Una forma de envidia llamada ecología

Ignoro cuál pueda ser el futuro del biodisel usado en un vuelo de un 747 entre Amsterdam y Londres este fin de semana. En principio parece asombroso que se haya hecho volar a semejante aparato con aceites de palmera y coco.  Esta “sustentabilidad” y la búsqueda de vías alternativas de provisión de combustible son la consecuencia del precio en alza del petroleo, lo que la mayoría de los sacerdotes económicos considera por si mismo un problema.

Sin embargo a los ecologistas de Greenpeace no hay coco que les venga bien. Cuando aparece la opción del biocombustible se quejan porque competiría con los alimentos, ahora que lo obtienen de las palmeras y los cocos que no forman parte de la alimentación básica, les parece una “pavada” y piden lo único que les interesa que es la reducción de los vuelos comerciales. Les molesta lo positivo de la actividad parece y no el residuo.  Salvo que nos pongamos más suspicaces y creamos que de lo que se trata es de eliminar nuevos competidores en el mercado aerocomercial.

Aviso clasificado de Clarín

Sigo con el mimso tema. La relación gobierno/público y prensa con ambos está bastante deteriorada. Hoy es dificil distinguir un negocio periodístico de un simple lobby en el que el medio vende engañar a la gente y la gente está muy feliz en general con el engaño porque se adapta a los cánones religiosos que se impusieron bajo el disfraz de “educación pública” desde los primeros años. Mientras el afano se vista de todas las boludeces que a los argentinos se le han metido hasta el alma en el colegio no problem.

Clarín hoy se dedica a lavar la cuestión del “capitalismo de amigos” para expicarla como una forma “normal” y además deseable de capitalismo. Compara a Cristobal López con la General Motors (ver objetivos del gobierno).

Un detalle que a este aviso clasificado, o mejor dicho clasificable, se le ha pasado por alto. El grupo de otrora poligrillos y viejos amigos del estao al que K les entrega los negocios más grandes de la Argentina se ve beneficiado por una política de persecución en lo regulatorio/fiscal y mediante sabotajes gremiales, aislamiento y amenazas a los dueños anteriores. Los “amigos” están vinculados al gobierno, no son receptores de una política general que pueda beneficiar a cualquiera, sino de acciones particulares ilegales (decir “estatismo salvaje” sería una tautología) para capturar negocios privados.

Es decir, Clarín el día que vuelva a ser un diario, se dará cuenta de que la mejor comparación que podría hacerse no es con la General Motors sino con la mafia siciliana.

Señala la nota la maravilla de que el kakismo haya hecho que muchos empresarios que antes estaban dedicados a los negocios financieros ahora operen en la economía real. Real las pelotas, es la economía conquistada por el abuso del poder. El síntoma es al revés. Gente sin ninguna experiencia, acostumbrada al aprovechamiento de las oportunidades que brinda un estado con un comportamiento económico errático y muy dependiente del financiamiento privado, de la noche a la mañana se convierte en dueña del país. La bochornosa “argentinización” no atrae a empresarios de verdad. O mejor dicho, empresarios de verdad nunca serían convocados porque no se sentarían con estos malandrines y nada de esto tiene una pizcade nacionalismo. Se trata de puro y simple curro peronista de la peor época.

El Clarín del domingo es como la misa semanal. En cada edición un nuevo lavado de kakismo.

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La calidad institucional empieza por casa

Le dimos lecciones de democracia al presidente de Guinea Ecuatorial, mientras nos abrazamos a las dictaduras totalitarias y a los payasos malos estilo Chávez. Pero al menos el morocho tiene un canciller que da conferencias de prensa.

¿Cómo consiguen hacer esto los K? Lo que hacen los gobiernos normales (fenómeno bastante extendido fuera de acá) es ofrecer la información para que ésta no llegue a los medios de un modo que no quieren. Hablan para que los periodistas no hablen por ellos y llenen espacios. Los kirchner llevan más de cuatro años haciendo lo que se les canta, apoderándose de lo que quieren y levantando el dedito, sin contestar preguntas. La conclusión es clara, salvo excepciones, los medios no les cobran sus osadías, está todo tan Sylvestryzado en el ambiente de los bravos de los noventa que pueden seguir con su mala educación sin mayores sobresaltos.

Un gran hermano que mira más dónde está la torta

Inspirado título de una nota de Perfil sobre la kirchnerización de la economía, más conocida como “argentinización”. El intervencionismo del mundo mejor de los hegelianos es en efecto para estatal y no se encuentra descripto en ningún manual de socialismo. Tampoco el ahogamiento de empresas con intervenciones y acosos gremiales o piqueteros para después kirchnerizarlas. Excede inclusive a las prácticas nacional socialistas donde las empresas eran manejadas desde el gobierno con amenazas igual que acá, porque el fin no era tan personal como el de nuestra muchachada.

El término “argentinizar” lo inventaron para que todo parezca revolucionario porque de “estatizar” (como antes) ni hablar. Se juntan los kirchner con Bonafini, que también fue kirchnerizada con mangos, leen partes de El Capital, y luego salen a conseguir capitales previo trabajo de disciplinamiento y campaña mediática. La variante es que anotan las empresas a nombre de un reducido grupo de amigos ¿Cómo se llama todo esto? ¡Convicciones! ¡Para que aprenda el dictador de Guinea Ecuatorial!

En la Argentina del gobierno más izquierdista de su historia estado no hay. La ley, las instituciones, la economía, está todo al servicio del jefe tribal.

Demagogia a futuro

Luis Gómez, en Desde el Exilio, tira abajo el paradigma del proteccionismo ecológco de las “generaciones futuras”. Otra forma de argumentar que debemos resignar nuestro bienestar por una causa más bajo vigilancia de algún padre protector que nos salve de nuestros vicios y pecados carnales otra vez.

“Una generación futura no podría siquiera reclamar el derecho sobre bienes realmente finitos o “acabables”, como lo sería, por ejemplo, la “Mona Lisa”. Qué justificaría, pues, nuestra renuncia en nombre de una supuesta sostenibilidad? Además, esa futura generación tampoco podría disfrutar de los “bienes ahorrados”, pues se vería en la obligación “socia” y “ecológica” de preservarlos para los que llegasen después, y estos para sus descendientes”.

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Puritanismo arquitectónico

La fotografié

La pinté

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Y la quieren tirar

Además de que mi pintura se revaloriza, estos conservacionistas de lo ajeno no se quejaron nunca mientras esa casa se deterioraba hasta convertirse en una tapera. Yo si me acordé, como está visto. Ellos en cambio no reparan en su existencia hasta que sus dueños no deciden con toda lógica tirarla abajo. ¿Y los derechos de los dueños? No le importan a nadie y además como hay un liberal y unos alfonsinistas detrás del negocio, para la cronista de Página 12 es suficiente para considerarlo ilegítimo.

“Quieren que los feliciten” dice Página12 ¿Ellos si creerán ser dignos de felicitación?