Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Artículo 1ro: Todo legislador del nivel nacional, provincial o municipal, estará sujeto de por vida a las normas que proponga, acompañe u apruebe.

Artículo 2do: Los miembros de los respectivos poderes ejecutivos y ministros que refrenden normas, estarán igualmente alcanzados por el artículo anterior.

Artículo 3ro: Todo funcionario público que dicte reglamentos o resoluciones de carácter general, o los acompañe, estarán sujetos a sus disposiciones de por vida.

Artículo 4to: La derogación o modificación en un sentido más benigno al ciudadano, sobre las normas de los artículos anteriores, no beneficiará a los agentes públicos alcanzados.

Artículo 5to: Todo legislador estará sujeto al pago de los impuestos que propusiere, acompañare u aprobare, de por vida.

Artículo 6to: Cualquier ciudadano tendrá derecho a pedir la aplicación de esta ley a los casos específicos en que corresponda, si la autoridad pública lo hubiera omitido.

Artículo 7: De forma.

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¿Es función de las empresas llorar?

Insisto con mi idea de que las empresas, los empresarios, deben involucrarse con proceso político asegurándose que el estado no las llene de regulaciones, no se las trate como rehenes del ocupante de Balcarse 50 ni se las asalte. Todos los días tenemos noticias que gritan esta lección. El paradigma según el cual ellas están para ser beneficiarias de un contexto de seguridad jurídica que aseguran otros es falso o al menos sirve para Suiza no para la Argentina.

Quienes conducen las empresas saben que la política les hace perder plata y que en el corto plazo la sumisión es un negocio ruinoso. Pero se defienden en tribunales y no fuera de tribunales. La Argentina encabeza rankings de burocracia que cuesta dinero a los accionistas. No hay forma de sostener el argumento de que la política no es una cuestión empresaria. Sigo sin ver la diferencia que quienes tratan de no involucrarse quieren ver entre hacer algo con la política y hacer algo con la economía, o con la salud cuando involucra a sus empleados, o con el derecho cuando tienen conflictos o con el fuego cuando las alcanza un incendio. No hay tal diferencia, son puras excusas.

La palabra responsabilidad significa “habilidad de responder” y nuestros equilibrios reales (y formales también) se encuentran rotos porque quienes tienen los recursos para actuar no lo hacen. En parte porque creen que están en falta y que defenderse implica resistir el embate de la “justicia igualitaria”. Nadie se defiende si carece de autoestima. Dependemos de “políticos opositores” que aprendieron antes de quienes los rodean a tener sangre de pato.

No creo que el saneamiento de la política se produzca desde adentro sino restableciendo una relación de tensión entre los privados (de poder) y los que lo ejercen en la cual los segundos vean que no gozan de impunidad generando incentivos para el estado de derecho. La política no será buena con los que producen. Debe temerles.

Cuando digo esto a veces la gente me responde como si estuviera imaginando un ejército de empresarios subidos a los tanques para resistir a la AFIP. Y eso es parte de las creencias arraigadas que la política fomenta que hace que defenderse se interprete como una agresión desmedida. El solo hecho de no dejarse pisar más es un rompimieto violento del statu quo. De cualquier manera no hace falta nada de eso. Bastaría contribuir con docencia, interviniendo en las universidades donde se enseña a odiarlas, entablar relaciones y explicar a los trogloditas que se dedican a la política qué cosa es eso de trabajar. Es mucho lo que se puede y debe hacer.

Uruguay: ¿Intervendrá el Estado para prohibir un servicio gratuito?

Tienda Inglesa es una cadena importante de supermercados de Uruguay. A sus directivos se les ocurrió sumar un servicio inmobiliario a los clientes. Quien quiera vender o alquilar su casa o departamento podrá anunciarlo en la página web de Tienda Inglesa y en caso de concretar la operación, en lugar de pagar un 3% de comisión que es lo habitual, el porcentaje que se reducirá a 2 puntos. Con un beneficio adicional. El monto podrá ser utilizado en su totalidad para adquirir productos en los supermercados de la cadena.

Consumidores contentos, supermercados contentos, una idea inteligente.

Pero claro, esto de que las partes estén felices en el tipo de sociedades en que vivimos no es suficiente. Hay quienes se quedan sin su nicho, que se sostenía en la dificultad de los clientes de comunicarse por si mismos y en la intervención del estado a su favor. Las empresas inmobiliarias pusieron el grito en el cielo, o mejor dicho en el gobierno, en nombre de muchas cosas, pero sobre todo de una: ¿cómo nos quitan a nosotros el queso?

La ética se usa en estos casos también aunque parezca increíble. En nombre de ella se amenaza con acudir al estado para obligar al competidor a cumplir una serie de requisitos que el gobierno ha ido imponiendo, sin ninguna utilidad para el bien común, para asegurarle a los inmobiliarios que nuevos competidores no aparecieran así no más. Leyes que no previenen contra la aparición de supermercados que utilizan internet, sino que impiden que otros ingresen al negocio del modo tradicional, que según ellos es el correcto.

Sólo con ingenio Tienda Inglesa pensó en una forma de vender sus productos que transformara en gratis algo que era caro y se sostenía nada más que en las dificultades de los clientes. Hasta acá que algunos se hubieran organizado para aprovechar esa dificultad y resolverla, estaba muy bien ¿pero cuál es el estándar por el cual creen tener derecho a que ese problema dure para siempre porque es el modo en que han decidido vivir?

Y ojalá éste fuera un caso aislado, en realidad es casi la regla bajo la cual nos vemos compelidos a adquirir determinadas cosas o prohibidos de acceder a otras en beneficio de terceros que tienen acceso al poder. Muchas veces invocando teorías económicas que nada más son formas de justificar el robo.

Los inmobiliarios unidos prometieron “medidas agresivas” como las que Tienda Inglesa tomó con ellos. Fíjense que parecidos a nuestro presidente y a todo aquél que se maneja con agresiones. Antes de empezar le atribuyen al otro gratuitamente una actitud agresiva que no tiene para hacer aparecer su acción como una respuesta. Las medidas agresivas no la tomarán los inmobiliarios por si mismos, no hace falta, para eso ya se ha inventado una organización especialista que se llama gobierno. Y la verdad es que si el sector quisiera responder “con las mismas armas” lo que deberían hacer los comisionistas en Uruguay es poner un supermercado. Algo contra lo cual Tienda Inglesa no reaccionaría, pero ellos no harán. Lo único que quieren es un statu quo legalizado, sostenido en el uso de la fuerza pública.

Fuente: Diario Correo de Punta del Este

Consuelo de tontos

Parece que no somos únicos en materia a de conceder privilegios en nombre del bienestar humano. En Nuevo Mexico, Estados Unidos, vas en cana y te comés una multa mínima de mil dólares por actuar como “decorador de interiores” sin estar matriculado como tal por la mafia que reparte ese bacalao. Y ojito con mover un mueble grande sin que uno de estos especialistas intervenga.

No hay caso che, ya no nos respetan ni el derecho a ser los más idiotas.