La agenda del nuevo feminismo

La agenda del nuevo feminismo

La agenda de división, manipulación, culpa y violencia del nuevo feministmo, lleva a las mujeres distraídas a reconducir todas sus frustraciones hacia los varones como un fantasma. Es un lavado de cerebro en el que la explicación conspirativa reemplaza a las causas y a las responsabilidades, convirtiéndolas a ellas en un instrumento de poder, en carne de cañón, y a los varones en objeto permanente de escarnio y en ovejas. Por eso es bastante acercado el término feminazismo, claramente los nazis hacían esto con los pequeños cerebritos a los que volcaban hacia el antisemitismo, como un medio de explicar y canalizar su pequeñez y el cúmulo de sus frustraciones. Algo que fue sencillo en un país postrado desde todo punto de vista.

En todo esto las mujeres golpeadas y abusadas son un mero instrumento y sus problemas pasan al quinquajésimo plano.

Está lleno de abusos típicos masculinos a las mujeres y de abusos típicos de las mujeres a los varones también, eso no permite a nadie con cerebro aplicarle a cada hombre y a cada mujer, el conjunto de “culpas” ni típicas ni no típicas.. Es fácil inventar que hay una guerra, porque justamente los dos sexos necesariamente se relacionan y necesariamente hay conflictos mientras se intentan mutuamente establecer roles como en cualquier relación. Pero en este caso esto que se resuelve a nivel de cada vínculo, se lleva a una guerra política colectiva para un proyecto revolucionario en danza con el fin terminar con el capitalismo por la vía de la disolución y la “ovejización”, el disciplinamiento del individuo tras una moral impuesta violentamente con los resortes del estado. Donde hay ovejas, hay pastores. Ese es el rol que quieren asumir.

Es importante entender que los conflictos están porque EN PRIMER LUGAR hay interés de un sexo por el otro. Acá se quieren poner en primer plano los conflictos que son un apéndice de la relación de mutua necesidad.

Una forma de caer en la trampa es reaccionar con el mismo tipo de colectivismo, porque eso establece una pelea en los términos que esta gente perversa quiere, que es una generalización y colectivización. No son las mujeres las que practican esta metodología, sino unas mujeres con sus propios intereses, que intentan usar a todas las mujeres.

Es el mismo proceso que llevaron a cabo respecto a la relación laboral, una alianza indispensable entre gente que crea salarios porque inventa un negocio y gente que no puede crear negocios pero tiene voluntad para trabajar. Convirtieron con la intervención estatal esa relación en una contienda permanente, llevando a dogma que toda relación laboral es de abuso.

Tanto fue el daño que hoy casi nadie puede ver el vinvculo laboral en términos reales, sino que lo hace a los ojos marxistas de una lucha de clases que nunca existió como tal porque en primer lugar en el capitalismo no hay clases. En segundo lugar porque hablamos de las rispideces que surgen en algo que antes que nada es de mutuo beneficio, no de bandos, sino de socios. No es casual que a ambas agendas la sostenga la misma gente, es que se trata de un proyecto abusivo de poder en el que estas imbecilidades son instrumentos.

Burkas

mujeres con burka¿Es esto nada más un símbolo del sometimiento de la mujer? A las mujeres se las esconde, pero ¿de quiénes? La consigna es que ellas despiertan “pensamientos impuros”, que son los muy puros pensamientos vitales del sexo. El esquema de poder de los hombres tratando a las mujeres como ganado los excede a ellos, es el dominio de la religión, de los religiosos, sobre todos, a través de la manipulación de los impulsos vitales, transformándolos en problema, poniéndole a cada uno en su cabeza el ojo vigilante de la divinidad, de sus representantes de carne y hueso en realidad, contra todo lo que los individuos quieren (sexo, felicidad, dinero).

Los varones de ese formato de dominación son unos esclavos aunque de otro tipo, como los colaboracionistas sádicos de un ejército invasor. Se los invita a esperar para disfrutar en la muerte, mientras tanto son un instrumento de los religiosos, hasta cuando castigan. Las mujeres son el último eslabón de la esclavitud; mientras los varones las vean vestidas como siervas no se darán cuenta de su propia servidumbre.

En “occidente” (que es tantas cosas como el capitalismo y el comunismo, una religión estatal que pretende ser anti estatal), tuvimos una gran dosis de lo mismo y todavía persiste. El actual papa es un colocador de burkas económicos en todas las cabezas de sus fieles, un gran corruptor, un ayatolá buscando su oportunidad. Después habrán otros velos si le dan cabida, por ahora tiene para entretenerse diciéndole a todos que buscar una ganancia es como mirar una teta.

La alternativa a la barbarie es un mundo secular, no la “religión verdadera”, el del conocimiento de la realidad, no de las consignas, no del relato común de someternos a algo más estético que la burka física. Estábamos bastante bien cuando todo eso se había reducido al ámbito privado, el problema lo tenemos cuando se invade el público, el de las reglas que se imponen. Así es el fallo de la Corte espantosa de la Argentina, una admonición represiva del “tener”, el burka económico contra los malos pensamientos lucrativos.

El gran peligro es que la represión que reconocemos, que está en esta foto, le de una nueva oportunidad a la represión que no vemos, porque son burkas cercanas, asumidas como inevitables, como la “distribución de la riqueza”, la “educación”, la “recaudación”. Ese final sería terrible. La alternativa real a este movimiento medieval expresado en la foto no es ni siquiera la liberación de la mujer, que ya estaría bastante bien sacarles eso, sino la liberación del sexo y de todo lo que queremos del yugo de la culpa, del negocio de la culpa, del negocio inmundo de la culpa.

Contenido del libro Crónicas Inconexas

INTRODUCCIÓN

Libitz, el loco

Las Armas de la Libertad

Los caminos del infierno

La secreta esperanza de que los candidatos mientan

Asistencialismo: vasallaje bienechor

Uber: el estado al desnudo

Atendiendo a Mr. Krugman

Libertad: ¿Venderla o producirla?

¿Cómo sería ser libre?

La nueva guerra americana

Lo que no se dice del control de las drogas

Un nuevo feudalismo

Gramsci y la violencia de género

Los confederados no dispararon en Charleston

Desnudando al colectivismo

Que la empresa te acompañe

Por qué el capitalismo no es darwinismo social

El empresario

El error de la Sra Clinton

El error del Señor Trump

Por qué somos el centro del universo

El ideal social del papa Francisco y su viaje a Cuba

Macri y el lado oscuro de la fuerza

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