Michetti necesita la plata ¿nosotros no?

“No hagamos ideología” empieza a tener un sentido. Si no se tiene una idea clara de cual es el problema de la relación del individuo contra el estado, se centra el problema en las necesidades de éste y se ignoran las de aquel. Grabriela Michetti en ese sentido defiende el aumento del ABL con ese argumento de la “necesidad” y agrega el argumento de las “distorciones” e “inequidades” de las que no habló en la campaña electoral cuando le pedíamos definiciones más claras.

El argumento es falso por dónde se lo mire. Porque si interesan “inequidades” se podrían solucionar bajando la alícuota a quienes se las quiera bajar. Pero la verdad es que lo que se quiere es recaudar más y la argumentación socialista es sólo una argucia.

Hubiera sido PRO que inauguraran la gestión con una verdadera medida de “nueva política” demostrando que cuando el estado se desboca ES EL ESTADO QUIÉN DEBE PAGAR.  Pero parece que los ñoquis y los inútiles otra vez zafarán de la situación a nuestra costa.

Arranque a la Machinea, argumentación kakal

Las valuaciones fiscales son una trampa demasiado obvia del estado para zafar de la necesidad de que los aumentos impositivos se debatan en el poder legislativo y dejar a merced del Ejecutivo el momento de pasar la guadaña. Que esas valuaciones no tengan que ver con la realidad no significa nada. El impuesto se establece en base a un porcentaje arbitrario de una cifra arbitraria que no es menos arbitraria a ese efecto que el valor real. Lo que establecen las valuaciones son relaciones entre valores en distintas zonas y lo único que importa es el resultado de esa ecuación que a la única realidad que responde es a la necesidad de dinero para mantener al estado.

La nueva administración de la Ciudad arranca al mejor estilo Machinea (ya sabemos que le fue fenómeno con el equilibrio fiscal ¿no?) con un aumento impositivo porque el asunto es cerrar las cuentas del municipio sin fijarse para nada en las cuentas de los contribuyentes que en este sistema importan muy poco. Aunque con un criterio perverso fiscalista deberían por lo menos percibir que matan a la gallina de los huevos de oro.

El señor Telerman encima no se hace cargo de que este aumento es para pagar su fiesta, entre otras cosas una fiesta de compra de voluntades en el periodismo. Y se da el lujo de decir que está haciendo justicia. Al mejor estilo kakal el estado abusa y acusa a los que protestan de egoístas.

La nueva modalidad del estado va a ser adquirida por toda la divergencia política así como todos se han vuelto peronistas en sus ideas sobre el modo de enfrentar la pobreza. Acá vemos a la “no izquierda” esgrimiendo argumentos demagógicos contra los “ricos” que viven en barrios caros y sembrando resentimiento por el motivo por el que generalmente se lo hace: para conseguir guita.

El estado quita e insulta. Todos contentos porque parece que ese estado es Papá Noel.