Michetti necesita la plata ¿nosotros no?

“No hagamos ideología” empieza a tener un sentido. Si no se tiene una idea clara de cual es el problema de la relación del individuo contra el estado, se centra el problema en las necesidades de éste y se ignoran las de aquel. Grabriela Michetti en ese sentido defiende el aumento del ABL con ese argumento de la “necesidad” y agrega el argumento de las “distorciones” e “inequidades” de las que no habló en la campaña electoral cuando le pedíamos definiciones más claras.

El argumento es falso por dónde se lo mire. Porque si interesan “inequidades” se podrían solucionar bajando la alícuota a quienes se las quiera bajar. Pero la verdad es que lo que se quiere es recaudar más y la argumentación socialista es sólo una argucia.

Hubiera sido PRO que inauguraran la gestión con una verdadera medida de “nueva política” demostrando que cuando el estado se desboca ES EL ESTADO QUIÉN DEBE PAGAR.  Pero parece que los ñoquis y los inútiles otra vez zafarán de la situación a nuestra costa.

La respuesta de Michetti

En respuesta a aquella frase dicha un domingo en La Clave y a los comenarios que se hicieron a partir de ahí, Gabriela Michetti, candidata a “vicejefe” (perdón por el entre comillado pero más allá del narcisismo de los “constitucionalistas” de la ciudad, la palabra correcta es subjefe) de gobierno, acaba de responder lo siguiente.

“El día que dije eso en el programa de Grondona fue en el marco de una discusión que, desde mi humilde punto de vista, no es buena para dar en el contexto de las elecciones de la ciudad. Me refería a nuestra relación con el gobierno nacional en caso de ser nosotros gobierno local. Creo que caer en la trampa de nacionalizar una vez más la elección de autoridades para la Ciudad de Buenos Aires es desperdiciar la oportunidad de poner el foco en los problemas que tenemos como porteños, viviendo todos los días una ciudad en la que la calidad de vida se ha deteriorado mucho en los últimos años. Hace mucho tiempo que gobiernos, supuestamente progresistas, han dilapidado los recursos disponibles (que son muchos) y no han resuelto ninguno de los problemas que Buenos Aires tiene, haciendo clientelismo, estructurando situaciones de pobreza e indignidad y ocupándose sólo de mantenerse en las sillas que consiguieron. Soy conciente de muchas de mis imperfecciones y mis defectos (y seguramente con los años conoceré muchos más), pero les aseguro que cuando leí todos estos comentarios no pude dejar de pensar en la cantidad de horas dedicadas a trabajar con mucha vocación y esfuerzo para tratar de aportar lo mejor de mi misma y de toda la gente que forma parte de nuestro equipo, intentando transfomar la realidad con la esperanza de que de a poco va a ser posible. Me costó mucho involucrarme en la actividad política por el temor a perder prestigio y credibilidad y que dijeran cosas malas de mí sin que fueran ciertas. Finalmente, sucede. Indefectiblemente, sucede. La convicción que tengo hoy, (a pesar de que mi calidad de vida ha empeorado considerablemente), de que la única manera de empezar a transformar para bien nuestra vida como comunidad, no la individual, es a través de mejorar las prácticas de la política. me sigue empujando a comprometerme totalmente con esta actividad. No sé si ayudaré en algo, pero trato de ponerle “garra” al proceso sin estar demasiado pendiente de los resultados, porque sino la tentación de bajar los brazos es demasiado fuerte. Creo que en la manera de hacer el camino está la base fundamental de lo que uno verá al final. Pido disculpas por mi reacción emocional, pero les aseguro que no es fácil guardarse las sensaciones que estos comentarios producen, a pesar de todo el respeto que me merecen cada uno de ellos y a pesar también de lo mucho que me gustan las diferencias que se ponen sobre la mesa con la intención de enriquecer y enriquecerse.
Gabriela”

Y a su vez mi respuesta es la siguiente: Licenciada Michetti, gracias por responder a los comentarios hechos en el blog.  Demuestra interés por lo que piensan los ciudadanos y eso me parece muy saludable. Es por supuesto bienvenida rebatir nuestros puntos de vista cuando lo considere oportuno.

En lo que a mi respecta no tengo por qué dudar de sus intenciones ni de su esfuerzo. Si puedo en cambio juzgar sus resultados desde alguna perspectiva que me parezca significativa y evaluar su desempeño junto con la calidad de la oferta que realiza el PRO. Pero no hay nada de personal, creo que usted es una buena persona y lo demuestra al reaccionar de esta manera.

Se el contexto en el que fue dicha esa frase porque fui testigo de ese debate. Está a propósito extraída del contexto pero justamente para darle significación, no para tergiversarla. No hubiera merecido comentarios si de alguna manera los lectores no vieran por si mismos lo que vi al citarla sin que hiciera falta que agregara nada más. Y eso es porque expresa algo que está pasando con el PRO mucho más allá de esta campaña municipal.

Dice que la política nacional no puede meterse en la Ciudad y yo puedo estar de acuerdo con eso. El problema es justamente el contexto, pero no el contexto de su frase, sino el que padecemos los argentinos a quienes ustedes aspiran a representar. No hay problema en que intensifiquen las propuestas de soluciones de la ciudad y tampoco hubiera objetado que dijera “nosotros representamos un proyecto opuesto al del presidente, pero acá estamos hablando de la Ciudad y no quiero hablar de otra cosa”. Y si a eso le hubieran seguido novedades en cuanto a la administración municipal, propuestas de reducciones de impuestos, obras a realizar, definiciones en cuanto a las intrusiones y tomas de fábricas, algo un tanto más jugado en cuanto a qué harán con los cartoneros. O al menos que digan si van a prohibir de una vez los cortes de calles en esta ciudad tomada por la izquierda tonta y el bandolerismo sindical vestido de progre. Ahí me parece que también hace falta que presenten una visión alternativa a la oficial.

Para mi y para muchos de los lectores del blog el conflicto político más importante y el que divide las aguas es que se encuentra roto lo que simplificando podríamos llamar el “contrato social”. Y en la Ciudad también está presente eso, no todas son veredas rotas. El gobierno nacional defiende sus intereses y negocios, terminó con el clima de pluralismo que había imperado en los años que lleva la democracia, quebrantó la independencia de los poderes, eliminó los controles administrativos  y, algo que ustedes saben bien, borocotizó la política y las instituciones. Y lo que observo todo el tiempo de parte del PRO es una evasión de los conflictos que no son suyos sino nuestros, en favor de un marketing a la norteamericana que solo consigue transmitir indolencia en ese, nuestro, contexto. Algo así como si nos estuvieran atacando los indios y se nos hablara del color del que van a pintar las paredes.

Fíjese que todos percibimos el caos de los manifestantes que toman la ciudad en desmedro de las personas que necesitan circular. Ese es un crimen mayúsculo del gobierno contra nosotros. Entre los que se ven atascados todos los días hay gente que debe trabajar el día para cobrar, otros que necesitan llegar a un hospital o visitar a un familiar que a lo mejor no esté mañana. ¿Se puede aceptar semejante desprecio con la vida de los individuos  y permanecer impasible o especulando con que este señor del que hablamos goza de popularidad en las encuestas? Nadie que le haya rendido un servicio real a la Argentina ha leído una encuesta antes de hacer lo que debe hacer.

El problema sufrido en Neuquén y del que el PRO tomó distancia, no fue extraño para nosotros, no es un asunto en el que no había que meterse porque como porteños no nos incumba.

El PRO es un partido nacional y para muchos existía la expectativa de que representaran la vuelta a la república. Hacen falta definiciones mucho más claras sobre el particular. Es por eso que su frase después de haber apoyado su agrupación la exclusión de un diputado de la provincia de Buenos Aires como el señor Patti para congraciarse con quienes reivindican haber intentado hacerse del poder ensangrentando al país, suena mal. ¿Fue ese acto  el deseo de ocuparse de otros temas, comunión con las ideas totalitarias y antidemocráticas que inspiraron esa decisión o simplemente que nadie se anima a polemizar de verdad con el señor Bonasso? Porque si no se animan a ponerse frente a quienes son amenazantes para nuestras libertades de poco nos servirían.

Han pasado cuatro años de tropelías y corrupción desde el poder sin que el PRO ocupara el lugar que la Constitución de 1853, no yo, no los lectores del blog, le asignan de acuerdo a la responsabilidad que la ciudadanía les dio de defender los derechos individuales y el estado de derecho. Es después de eso que la frase pesa.

La idea de presentar a PRO como algo positivo es correcta. ¿Pero desde cuando lo positivo no incluye impedir que el país se siga convirtiendo en el coto de caza de un grupo de truhanes sin escrúpulos? Quiero decir con esto que a mi al menos no me pueden representar si no se oponen a un gobierno que está por completo fuera de la ley.

Su frase no debió decirse, se lo digo con todo respeto, en ningún contexto. Pero una mala frase no sería problema, con decir que en realidad quiso decir otra cosa bastaría para corregirla. Pero el problema me parece que es otro, por eso usted interpreta que lo que dijeron los lectores del blog es duro, casi parece tomarlo como un ataque personal. Pero lo que ve como enojo es un modo de entender la relación entre el poder y el ciudadano, algo que desde la falta de compromiso se descalifica como “ideología” y que en realidad se trata de entender la política como un asunto ético. Y no hablo de la ética menor, casi frívola, de no meter la mano en la lata. Tal cosa no llega a la categoría de elemental. El problema ético en la política es que se está imponiendo reglas a personas y no a piezas de ajedrez y que la imposición solo se admite para defender derechos. Esa es esta “ideología” que nos importa y que, dicho sea de paso, le importó a Juan Bautista Alberdi y a los constitucionalistas de 1853 que hicieron un país mucho más PRO que cualquiera que se nos esté ofreciendo por el momento.

En todo este contexto, mi sensación es que el PRO realmente no es contrario ni aliado del gobierno y eso no tiene nada que ver con esta campaña municipal. Para muchos de nosotros ese es un problema serio. Oímos discursos que perfectamente pueden encajar en la plataforma de cualquiera de los otros candidatos.

Puedo estar equivocado, pero no soy el único que piensa que por ahora el PRO se está quedando en una propuesta al estilo “sonríe, Dios te ama”. A mi no me alcanza.

Espero que esto no lo tome de nuevo como un ataque. Es sólo sinceridad optimista porque usted se mostró receptiva, cosa que le vuelvo a agradecer. Es más, no es algo que tenga que ver con usted en particular sino con el desempeño general de su partido en cuanto a la defensa de la Constitución.Puede decirme: no aspiramos a representar eso. No tendría nada que objetar al respecto. Entre los lectores del blog hay muchos que los votarán, otros que no lo harán y todo es legítimo. Verá que hay una pestaña arriba que dice “tengo un sobre vacío”. Mi indefinición que continúa hasta el día de hoy no tiene que ver con desinterés por la política por cierto, pero creo que es la de muchos. Si logramos transmitirle ese problema, sería bueno para todos.