Una forma de envidia llamada ecología

Ignoro cuál pueda ser el futuro del biodisel usado en un vuelo de un 747 entre Amsterdam y Londres este fin de semana. En principio parece asombroso que se haya hecho volar a semejante aparato con aceites de palmera y coco.  Esta “sustentabilidad” y la búsqueda de vías alternativas de provisión de combustible son la consecuencia del precio en alza del petroleo, lo que la mayoría de los sacerdotes económicos considera por si mismo un problema.

Sin embargo a los ecologistas de Greenpeace no hay coco que les venga bien. Cuando aparece la opción del biocombustible se quejan porque competiría con los alimentos, ahora que lo obtienen de las palmeras y los cocos que no forman parte de la alimentación básica, les parece una “pavada” y piden lo único que les interesa que es la reducción de los vuelos comerciales. Les molesta lo positivo de la actividad parece y no el residuo.  Salvo que nos pongamos más suspicaces y creamos que de lo que se trata es de eliminar nuevos competidores en el mercado aerocomercial.

Entra Cristina, sale Greenpeace

Lo mejor del despegue de Greenpeace (que de peace no tiene nada) del festival quilombero de Gualeguaychú es que ocurre a los pocos días de que nuestro brillante gobierno se metió de cabeza en la estrategia piquetera. Y junto con el gobierno otros líderes populares como Luis Majul que está viendo a ver si se puede subir de nuevo al avión presidencial y hace un par de semanas se mandó un programa desde el puente con aire de estudiantina estilo feliz domingo en el que parecía que nos invadían los marcianos desde Botnia. O el diario La Nación que en esta materia parece una agencia de prensa del pinguinismo.

Somos una risa como país, y no estaría mal si no fuera porque pagamos como si fuéramos un espectáculo en pleno Brodway

¿Qué hará ahora nuestra farándula, siempre tan preocupada con estar al último grito de la corrección política? ¿Cómo decidir entre las madres de plaza de mayo y los idealistas de los pajaritos y las ballenas?

Esto debe ser culpa de María Julia

Está lleno de ecologistas en la Argentina y con el apoyo de Pis Verde (no tenemos por qué decirlo en inglés) y los programas de investigación de América TV como La Liga siempre atentos a la cuestión, en cualquier momento se va a desatar una campaña muy intensa por uno de los aspectos menos comentados del currito del gobierno con Pan American Energy, que es que sus pozos petroleros se encuentran clausurados en un 45% por problemas de contaminación. Si la campaña no empezó ya es porque están todos muy ocupados con esto de profundizar el cambio, pero tengan paciencia.

 En cuanto a esta empresa que tiene tanta suerte que consigue que se renueven sus contratos tantos años antes de vencer, es re-verde también. Estará feliz de la clausura de sus pozos porque según ellos mismos dicen “El respeto por el medioambiente es un valor fundamental de nuestra actividad”.

pan-american-energy.jpg