Archives for June 2008

Otro invencible en problemas

Durante su primer mandato el es-presidente Kirchner disfrutó los beneficios de la mediocridad general en el sector privado, los medios de comunicación con todas sus estrellas incluidas y también en la política. Llegó al gobierno con mil millones de su provincia desaparecidos y nadie le parecía que eso solo era por completo descalificante para “darle una oportunidad”. Solo en la Argentina se le daría “una oportunidad” a Idi Amín.

La oposición decía que no se lo podía “atacar” por lo bien que le iba en las encuestas, con lo cual en las encuestas le iba mejor aún. Las estrellas televisivas, periodistas malos de los noventa y payasos de programas de operaciones políticas disfrazadas de humor estaban al servicio del amo. Kirchner tenía multiplicado por diez cualquier vicio del que hubieran hablado de Menem. La diferencia era que al primero le temían y encima les proveía recursos. En el cable los que describíamos al es-presidente de acuerdo a sus actos y antecedentes nos contábamos con los dedos de una mano.

Kirchner fue invencible. Lo fue hasta hace poco más de cien días. Hoy el gallinero está revuelto. Los eternos lectores de encuestas que creen que su papel es esperar a que la opinión pública los bendiga en lugar de buscar esa confianza pagando el costo de desafiar al poder cuando está en su mejor momento, ven pasar un tren en el que se sube cualquiera. Porque nadie está en una posición mejor.

Otros invencibles que recuerdo de evaporaron con una velocidad similar. El problema de la “clase dirigente” argentina no es que especula. Esa es en realidad la esperanza. Pero especula mal, lo hace parada en un cortoplacismo patológico en combinación con un fatalismo tanguero. El chiflado les aseguraba ganancias. Cualquier ser normal de esos que hay fuera de las fronteras argentinas, un lugar muy grande llamado mundo, sabe que así como el loco puede asegurar ganancias las puede hacer desaparecer en un solo delirio.

La conducta en política, la idea de pagar costos, la paciencia y el testimonio oportuno no son valores necesarios para ir al cielo de los políticos (que me imagino muy aburrido) sino para obtener ventajas en la tierra. Algo perdurable, en lo que se pueda confiar. Por ahora solo tenemos recolectores y cronistas de lo que ocurrió.

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¿Bicentenario de qué?

La señora está planificando un “relanzamiento” de su gobierno para el 9 de Julio, si todo sale bien (es decir, si todo sale mal).

El procedimiento para relanzar un gobierno en este país tan inteligente, empieza por hacer un acto y sacarse fotos que demuestren cosas. Para la foto quieren tener a alguno de los golpistas del campo. El logro político mayor sería una foto de ella con todos los industriales, dirigentes gremiales y representantes de “todos los sectores” (los más “concentrados”).

Se sentirían felices y se irían a festejar con Verbitsky el haber logrado un foto-pacto corporativo de tipo fascista.

La segunda parte de todo relanzamiento, momento culminante, giro en la historia, quiebre con el pasado, en términos “articulados” de esta Argentina tan pero tan inteligente, es sentarse en el procesador de textos y escribir expresiones de deseos. Ahí la imaginación no va acompañada de medidas que tiendan al objetivo que se propone, como reducir la pobreza a la mitad. Los porcentajes que se aplican a cada deseo actúan en reemplazo de las medidas que llevarían a un objetivo tan poco ambicioso (recordemos que la señora dijo que “mientras haya un pobre en la Argentina nadie puede sentirse vencedor) y sin hacer ningún anuncio para terminar con la inflación que ni siquiera se acepta que existe. Con tanta precisión porcentual, los distraídos piensan que hay algo calculado de verdad y no la simple ignorancia de quienes conducen todo esto.

El otro detalle es que están encantados con el bicentenario, pero el 9 de julio no tiene ninguna relación con un próximo bicentenario que es el de la revolución de mayo. Pero bueno, dale que va, si queda lindo como todo el resto de la payasada.

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Las carpas y el Feng Shui

En el programa de anoche en Radio de la Ciudad (AM 1110, Repaso nocturno) hicimos un recorrido por las carpas en la Plaza de los dos Congresos pidiéndole a un experto en Feng Shui que nos hiciera un “diagnóstico energético” de lo que ocurre ahí, con la idea de divertirnos un rato con esta manifestación del disparate en el que se ha convertido la argentina “post noventista”.

El “diagnóstico” indicó que en relación a los colores de las carpas los elementos que las rodean, el contenido y los materiales que predominan, las carpas K representan intensiones agresivas y de cortar la creación y la alegría de la carpa del campo. Además, de acuerdo a los materiales del mobiliario oficialista, nuestro experto pudo determinar que la gente que las habita es paga. Y no creo que les paguen los K con sus rentas extraordinarias, aunque esto no formó parte del análisis sino que es una conclusión mía.

Parece ser que por razones energéticas a la muchachada campestre le vendría bien que la fuente de la plaza estuviera en funcionamiento porque el agua sirve como cortina para las malas ondas. Sin embargo está vacía y en reparación. Sugirió entonces que los ruralistas buscaran la forma de construir algún cerco vivo que los separe del kakerismo para evitar ver las carpas de la mala onda y que eso de alguna manera los influya.

Creer o reventar. Lo que es la ciencia ¿no?

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Los jueces del felpudo

El momento culminante que despertó al campo, al interior en general, para salir de la posición pasiva frente a la arbitrariedad estatal está erosionando la disciplina militar del kirchnerismo. El Congreso tiene su propio proceso de revisión acerca de cómo debe comportarse y cuánta fuerza tiene frente al tirano. Del poder judicial no puede decirse por el momento lo mismo.

Empezaron permitiendo el golpe de estado kirchnerista sobre la Corte Suprema de Justicia. Prefirieron conservar sus sueldos y jubilaciones antes que su propia dignidad. La segunda avanzada ocurrió con las reformas al consejo de la magistratura, fueron testigos del modo en que los kirchner se deshicieron del juez Bisordi por incorrección política, la cual importa recién cuando va acompañada de desobediencia. Ahora cumplen órdenes acerca de a quienes procesar y a quienes no y son corridos por el sindicato ¿Pensará alguno cómo llegaron a esto?

Las protestas agrarias tienen un gran protagonismo de gente joven. Desde ahí llegó el rapto de cansancio con el arrastrarse. En el Poder Judicial se ve que tienen un umbral de tolerancia mayor cuando se miran en espejo. Corach tenía unos jueces a su disposición en una servilleta según Cavallo. Los K tienen a todo el poder judicial en el felpudo.

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Opción 2

Jorge Avila realiza una composición de lugar respecto al gobierno y sostiene que habrá que bancarseló los años que le quedan pero asume que a partir de ahora tendrían que gobernar dejando de lado el autoritarismo y mediante el consenso. Doy por sentado que en esa línea el consenso significaría un Congreso funcionando, gobernadores siendo gobernadores y sin chantajes, que son delitos diarios del oficialismo y un poder judicial sin interferencias políticas. Ahí concordaría, si los kirchner quisieran gobernar como gente normal dentro de la ley bancarse su mediocridad hasta que les toque el turno de volver a casa o a algún otro alojamiento que el destino les tenga preparados sería la opción más lógica.

El problema es que frente a un panorama bastante claro en el que gente racional haría lo que Jorge Avila señala, los kirchner como el alacrán que pica a la rana en el medio del río, no pueden con su propia naturaleza. Pasado este problema se buscarán otro y nunca dejarán de buscar la venganza sobre cualquier oponente utilizando el aparato del estado para convertir a los de Angeli y a todos los díscolos en genocidas de los que todo cerebrito dormido en los medios intentará diferenciarse. “Yo no concuerdo con fulano” dirán apurados para que nadie los confunda, como lo dicen de Menem, de Blumberg, de Patti o de cualquier otro. No será una expresión de desacuerdos sino una forma de huir del señalamiento izquierdista que es el bozal con el que manejan la política argentina. Demonización, marcación, muerte civil y eliminación. Así es el juego. Y lo juegan todos, hasta las víctimas de mañana a la mañana.

Asumido que los kirchner sigan siendo los kirchner la salida es salir alguna vez como es debido. Que los futuros gobiernos sepan que el sistema no se encuentra atrapado entre la diosa democracia que debe aguantarse a un gobierno fuera de la ley si es elegido, o el dios arrebato político que viene a salvar de los errores cometidos al votar. Si los futuros gobiernos saben que además el sistema expulsa a los autoritarios por vías legales, es decir el juicio político, sin sentirse culpables de quebrantar la democracia sino siendo autores de asegurar su sanidad y continuidad, entonces la cosa seŕia distinta. El próximo gobierno debería recibir este mensaje: guarda que te pueden echar a las patadas dentro de la ley.

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Gallardo, un juez que no está ni para consejero vecinal

Se eligen políticos que duran un tiempo limitado en el cargo y luego se van a su casa o tienen que someterse de nuevo a los rigores del sufragio. Se seleccionan jueces siguiendo un procedimiento basado en el mérito, aunque eso no asegure que el criterio de mérito de quienes los seleccionan sea el mejor, y estos duran en sus cargos mientras dure su buena conducta, lo que también depende del juicio de buena conducta de quienes los juzgan.

La diferenica es que los primeros deben seguir criterios de prudencia, oportunidad, evaluar las situaciones que se les presentan y tomar decisiones de un amplio espectro. Sobre todo los que ocupan cargos ejecutivos. Pueden hacer muchas cosas, pero su función es elegir cuáles hacer. Los jueces en cambio gozan de estabilidad y se los selecciona por sus conocimientos del derecho. Su posibilidad de aplicar un criterio de prudencia es más reducido. Salvo para el juez Gallardo que se caracteriza por hacer de sus ideas políticas una sentencia de cumplimiento obligatorio.

Es tan autoritario utilizar la política para obligar a la gente a hacer lo que no tiene obligación de hacer, como usar un cargo judicial para imponer por la  fuerza ideas políticas. Y si son ideas políticas tan disparatadas como las del señor Gallardo, fruto de los devaneos izquierdistas del votante porteño y su subproducto, los políticos porteños que lo seleccionaron, la cosa se pone peor. -Se evita así, en una pseudo actuación judicial el debate electoral y político sobre las razones que impulsan una decisión y que sí están sometidas a discusión, no como los derechos individuales que no se votan.

No es que las ideas políticas de Gallardo influyen en su sentido del derecho. Es que Gallardo cree que “no puede resolver olvidando la realidad”, que en el contexto de sus dichos significa que no puede resolver ateniéndose a las reglas, por razones de “oportunidad” y “razonabilidad” que no explica en ningún momento, y que en todo caso tendrían que ser sometidas a una campaña electoral en el que decidamos todos qué es lo más prudente, conveniente y atinado, sin estar sujetos a la tiranía del señor Gallardo y sus disparatadas ideas al respecto.

El derecho nos ampara a todos, aún cuando sobre él haya interpretaciones muy distintas. Las ideas políticas se discuten. Si es prudente o no sacar una carpa de una plaza, que está ahí y fue construída como plaza, pagada como plaza por los vecinos de acuerdo a un presupuesto de plaza, es un asunto político. A un juez le cabe aplicar normas jurídicas, pero en el fallo que comento no muestra ningún interés por hacerlo. Si hay una norma y esa norma no es declarada inconstitucional lo que un juez debe hacer es decir que le corresponde al Poder Ejecutivo decidir que hacer. Podría invocar tal vez el estado de viva la pepa que rige bajo el sistema kirchnerista y sustentar, pero elige resolver en base a que no se debe “exacerbar los ánimos que con tino se intenta calmar desde el poder público federal“. Su idea encima del papel sedante de los chiflados de Balcarce 50 nos da una pauta de qué tal es Gallardo a la hora de reconocer “la realidad”.

“No moleste señor Macri el lindo clima de debate que ha creado el gobierno kakista” parece decir Gallardo, dejando de lado que el debate está dentro del Congreso y no en la Plaza y que un gobierno que no da conferencias de prensa no parece necesitar una carpa en una plaza para dar a conocer sus pensamientos, si es que los tiene. Punto que evita considerar Gallardo es que esas carpas kircneristas se pusieron ahí con el propósito deliberado de entorpecer a otras que no tienen los resortes del poder ni el aparato de la publicidad oficial para destruir a sus adversarios.

Gallardo entiende que a los kirchneristas les faltan medios de expresión.

Tal vez estoy escribiendo mucho de Gallardo, pero ¿no es hora de que lo manden a su casa para que inicie una mediocre carrera política con sus absurdas ideas?

Termino con esto. Dice el juez antes de resolver que no se le puede quitar la carpa al gobierno nacional  que “No significa esto que el Gobierno local carezca de poder de policía, ni tampoco que los manifestantes, resulten de la extracción política que fuere, no deban cumplir con la normativa vigente. Lo que si colijo es que ese poder de policía debe ser ejercido, en forma racional y prudente, atendiendo a la particulares circunstancias de cada caso” Ahora bien, como lo que el “colje” es que lo “racional y prudente, atendiendo a las particulares cirunstancias del caso” y sin mucha más explicación es que las normas sobre autorizaciones no deben aplicarse a los kirchneristas que tienen “urgencia” por instalar sus carpas, debería al menos reconocer al iniciar el párrafo que en realidad SI “significa esto” que los manifestantes en cuestión están exentos de cumplir las mismas reglas que debemos cumplir los demás.

Después ordena la intervención de los bomberos para darle un broche a su actuación comiteril. Un juez da ordenes ejecutivas. Y la mayoría de los legisladores y jueces seguro que no entenderán por qué no puede hacerlo.

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Cleto querido, viva el rey puesto

Muy buena la descripción de Cobos que hizo Martín Benegas en el post anterior. Tenemos políticos así, a imagen y semejanza de los valores dominantes. No digo de la falta de valores, como aclararía Ayn Rand, sino de los valores. De aquello que los argentinos consideran mejor, que en general, es el caldo de cultivo para lo peor.

Asumamos esto. Si en un contexto normal los políticos son un problema, en la Argentina en el que se habla del reparto de la riqueza como si fuera una aspiración moral es lógico que lo mejor sea lo peor. Y los argentinos siempre eligen lo mejor, es decir, lo peor.

Ahí está este hombre pensando que está en condiciones de traicionar a quienes lo pusieron en el puestito. Se está comportando peor, es decir, mejor. Y a medida que avance en sentido contrario a lo que en una situación normal entenderíamos como su degradación personal, habrá una oportunidad de que mejore como político; y como persona.

¿Raro no? Podríamos ocuparnos de las facturas. Pero claro, al final del camino cuando hubiéramos hecho justicia con don Cleto, nos quedaríamos rodeados del resto, que son peores que él, porque son mejores. O no. O podemos pasar por alto estos problemas morales porque no son para nosotros, sino para países mejores, es decir, peores.

El asunto es que la función de don Cleto es, nos guste o no, la de estar ahí tomando café para el día  que otra gente se de cuenta de que esta señora debe ser destituida como manda la Constitución porque no se muestra dispuesta a cumplirla y hace de la ley un instrumento para perseguir a los adversarios mientras ella parece creerse exenta de todo deber. Entonces Cleto será importante, con todas sus miserias. Y será el único disponible para volver a encausar esta locura. No contamos con mucho, pero es lo que hay. Nunca debe renunciar ni se debe permitir que se le obligue a hacerlo.

No es suficiente por supuesto. Hacen falta muchos políticos peores para hacer cosas mejores. Lo que no se es si después de haber escrito esto pude contribuir a mejorar las cosas o a empeorarlas.

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¿Planea un golpe la señora?

Sobre el final de mi periplo cuyano me entero de que mientras la señora se quiere reunir con los dirigentes que “nadie votó” y según su tribu son golpistas sin recibir críticas, su vice es castigado por los lenguaraces oficiales por tomar café con gobernadores electos. ¿En what quedamos?

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On holiday

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Al lado de los que ponen el cuerpo

Cuál sea el resultado inmediato de todo este embrollo no se sabe. Es difícil predecir qué va a ocurrir si la reacción se produjo recién pasado el 35% de un gran abuso impositivo que ni siquiera permite descontar las pérdidas o lo invertido, que vendría a ser la parte de lo que quedó el año pasado después de pagar impuestos y que no se destinó a consumo. Pero, lo que ya está pasando parece el sueño de una noche de verano.

Están los que me dicen que de Angeli no es la reencarnación de Bastiat, o que los del campo cuando les bajen las retenciones se tiran a tomar sol. Herederos del liceo de señoritas con que se enfrentó cincuenta años al equipo de rugby de Mataderos.

Ni De Angeli, ni Buzzi, ni Miguens, ninguno es experto en la Escuela Austríaca de Economía. ¡Qué novedad! Y la Argentina de la que se apoderaron los Kirchner tampoco es Suiza.

Los que creen que esas son las alternativas disponibles se equivocan, como se equivocaron varios la década pasada comprándose el discurso que estos mismos tipos que tienen la manija hoy sin respetar ni una sola letra de la Constitución. Ni siquiera la del 94. Este tipo de exquisités  de contarle la costillas a unos tipos que ofrecen aire fresco y algo de república, mientras se permanece en la pasividad y el silencio frente al tirano y se estudia la posibilidad de privatizar las crías del cangrejo en la Conchinchina para demostrar cuánto más liberal se és que aquellos que tienen las pelotas para enfrentar lo que se debe enfrentar con responsabilidad en el momento en el que la amenaza existe, es la argentina más perversa y culpable de nuestra decadencia como país. Aunque no le guste al “ambiente” lleno de amigos míos, total, tampoco es que me llevan en andas.

El narcisismo ideológico, el recitado de cuestiones inconducentes para justificar estar afuera de todo pero que eso parezca principismo en lugar de evasión, es una forma de sub-radicalismo. Es el tipo de actitud de ovejas que necesitan personajes como los kirchner para morirse de risa de todo el país.

¿De Angeli no leyó Las Bases? Urquiza tampoco las había leído hasta que Alberdi se ocupó de hacérselas llegar. En lugar de fijarse a ver si era capaz de entender el significado del derecho de propiedad, ahí fue a contarle de qué se trataba la cosa. Por suerte no había nadie que atacara a Alberdi por acercarse a gente tan poco liberal.

Hoy el país juega al juego que hay que jugar contra un tirano y nada de esto surgió de un círculo de ciudadanos repartidores de panfletos ni cultores de ninguna ortodoxia. Y no digo esto precisamente porque no sueñe con tirar al estado a la basura, sino porque no creo ni por asomo que eso ocurra aplicándole el liberalómetro a todo que salga algo de la rutina decadente.

Este es un movimiento lleno de gente equivocada defendiendo cosas bastante acertadas, con errores y transgresiones, pero al final operando sobre la inversión de los valores republicanos para que el sistema sea lo que debe ser. No por esperar que las palabras de un texto hagan un trabajo que las personas no han hecho, sino actuando. La constitución no es resultado de declaraciones sino de acciones fundadas en ella.

Nadie está tranquilo en la política, pero no como en el 2001 y su estúpido “que se vayan todos”, sino porque hay mucha gente que se está enterando de para qué estaban los diputados, los intendentes, los gobernadores y los jueces.

¿No alcanza? Eso no es algo que los que no hacen nada le puedan reprochar a los que ponen el cuerpo.

No incluyo en esta crítica esperanzada a mucha gente que si se juega con nombre y apellido denunciando lo que debe denunciar en el terreno pero que también tiene la ilusión de que se reencarne un Alberdi para revertir décadas de retroceso. Muchachos, Alberdi ya no está. Este es nuestro turno.

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