La recaudación de Cristóbal: que la corrupción no nos tape el socialismo.

La noticia deslumbrante es que Cristóbal López y Cristina Kirchner usaron fondos de la recaudación fiscal para comprarse varias empresas, entre ellas una petrolera y medios de comunicación para mentirle a la población. El total de la maniobra fue de 8000 millones de pesos. Pero deberíamos pensar esto no con los ojos de los intereses del estado, sino el de los argentinos, a los que se supone, con mucho optimismo, que el estado sirve. Entonces el problema se ve peor.

El precio tiene dos partes: comprador y vendedor. Ambas tratan de obtener la máxima ventaja del trato. Cuando una empresa no sube un precio, no es como creen los funcionarios anteriores y éstos, porque tienen “responsabilidad social”, es porque les conviene. El negocio no consiste en subir los precios sino en obtener los mayores beneficios, lo que en parte depende del precio, pero en gran medida del volumen que se logra vender. Las empresas invierten capital para multiplicar su producción y así poder bajar el precio, atrayendo clientes y ganando más dinero. Esta realidad se olvida porque encima en la Argentina el resentimiento social es casi la materia obligatoria más importante del aparato educativo, estatal y privado, también del familiar. Así que se analiza la economía estableciendo malos y buenos, en lugar de intereses. Intereses ya suena políticamente incorrecto, pero saquemos esa emocionalidad resentida y sigamos razonando.

Aquí aparece la distinción acerca de la naturaleza de esos fondos desde el punto de vista exclusivo de la regulación. Lo que se dice es que el impuesto en realidad es directamente plata del fisco y que el agente de retención se lo apodera. No sería una mera deuda, sino un robo. Pero lo cierto es que sin impuesto ese dinero sería parte del precio, por lo tanto desde el punto de vista económico debe considerarse como un costo de las partes de la compraventa de combustible.

En este caso sí hay malos, pero olvidemos eso un momento porque es indispensable para entender cuál es el verdadero perjuicio que sufre el público, que no es precisamente la pérdida de recaudación fiscal, sino la recaudación fiscal en sí.

Si el impuesto a los combustibles no existiera, Cristóbal Lopez o cualquiera de los otros agentes de retención, hubieran podido vender la misma cantidad de combustible al mismo precio que resulta después de aplicar el gravamen y entonces los 8000 millones estarían donde finalmente estuvieron, dando oportunidad al mismo monto de actividad económica nueva; le hubiera alcanzado a López para comprar varias empresas de medios y una empresa petrolera, demandando una cantidad importante de empleos y servicios de proveedores. Probablemente no hubiera comprado medios para mentir para Cristina Kirchner, que no sería su socia, porque no la necesitaría para nada a ella. Es decir, en lugar de corrupción, habría actividad económica.

También podría haber bajado el precio del combustible e incluso ganar él más dinero expandiendo su red de estaciones de servicio, con lo cual la economía mejoraría por ese lado y también por el ahorro al consumidor, que hubiera tenido un sobrante para dedicarlo a otras cosas, fomentando la aparición de otras empresas.

Si nos limitamos a pensar esto como una pérdida de recaudación fiscal, nos perdemos el principal problema, que es el poder corruptor de la intervención estatal y el daño económico que tenemos a la vista con todo lo que se ha hecho con esta forma de “evasión”. Además hay una recaudación fiscal que ocurre a partir de las ganancias de todos los que participan de todas esas actividades que habría que poner en la cuenta.

No sé de dónde sacan y como suponen todos tan fácil que ese dinero está mejor en las arcas del fisco que en actividad económica. Por supuesto que los medios de comunicación para mentir por el kirchnerismo no son actividad económica real, se parecen más a agencias estatales, pero esa es la parte del negocio que debe atribuirse a las agentes políticos del caso. Es decir, es la corrupción que pertenece a quienes no tienen en principio interés en el resultado económico de la operación.

Mucho más importante que recuperar la recaudación fiscal, es recuperar el derecho de propiedad de los consumidores y empresas y eliminar el impuesto a los combustibles. Que vayan todos presos, pero que la corrupción no nos tape al socialismo.

Los abusos de la AFIP, Lorenzetti y la Cuarta Enmienda

Parece una ironía que el titular del cuerpo del Estado encargado de velar por las garantías de las que gozan los habitantes del país, se manifieste víctima de un acto extorsivo por parte de la AFIP después de diez años en los que estos episodios se han hecho rutina. Sería igual de paradójico que un comisario asaltado en plena calle. La Corte tiene a su cargo velar por la constitucionalidad del accionar estatal igual que el comisario cuidar nuestra seguridad.

La agencia que dirige el señor Etchegaray contestó del modo en que siempre justifica el uso arbitrario de sus poderes contra disidentes, molestos y competidores: se trata de la rutina de su trabajo de recaudación.

La llave de la solución de este problema la tiene curiosamente la Corte, pero no defendiéndose en lo personal, sino reafirmando las garantías constitucionales explícitas e implícitas en nuestro sistema constitucional en beneficio de todos nosotros.

Si la AFIP o cualquier organismo estatal tienen derecho a investigar a cualquier ciudadano porque si, entonces determinar cuándo lo hacen como venganza o intimidación requiere un juicio sobre las intenciones, la prueba de cuyos presupuestos es imposible y no puede ser puesta a cargo de los ciudadanos indefensos.

La clave la da la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que establece:

“El derecho de los habitantes de que sus personas, domicilios, papeles y efectos se hallen a salvo de pesquisas y aprehensiones arbitrarias, será inviolable, y no se expedirán al efecto mandamientos que no se apoyen en un motivo verosímil…”

Las garantías solucionan el problema de la prueba de las intenciones dejando fuera de toda posibilidad el abuso de poder. Se prohíben los allanamientos sin orden judicial, no porque todo allanamiento pueda estar motivado en violar derechos de las personas, sino solo porque ese poder abre la posibilidad a la indefensión del ciudadano y se quiere evitar que siquiera sea posible.

La Cuarta Enmienda, una de las diez aprobadas dos años después de la sanción de la Constitución de Estados Unidos a propuesta de James Madison, protege contra el arresto y la investigación penal arbitrarias. No puede haber una investigación que no se base en un “motivo verosímil” (“probable cause”). Debe haber algún elemento que permita al agente público entender que se pudo haber cometido un delito y a partir de ahí iniciar su trabajo. Está vedado en particular que el motivo de la investigación sea la persona en sí. La garantía consiste en que nadie puede ser puesto bajo vigilancia para ver si se le encuentra algo, lo que es una derivación del principio de inocencia y una razonable limitación a los funcionarios públicos para que no usen su poder con fines propios. Si esta prohibición se violara, cualquier elemento incriminante que se obtuviera en la pesquisa sería nulo.

Las investigaciones de la AFIP conducen directo a la aplicación de la ley penal tributaria, sus “salidas de pesca” sobre opositores, molestos, pero también sobre cualquier ciudadano al azar, tendrán consecuencias penales eventualmente. Además de afectar el derecho de propiedad.

Sumemos la arbitrariedad en si de la legislación y la regulación tributaria, entonces llegaremos al fondo del problema, que es que no solo Lorenzetti y los disidentes están en peligro, sino cualquier persona bajo una forma de privación permanente de los derechos ciudadanos en función de la “santa recaudación”

Por aplicación del principio de la Cuarta Enmienda, absolutamente compatible con el espíritu de nuestra propia Constitución inspirada en la norteamericana, la AFIP no debería contar con la facultad de realizar las llamadas inspecciones integrales solo para ver si que encuentra o de modo preventivo de infracciones. Una inspección impositiva debería estar justificada en un “motivo verosímil” en el sentido de que se hubiera producido una ilegalidad frente a una inconsistencia o una denuncia proveniente de un denunciante indentificable y responsable frente a lo que denuncia. Porque tampoco superaríamos la cuestión con un militante de la Cámpora denunciando o un anónimo.

El Estado solo puede hacer ese tipo de controles al boleo en sus propios organismos (donde no lo hace), como un método para controlar en qué se van los impuestos que nos hace pagar. Eso es lo coherente con nuestra calidad de ciudadanos y la de los funcionarios públicos de servidores nuestros.

Pero mientras se permita que rija la doctrina de la “santa recaudación” bajo la cual cualquier arbitrariedad es admisible para que la caja estatal siga llena, no se va a resolver el problema de las supuestas extorsiones caso por caso.

La responsabilidad principal está en los jueces, pero también está en manos de los legisladores limitar los poderes de la AFIP en consonancia con el espíritu de nuestra Constitución Iiberal. De otro modo este gobierno podrá pasar, pero quedarán intactos los mismos mecanismos perversos para que los usen otros abusadores.

Obama bajo la sombra de Nixon, mientras en la Argentina no pasa nada

“Él , actuando personalmente y a través de sus subordinados y agentes, ha forzado. . . en violación de los derechos constitucionales de los ciudadanos, auditorías de impuestos u otras investigaciones de impuestos sobre la renta a que se inicien o se lleven a cabo de manera discriminatoria “.

– Artículo II, Sección 1, puntos de acusación contra Richard M. Nixon, aprobados por el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, 29 de julio 1974

La cita es el comienzo de un artículo de George F. Will publicado esta semana por el diario de izquierda de los Estados Unidos, el Washington Post. El recuerdo de esta parte de la acusación que promovía el juicio político de Richard Nixon venía a cuento de que el IRS (la AFIP norteamericana) bajo la administración de Barak Obama realizó acciones persecutorias contra miembros de organizaciones conservadoras con un evidente sentido partidario. “El escándalo del IRS, ecos de Watergate” se titula el artículo.

Para Fox News, en las antípodas del Washington Post en cuanto a su línea editorial, el escándalo del IRS es un Watergate 2.0, con elementos aún más graves que los sucesos que terminaron con la renuncia de Nixon.
Sin que el episodio se de por terminado Obama debió despedir al señor Steven Miller, titular del IRS.

La cuestión ahora es cuál es la responsabilidad del propio presidente y si tenía conocimiento de lo que estaba ocurriendo, porque de comprobase tal cosa de izquierda a derecha todos estarían impulsando su juicio político. En un sistema político sano, todos defienden la libertad de todos, no solo de sus propias facciones y nadie teme ser destituyente. Lo que preocupa es que se destituyan los principios constitucionales que hacen a un país ser un país. Al caso se le suman otros dos que comprometen seriamente a la administración Obama. Uno es el espionaje bajo la llamada Ley Patriota de periodistas de Associated Press, el otro el ocultamiento sobre el atentado al consulado en Bengasi en el que murieron el embajador  Christopher Stevens y otros dos funcionarios.

Nosotros somos más vivos. Es la presidente la que señala a los enemigos para que sean escudriñados por la AFIP. Los enemigos son a su vez los que dan malas noticias sobre todo si los denuncian. En una situación de legalidad los denunciantes serían tratados como aliados del Estado, pero estamos lejos de esa legalidad. Los diarios militantes acompañan, los militontos justifican.

República quiere decir “cosa pública”, la información de lo que pasa en el sector público a disposición de la gente. Esa doctrina se ha invertido, ahora el Estado convertido en patrimonio privado paga para mentir y para tapar información.

Ningún comentario editorial en Estados Unidos podría decir cosas como “si no tienen nada que esconder no tienen que preocuparse”. El espionaje del Estado para ver qué cosa encuentra deja sin garantías al ciudadano, en los Estados Unidos ni siquiera se permite que una persona sea detenida cuando conduce para ver si está alcoholizada si es que no ha hecho alguna maniobra en infracción. El Estado no es un vigilante de la población, sino un defensor. El ciudadano no es un sospechoso. Ningún ciudadano puede ser tratado como enemigo del Estado por oponerse al gobierno. El que quiere encontrar algo lo encuentra, el que quiere plantar algo lo planta. Eso en los Estados Unidos no hace falta explicarlo, no hay tantos espíritus fascistas como entre nosotros. Nadie admite, sin importar la postura política previa que el Estado pueda ser utilizado para favorecer a la facción en el gobierno. Barak Obama tiene que separarse de este escándalo o se verá forzado a dejar su cargo.

En Estados Unidos hay diarios que se declaran abiertamente partidarios, pero eso no los convierte en militantes, mucho menos en cómplices. En primer lugar porque no están comprados con pauta oficial, en segundo porque conocen una materia que se llama ética, que consiste en este caso en conducirse por reglas generales y no por una vinculación mafiosa, menos que menos por la ley del silencio.

En cambio nosotros estamos acostumbrados a que el uso del AFIP como una Gestapo contra los réprobos y para proteger la impunidad de los elegidos. Agentes de la AFIP fueron puestos al servicio del matrimonio Kirchner para arreglar su imposible de justificar crecimiento patrimonial durante el cargo de ambos. Otros fueron despedidos por investigar a Lázaro Baéz, señalado como testaferro del propio Kirchner. Hasta por las razones más frívolas la AFIP del millonario Ricardo Ethegaray inspeccionó a los padres de del Potro dos días después de que se negara a sacarse una foto con Cristina Kirchner.

Mientras los partidarios como soldados en medio de una guerra están para justificarlo todo, los opositores creen que su misión es padecer y la del país que está fuera del sistema de privilegios soportar cualquier atropello de un gobierno criminal en nombre de las urnas. Las urnas existen porque el país es de todos, por lo tanto un presidente fuera de la ley termina fuera del poder sin que nadie lo dude.

En la Argentina avergüenza hablar de juicio político después de que los intelectuales orgánicos del régimen convirtieron en pecado el ser “destituyente” con argumentos como para engañar a niños de jardín de infantes. En los Estados Unidos lo único que avergüenza es ser tolerante con la violación de las normas elementales de convivencia. En los Estados Unidos avergonzaría tapar los crímenes de un gobierno por simpatías partidarias. En la Argentina sólo avergüenza decir lo que se debe decir, hacer lo que se debe hacer.

Con el agravante en nuestro caso de que las normas fiscales colocan a toda la población en una ilegalidad forzada. El informe Doing Bussiness del Banco Muncial señala que en la Argentina para hacer un negocio se debería pagar más del cien por ciento de las ganancias para estar en regla. Situación que luego servirá al arbitrio oficial para decidir a quién perseguir cuando se indisciplina. A la vez hay un ejército de colaboradores bobos que se ignoran batiendo el parche de la “santa recaudación” como si fuera el principio vital del país.

Cuento: Renacer

Renacer

El día

Se volvió a subir a toda velocidad al mismo taxi del que se acababa de bajar en Paseo Colón y Bartolomé Mitre.

− De vuelta al mismo lugar de donde vinimos

“No me diga que se olvidó algo” dijo el taxista, pero el pasajero tranquilo y conversador que se había subido a su auto media hora antes era otro que esta persona que veía por el espejo retrovisor agitada, mirando para todos lados, chequeando el reloj a cada minuto.

Sebastian había recibido recién el llamado que esperaba desde hacía dos meses para cumplir su parte del plan. “No hay mejor ciego que el que no puede ver” dijo la voz en su celular desde un número no identificado.

Por eso corría, por eso hubiera querido tener el acelerador a su cargo o ser llevado por un helicóptero. Por eso ya no hablaba con chofer ni le contestaba sus comentarios. No importaban el taxista, ni lo que estaba por hacer antes de que lo llamaran. Lo único que quería era llegar antes de las once, para correr el programa Renacer y que la fiesta comience.

Estaba abrazado a la carpeta que traía, las dos manos la sostenían con mucha fuerza como si fueran su única conexión con el mundo, por si despegaba el planeta como un cohete y existiera el riesgo de que se fuera sin el. La gente que veía manejando sus autos, caminando apurada o esperando en la parada del colectivo no sabía lo que estaba por pasar, que sus vidas estaban a punto de cambiar ¿Qué fecha es hoy? ¿Que fecha? ¿Qué fecha? Vamos por partes, pensaba, es febrero si. Es febrero y es… Hoy es 24 de Febrero de 2018. Era el día, esperaba vivir para ver el cambio de nombre de alguna gran avenida por el de 24 de Febrero.

El taxista lo vió bajar la cabeza, apoyarse sobre la carpeta que estba sosteniendo y cerrar los ojos. Cuando los abrió se veían húmedos.

“¿Le pasa algo amigo?”

− No, nada, solo un problema familiar.

Al llegar abrió la puerta antes de que el automóvil se detuviera. Sacó del bolsillo un billete de mil para pagar los ochocientos sesenta pesos que marcaba el taxímetro y le dijo al chofer que se guarde el cambio. Ni esperó el agradecimiento y ya estaba debajo cerrando la puerta y dirigiéndose a toda prisa hacia su casa.

Subió lo dos pisos por la escalera. Tropezó antes de llegar y soltó la carpeta para poder sostenerse en la pared. La dejó en el piso, abrió la puerta del departamento y la cerró tras de si con un gran golpe. Se sentó en el escritorio, encendió la computadora y esperó lo que le pareció una eternidad hasta que la máquina estuvo lista para recibir sus instrucciones. Sostuvo la tecla Ctrl+Shift y digitó el código 962DUT915. Se abrió la pantalla de Renacer.

“¿Listo para el renacimiento?” dijo una voz desde la máquina.

“Si”, respondió.

“Diga el código por favor”

“AA45832 ZRT 493 5127”.

“Correcto, llave número 3 abierta. Solo quedan 2” respondió Renacer.

Se levantó de la silla, se tomó la cabeza mirando al techo. Se sentó en el sillón, se tiró hacia atrás y comenzó a llorar. Toda la tensión de los últimos cinco años desde que fue reclutado en Renacer se liberó en esas llanto que no se detuvo durante varios minutos. Encendió la televisión y esperó noticias. Se levantó y se dirigió a la escalera a buscar la carpeta que había dejado. Se sirvió un te. Se sentó en el piso a esperar.

A las doce menos diez Renacer anunció: “Llave número 4 abierta. Solo queda una” Ya falta poco. Pasaron otros cinco minutos a lo sumo y otra vez la voz de Renacer, “Llave número 5 abierta. Se inicia el proceso”.

La noche

En el local de la AFIP María levantó el teléfono para llamar a sistemas. Algo estaba fallando. En el medio de la pantalla apareció la figura de Pacman comiendo poco a poco los datos que estaba consultando con el sonido característico de ese juego. Un virus en su terminal tal vez. “No puede ser”, le aclararon en sistemas. “Un momento” pide el técnico que recibe otra llamada por el mismo problema de otro usuario. Después de otro y otro; María podía oír como les respondía cada vez gritando más. Su llamada se cortó y no pudo volver a comunicarse. Salió de su oficina y vio que los pasillos estaban llenos de empleados comentando lo que pasaba. En todas las pantallas de la agencia 51 Pacman hacía lo mismo que en su computadora.

“No es sólo nuestra agencia” dice el director cruzado de brazos, sosteniéndose el mentón y mirando hacia el piso. “¿Algo se está comiendo los datos?” preguntó alguien. “No creo, debe estar atacando a las terminales, nosotros no tenemos acceso real a las bases de datos”.

Los botones de los teléfonos empezaron a titilar. Un empleado comprobó que tampoco funcionaban más.

En el televisor el Canal del País se veía un partido de fútbol. La luz se cortó después de media hora. La gente empezó a salir a la calle. Había una gran muchedumbre que venía de otras oficinas como el Banco Nación, la Dirección de Rentas de la Ciudad, el Ministerio de Justicia. En todos lados el Pacman parecía al menos haberse comido todo. No había otra información, solo rumores. “Esto es como lo que pasó con GMail”, dijo una señora, “alguna falla general, después lo arreglan”. Los transeúntes se detenían a preguntar qué pasaba, pero nadie lo sabía. Los locales vecinos siguían funcionando, la farmacia, la parrilla, los edificios de oficinas privados no parecen tener ningún problema.

Algunos empleados se sentaban en el cordón, otros ocupaban las mesas del restorán y de los bares de la cuadra. Esperaron hasta las seis de la tarde, hora de salida, y se fueron a sus casas sin saber todavía cual era la situación ni recibir ninguna comunicación oficial, queriendo en el fondo que el problema se prolongue hasta el día siguiente para no tener que trabajar.

En el subterráneo la gente miraba las pantallas donde anuncian que se ha producido un apagón informático en los sistemas del gobierno nacional y los gobiernos provinciales y municipios. Todo el Estado había quedado desconectado y sin sistemas, hasta los correos electrónicos parecían perdidos, pero estimaban las autoridades que pronto volverían a la normalidad. “Si lo cuentan es porque es grave” gritó un anciano. Después de eso el canal del país siguió con su programación, un documental sobre comida autóctona nacional presentado por la nueva mujer de Fito Páez.

Sebastián recibió otro mensaje de texto anónimo a las siete de la tarde “La ceguera es del cien por ciento. Corte de energía llegó tarde. Informe por favor”.

Se puso el sobretodo y salió a la calle. Se cruzó con el portero, intercambió saludos y caminó siguiendo la ruta trazada. Por Julián Alvarez hasta la Avenida Santa Fe. Se dirigió con rumbo al centro, llegó hasta Callao y dobló hacia el sur hasta Avenida Cordoba. Llegó hasta Salguero y volvió a Santa Fe y a su casa. El recorrido duró cincuenta minutos. “Nada particular. 48” escribió en un mensaje de texto dirigido a un número que tenía identificado como “Informe Día Cero”. Segundos después recibió un “Ok”, borró el registro del mensaje y el número de teléfono.

48 era el número de circuito que debía recorrer para indicar si había visto hechos fuera de lo común, algún signo de problemas. No había visto nada de eso en su caminata. Algunas personas hablaban del apagón, pero nada más.

La madrugada

Había pasado una semana desde el Día Cero. Ni el canal de televisión, ni la radio, ni Tiempo Argentino, los únicos medios que quedaron después de la Ley de Pluralidad de Voces, habían dicho algo preciso sobre la situación o sobre si se terminaría o si estaban trabajando en volver a encender al estado que había desaparecido. Circulaban todo tipo rumores en foros de internet de que no se habían podido liquidar sueldos, ni hacer pagos, ni recibido pagos de impuestos.

La actividad económica siguió desarrollándose de modo normal. Si alguien había decretado un asueto, nadie se enteró. El lunes empezó a repartirse un diario clandestino en el microcentro de Buenos Aires llamado El Zonda. Tiempo Argentino lo denunció en la tapa como una actividad ilegal, que impedía a los demás expresar sus ideas. La nota la firmó la dueña del medio Victoria Vanucci. Recordó que Tiempo Argentino fue designado por ley del congreso como el diario del Pueblo y que si alguien pretendía hacer las cosas de otra manera debía presentarse a elecciones y ganarlas, pero de ninguna manera alzarse contra la ley y la pluralidad actuando por las suyas.

De cualquier manera ese fue el último número de Tiempo Argentino. Los empleados se enteraron de que el estado no podría pagar el Fondo Democrático con el que se mantenía y que a fin de mes no habría sueldos. Hubo una asamblea improvisada, informo El Zonda, después de la cual Vanucci salió del país y el diario cerró. En el edificio se instaló días después un prostíbulo.

En pocas semanas otras publicaciones como El Zonda empezaron a aparecer en todo el país. En algunos casos eran blogs personales que se imprimían y conseguían apoyo publicitario.

Muchas personas conservaban sintonizadores de radio con más de una frecuencia que habían quedado obsoletos desde la Ley de Pluralidad de Voces. De repente encontraron que girando el dial más allá de Radio Nacional había otras estaciones nuevas. Unas con música, otras insultando al gobierno, algunas predicando y anunciando el fin del mundo.

Llevó más tiempo que volvieran a existir otros canales de televisión. Ocurrió cuando cerró canal 7, el canal del país, cosa de la que no se enteró mucha gente porque nadie lo veía. Un grupo de ex empleados jubilados de los viejos canales privados se juntaron y lo empezaron a operar como TV Libertad. Pronto ganó audiencia y apareció la competencia.

Para entonces ya se sabía que el 24 de Febrero un ataque organizado por un grupo aún no identificado había destruido los sistemas de todo el estado, borrando todo dato sobre contribuyentes, incluso identidades personales, cuentas de correo electrónico de funcionarios y cuentas bancarias oficiales. No había claves tributarias, ni constancias de declaraciones juradas. Quedaban papeles imposibles de consultar y a fines de marzo una sucesión de incendios acabó con lo que quedaba de las agencias de la AFIP.

Cuando el ataque comenzó el presidente fue informado y atinó a ordenar que se cortara el suministro eléctrico de toda oficina pública empezando por la AFIP. Pero fue inútil, nunca pudieron recuperar un solo dato. Las oficinas públicas se vaciaron, no existía recaudación, por lo tanto tampoco pago a proveedores ni empleados.

Por todo el país el campo, el comercio y la industria florecieron sin impuestos, sus rendimientos cambiaron por completo, subían los salarios. Fueron los comerciantes de la calle Florida los que tomaron la iniciativa que imitaron muchos después para mantener la seguridad. Formaron una cooperadora para sostener el funcionamiento de la comisaría. Decidieron cambiar los uniformes y mejorar el equipamiento. El índice de delitos se redujo casi a cero.

En Córdoba los supermercados fueron los primeros en hacer circular una moneda que remplazó al peso. Los intercambios comenzaron a hacerse con metales, billetes emitidos por empresas o electrónicamente.

Se organizaron centros educativos con una enorme variedad de orientaciones y para todos los presupuestos.

En Facebook un grupo de abogados constitucionalistas se convirtió en referencia para la solución de temas prácticos. Ahí surgió la idea de que los jueces que había quedado sin trabajo ofrecieran sus servicios para resolver conflictos privados de acuerdo a sus criterios. Se informaba sobre cómo los jueces iban resolviendo conflictos y había largos debates sobre cada tema. Se dieron consejos para organizar las tareas de limpieza y mantenimiento de los espacios públicos. Aparecieron distintos modelos de organización en la ciudades y a medida que se ganaba experiencia y se conocía que en alguna ciudad o barrio les había ido bien siguiendo alguna idea, la imitaban otros.

A los encargados de resolver los problemas comunes se les llamó por regla general intendentes. Eran verdaderos empresarios ofreciendo sus servicios y convenciendo a la gente de financiar sus actividades. Había plata para todo, no había impuestos de ninguna naturaleza. Fue el primer consenso general el de no establecer impuestos nunca más. Cualquiera que quisiera participar en la vida pública debía aceptar que los únicos fondos con los que podía contar eran los que fueran pagos por servicios consentidos de manera expresa y aportes voluntarios que debía obtener convenciendo y mostrando resultados.

El presidente Scioli siguió llamándose a si mismo presidente en su página web, pero no tenía ningún atributo del poder. La quinta presidencial de Olivos fue convertida en Parque de la Libertad por los vecinos, después de que fuera rematada por falta de pago por la empresa proveedora de electricidad ante el juez arbitral y donada para el uso común. Después de eso Scioli se trasladó a la casa del del Abasto donde ejerció como Intendente del barrio algunos meses hasta que fue desplazado por otro empresario.

La Fundación Justicia y Libertad llevó a cabo una colecta en todo el país para el mantenimiento de las cárceles con mucho éxito. Encargaron la administración a distintas empresas. Había temor de que Cristina Kirchner y los dos mil setecientos presos por corrupción y abuso del poder escaparan del país, pero eso no sucedió porque los aportes para sostener el sistema fueron masivos. Hubo más de un intento de linchamiento, pero los intendentes de la zona pudieron contener a la población y todo se calmó.

Google comenzó a proveer servicios como registros de propiedad y documentación para viajes. Después lo hicieron Yahoo y Facbook y Apple lanzó ICity, un dispositivo para peticionar y votar identificando a la persona que participaba.

La mañana

La Asociación de Intendentes del Río de la Plata se encontraba en pleno funcionamiento nueve meses después del apagón. Designaron un Ministro Plenipotenciario de las Intendencias del Río de la Plata que se encargó de llevar adelante las relaciones internacionales, la venta de las embajadas en todo el mundo y el reparto del producido entre la población.

Las embajadas fueron reemplazadas por una cuenta Premium ilimitada de Skype para el Ministro Plenipotenciario.

La IRP decidió en su segunda asamblea anual no aceptar la invitación a formar parte de las Naciones Unidas. Se trataba de un organismo destinado a desaparecer, como el resto de las organizaciones multiraterales después de que el Apagón Argentino, como se lo había designado en Wikipedia, se repitiera en Brasil, Alemania, Sudáfrica, Australia, Venezuela, Ecuador, Mexico, Cuba, Irán, Corea del Norte y Canadá. Desde Francia llegaban noticias ese mismo día de que el movimiento Gerard de Pardieu estaba detrás de la desconexión del estado bajo el lema Paz, Libertad y Amistad.

Todo indicaba que el movimiento continuaría en el resto del mundo. Distintas entidades de intendentes de los distintos países y cosas parecidas establecieron relaciones a través de un foro público en Internet.

En 2025 se estrenó el Himno al 24 de Febrero, cantado por Madonna en el teatro del mismo nombre, ex Congreso Nacional.