Contenido del libro Crónicas Inconexas

INTRODUCCIÓN

Libitz, el loco

Las Armas de la Libertad

Los caminos del infierno

La secreta esperanza de que los candidatos mientan

Asistencialismo: vasallaje bienechor

Uber: el estado al desnudo

Atendiendo a Mr. Krugman

Libertad: ¿Venderla o producirla?

¿Cómo sería ser libre?

La nueva guerra americana

Lo que no se dice del control de las drogas

Un nuevo feudalismo

Gramsci y la violencia de género

Los confederados no dispararon en Charleston

Desnudando al colectivismo

Que la empresa te acompañe

Por qué el capitalismo no es darwinismo social

El empresario

El error de la Sra Clinton

El error del Señor Trump

Por qué somos el centro del universo

El ideal social del papa Francisco y su viaje a Cuba

Macri y el lado oscuro de la fuerza

Vista previa:

Otro argumento en favor de las drogas libres

La prolongación de la vida humana es un artificio. También lo es el mejoramiento de la calidad de vida y todo lo que no sea tomar una naranja de un árbol silvestre o cazar una liebre. Con el sistema natural destruiríamos en muy poco tiempo nuestro propio ambiente en los volúmenes actuales de población. Está claro que no es el naturalismo el conservacionista, sino al contrario. El naturalismo verdadero es extractivo, no productivo. Hay variantes y grados por supuesto, pero el punto de este comentario es otro.
El artificio de los antibióticos, los desinfectantes, las cirugías y los estudios complejos que los expertos pueden hacer nos llevan a vivir lo que vivimos estas generaciones. Nuestros genes operan en un sentido y nuestra consciencia en otro. Tomo partido por la segunda y pienso que hay que darle mayor libertad, hay que dejarla andar, probar, ver si puede todavía ganarle más batallas a la genética y a la biología. Pero siempre que la consciencia actúe sobre su propio soporte o en colaboración con otras consciencias en iguales condiciones, es decir, la decisión tiene que ser individual.
Hay personas que en todo su derecho eligen eliminar ciertas ventajas como las transfusiones de sangre en función de sus creencias trascendentes. Están en todo su derecho. Pero también lo están a seguir por otro camino los demás.
Lo que no debe haber es control político, porque eso pone a unas consciencias por encima de otras.
Ahí naturalismo o artificialismo se convierten en crímenes, en violaciones de derechos y la solución es poco inteligente porque el avance del ser humano no depende de una autoridad que determine qué cosa está bien, sino en el descubrimiento experimentando de los errores. La autoridad no admite revisión, el sistema de gurúes, brujos, dioses, presidentes, médicos autorizados, psiquiátras oficializados, diputados, senadores, adolece de este grueso problema de entorpecer las vías de aprendizaje y de hacer eternos los errores.
Hasta aquí hemos llegado en la lucha entre los que quieren controlar y los que quieren ver. Después de un corto período en que se entendió que la autoridad era un problema a delimitar de manera severa, la humanidad volvió a las andadas y busca padres entre los que cobran impuestos.
La gran cuestión para mi es que prolongar más la vida, hacerla más rica en términos de valores humanos, no genéticos, necesita más elecciones no más reglas. Necesita que se pruebe y se vea lo que pasa, el grueso de la población sacar ventaja de los más osados y ver cómo les va, dejar a los mejores actuar y beneficiarse o perjudicarse.
Puede haber gente que decida vivir menos fumando ¿Cuál es el problema si no hay una autoridad que nos obligue a los demás a hacernos cargo de las consecuencias? Tal vez el señor tenga una vida corta pero muy buenos amigos que de acuerdo a su evaluación valga más. Es decir que tampoco la cuestión es la prolongación de la vida como un absoluto, el mejoramiento de la vida, de acuerdo a la consciencia individual puede consistir en un aumento de su calidad en unos términos que los demás no tenemos por qué compartir. Pero tenemos la enorme ventaja de observar y de discutir.
Pensemos en ambas dimensiones, la cuantitativa y la cualitativa. El acceso libre a las drogas y junto con eso el fin de las recetas, es un requisito para que vayamos mucho más allá de donde estamos hoy.
Manejamos nuestro estado de ánimo durmiendo bien, juntándonos con gente agradable, yendo al cine. Habrá quienes elegirán una pastilla, o un buen vino, un chocolate o una pizza napolitana. Harán su apuesta en esa escala entre lo natural como viene dado y lo artificial como un experimento de la consciencia. Y nuestra vida como se viene dando ganará en calidad y cantidad. Al menos creemos vivir mejor que en las cavernas y eso no deja de ser un juicio de valor que alguien podrá discutir.
Seguirán discutiendo los anti tabaco, los anti alcohol, los anti marihuana. Que lo hagan como lo hacen los Testigos de Jehová. Pero que no se impongan con las armas en la mano, ni los primitivismos reconocibles ni los más exitosos.
La conclusión es que nos está quedando demasiado chico el modelo del gurú y el papá. La humanidad necesita hacerse adulta para ser mejor, en los múltiples sentidos en que lo puede ser.

Reciclaje de la teoría de los juguetes bélicos

Un impuesto, más una regulación impositiva pueden ser suficientes para dejar fuera del “blanco” a una persona. La métafísica fiscalista ni siquiera considera esta cuestión. El “negro” para esta metafísica es consecuencia de la mala conducta de algunos que no quieren cumplir con las obligaciones con “nuestro estado”. La solución entonces es quebrar esa resistencia, sin ninguna preocupación garantista en este caso.

Ningún avance de “nuestro estado” tiene vuelta atrás. Las regulaciones tímidas se convierten en regulacionse totales. Un Guillermo Moreno es suficiente para que cualquier arbitrariedad se convierta en dogma legal con un breve proceso de acostumbramiento. Nada es más permanente que un impuesto transitorio. Esta es la premisa dos de este post: La inercia lleva al aumento del control de la vida privada y al encarecimiento de estar dentro del sistema.

La tercera premisa es que la mayoría de las personas, llegado un punto que nosotros hemos pasado hace rato, pueden escapar del sistema de forma parcial. Alguna cuenta no la declaran, alguna regla se la pasan por algún lugar de su anatomía y todo está bien. El Banco Mundial demostró que si los argentinos pagaran todos los impuestos el 98% de sus ingresos irían a parar al estado. Algo imposible de lograr, el sistema se sostiene en la hipocresía general. Que como lo he dicho muchas veces es el único ingrediente que lo hace soportable.

La cuarta premisa es que hay gente que no tiene la capacidad siquiera de estar dentro del “blanco” de forma parcial. Eso que los socialistas atribuyen a la maldad del mercado y no es otra cosa que la consecuencia directa de la estupidez de su amado estado: Los barrios marginales, el negro fiscal y legal absoluto. El estado ni siquiera está “presente”, como ellos dicen, en esos lugares.

Después queda la quinta y enorme premisa: El estado moralista que decide controlar lo que la gente ingiere tiene la brillante idea de prohibir las drogas. Con o sin impuestos, declaradas o no declaradas, ese mercado está por decisión política, ni siquiera por le inercia mencionada, fuera del sistema. Está en el negro fiscal absoluto, igual que la gente más pobre.

Creo que la conexión es clara ¿no? Carrió cree que “el paco” es la consecuencia de la maldad de los intendentes del conurbano, pero en realidad esa maldad, en todo caso, y complicidad no es otra cosa que la consecuencia de la combinación entre el estado omnipresente y el estado moralista. A la baja rentabilidad, a ciertos niveles, de estar dentro, se le suma una alta rentabilidad de estar fuera. Señora Carrió, el paco es el hijo no reconocido de su forma de “amor a la humanidad”

Pero acá viene el gran final a toda orquesta. Los brasileros creen que la violencia en Brasil no es producto de todo esto sino de los videojuegos.