El peronismo

Hay dos grandes mentiras de la historia reciente de la Argentina y sospecho que ambas vienen del mismo lugar. No es que no haya otras, la lista es grande, pero estas dos tienen influencia en lo que está pasando electoralmente.

La primera es que el terrorismo setentista fue consecuencia del derrocamiento de Perón, el bombardeo de la Plaza de Mayo y no se cuántas otros acontecimientos de los que los jóvenes psicópatas de entonces decían ser vindicadores. La realidad era que llevaban a cabo un proyecto de toma del poder para instalar un terror de estado total al estilo soviético y siguiendo una estrategia continental. La historia argentina, era usada para unos fines bien concretos, lo mismo ocurría en todos los países vecinos sin que hubiera habido nunca un 55 en ninguno de ellos.

La segunda es de ahora: “el problema es el peronismo”, cuando de nuevo nos encontramos con una estrategia continental que originada o no en Cuba, se une en función de la instalación de gobiernos criminales que asuman el poder total y se queden con los recursos, sometan a la población y obliguen incluso a votarla. El peronismo ha sido otra vez un instrumento. El kirchnerismo como chavismo es un sistema de dominación, no electoral. De hecho cuanto peor están los distritos más ventajas sacan, porque la población está a sus pies.

El peronismo fue “el problema” en la década del 40. Era una organización fascista típica, que seguía una estrategia más bien europea. Después de Perón o inclusive con Perón, se convirtió en un laborismo sindicalista – estatista, con el que compitieron otros estatismos de estilo socialdemócrata. La verdad es que no se puede diferenciar al peronismo post década del 40 del radicalismo en primer lugar, pese al complejo que tiene este partido de tildarse a si mismo de ético y republicano. Una socialdemocracia no es republicana, pero no me voy a extender en eso. Desde el 55 todos los partidos, salvo la UCEDE en su momento, quisieron representar variantes de “peronismo bueno”, incluido el partido militar.

El kirchnerismo implica volver al fascismo original, de un modo más eficiente, con un estado más afilado gracias al pensamiento socialdemócrata de medio siglo, y con unos ribetes un poco más puramente delictivos, todo enraizado en una historia heroica de aquellos jóvenes psicópatas de los setenta, de los que tampoco son exactamente una continuidad, pero incluye a sus protagonistas. Este fascismo contiene al marxismo revolucionario, confirmando una vez más que no tienen diferencias más que de forma, si Cuba sigue en pie es por haberse exportado como nazismo a Venezuela.

Otro dato importante es que sin la política de victimización del terrorismo iniciada por Alfonsín, enancada en “derechos humanos” al punto de la glorificación, el kirchnerismo tampoco hubiera fructificado. Esa estafa de que porque no se los había juzgado eran jóvenes idealistas, empezó ahí.

Volvamos a la actualidad. El eficiente aparato de manipulación kirchnerista consiguió dos cosas importantísimas para su subsistencia: una oposición que los subestimara como problema, por temor a enfrentarlos y, segundo, que diluyeran el conflicto en uno viejo, no vigente en iguales términos: peronismo antiperonismo. Entonces nos encontramos que los mismos que nos dicen que no hay que ser antikirchneristas, nos quieren convencer de que es momento de ser antiperonistas. Creo que con eso se entiende por qué al kirchnerismo esta sutileza le conviene tanto como convertir a Clarín en la oposición.

El kirchnerismo es parte de un problema continental actual, el peronismo es un problema viejo que no es mayor que el del resto de los partidos políticos. El kirchnerismo debe resolverse entendiendo lo que ocurre en Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Sostener que el kirchnerismo y el massismo/de la sotismo son lo mismo, le conviene a los kirchneristas que tienen de ese conjunto las de ganar. La oposición necesita dividir ese frente, por lo tanto distinguir al peronismo laboralista del fascismo de ultra izquierda delictivo, asociado al Vaticano, como para complicar las cosas un poco más.

Lo paradójico es que si se hubiera entendido esto antes de las PASO, el peronismo entero estaría fuera de combate. El massismo/ de la sotismo por quedar fuera de octubre y el kirchnerismo por encontrarse en la posibilidad de perder en primera vuelta y en la certeza absoluta de perder en la segunda.

Por eso reitero, el desvío de la atención hacia el “peronismo” como un todo, es una estrategia K, como el convertir a un medio que no va a elecciones en su principal enemigo. Hace un par de años que se reflotó el conflicto como si fuera actual y se puso un empeño ciego en negar la naturaleza del kirchnerismo.

Pablo Lanusse apoya al Frente para la Victoria para recuperar la calidad institucional

El ex interventor en la Provincia de Santiago del Estero, ex secretario de Justicia del señor Beliz y ex fiscal Pablo Lanusse, está a pleno involucrado en el Frente para la Victoria. En un acto de campaña que figura en la página del señor Filmus (buscar  a la derecha el video respectivo) habló de la necesidad de recupera la calidad institucional.

Y claro que es un tema importante. Después de que un interventor en la Provincia de Santiago del Estero (él) quiso reformar la constitución provincial declarando la necesidad por un decreto suyo y en base a un proyecto de reforma suyo. Después de que el señor Beliz le hiciera el servicio al presidente de hacerle la Corte propia e impedir que se pusiera fin por la fuerza pública a la toma de la comisaría por el señor D’Elía. Después de que la mujer de De Vido sea la designada para controlarlo en la Sigen, la toma, digamos así del Consejo de la Magistratura, el caso Skanska, mucho más jugoso que el del contrabando del oro que él investigaba, los fondos para los jóvenes K con los que está colaborando, etcetera (siguen como doscientos etceteras). Cómo no iba a ser importante recuperar la calidad institucional. Lo que no está muy claro es cómo se la puede decir y al mismo tiempo dibujarse su colaboración con el Frente para la Victoria.

Lanusse también se muestra preocupado por la pobreza. Deja bien aclarado que después de cuatro años de kakismo, la actual es culpa de la década del noventa. Zafaron su presidente, Duhalde y la Alianza juntos. Y sobre todo le preocupa que se la utilice políticamente. Raro que no habló de los repartos de DVD ni de la utilización de planes trabajar para obtener votos y para arriar a la gente como ganado a los actos del Frente para la Victoria. Procedimiento del que no se prescindió para la campaña de don Filmus.

Conclusión. Pablo, yo recuerdo que de chico eras buena persona. Conozco a tu familia, gente de primera ¿What are you doing?

Si te vas a hacer peronista de lo más peronista entre lo peronista ¿no podrías tener la decencia de dejar el lenguaje ético? ¿De los fondos de Santa Cruz averigüaste algo al menos?