Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Artículo 1ro: Todo legislador del nivel nacional, provincial o municipal, estará sujeto de por vida a las normas que proponga, acompañe u apruebe.

Artículo 2do: Los miembros de los respectivos poderes ejecutivos y ministros que refrenden normas, estarán igualmente alcanzados por el artículo anterior.

Artículo 3ro: Todo funcionario público que dicte reglamentos o resoluciones de carácter general, o los acompañe, estarán sujetos a sus disposiciones de por vida.

Artículo 4to: La derogación o modificación en un sentido más benigno al ciudadano, sobre las normas de los artículos anteriores, no beneficiará a los agentes públicos alcanzados.

Artículo 5to: Todo legislador estará sujeto al pago de los impuestos que propusiere, acompañare u aprobare, de por vida.

Artículo 6to: Cualquier ciudadano tendrá derecho a pedir la aplicación de esta ley a los casos específicos en que corresponda, si la autoridad pública lo hubiera omitido.

Artículo 7: De forma.

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El blanqueo en tiempos orwellianos

El blanqueo en tiempos orwellianos

El estado de derecho como sistema se encuentra invertido, desde que los ciudadanos privados, por la necesidad de financiar a un estado voraz, disfrazado de Papá Noel, tienen que justificar lo que tienen. Es decir, se presume que lo que tienen es objeto de algún delito, norma que debería aplicarse a los funcionarios públicos que manejan recursos que no les pertenecen. Pero sin resistencia apreciable, dado el paradigma paternalista que libró al estado de sospechas, la población está bajo vigilancia en todos sus movimientos económicos, en una vorágine acelerada que podría servir para una precuela de 1984. Basta ver las cosas que los funcionarios dicen y la forma en que los periodistas se las aceptan como si fueran normales.

Los individuos privados cuentan, deberían contar, con la presunción de licitud de sus actos. El artículo 19 de la Constitución dice con énfasis que todo lo que no está prohibido, está permitido. Es el estado el que tiene que establecer qué cosa estaba prohibida en la actividad económica de una persona que tiene determinados bienes. La dificultad que tiene es que en su función paternal, que le permite incrementar su presupuesto y control, el estado decidió controlar y prohibir actividades privadas como el uso y comercialización de las drogas y, en materia fiscal, sus necesidades de recaudación superan con creces la disposición a colaborar de la gente común. Por lo tanto el control de lo permitido, violando las limitaciones constitucionales, se hace arduo. El no pago de impuestos se tiene que transformar en “delito”, sin que haya víctimas privadas, es decir, sin que haya interés de la gente en denunciarlo, que es lo primero que debería ocurrir para que el delito en ese sector sea controlado. En el caso de las drogas porque tampoco hay crímenes entre individuos privados, que en realidad pactan cosas contra la voluntad estatal. Los fondos en uno y otro caso, pertenecen a quienes los originan, aunque en un caso el estado pretende quedarse con ellos para financiarse y en el otro intenta que la actividad no exista más. Esas condiciones hacen difícil al estado ejercer su poder y limitar al sector privado.

Entonces, como las prevenciones respecto del sector público que se ocupa en el imaginario socialista de sostener la vida en la tierra, han desaparecido, se recurrió a la inversión de la legitimidad política y a la liquidación del estado de derecho: El que tiene fondos debe probar de dónde viene lo que tiene y es, en principio, sospechoso, por tener algo que el estado no sabía que tenía.

Lo anterior es el problema principal y la pendiente en la que se desliza el mundo hacia el totalitarismo de manos de los “bien intencionados”. Lo que viene es la tontería argentina circunstancial. El gobierno plantea un “blanqueo”, de nuevo para financiar un estado endiosado que libra a los argentinos de toda preocupación, dicen, al que no le alcanzan una brutal presión impositiva y los altos índices de inflación. Acá se presenta el problema entre el “evasor” y los “otros delincuentes”. Un funcionario le explicaba a Longobardi recién que intentarán evitar que narcotraficantes o gente relacionada con corrupción en el estado utilice el blanqueo para, justamente, blanquear. Esto, dijo, es solo para evasores impositivos, de modo que aquellos que puedan demostrar que su dinero viene de una actividad “lícita” (ese concepto ha muerto, pero no me voy a extender, tomémoslo como sinónimo de “autorizada), no tendrían de qué preocuparse.

Lo que preocupaba en la mesa de Longobardi era si los bancos harían el trabajo de vigilancia para comprobar que no se filtren los malos entre los buenos. Pero mi duda es otra. Fondos en negro se obtienen de modo lícito pero por definición no se contabilizan. El origen no está en los papeles, eso en un estado de derecho no los debería transformar en ilícitos per sé, pero estamos en el siglo XXI y bajo vigilancia, así que ya no es así.

Entonces pareciera que los que blanquean dinero en negro proveniente de actividades no prohibidas, tendrán dificultades para demostrarlo y que estarán unos años en la duda hasta que eventualmente venzan los plazos de prescripción. Claro que la prescripción seguirá existiendo mientras no sea una dificultad para la Santa Recaudación que todo lo ve y todo lo necesita.

El recaudador presente y sus ovejitas tontas

El recaudador presente y sus ovejitas tontas

Es asombroso cómo se habla de impuestos y de su “evasión”, como si fuera un sacrificio que alguna gente evita. Está asumido que el sacrificio es bueno por si mismo, el que se sacrifica es venerado, el que no se sacrifica denostado. No es que este seteo ético produzca sacrificios en masa, esto es algo imposible de lograr, al menos en la mayoría de las personas. El único efecto es la vida en hipocresía y la culpa que queda por no ser sacrificado, se saca hacia afuera, se transforma en filípicas izquierdistas y en socialismo. La gente ya no necesita sacrificarse sino venerar al sacrificio que se aplicará sobre otros.

Las charlas sobre impuestos son todas ritos de persecución de esos otros. El sistema moral/religioso estatal ha logrado que no exista juicio alguno acerca del que recauda y por qué recauda. Nadie tiene un segundo de reflexión acerca del simplísimo hecho de que cada peso que les ingresa fue producido fuera del aparato recaudador, incluso los de aquellos que viven del estado, como empleados, como contratistas o como periodistas. De manera que inevitablemente el aumento de la recaudación es el aumento de la pobreza. Pero sobre el recaudador no se hacen filípicas morales, porque el recaudador es el sacrificio organizado en sí mismo.

A ver, seamos claros. La evasión es una actividad beneficiosa para la economía. La igualdad en la que la gente se ve perjudicada por el impuesto no juega ningún rol moral ni económico. Moral, porque diez asesinatos no son más justos que uno, sino al revés. Algo que está mal que perjudica a muchos es peor que algo que está mal que perjudica a pocos.  Muchas veces se sostiene que si todos pagaran todo se podrían bajar los impuestos. Señores, la evasión crece porque se suben los impuestos, algo que sucede antes de que los sacrificados hayan tomado la decisión de evitar lo que se les quiere cobrar. Si la recaudación aumentara, aumentaría el gasto público, podemos apostar por eso. En este momento, el gobierno del que muchos acomodados dicen que mejor no hablar mal, aunque haga las cosas mal, está recurriendo a establecer métodos policiales más agobiantes que la tiranía anterior, para mantener el gasto público, para mantener su poder, para evitarse problemas. El gasto público ya lo tiene, antes de recaudar.

Pero claro, la reacción que sigue, para no revisar lo anterior, es explicar la necesidad del estado. Es decir, si se llega a cuestionar la moral del sacrificio fiscal, el estado desaparece. Gran trabajo ha hecho la glorificada educación pública que Jefferson quería para formar ciudadanos con valores opuestos a esos.

El estado cumple una función política y tal parece que la seguirá cumpliendo bastante tiempo más. En el interín, lo que debe preguntarse es cuál es y cuáles son sus límites. Pero primero hay que dejar de pensar como el estado quiere: que un país vive de recaudar impuestos, porque se ha identificado al país con el estado. Y cuando digo estado no quiero ser excesivamente abstracto, son esos inútiles que un día llegan a un cargo y empiezan a inventar oficinas con nombres estúpidos para engañar  y tapar el simple hecho de que quieren acomodar a un amigo, a un militante o crear una licitación a medida para un aportante de la campaña. No es gente mejor o peor, es gente que pasa de manejar plata propia a manejar plata de los demás y se da cuenta de que hay toda una cultura de veneración de su función, capaz de fumarse sin cuestionamiento que exista una “secretaría de modernización”. Porque la gente, contrariamente a lo que querían Jefferson y Sarmiento, ha sido educada para no preguntarse jamás si la modernización depende de un inútil que da órdenes o de otra cosa.

Si hubiera educación y no des-educación, la gente se enteraría de que la economía es esa parte de la generación de recursos y su circulación que el estado no se lleva. La economía es un sistema, el estado es un costo sobre el sistema. La economía es un flujo de intereses en el que cada parte gana de acuerdo a cómo se valora lo que ofrece y eso genera incentivos para que todos apunten a una mayor productividad. El estado al recaudar corta ese flujo y obtiene recursos que ya no circularán en base a esas preferencias sino a criterios políticos, declaraciones morales y, en general, los intereses de preservación del estado y sus agentes y amigos.

Si le ponemos la mejor luz al estado, la que le puso el liberalismo clásico, podemos pensar que hay funciones como la justicia y la seguridad que tienen que proveerse por medio de un aparato político organizado y que recaude unos impuestos. Ya lo podemos discutir, pero la falacia consiste en identificar el cuestionamiento al impuesto para pagar una “Casa del Futuro”, con la desaparición de ese estado liberal. Lo que explica esta antinomia tan artificial es la mitología que hay detrás del estatismo. Mitología que no tiene otro origen que las mentiras que se van acumulando sobre lo indispensables que son las funciones que cumplen los burócratas, que luego se trasladan vía ministerio de educación, libros de gente que no quiere estar contra el poder y medios que siguen el mismo patrón, a envenenar el cerebro de los sacrificados con mentiras. Lo cierto es que el impuesto es un costo económico, un peso sobre el bienestar de todos, no un bien y la sangre del país, que es el modo en que se asume sin pensar cada vez que se habla de ellos. Por lo tanto hay que cuidar que el estado no haga otra cosa que lo que tiene que hacer, para que cueste poco y además para que la gente no vea la necesidad de huirle y el sistema por lo tanto sea financiable. Si fuera así, la evasión sería un problema marginal que no necesitaría tantas amenazas ni recurrir a reuniones internacionales para que una policía mundial haga cómplices a todos los países a la hora de sacrificar a la gente que produce. Porque, pequeña aclaración moral que las ovejas fiscalistas necesitan: Lo “evadido” es dinero que produjo el “evasor”. El evasor no roba sino que es robado, por más esfuerzos de re-etiquetado que haga el aparato des-educador. La idea es que si se roba poco para mantener al aparato político, no habrá mayores problemas.

El sistema económico está basado en voluntades que se coordinan frente a sus intereses. Es incompatible ser un buen productor con ser una buena oveja que paga impuestos, justamente por eso. El individuo al que se le pide que sea eficiente a la hora de crear cosas nuevas y tratar con sus clientes para ver cómo los convence de comprarles, tiene que hacer un abrupto cambio psicológico para ser el “contribuyente” del “estado presente”. Cuando la dosis de esto último es controlada, no hará gran daño. Pero hacer convivir dos mundos de valores opuestos o incluso hacer que el mundo productivo sea a su vez un buen “contribuyente” de un estatismo que tiene cosas como secretarías “de la juventud”, es construir una sociedad esquizofrénica, hipócrita, peligrosa para sus miembros, que buscará todo el tiempo salvadores, vivirá en la mentira, construirá fantasmas y los perseguirá. Es una locura.

Sobre por qué la evasión fiscal es el único límite al poder que queda (Mayo 2001)

Sobre por qué la evasión fiscal es el único límite al poder que queda (Mayo 2001)

Buenos Aires, mayo 21 de 2001.-

SOBRAN IMPUESTOS

por José Benegas

Todos sabemos el peso enorme que la maquinaria política tiene sobre nuestro bienestar, pero no sólo porque son muchos los que se encuentran colgados en ella, sino por el tipo de pensamiento predominante entre políticos y en la sociedad en general.

Hagamos nuestra pequeña encuesta y preguntémosles a diez de nuestros conocidos cual es la función de un legislador y cuales son las condiciones requeridas para que el encuestado tenga un buen concepto de un legislador. Me atrevería a decir que salvo en reducidos círculos de inadaptados cómo mis propios amigos, todas las demás respuestas contribuirán a alimentar al aparato político y a hacer crecer el gasto público como viene ocurriendo hasta ahora.

Quejándonos de los políticos somos como una madre que conocí que le pegaba a un bebe porque lloraba. Adivinen que hacía el bebe después de recibir los cachetazos.

Va a ser difícil deshacer el trabajo de la deseducación pública, que ha dado muerte a la filosofía convirtiendo casi todo en un problema técnico que podría resolverse con un par de manuales de instrucciones. Desgraciadamente la “técnica” no sirve para mucho si no se tienen en claro los problemas de fondo.

Es así que a la pregunta de para que sirve un legislador, por toda respuesta obtendremos: “Para hacer leyes”. Dentro de este concepto “aséptico” tan digno de la UBA y del Colegio Sarmiento, como del Newman o la UCA, caben: la ley de entidades financieras, la ley de asociaciones profesionales, la ley de contrato de trabajo, la ley anti evasión, etc. Etc. Etc. Si esa es la función del legislador, vayamos ahorrando para prever que el gasto público siga creciendo al infinito y por supuesto, el aparato político asociado a él también.

Si conseguimos salvarnos de la devastación de muchas décadas de intervención estatal en la educación, tal vez podamos responder que dentro de la función (pretendida) del estado de velar por las libertades individuales, la del legislador consiste en hacerlo mediante normas que tiendan a ese fin y controlando a los otros dos poderes. Si ese es el cometido del legislador, entonces podremos pretender que el gasto público disminuya.

En el contexto actual, menos legisladores no garantizan menor gasto ni mas justicia, ni mas limpieza ni nada lo que se suele pretender de las instituciones tal cual están, salvo tal vez en el corto plazo. Y no tengo nada contra ahorrarnos unos pesos teniendo veinte inútiles en lugar de cien, pero no puedo poner expectativas desmedidas en eso.

La primera conclusión es sobran conocimientos inútiles, sobra educación vacía, sobra idioma inglés, sobran “family days”, y, como corolario: sobra ignorancia. No hacemos otra cosa que adular a supuestos impecables que van a destrozar todo lo que nos importa de verdad porque ya no somos capaces de distinguir el bien del mal.

Conclusión dos: tenga cuidado: su hijo también esta siendo mal programado en este preciso instante y esta en riesgo de repetir la historia de quejarse de lo que el mismo genera. Si usted no sabe para que sirve un legislador y por tanto es parte del problema, lo que le cuesta mucha plata, sepa que su hijo está siendo formado de igual manera.

Sin embargo este elefante que se retroalimenta de esa manera, tiene una debilidad. Esa debilidad no es por cierto el hecho de que el ciudadano vote, ni que “participe” en internas partidarias, conteste encuestas o compre el diario. Todo eso lo hace del mismo modo en que piensa, y nada de eso sirve realmente para limitar al poder si el propósito del fondo que sostiene a la idea de división de poderes, por ejemplo, ha sido por completo divorciado de ella.

La única debilidad real del estado elefantiásico, inclusive la debilidad del sistema por el cual las propias víctimas alimentan al victimario es la evasión fiscal. Los impuestos son la contracara de la ignorancia.

Una pregunta que tal vez ni siquiera resista a nuestro pequeño círculo es para que sirven los impuestos. Hagan esta encuesta también, verán que la gente, a pesar de lo que dice, no piensa que sobren políticos sino que cree que faltan.

La respuesta es: sirven para que unos vivan a costa de otros. No tienen absolutamente otra utilidad. Por medio del aparato de deseducación se ha convencido a la población de que si no nos gustan tales o cuales impuestos (la cuestión de si nos gustan LOS impuestos queda directamente fuera de cuestión), lo que “corresponde” es que los discutamos, que hagamos campaña, que propongamos la derogación, que nos metamos en política (es decir, que nos convirtamos en PARTE DEL PROBLEMA), PERO QUE NO DEJEMOS DE PAGARLOS porque eso es algo así como un pecado. No tengo tan claro pecado de que religión, porque en lo que respecta al cristianismo el recaudador de impuestos era considerado al mismo nivel que las prostitutas; pero pecado al fin.

La evasión fiscal y no los jueces, ni los legisladores, ni los comicios, ni las comisiones investigadoras, ni el periodismo (todos ellos mas bien contribuyen), ES EL ÚNICO LIMITE REAL DEL PODER que nos queda.

Si nos asusta que el Estado no pueda financiarse por medio de tasas en lugar de impuestos pensemos que no sería una gran pérdida pues lo que esperábamos de él era seguridad fundamentalmente, que brilla por su ausencia.

Que no nos engañen con que si nosotros pagamos los demás también deben hacerlo. Nuestro bienestar depende de que no nos roben ni a nosotros ni a nuestro vecino. Si después de que nos robaron a nosotros le roban a otro señor, no estaremos mejor.

¿Qué no es justo que unos paguen y otros no?. Esto es una gran falacia que el Estado promueve. Si hablamos de una transacción limpia como por ejemplo comer en un restaurante: no es que debemos pagar porque otros lo hacen, sino porque hemos comido, NO POR UN PROBLEMA DE IGUALDAD, SINO DE JUSTICIA. Si a mi vecino lo pisó un auto, ¿DONDE ESTA LA JUSTICIA EN QUE ME VENGA A PISAR TAMBIÉN A MI?. Cuando el estado me sacude tengo un problema, cuando sacude también a mi cliente o a otro con el que me relaciono directa o indirectamente, tengo dos problemas.

¿Ustedes creen que puede construirse una sociedad justa y moral sobre la base de la imposición, de cobrar sin contraprestación, de obligar al otro a pagar por NADA, o lo que es peor, pagar para que alguien pueda dedicar su vida a joder la nuestra?. ¿Cómo puede alguien sostener éticamente semejante concepto?.

¿No hemos soportado suficiente en esta materia?. Hasta aceptamos que se nos obligue a declarar nosotros lo que tenemos para que nos puedan robar. Cómo decía la propia DGI: No deje que le roben: SOBRAN IMPUESTOS. HAGAMOS UN MUNDO MEJOR, TERMINEMOS CON LA ESCLAVITUD, TERMINEMOS CON LOS IMPUESTOS Y LOS SERVICIOS GRATUITOS AL ESTADO.

Argentina Days, número 13

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Pensar en la pobreza, en lugar de hacer pobrismo

Hoy escuché otra oda poética sobre la pobreza en Radio Mitre donde uno a otro se daban manija con lo bien que se sentían declarando su amor a los pobres. Lo mismo he escuchado toda la vida y esto que estoy escribiendo ya, así como está, escandaliza a una mayoría abrumadora. Ya sospechar de tanta bondad, está prohibido. La gente está más interesada en conservar su bondad que en resolver de verdad los problemas.

Hay una sola forma de hacer de la pobreza una cuestión de cataclismos naturales. Se llama mercado. Se que a todos los buenos argentinos que les digan que el amor no vence a la pobreza es un horror, no quieren saber nada con otro método de solucionarla, porque entonces se quedan ellos sin nada. Lo siento, prefiero no ocuparme de ellos y su narcisismo. El verdadero amor no es narcisista, es trabajoso, se interesa por los resultados. Así que ni siquiera es eso a lo que llaman amor. No hay amor sin apego al a realidad.

En el mismo programa que aplica esa bondad narcisista a toda cuestión, proponiendo gasto estatal, se lamentan los impuestos. Son buenos en ambas puntas, irresponsables, por eso los pongo en esa categoría de falsa generosidad. Aclaro, ni se dan cuenta. Esto no es un ataque personal, están nadando en un dulce de leche moral del que también son víctimas.

La pobreza que conocemos está directamente relacionada con el gasto estatal. El estado no produce sino que extrae recursos. El asaltante y el recaudador son los únicos que obtienen recursos empobreciendo. En el mercado sólo se obtienen recursos enriqueciendo, justamente porque la violencia y la estafa están excluídas. Ninguna otra cosa es el mercado, por lo tanto cuando hay un intercambio, es en beneficio de ambos.

Primera definición. El estado empobrece y que después gaste el botín no lo remedia, como no remedia el gasto de ningún asaltante. Es una sábana corta que tira de un lado y deja afuera a mucha gente. En el impuesto a las ganancias a los sueldos se ve la relación, pero están tan ciegos en su bondad narcisista que no hacen la relación obvia. Sin embargo la mayor parte del empobrecimiento no se ve. Está en los negocios que no pueden hacerse, debido a que al sumar el costo estatal (el costo del uso de la violencia púbica que teóricos económicos tienen la osadía de considerar dentro de su ciencia). Eso es menos enriquecimiento, que es el único remedio que existe a la pobreza.

Cuando un empresario abre un negocio crea el valor de los salarios que paga. Los buenos lo consideran el mal. Ellos no crean nada, pero su misión en esta vida es juzgar al que lo hace como “no bueno”, por lo que no da. Ayn Rand denunciaba la barbaridad de darle mérito al derivado (repartidor) y restárselo al creador (repartido). No hay primero sin segundo. Cuando ese negocio se ve impedido por un costo improductivo, como es un impuesto, entonces se genera de verdad la pobreza que vemos, de la que después se lamentarán haciendo poesías.

Claro, para cambiar de visión hay que renunciar al poder que se ejerce sobre el pobre. Ese paternalismo perverso que se fomenta como ético y a esa posición soberbia de protector verbal de la humanidad.

¿Qué haría yo en lugar de lagrimear sin dirección? Pensaría al estado, mientras lo haya, de acuerdo a lo que es indispensable de él. Intentaría pensar la forma de organizarlo más barata posible para que ejerza su función y luego cerraría todo lo demás, en un sólo día. Buscaría financiamiento para suavizar el cambio y pagar sueldos por un período prudencial y haría una inmediata y drástica reducción impositiva. No más impuesto a las ganancias para nadie. Flat Tax a la menor tasa posible para cubrir los gastos.

No se puede nadie declarar honradamente preocupado por la pobreza y simultáneamente no ocuparse de su causa: la recaudación y la regulación fiscal. Una sola fuente de riqueza existe: la actividad humana libre. Lo demás es verso, lágrimas de cocodrilo. Parte del problema, no de la solución

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cronicas tapa numero 2

Cuento: Renacer

Renacer

El día

Se volvió a subir a toda velocidad al mismo taxi del que se acababa de bajar en Paseo Colón y Bartolomé Mitre.

− De vuelta al mismo lugar de donde vinimos

“No me diga que se olvidó algo” dijo el taxista, pero el pasajero tranquilo y conversador que se había subido a su auto media hora antes era otro que esta persona que veía por el espejo retrovisor agitada, mirando para todos lados, chequeando el reloj a cada minuto.

Sebastian había recibido recién el llamado que esperaba desde hacía dos meses para cumplir su parte del plan. “No hay mejor ciego que el que no puede ver” dijo la voz en su celular desde un número no identificado.

Por eso corría, por eso hubiera querido tener el acelerador a su cargo o ser llevado por un helicóptero. Por eso ya no hablaba con chofer ni le contestaba sus comentarios. No importaban el taxista, ni lo que estaba por hacer antes de que lo llamaran. Lo único que quería era llegar antes de las once, para correr el programa Renacer y que la fiesta comience.

Estaba abrazado a la carpeta que traía, las dos manos la sostenían con mucha fuerza como si fueran su única conexión con el mundo, por si despegaba el planeta como un cohete y existiera el riesgo de que se fuera sin el. La gente que veía manejando sus autos, caminando apurada o esperando en la parada del colectivo no sabía lo que estaba por pasar, que sus vidas estaban a punto de cambiar ¿Qué fecha es hoy? ¿Que fecha? ¿Qué fecha? Vamos por partes, pensaba, es febrero si. Es febrero y es… Hoy es 24 de Febrero de 2018. Era el día, esperaba vivir para ver el cambio de nombre de alguna gran avenida por el de 24 de Febrero.

El taxista lo vió bajar la cabeza, apoyarse sobre la carpeta que estba sosteniendo y cerrar los ojos. Cuando los abrió se veían húmedos.

“¿Le pasa algo amigo?”

− No, nada, solo un problema familiar.

Al llegar abrió la puerta antes de que el automóvil se detuviera. Sacó del bolsillo un billete de mil para pagar los ochocientos sesenta pesos que marcaba el taxímetro y le dijo al chofer que se guarde el cambio. Ni esperó el agradecimiento y ya estaba debajo cerrando la puerta y dirigiéndose a toda prisa hacia su casa.

Subió lo dos pisos por la escalera. Tropezó antes de llegar y soltó la carpeta para poder sostenerse en la pared. La dejó en el piso, abrió la puerta del departamento y la cerró tras de si con un gran golpe. Se sentó en el escritorio, encendió la computadora y esperó lo que le pareció una eternidad hasta que la máquina estuvo lista para recibir sus instrucciones. Sostuvo la tecla Ctrl+Shift y digitó el código 962DUT915. Se abrió la pantalla de Renacer.

“¿Listo para el renacimiento?” dijo una voz desde la máquina.

“Si”, respondió.

“Diga el código por favor”

“AA45832 ZRT 493 5127”.

“Correcto, llave número 3 abierta. Solo quedan 2” respondió Renacer.

Se levantó de la silla, se tomó la cabeza mirando al techo. Se sentó en el sillón, se tiró hacia atrás y comenzó a llorar. Toda la tensión de los últimos cinco años desde que fue reclutado en Renacer se liberó en esas llanto que no se detuvo durante varios minutos. Encendió la televisión y esperó noticias. Se levantó y se dirigió a la escalera a buscar la carpeta que había dejado. Se sirvió un te. Se sentó en el piso a esperar.

A las doce menos diez Renacer anunció: “Llave número 4 abierta. Solo queda una” Ya falta poco. Pasaron otros cinco minutos a lo sumo y otra vez la voz de Renacer, “Llave número 5 abierta. Se inicia el proceso”.

La noche

En el local de la AFIP María levantó el teléfono para llamar a sistemas. Algo estaba fallando. En el medio de la pantalla apareció la figura de Pacman comiendo poco a poco los datos que estaba consultando con el sonido característico de ese juego. Un virus en su terminal tal vez. “No puede ser”, le aclararon en sistemas. “Un momento” pide el técnico que recibe otra llamada por el mismo problema de otro usuario. Después de otro y otro; María podía oír como les respondía cada vez gritando más. Su llamada se cortó y no pudo volver a comunicarse. Salió de su oficina y vio que los pasillos estaban llenos de empleados comentando lo que pasaba. En todas las pantallas de la agencia 51 Pacman hacía lo mismo que en su computadora.

“No es sólo nuestra agencia” dice el director cruzado de brazos, sosteniéndose el mentón y mirando hacia el piso. “¿Algo se está comiendo los datos?” preguntó alguien. “No creo, debe estar atacando a las terminales, nosotros no tenemos acceso real a las bases de datos”.

Los botones de los teléfonos empezaron a titilar. Un empleado comprobó que tampoco funcionaban más.

En el televisor el Canal del País se veía un partido de fútbol. La luz se cortó después de media hora. La gente empezó a salir a la calle. Había una gran muchedumbre que venía de otras oficinas como el Banco Nación, la Dirección de Rentas de la Ciudad, el Ministerio de Justicia. En todos lados el Pacman parecía al menos haberse comido todo. No había otra información, solo rumores. “Esto es como lo que pasó con GMail”, dijo una señora, “alguna falla general, después lo arreglan”. Los transeúntes se detenían a preguntar qué pasaba, pero nadie lo sabía. Los locales vecinos siguían funcionando, la farmacia, la parrilla, los edificios de oficinas privados no parecen tener ningún problema.

Algunos empleados se sentaban en el cordón, otros ocupaban las mesas del restorán y de los bares de la cuadra. Esperaron hasta las seis de la tarde, hora de salida, y se fueron a sus casas sin saber todavía cual era la situación ni recibir ninguna comunicación oficial, queriendo en el fondo que el problema se prolongue hasta el día siguiente para no tener que trabajar.

En el subterráneo la gente miraba las pantallas donde anuncian que se ha producido un apagón informático en los sistemas del gobierno nacional y los gobiernos provinciales y municipios. Todo el Estado había quedado desconectado y sin sistemas, hasta los correos electrónicos parecían perdidos, pero estimaban las autoridades que pronto volverían a la normalidad. “Si lo cuentan es porque es grave” gritó un anciano. Después de eso el canal del país siguió con su programación, un documental sobre comida autóctona nacional presentado por la nueva mujer de Fito Páez.

Sebastián recibió otro mensaje de texto anónimo a las siete de la tarde “La ceguera es del cien por ciento. Corte de energía llegó tarde. Informe por favor”.

Se puso el sobretodo y salió a la calle. Se cruzó con el portero, intercambió saludos y caminó siguiendo la ruta trazada. Por Julián Alvarez hasta la Avenida Santa Fe. Se dirigió con rumbo al centro, llegó hasta Callao y dobló hacia el sur hasta Avenida Cordoba. Llegó hasta Salguero y volvió a Santa Fe y a su casa. El recorrido duró cincuenta minutos. “Nada particular. 48” escribió en un mensaje de texto dirigido a un número que tenía identificado como “Informe Día Cero”. Segundos después recibió un “Ok”, borró el registro del mensaje y el número de teléfono.

48 era el número de circuito que debía recorrer para indicar si había visto hechos fuera de lo común, algún signo de problemas. No había visto nada de eso en su caminata. Algunas personas hablaban del apagón, pero nada más.

La madrugada

Había pasado una semana desde el Día Cero. Ni el canal de televisión, ni la radio, ni Tiempo Argentino, los únicos medios que quedaron después de la Ley de Pluralidad de Voces, habían dicho algo preciso sobre la situación o sobre si se terminaría o si estaban trabajando en volver a encender al estado que había desaparecido. Circulaban todo tipo rumores en foros de internet de que no se habían podido liquidar sueldos, ni hacer pagos, ni recibido pagos de impuestos.

La actividad económica siguió desarrollándose de modo normal. Si alguien había decretado un asueto, nadie se enteró. El lunes empezó a repartirse un diario clandestino en el microcentro de Buenos Aires llamado El Zonda. Tiempo Argentino lo denunció en la tapa como una actividad ilegal, que impedía a los demás expresar sus ideas. La nota la firmó la dueña del medio Victoria Vanucci. Recordó que Tiempo Argentino fue designado por ley del congreso como el diario del Pueblo y que si alguien pretendía hacer las cosas de otra manera debía presentarse a elecciones y ganarlas, pero de ninguna manera alzarse contra la ley y la pluralidad actuando por las suyas.

De cualquier manera ese fue el último número de Tiempo Argentino. Los empleados se enteraron de que el estado no podría pagar el Fondo Democrático con el que se mantenía y que a fin de mes no habría sueldos. Hubo una asamblea improvisada, informo El Zonda, después de la cual Vanucci salió del país y el diario cerró. En el edificio se instaló días después un prostíbulo.

En pocas semanas otras publicaciones como El Zonda empezaron a aparecer en todo el país. En algunos casos eran blogs personales que se imprimían y conseguían apoyo publicitario.

Muchas personas conservaban sintonizadores de radio con más de una frecuencia que habían quedado obsoletos desde la Ley de Pluralidad de Voces. De repente encontraron que girando el dial más allá de Radio Nacional había otras estaciones nuevas. Unas con música, otras insultando al gobierno, algunas predicando y anunciando el fin del mundo.

Llevó más tiempo que volvieran a existir otros canales de televisión. Ocurrió cuando cerró canal 7, el canal del país, cosa de la que no se enteró mucha gente porque nadie lo veía. Un grupo de ex empleados jubilados de los viejos canales privados se juntaron y lo empezaron a operar como TV Libertad. Pronto ganó audiencia y apareció la competencia.

Para entonces ya se sabía que el 24 de Febrero un ataque organizado por un grupo aún no identificado había destruido los sistemas de todo el estado, borrando todo dato sobre contribuyentes, incluso identidades personales, cuentas de correo electrónico de funcionarios y cuentas bancarias oficiales. No había claves tributarias, ni constancias de declaraciones juradas. Quedaban papeles imposibles de consultar y a fines de marzo una sucesión de incendios acabó con lo que quedaba de las agencias de la AFIP.

Cuando el ataque comenzó el presidente fue informado y atinó a ordenar que se cortara el suministro eléctrico de toda oficina pública empezando por la AFIP. Pero fue inútil, nunca pudieron recuperar un solo dato. Las oficinas públicas se vaciaron, no existía recaudación, por lo tanto tampoco pago a proveedores ni empleados.

Por todo el país el campo, el comercio y la industria florecieron sin impuestos, sus rendimientos cambiaron por completo, subían los salarios. Fueron los comerciantes de la calle Florida los que tomaron la iniciativa que imitaron muchos después para mantener la seguridad. Formaron una cooperadora para sostener el funcionamiento de la comisaría. Decidieron cambiar los uniformes y mejorar el equipamiento. El índice de delitos se redujo casi a cero.

En Córdoba los supermercados fueron los primeros en hacer circular una moneda que remplazó al peso. Los intercambios comenzaron a hacerse con metales, billetes emitidos por empresas o electrónicamente.

Se organizaron centros educativos con una enorme variedad de orientaciones y para todos los presupuestos.

En Facebook un grupo de abogados constitucionalistas se convirtió en referencia para la solución de temas prácticos. Ahí surgió la idea de que los jueces que había quedado sin trabajo ofrecieran sus servicios para resolver conflictos privados de acuerdo a sus criterios. Se informaba sobre cómo los jueces iban resolviendo conflictos y había largos debates sobre cada tema. Se dieron consejos para organizar las tareas de limpieza y mantenimiento de los espacios públicos. Aparecieron distintos modelos de organización en la ciudades y a medida que se ganaba experiencia y se conocía que en alguna ciudad o barrio les había ido bien siguiendo alguna idea, la imitaban otros.

A los encargados de resolver los problemas comunes se les llamó por regla general intendentes. Eran verdaderos empresarios ofreciendo sus servicios y convenciendo a la gente de financiar sus actividades. Había plata para todo, no había impuestos de ninguna naturaleza. Fue el primer consenso general el de no establecer impuestos nunca más. Cualquiera que quisiera participar en la vida pública debía aceptar que los únicos fondos con los que podía contar eran los que fueran pagos por servicios consentidos de manera expresa y aportes voluntarios que debía obtener convenciendo y mostrando resultados.

El presidente Scioli siguió llamándose a si mismo presidente en su página web, pero no tenía ningún atributo del poder. La quinta presidencial de Olivos fue convertida en Parque de la Libertad por los vecinos, después de que fuera rematada por falta de pago por la empresa proveedora de electricidad ante el juez arbitral y donada para el uso común. Después de eso Scioli se trasladó a la casa del del Abasto donde ejerció como Intendente del barrio algunos meses hasta que fue desplazado por otro empresario.

La Fundación Justicia y Libertad llevó a cabo una colecta en todo el país para el mantenimiento de las cárceles con mucho éxito. Encargaron la administración a distintas empresas. Había temor de que Cristina Kirchner y los dos mil setecientos presos por corrupción y abuso del poder escaparan del país, pero eso no sucedió porque los aportes para sostener el sistema fueron masivos. Hubo más de un intento de linchamiento, pero los intendentes de la zona pudieron contener a la población y todo se calmó.

Google comenzó a proveer servicios como registros de propiedad y documentación para viajes. Después lo hicieron Yahoo y Facbook y Apple lanzó ICity, un dispositivo para peticionar y votar identificando a la persona que participaba.

La mañana

La Asociación de Intendentes del Río de la Plata se encontraba en pleno funcionamiento nueve meses después del apagón. Designaron un Ministro Plenipotenciario de las Intendencias del Río de la Plata que se encargó de llevar adelante las relaciones internacionales, la venta de las embajadas en todo el mundo y el reparto del producido entre la población.

Las embajadas fueron reemplazadas por una cuenta Premium ilimitada de Skype para el Ministro Plenipotenciario.

La IRP decidió en su segunda asamblea anual no aceptar la invitación a formar parte de las Naciones Unidas. Se trataba de un organismo destinado a desaparecer, como el resto de las organizaciones multiraterales después de que el Apagón Argentino, como se lo había designado en Wikipedia, se repitiera en Brasil, Alemania, Sudáfrica, Australia, Venezuela, Ecuador, Mexico, Cuba, Irán, Corea del Norte y Canadá. Desde Francia llegaban noticias ese mismo día de que el movimiento Gerard de Pardieu estaba detrás de la desconexión del estado bajo el lema Paz, Libertad y Amistad.

Todo indicaba que el movimiento continuaría en el resto del mundo. Distintas entidades de intendentes de los distintos países y cosas parecidas establecieron relaciones a través de un foro público en Internet.

En 2025 se estrenó el Himno al 24 de Febrero, cantado por Madonna en el teatro del mismo nombre, ex Congreso Nacional.

Somos ricos

“Un argentino le envía un Mail con una pregunta a otro argentino, que radica en los EE.UU. ¿Por qué los argentinos somos pobres?.
Respuesta del argentino que vive en EE.UU.:
Juan, cómo se ve que los árboles no te dejan ver el bosque.
Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un litro de nafta más del triple de lo que pago yo.
Cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y celular un 80% más caras de lo que me cuestan a mí.
Pagar comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito del triple de lo que aquí nos cuestan, o cuando por un AUTO que a mi me cuesta $20,000 dólares tú puedes pagar $38,000 dólares porque tú sí puedes darte el gusto de regalarle $18,000 dólares al gobierno y nosotros no.
Juan, no te entiendo!
Pobres somos nosotros, los habitantes de la Florida. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (hay otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no 21% como a ustedes los ricos que viven en Argentina.
Además, son ustedes los que tienen ‘Impuestos de Lujo’ como son los impuestos por gasolina y gas, alcohol, cigarros, puros, cerveza, vinos, etc.) que alcanza hasta el 320% del valor original, y los otros como: ganancias (impuesto sobre las utilidades y sueldos), Impuesto sobre automóviles nuevos, impuesto a los bienes personales (impuesto a los bienes de las empresas), Impuesto por uso de automóvil. Y dichoso que todavía te das el lujo de pagar IVA por estos impuestos, además de todos los trámites y pagos estatales y municipales. Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos de ese calibre? ¿pobres?, ¿de dónde? Un país que es capaz de cobrar el impuesto a las ganancias y a los bienes personales (mediante anticipos) por adelantado como Argentina necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, huracanes, temblores e inundaciones y por supuesto de seguro que todos deben de ganar muchísimo.
Los pobres somos nosotros los que vivimos en USA que no pagamos Impuesto sobre la Renta si ganamos menos de $3,000 dólares al mes por persona(más o menos 9.000,00 pesos argentinos). Y allí pagan policía privada, mientras que nosotros nos conformamos con la pública. Allí hasta envían a los hijos a colegios privados y mira si seremos pobres aquí en EE.UU., que las escuelas públicas te prestan los libros de estudio previendo que no tienes con qué comprarlos.
A veces me asombra la riqueza de los Argentinos que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar 38% anual de intereses, como mínimo.
¡¡¡ ESO ES SER RICO!!!
No como aquí, que apenas llegamos al 8% (generalmente 7.8%), justamente porque NO estamos en condiciones de pagar más.
Supongo que, como todo rico, tienes un auto y que estás pagando un 8 o 10% anual de seguro; si te sirve de información, yo pago sólo $345 dólares por año. Y como te sobra el dinero, tú si puedes efectuar pagos anuales de aproximadamente $1,000 PESOS por concepto de eso que ustedes llaman impuesto al automotor, mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y cuando mucho pagamos $15 dólares anuales por el sticker sin importar qué modelo de auto manejes, pero claro, eso es para gente apretada de recursos que no puede erogar los enormes flujos que ustedes los argentinos manejan.
Saca la cuenta. ¿Quién es el rico, y quién el pobre? Por ultimo, más del 20% de la población económicamente activa en Argentina no trabaja.
Aquí, en cambio, sólo hay un 4% en la misma situación. ¿No te parece que el vivir sin trabajar es un lujo que sólo los ricos se pueden dar? Vamos hermano, te quedaste en Argentina porque eres rico. Son los pobres como yo los que nos fuimos a probar suerte a otros lados.
Me contaron también que a los funcionarios federales, provinciales y municipales, les paga el pueblo un montó de sueldo. Sin contar coimas, etc.. Jueces y otros etc. etc. que no pagan impuestos
Qué envidia ¡¡ESO SÍ ES VIVIR EN LA RIQUEZA !!
Bueno Juan te mando un abrazo y ahí luego me cuentas cómo les va con el nuevo presupuesto y las elecciones presidenciales, lo que sí es seguro es que les aumentaran más los impuestos. Pero no te preocupes, que la inflacion te los va a diluir. Pero bueno, eso es lo de menos cuando se tiene guita para pagarlos.
Atentamente:

Tu pobre amigo inmigrante”.

Enviado por Leandro