soviética hubiera terminado de otra manera. El pensaba que al socialismo lo que le faltaba era tecnología. Tecnología que fue luego inventada por el capitalismo, parece que el socialismo siempre depende de su paradigma opuesto.

Totalmente equivocado Kicillof, no menos que los actuales responsables de la conducción económica que han dicho que ahora existen las herramientas para controlarlo todo online, en tiempo real. Para ellos Moreno era muy analógico tal vez. Un error de proporciones dramáticas y triste.

Precio implica que el que hace o da, lo hace voluntariamente. Es un tema moral por supuesto, pero a nadie le interesa el problema moral, ni siquiera al actual papa, menos le podemos pedir a los economistas. El problema es que esto mucho más que moral, es todo el secreto por qué el capitalismo triunfa, el socialismo fracasa, tenga o no computadoras. Que el precio suponga voluntad, lo convierte en la mayor, única herramienta de cálculo del comportamiento económico de millones de personas. Ese número no tiene vida propia, sino que nos dice con mucha precisión si otros van a vender o comprar, nos van a contratar o no. Permite, fuera de todo verso, saber lo que la gente quiere y qué está dispuesta a sacrificar para tenerlo. Dato que para los socialistas ni importa, todo vale por si mismo y qué haya que dejar de lado les parece que ni existe como problema.

Dicho lo anterior, las palabras pueden usarse de los modos más arbitrarios, pero precio libre es una redundancia y precio sin libertad o “precio controlado” un oxímoron. Espero haber sido hasta acá lo suficientemente claro para que nadie piense que estoy haciendo un problema semántico, de esto depende todo, incluso el futuro de este gobierno y del país, siempre tentado a abrazarse a los delincuentes cuando vienen las tormentas.

Al que le interese esta explicación la hice más detalladamente en mi libro “Hágase tu voluntad. Bajar del cielo para conseguir un cargador de iPhone”.
Comprender esto es comprender al capitalismo: el sistema de precios nos permite conocer una larga, interminable y hasta inimaginable red de voluntades, sobre las cuales es posible hacer cuentas, asumir riesgos, invertir ahorros, comprar, vender, trabajar. Justo por ser voluntades, es lo que más importa. No es que sabemos “qué es bueno para la sociedad” o consignas de ese nivel de soberbia. De lo que nos enteramos es qué es lo que la gente que necesitamos hará, porque, acá viene el gran dato, se muestra dispuesta por si misma a hacerlo. El problema del control es que cuando más fracasa, es cuando tiene éxito. Consigue que ahora alguien obedezca por amenazas o presiones a cambio de que tal cosa no vuelva a ocurrir.

Un funcionario le llama a un número obligatorio de intercambio de una moneda por un bien o servicio “precio”. Unos lo hacen en una libreta, otros en una aplicación de última generación, pero el error es igual. Claro que por el uso de la fuerza puedo obligar a Carlitos a suministrar el arroz al supermercado a 5 hoy. Muy difícil que lo pueda repetir mañana, ni siquiera con un grado mayor de violencia, porque Carlitos no se comportará igual que si lo dejaran hacer lo que quiere. Y solo estamos frente a la dificultad del primer y más a la mano eslabón de la cadena. Faltan las innumerables personas que intervienen en el proceso de producción del arroz, desde las máquinas para cosecharlo,  los sombreros y los guantes de Carlitos y todo aquello con lo que contaron todos los tipos que siguen en cada una de esas ramas que se abren a cada paso del proceso productivo, que es imposible de abarcar incluso con la imaginación. Para entender de qué hablo, nada mejor que el memorable ensayo de Leonard Read “Yo, el lápiz”, del que abajo les dejo una adaptación a video. Esa es la complejidad que ningún planificador podrá imitar jamás.

Incluso la versión blanda de todo esto es contraproducente, no digo inútil. La mera presión ejercida por declaraciones de funcionarios, la vigilancia, la propuesta al público para que considere enemigos a los que producen, distribuyen, venden. Eso solo podrá producir satisfacciones al ego burocrático o al inflamado odio de los consumidores, pero pasa por encima del sistema de voluntariedad, hace a la gente que actúa en el mercado moverse por otra cosa que por sus propias ganas, de manera que no podemos ya dar por sentado que su comportamiento se mantenga o sea previsible. No, no hay otro camino al respeto para el crecimiento, lamento informarles. Aunque esto se haga con fines propagandísticos, el daño ocurre igual. Recordemos que hasta Nestor Kirchner de alguna manera entendía que no debía alterar los precios. El optó por falsificar las estadísticas en un principio, pero así inició el camino que llevó a Moreno, porque es inexorable que la mentira termine en cazas de brujas.

Por supuesto, la perversión mayor del caso es que la inflación es producida por el aumento de la masa monetaria para que le gobierno haga frente al gasto público. Mientras te sugiere vigilar al supermercado, nadie tiene una cámara en el proceso inflacionario que ocurre en el Banco Central. Como hay más moneda, las personas que actúan de acuerdo a lo que quieren, ya no puede obtener lo mismo por lo que venden o brindan y comienzan a ajustar sus decisiones al nuevo valor de la moneda. Después vienen los cazadores de brujas a caer sobre ellos. Entonces la cuestión se pone cada vez peor, porque a la economía desorganizada por la inflación, se le ponen más obstáculos para volver a organizarse, repito, en base a voluntades. La ambición es reemplazada por el miedo y el miedo es uno de los componentes que más encarecen una economía.

Nombramientos por la ventana en la Corte

Si se puede es una discusión menor respecto de otra más importante que es si se debe. La letra del artículo 99, inc. 19 no alcanza, porque como dije hace poco en defensa de lo que hacía Cambiemos para parar a la señora Kirchner, una Constitución no es un manual de una licuadora sino un proyecto político.

¿Cuál es este proyecto político? Una república liberal, con poder limitado y división e independencia de poderes. Algo que ni siquiera se tiene en cuenta al nombrar jueces o si se lo tiene en cuenta será para descartarlos. Digo esto para aclarar que aunque se respetara la letra y el espíritu constitucional en las formas, los procedimientos y las circunstancias, lo que no tiene remedio es que siguen nombrando jueces que están fuera de ese sistema de valores. Para que una constitución tenga sentido el valor máximo tiene que ser la preservación de la vida independiente del ciudadano. Olvidemos esta última obviedad por el momento, quedémonos con la preservación de la independencia del Poder Judicial que parece que es algo que comparten todos.

¿Son empleados los jueces de la Corte en los términos del inciso 19 del artículo 99 de la CN? Es posible literalmente interpretar eso ¿Por qué no? Cobran después de todo. El problema es tal vez que no están a las órdenes de nadie, que es una característica propia del término. Empleado es un termino relativo a una relación donde hay un empleador.

Podría alguien decir que son empleados de los ciudadanos. Pero resulta que están preservados de seguir toda instrucción, incluso duran en sus cargos de modo vitalicio mientras dure su buena conducta, esto quiere decir, incluso cuando sus fallos sean opuestos a lo que piense el resto del país. Su independencia casi se podría decir que excluye la relación empleado empleador.

Pero supongamos que hacemos un poco de estiramiento de chicle. Como digo, el punto en la interpretación es la preservación de sus valores. Por lo tanto, si la letra no da del todo, podemos incorporar al análisis circunstancias que ameriten ser más amplios. Supongamos que renuncia toda la Corte en el medio del receso y se tiene que resolver una cuestión vital institucional que no admita demora, por poner un caso extremo. Ese es el momento de decir, bueno, dice empleo y dice acuerdo del senado, agarrémonos de eso.

Sin embargo una Constitución sufre un stress que no ayuda a su vigencia cuando se tiene actuar en base a emergencias. Los gobiernos siempre las tienen y siempre las invocan. Toda la argumentación de la concentración del poder tiene que ver con invocar cosas horribles que están pasando o pueden pasar, fuera incluso del derecho constitucional.

La primera conclusión que puede sacarse es que para llevarnos a interpretaciones creativas, alguien tiene que contarnos si es que nos están atacando los marcianos o qué cosa se está evitando por esta vía. Vuelvo al principio para reafirmar que el hecho de que se pueda, no implica que se deba. Se requiere bastante más.

Los antecedentes que se invocan habría que verlos ¿Son de tiempos normales o se trató de otra acción salvadora?

La primera razón por la que esto es inconstitucional es que no tenemos motivo alguno invocado o implícito por el cual haya que recurrir a esta vía extraordinaria. El receso por si mismo, dado todo el sistema de valores constitucional sin duda que no lo es ¿Cómo afecta ese receso al funcionamiento de la Corte? Porque para eso se nombran jueces de la Corte, para que funcione la Corte. Pareciera ser que en nada.

Incluso si dejamos pasar esto queda otra cuestión que es la anormalidad de proceder de esta manera y presentar al país una sorpresa constitucional de “letra chica”, lo cual también debe ser sometido al juicio del ajuste o desajuste a los valores constitucionales y la independencia del Poder Judicial. Acá viene la razón para mi más poderosa por la cual esto es inconstitucional:

Jueces nombrados contra la opinión general, contra lo que constitucionalmente se esperaba, fuera de la normalidad y de la vigencia de la Constitución tal cual es percibida por todos, necesariamente carecen de la independencia necesaria. O están afectados por la obediencia q quienes los pusieron ahí forzando todo (que es mucho más grave que el hecho de tener una relación con el presidente; si no la tenían ahora si la tienen) o están menos libres de firmar fallos polémicos de acuerdo a sus propias convicciones. Hay un daño obvio a la independencia del Poder Judicial. Si hubiera algún cataclismo tal cosa podría olvidarse o incluso dejar de pesar en el ánimo de estos jueces raros y distintos a los otros que forman parte de la Corte. Y todavía ni siquiera puse sobre la mesa otra cuestión de igual peso, que es que son provisorios. Son los únicos jueces de la Corte que no son vitalicios en los términos de la propia Constitución.

Scioli, el final

Scioli, el final

Para inventar un empate que le haga pensar a los lectores que son “objetivos”, los diarios ponen al mismo nivel la falta de respuesta a casi todo lo que le dijo Macri a Scioli  y del otro lado que Macri no contestó una vez sobre la devaluación. Pero lo hizo en otros momentos del debate porque esa pésima letra Scioli la repitió como un loro y es la cuestión más agotada fuera de este debate, de manera que no agregaría nada. Digo pésima letra porque solo apunta al pequeño número de alienados brancatelis que ellos criaron. Al campo le encanta y el resto de la población le da lo mismo porque  no entiende de qué se trata. 
 
Pero así quedó el mercado periodístico después de 12 años de autocensura, cuando no operaciones oficialistas burdas, incluso los señalados como enemigos porque no se someten cien por cien como los otros.
 
No apruebo ni remotamente lo hecho por el macrismo hasta acá y sobran indicios de eso.  Si estoy contra Scioli porque representa igual que esos diarios a los Eichmann del crimen kirchnerista. Macri también colaboró, pero por omisión como opositor. Cuando la gente tiene cola de paja, cree que ser objetivo es ser neutral entre los criminales y las abuelitas asaltadas en la calle. Las abuelitas no les pueden pagar ni asustar. Por eso para hacer su análisis omiten la naturaleza criminal de este gobierno y juegan a la neutralidad entre ellos y quienes intentan desalojarlos o incluso criticarlos como ellos nunca hicieron, salvo honrosas excepciones. Esa neutralidad es el marketing de los operadores con cola de paja, no la seriedad periodística.
 
El desempeño de Macri fue aceptable, dadas las circunstancias y la altura de la campaña, después de esta década donde nadie dijo nada importante. Hasta se salió de su personaje  Sai Baba duranbarbista, atacando a Scioli con algunos golpes certeros ¿Como pueden esos diarios horrendos de la Argentina poner al mismo nivel lo de la devaluación que es un tema puesto por la campaña de Scioli, del gobierno más devaluador de la historia y el hecho no contestar sobre la pobreza que esconden (¡con lo socialistas-buenistas que son todos!). La mala fe sería la explicación más digna, pero se me ocurren otras. Lo de Venezuela fue inmensamente significativo, por lo que simboliza la continuidad del “modelo” hacia la dictadura que hay en ese país. Scioli prefirió decir que era distinto a este gobierno que al de Maduro, del que no dijo nada.
 
Lo que se vio en el debate es un Scioli acabado, que tiene que decir por un lado que Macri amenaza los “logros” K, pero sacarse de encima el cataclismo que dejan porque él es “otro”. Aspecto, actitud, la boca rígida, un mentiroso terminado con indicios físicos de su mala conducta, el contendiente de debate más destruido, contradictorio, desesperado y evasivo que se haya visto jamás. Del otro lado el Macri de siempre y un poquito más. Esto es lo que ocurrió, no lo que me gusta a mi.
 
Que no mientan para ser neutrales, los que no son capaces de ser honestos. Eso ya no tapa nada.
No alimente a las personas

No alimente a las personas

Captura de pantalla 2015-11-01 a las 1.08.33 AMLos ambientalistas saben muy bien que alimentar a los animales salvajes los pone en peligro. Pierden sus habilidades para conseguir alimento y se vuelven dependientes de la mano humana.

Los voceros de la propaganda oficial suelen “acusar” al macrismo de querer suspender el programa de subsidios llamado “asignación universal por hijo”. Los amarillos se declaran inocentes de tener tal propósito y pueden exhibir entre sus filas a la autora del proyecto Elisa Carrió.

Está bien, estamos en campaña electoral y no se pueden esperar grandes dosis de realidad, menos después de más de una década de mentiras. Pero nadie dice lo que debería decirse: “No alimentes a las personas”. Son más que animales, quiere decir que disminuirlas al papel de recibir lo necesario para subsistir es un crimen perverso, que las deshumaniza y las transforma en improductivas, decadentes y dependientes. Es lógico hacerlo si el propósito es reducirlas a la servidumbre, pero en el nombre de su propio bien, hay que ser por lo menos muy negador o muy idiota.

Un proyecto político basado en el mantenimiento de una parte de la población sólo puede calificarse de maléfico. No he visto a nadie que necesite demasiada explicación cuando lee el cartel que se puede encontrar en todos los parques nacionales, también en la Argentina. No hay mucho que demostrar entonces sobre qué le hace a una persona tratarla como incapaz. El problema es que el que reparte tiene poder y el poder incluye el hacerse dueño del bien y del mal; criticar la alimentación a humanos es criticar al poder. En cambio los que arrojan pan a los pájaros, son nada.

Lo que es válido para la alimentación lo es para todas las otras necesidades de la vida. Los “buenos” crean “derechos” y sus beneficiarios se transforman en subanimales dependientes, capital político para el demagogo y el narcisista fanfarrón.

Captura de pantalla 2015-11-01 a las 1.15.36 AMEl ser humano cría gallinas, patos, vacas y otro tipo de animales que nunca tienen que preocuparse por la supervivencia porque tampoco volverán a las condiciones naturales jamás. El bienestar termina cuando al final del tratamiento, nos los comemos.

 

 

 

 

Justicia

Justicia

Hay un momento de encantamiento con la situación después del shock del domingo que puedo entender. Me parece bien el modo en que procedió Macri en las primeras horas y el anuncio de promover un “diálogo” con las fuerzas de oposición, porque es el formato más lógico para sumar ahora y aislar al aparato criminal kirchnerista. Es lo que estuve sugiriendo desde el domingo a la noche y aunque no creo que Macri se hubiera enterado ni lea esto, como en los últimos 12 años me di el gusto de escribir lo que me parecía aunque nadie lo tomara, no me voy a privar ahora.

La parte que no está bien, aunque la pueda comprender por el clima de ding, dong, dang, son los gestos de “bondad”, de narcisismo evangélico magnánimo sin contraprestación, como la cartita para un minúsculo personaje del push fascista del aparato criminal como Brancatelli o los dichos de Carrió sobre su amor a la señora Kirchner, junto con su victimización y la de su grandulón hijo de 36 años, jefe de Hotesur y responsable aparente de un grupo creado desde puestos públicos para poner al estado a su servicio. En primer lugar porque todo eso es falso, espero que lo sea en realidad porque si fuera verdadero sería peor. Ese “perdón” sin causa (sin arrepentimiento) es puro narcisismo y encima parece más un pedido de perdón que una oferta. Se parece a un complejo de mesías de gente que por un momento cree que ha sido ungida como dueña del bien y del mal y tiene que darnos una lección acerca de nuestros “malos sentimientos”. No se necesitan imposturas ni patriarcas. El estado, un aparato de fuerza que sólo es tolerable sometido a la ley, debe ser domado otra vez. Debe ser limpiado de la influencia de una banda de criminales que lo tomaron, lo usaron, lo corrompieron y que se adueñó mediante extorsión de una cantidad impresionante de negocios. Ese estado desmadrado está vivito y coleando y acá nadie ha expresado cambio de actitud alguno. Eso es lo que hay que lograr, no una evangelización, dejemos eso para los delirios místicos de las religiones explícitas.

Sí es importante crear un procedimiento para quienes expresen arrepentimiento. No por motivos morales, su moral se la juzgan ellos mismos, sino para facilitar la legalización del estado. Esto es, obtener información sobre los crímenes del kirchnerismo y datos que permitan recuperar patrimonio robado. Todo eso se engloba en el único fin del estado como señalaba Alberdi que es hacer justicia. La bondad es una aspiración totalitaria ejercida con los resortes del poder, que no son una extensión de los sentimientos de los gobernantes, sino un instrumento para hacer posible aquél valor.

Hay que volver a poner los patitos en fila de un país que enloqueció. La confusión se entiende después de estos doce años, pero es cada vez más costosa. Este momento hasta la segunda vuelta es vital para desmoronar al sistema. Si aquellos gestos estuvieran en función de eliminar la resistencia, tienen sus peligros, pero tendrían su razón de ser. A lo que le temo es al encantamiento con sí mismos que sufren los elegidos en los momentos clave.

Macri y la estatua

Macri y la estatua

El perfecto mundo del revés. Por un lado molesta la peronización por un monumento. El signo único que produce la revelación acerca de la naturaleza del PRO es la foto con el candidato y el Pocho en bronce alzando sus brazos, no la legislación que regula los consorcios o el restablecimiento del nefasto impuesto de sellos, por ejemplo. No molestó tampoco algo que es más a favor del mito fundante del actual esquema de poder total, como la estación Rodolfo Walsh o el homenaje al “pañuelo blanco”, que eso si alimenta a la banda en el poder. A la vez había que escuchar decir que votar al PRO se justificaba porque terminaba con “el peronismo”. Una estatua y el cuento se terminó. Lo que para muchos hizo peronista a Macri es una foto, no sus decisiones de gobierno.

Pero no, el peronismo del PRO no consiste en el monumento de Perón. Eso es campaña electoral. Algo muy sencillo, hay que sumar unos puntitos para  entrar en la segunda vuelta, cuando un par de meses atrás nos decían que no tenían que hacer ningún acuerdo porque ganaban directamente en la primera. Un gobierno bien encaminado que le hace mimos al mito peronista, no sería más que la rutina de las relaciones públicas en el poder. Que alguien espere algo mejor del poder en nombre del socialismo vaya y pase, ellos lo idolatran; pero de quienes esgrimen sentimientos republicanos no se entiende. No puede ser que nos notifiquemos de que no hay una cuestión de principios en juego en las elecciones por la más frívola señal, ignorando las más significativas de todos los días desde hace años. Pero como sea, la teoría del principismo antiperonista quedó disuelta.

Ahora hagamos una evaluación oportunista. Hay quienes se apuran a aprobar el acto en base a la realidad electoral o incluso lo disfrazan de otro principismo de última hora: es un símbolo de paz y concordia ¡Que maravilla, cuánto relato! Es el piso que nos deja el kirchnerismo en el discurso. El señor Macri dijo ayer que era el primer peronista y que todos los días se repetía que “mejor que decir es hacer”, porque es ingeniero. La verdad, siempre sospeché que los ingenieros eran todos peronistas; en fin. Cualquiera diría que más que tender una mano a los distintos en nombre del amor y la paz, se subió al caballo del general.

Somos grandes, sabemos que está en juego la continuidad de un sistema criminal feudal, aliado a lo peor del mundo. Sabemos que el resto de la oferta electoral es mediocre, peronista, asistencialista, que debaten a ver quién es más socialista (definición que inspira otros artículos, que generosa es la vida) y que de eso habrá que ocuparse. La cosa del problema “peronista” de parte de estos peronistas con pretensiones de paquetería, era otro oportunismo de bajo vuelo. Les molestaba la aparición de Massa, que se explica nada más por la permanente defección de ellos de entrar en el desafío al poder K de verdad y entonces, agrandados por las encuestas de su asesor genio, crearon para los incautos una división que no fuera K/anti-K, que es el problema que tiene la gente, que tienen sus votantes, sino “peronistas” (nominales) y “anti peronistas” (nominales). Sacaron múltiples libros para explicarse así las cosas, que era la única forma de poder despreciar a Massa (con quién se habían aliado en el 2013) y juntarse con los radicales, sin perder la posición cómoda de no tener que definir al oficialismo K. Si a alguien no le gustaban sus principios, tenían otros.

Claro que Massa es peronista, como lo son todos los que debatieron el Domingo. Claro que Massa estuvo con este gobierno y que eso es inaceptable. Claro que sus anuncios de gobierno no van al fondo del asunto y en algunos casos es pura vaguedad, igual que el del PRO. Pero también es claro que primero había que ganarle a él, porque se necesitan esos votos que tiene que siendo peronistas no quieren a este gobierno, para después enfrentar a Scioli con la mayor fortaleza. El asunto es que estaban agrandados, pensaron que no lo necesitaban y lo disfrazaron todo de principismo, dejando ayer a los que repitieron sus alegatos moralistas pedaleando en el aire.

El PRO tiene dos problemas. Uno su sentido de principismo lábil y otro su  oportunismo grueso y temeroso. Tienen los cables cruzados. Hay que votarlos, pero señores, seamos claros, hay que votarlos por un oportunismo de emergencia, corriendo el enorme riesgo de que aún como remedio sean peores que la enfermedad. O no hay que votarlos, respeto las dos posiciones, todos hacemos oportunismo de alto riesgo en estas circunstancias. Lo único que no tenemos que hacer es engancharnos en retóricas vacías, menos que menos con ese oportunismo  de billiken que habla de valores que no tienen; que es tan retorcido y peronista.