Scioli, el final

Para inventar un empate que le haga pensar a los lectores que son “objetivos”, los diarios ponen al mismo nivel la falta de respuesta a casi todo lo que le dijo Macri a Scioli  y del otro lado que Macri no contestó una vez sobre la devaluación. Pero lo hizo en otros momentos del debate porque esa pésima letra Scioli la repitió como un loro y es la cuestión más agotada fuera de este debate, de manera que no agregaría nada. Digo pésima letra porque solo apunta al pequeño número de alienados brancatelis que ellos criaron. Al campo le encanta y el resto de la población le da lo mismo porque  no entiende de qué se trata. 
 
Pero así quedó el mercado periodístico después de 12 años de autocensura, cuando no operaciones oficialistas burdas, incluso los señalados como enemigos porque no se someten cien por cien como los otros.
 
No apruebo ni remotamente lo hecho por el macrismo hasta acá y sobran indicios de eso.  Si estoy contra Scioli porque representa igual que esos diarios a los Eichmann del crimen kirchnerista. Macri también colaboró, pero por omisión como opositor. Cuando la gente tiene cola de paja, cree que ser objetivo es ser neutral entre los criminales y las abuelitas asaltadas en la calle. Las abuelitas no les pueden pagar ni asustar. Por eso para hacer su análisis omiten la naturaleza criminal de este gobierno y juegan a la neutralidad entre ellos y quienes intentan desalojarlos o incluso criticarlos como ellos nunca hicieron, salvo honrosas excepciones. Esa neutralidad es el marketing de los operadores con cola de paja, no la seriedad periodística.
 
El desempeño de Macri fue aceptable, dadas las circunstancias y la altura de la campaña, después de esta década donde nadie dijo nada importante. Hasta se salió de su personaje  Sai Baba duranbarbista, atacando a Scioli con algunos golpes certeros ¿Como pueden esos diarios horrendos de la Argentina poner al mismo nivel lo de la devaluación que es un tema puesto por la campaña de Scioli, del gobierno más devaluador de la historia y el hecho no contestar sobre la pobreza que esconden (¡con lo socialistas-buenistas que son todos!). La mala fe sería la explicación más digna, pero se me ocurren otras. Lo de Venezuela fue inmensamente significativo, por lo que simboliza la continuidad del “modelo” hacia la dictadura que hay en ese país. Scioli prefirió decir que era distinto a este gobierno que al de Maduro, del que no dijo nada.
 
Lo que se vio en el debate es un Scioli acabado, que tiene que decir por un lado que Macri amenaza los “logros” K, pero sacarse de encima el cataclismo que dejan porque él es “otro”. Aspecto, actitud, la boca rígida, un mentiroso terminado con indicios físicos de su mala conducta, el contendiente de debate más destruido, contradictorio, desesperado y evasivo que se haya visto jamás. Del otro lado el Macri de siempre y un poquito más. Esto es lo que ocurrió, no lo que me gusta a mi.
 
Que no mientan para ser neutrales, los que no son capaces de ser honestos. Eso ya no tapa nada.

One thought on “Scioli, el final

  • November 16, 2015 at 2:08 pm
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    Patético el periodismo argentino. Ni a estas alturas despierta.

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