Pensar en la pobreza, en lugar de hacer pobrismo

Hoy escuché otra oda poética sobre la pobreza en Radio Mitre donde uno a otro se daban manija con lo bien que se sentían declarando su amor a los pobres. Lo mismo he escuchado toda la vida y esto que estoy escribiendo ya, así como está, escandaliza a una mayoría abrumadora. Ya sospechar de tanta bondad, está prohibido. La gente está más interesada en conservar su bondad que en resolver de verdad los problemas.

Hay una sola forma de hacer de la pobreza una cuestión de cataclismos naturales. Se llama mercado. Se que a todos los buenos argentinos que les digan que el amor no vence a la pobreza es un horror, no quieren saber nada con otro método de solucionarla, porque entonces se quedan ellos sin nada. Lo siento, prefiero no ocuparme de ellos y su narcisismo. El verdadero amor no es narcisista, es trabajoso, se interesa por los resultados. Así que ni siquiera es eso a lo que llaman amor. No hay amor sin apego al a realidad.

En el mismo programa que aplica esa bondad narcisista a toda cuestión, proponiendo gasto estatal, se lamentan los impuestos. Son buenos en ambas puntas, irresponsables, por eso los pongo en esa categoría de falsa generosidad. Aclaro, ni se dan cuenta. Esto no es un ataque personal, están nadando en un dulce de leche moral del que también son víctimas.

La pobreza que conocemos está directamente relacionada con el gasto estatal. El estado no produce sino que extrae recursos. El asaltante y el recaudador son los únicos que obtienen recursos empobreciendo. En el mercado sólo se obtienen recursos enriqueciendo, justamente porque la violencia y la estafa están excluídas. Ninguna otra cosa es el mercado, por lo tanto cuando hay un intercambio, es en beneficio de ambos.

Primera definición. El estado empobrece y que después gaste el botín no lo remedia, como no remedia el gasto de ningún asaltante. Es una sábana corta que tira de un lado y deja afuera a mucha gente. En el impuesto a las ganancias a los sueldos se ve la relación, pero están tan ciegos en su bondad narcisista que no hacen la relación obvia. Sin embargo la mayor parte del empobrecimiento no se ve. Está en los negocios que no pueden hacerse, debido a que al sumar el costo estatal (el costo del uso de la violencia púbica que teóricos económicos tienen la osadía de considerar dentro de su ciencia). Eso es menos enriquecimiento, que es el único remedio que existe a la pobreza.

Cuando un empresario abre un negocio crea el valor de los salarios que paga. Los buenos lo consideran el mal. Ellos no crean nada, pero su misión en esta vida es juzgar al que lo hace como “no bueno”, por lo que no da. Ayn Rand denunciaba la barbaridad de darle mérito al derivado (repartidor) y restárselo al creador (repartido). No hay primero sin segundo. Cuando ese negocio se ve impedido por un costo improductivo, como es un impuesto, entonces se genera de verdad la pobreza que vemos, de la que después se lamentarán haciendo poesías.

Claro, para cambiar de visión hay que renunciar al poder que se ejerce sobre el pobre. Ese paternalismo perverso que se fomenta como ético y a esa posición soberbia de protector verbal de la humanidad.

¿Qué haría yo en lugar de lagrimear sin dirección? Pensaría al estado, mientras lo haya, de acuerdo a lo que es indispensable de él. Intentaría pensar la forma de organizarlo más barata posible para que ejerza su función y luego cerraría todo lo demás, en un sólo día. Buscaría financiamiento para suavizar el cambio y pagar sueldos por un período prudencial y haría una inmediata y drástica reducción impositiva. No más impuesto a las ganancias para nadie. Flat Tax a la menor tasa posible para cubrir los gastos.

No se puede nadie declarar honradamente preocupado por la pobreza y simultáneamente no ocuparse de su causa: la recaudación y la regulación fiscal. Una sola fuente de riqueza existe: la actividad humana libre. Lo demás es verso, lágrimas de cocodrilo. Parte del problema, no de la solución

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cronicas tapa numero 2

Cumbre borrascosa, una victoria a lo Pirro.

Panamá es sede de un gran espectáculo de un grupo de estados autoritarios que representan la voz cantante de la región frente a la complicidad o silencio de los otros. En esto ha resultado el retiro del interés por la América hispana por los Estados Unidos a partir del ataque del 11S. Eso es muy lamentable de volver a comprobar; se los acusa de “imperio” y se preocupan más por las libertades de las personas que habitan al sur de su frontera que la propia OEA y sus miembros.

Sin embargo, el valor político de esta exhibición populista que valida dictadores es igual a cero. Por más que consigan toda la atención para su acto político, al conquistar un sistema de derecho internacional, lo destruyen, con lo cual se quedan sin nada. Podrán conseguir la atención de los medios de comunicación por la osadía de exhibirse como lo que no son, pero los organismos internacionales sirven en la medida en que hay un derecho internacional vigente medianamente sostenido. Conquistarlo para convertirlo en un escenario para la al poder de facto, no los hace dueños de la legalidad regional, sino de la ilegalidad, que ya poseían.

Países como Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia y Nicaragua se han coligado en la última década en contra de todos los valores expresados por la Organización de Estados Americanos, arrasando las instituciones políticas, el derecho de propiedad y la libertad individual de todas las formas posibles, para dejar una máscara de simulación “democrática” que no creen ni ellos. Venezuela es el caso extremo de un gobierno que quiere ser obedecido como si el país fuera un ejército (sin sentir vergüenza por llamar “comandante” a su mandamás fallecido), pero pretende ser reconocido con la legitimidad de una democracia.Ningún país libre tiene un comandante. A la Cumbre llegan a ponerle un moño a tal simulación.

Pero el lugar que ocupan en la organización regional no es culpa de ellos, sino del resto de los miembros que han sido cómplices o tibios. Mas cercano Brasil del primer vicio y Chile del segundo.

Al final, como muestra de su verdadero carácter, se han ocupado de reivindicar al régimen más oprobioso de todos, esto es el de Cuba, que es invitado a participar como una forma de vaciar de todo contenido ético a la OEA. Ayudados además por el gesto de acercamiento del gobierno norteamericano, que aún así parece ser el único país preocupado por los crímenes contra la libertad y la vida del gobierno de Maduro.

Es el punto culminante de un proceso de deterioro que lleva unos quince años.  Pero es la victoria más pírrica imaginable. Al triunfar, han perdido. Lo hacen en el momento de su mayor debilidad política y económica, con sus sistemas productivos derrumbándose. La mayor falla es que al forzar tanto la protección a los crímenes cometidos por el régimen venezolano, han provocado la declaración de 25 ex presidentes que, de continuar actuando, correrán la atención hacia ellos frente a la opinión pública, ocupando el lugar de la autoridad moral que la OEA ha rehuido. Ese es el hecho más significativo de esta Cumbre de las Américas. La propaganda se termina el sábado.

Se ven los disidentes que no pueden ejercer sus derechos de oposición en sus países. A la vista de todo el mundo quedará claro que son regidos por facciones dictatoriales. Nadie puede legitimar a los Castro y a los crímenes de Maduro sin perder su propia legitimidad. Los ex presidentes desnudan eso. Ningún país en el que rija someramente el estado de derecho, requiere que sus minorías, opositores o disidentes se hagan oír en foros internacionales, porque tienen el escenario interno para expresarse. Si la OEA no estuviera cooptada por fuerzas autoritarias, no se reunirían ni los disconformes ni semejante número de ex presidentes para hacer el trabajo que le correspondía al organismo.

Hay dos fuerzas en pugna en Panamá. La conservadora de una especie de sindicato de gobiernos actuando en banda (fuerza a la que se sometió el servicio migratorio panameño al detener, maltratar y pretender censurar a Rosa María Payá y otros representantes de la sociedad civil cubana) y la del derecho internacional, la libertad y las instituciones republicanas. La primera representada por unos farsantes que, sobre el final del siglo pasado, decían ser los custodios de los derechos humanos, la institucionalidad y la lucha contra la corrupción. Los segundos por disidentes y ex presidentes que pronuncian por primera vez en un acto como este la palabra ¡basta! Los primeros están en su etapa más decadente festejando su aparente triunfo sobre la legalidad. Los segundos son los que han encendido la llama de la justicia. Una que una vez encendida, no se podrá apagar.

cronicas tapa numero 2

CRÓNICAS INCONEXAS, NÚMERO 2. Libertad religiosa, comercio de órganos y petróleo.

Ya se encuentra disponible el número 2

cronicas tapa numero 2
Temas:

El estado de Indiana intenta contrarrestar las medidas contra negocios que se niegan a atender a determinadas personas basados en cuestiones religiosas. Para eso se encuentra en tratamiento un proyecto de ley de “Libertad Religiosa”. Un verdadero enredo conceptual.

Transplante de órganos, el tabú del comercio y el caso Lanata.

El petróleo como factor de control político y el socialismo del siglo XXI.

 

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Crónicas Inconexas, Revista Digital

Crónicas Inconexas

Hoy nace la revista digital CRÓNICAS INCONEXAS, una publicación de opinión sobre los acontecimientos del presente y el mundo de las ideas, dirigida por mi.

En la década del 60 una persona normal en los Estados Unidos, tenía acceso a 18 estaciones de radio, 4 canales de televisión y 4.500 revistas. Hoy en cambio tiene a su disposición 18.000 revistas, 20 millones de sitios en la web y 2.400 millones de radios. Eso sin contar con videos, películas y podcast. Es decir, la información, sobra, hay mucha más de la que se pueda consumir y las primicias valen segundos.

Por eso CRONICAS INCONEXAS apunta a la opinión fundada y polémica, al procesamiento de la información y a generar debate. Su línea editorial es clara: la defensa de la libertad individual y la limitación del gobierno.

El primer número, ya disponible, está dedicado a la tragedia del avión de Germanwings, la polémica sobre la Segunda Enmienda en los Estados Unidos y un grupo que difunde planos para la fabricación de un arma de repetición casera mediante una simple impresora 3D, algunas reflexiones sobre las dictaduras benevolentes y el panorama electoral de la Argentina.

¡Gracias por su difusión!

José Benegas

 

Si me hubieran dado pelota

La humildad no sirve para nada en la Argentina, te pasan por arriba los Tognettis sin señales de vergüenza ni inhibición. Así que voy a ser un poco brutal y que le caiga mal a quién le caiga mal. Total, cuando uno es cuidadoso obtiene la misma cantidad o mayor de enemigos. Hace más tres años que insisto con que cuando un asaltante en un banco que tiene rehenes de repente se saca el antifaz, es señal de que piensa matar a los rehenes. El gobierno kirchnerista tomó muchas veces esa decisión como para que no nos diéramos cuenta de que no pensaba terminar su período de modo legal, y que ni siquiera podíamos imaginar un traspaso del mando normal. Desde la protección abierta a Boudou que significó que la señora a cargo nos comunicara, sacándose el antifaz, que ella era la jefa de la banda y que el estado era un estado kirchnerista y delictivo, ante lo cuál había que subordinarse.

¿Soy un genio? No, simplemente trato de no hacerme el completo idiota ante las evidencias, como hace una mayoría abrumadora de gente en el país del acomodo.

Por supuesto las respuestas de la misma gente que dejó que las cosas llegaran a dónde llegaron eran del tipo “tiene que terminar su mandato”. Un gobierno cuya norma es el crimen no tiene mandato. El mandato en una república, un mandato que pueda obligarnos, es exclusivamente, reitero, exclusivamente, legal. Esto es una limitación conceptual y no de hecho. No hay república no legal. Es decir, al mandato lo terminaron ellos hace muchos años. Ni siquiera es ratificable la voluntad delictiva de una mayoría, porque carece de los elementos esenciales para obligar a una minoría. Pero peor aún que el analfabetismo republicano que el sistema des-educativo logró implantar, es la miopía política de no ver lo que la conducta del gobierno significaba. Ahora lloran todos ante este presente en el que Nisman terminó muerto y las manifestaciones son tildadas de terrorismo, por parte de los que reivindican sus asesinatos del pasado como idealismo. Nunca importó que se pudiera llevar  a cabo un proceso de juicio político. Ni siquiera lo es ahora que les queda tan poco tiempo, lo importante es no conceder legitimidad al crimen. No se puede desear, menos en público, que la banda de Hotesur mande.

¿Se los dije? Si, se los dije quinientas veces, todos lo días, de lunes a viernes durante una hora y media. Se lo pregunté a cada entrevistado por meses: ¿Imagina usted una entrega regular y normal del mando por parte de esta gente? La respuesta más común era el silencio.

Nerón no se aununció, estos delincuentes si lo hicieron. Dan ganas de decir jódanse todos, pero hay demasiadas cosas que uno aprecia en juego. Sobre todo una minoría que no merece esto.  Chica, pero valiosa.

El asunto sigue siendo cómo se sobrevive a un asalto total al poder por parte de los que se sacaron el antifaz y en cada aparición confirman sus delitos, del modo más idiota posible porque saben que 1) No tienen defensa y 2) Ya no están en la etapa en la que les interese ser creídos, sino sólo temidos y obedecidos. Están intentando sembrar el terror antes de hacer cualquier cosa. Salvarse para siempre tal vez no sea una opción. Zafar de ésta tal vez tampoco. Incendiar Roma si la es y que nadie dude de que son capaces.

Por lo tanto en una emergencia uno se pone a tirar baldes de agua al incendio hasta con el ladrón que administra el consorcio. Si alguien quiere jugar al marketing, está desubicado desde el 2003, pero ahora, en estos meses, está sencillamente tan loco como creen que sólo ellos están. Los que están juntando fuerza electoral sirven. Los que están pensando en cómo reaccionar ante hechos consumados ilegales del estado criminal que comanda la señora kirchner, brillan por su ausencia. Se necesita que tengan poder, un blog no alcanza por supuesto. Los que están pensando en cómo enfrentar la denuncia internacional de lo que hagan también sirven y los que piensen en cómo deshacer el quebrantamiento de toda la legalidad, desde el Código Civil, a los de procedimientos y la Constitución, suman. También los que observen que no es legítimo imponer leyes contra el artículo 29 de la Constitución, ni simular un Congreso para tapar  una verdadera obediencia debida castrense y que, por lo tanto, deben anularse todos los actos de facto llevados a cabo por la banda, son indispensables. Todos juntos, mejor. Pensando y tirando la corrección política a la basura. La gente no la cree, por eso en sus marchas son mucho más claros que cualquiera que hable en público.

El mal de Verbitsky

La señora no tiene ninguna cosa llamada mal de hubris/hibris. Lo que tiene es mal de Verbisky. Este señor es un constructor de realidades paralelas con invención de fantasmas malos que justifican crímenes de montoneros y demonios que no los dejan matar o robar. La señora se subió a ese relato y forma de construir realidades paralelas, pero ella no es la inventora, ni lo son sus lacayos. Apenas quedó envuelta porque su marido descubrió que el método era ideal para llegar al “éxtasis” de la fortuna personal.

El problema del país con los kirchner, es el problema del país con Verbisky, un titiritero que antes de manejarla a ella, manejó a todo el pensamiento políticamente correcto (lo que incluye al 99% de la prensa), utilizando la culpa social proveniente del relato de que hubo una “generación maravillosa” que “murió por sus ideas”, cuando en realidad mató. Y no lo hizo por sus ideas, lo hizo para conseguir el poder absoluto, impulsada por el resentimiento metido en su cabeza por curas tercermundistas.

No me meto ahora con la forma en qué se les respondió, sino cómo, a partir de eso, Verbitsky y sus cómplices armaron la fábula de haber sido ellos las víctimas del baño de sangre que armaron. A partir de ahí se le permitió tomar posiciones de poder en todos los rincones del estado, como auditor moral de los derechos humanos, a un tipo involucrado como terrorista. Entraron en la administración central, en las fuerzas armadas, en la policía, en la justicia y en el aparato deseducativo. Siempre con el relato justiciero falso de un grupo de sátrapas cínicos, violentos y mentirosos.

Verbitsky nos explicó que privatizar era pecado, que el mercado era malo y que todos los que querían libertad eran genocidas, sospechosos de ladrones, poco serios, faranduleros rodeados de minas rubias que se hacían las tetas y hasta grasas que mezclaban pizza con champan. Tiñó todo de cualquier cosa, igual que lo hace este gobierno ahora, que cuando quiere acabar con las críticas lo llama política de “todas las voces”. Verbitsky le explicó al país la década del 70 y también la del 90, en esta etapa es el gran explicador de lo que algunos tardíos oportunistas descubren como el “relato”.

La señora no ha sido enloquecida por sus pastillas, sino por la mentira y la afección argentina a la mentira, en la que vive desde que empezó a dejar de matarse. Uno ve a esos jovencitos corruptos ejercer la realidad paralela, en lugar de discutir. No existe con ellos diálogo, se han hecho expertos en desbaratar el contacto con la realidad, como método de poder. Disfrutan del abuso psicológico sobre sus interlocutores como si fuera inteligencia. No más que lo que lo hace un idiota armado.

Como la tapa de Página 12 de hoy. Ayer mataban por la espalda, eran capaces de ultimar a un profesor en su auto con toda su familia adentro, secuestraban y ponían bombas. Cuando se les respondió, se presentaron como hippies idealistas que querían un mundo mejor, al que unos militares nazis querían terminar. Y no lo hicieron por o a partir de los métodos ilegales para combatirlos, sino de entrada, aún con todas las instituciones funcionando. Ni lo circunscribieron a terceros que la ligaron por rebote, sino que glorifican en monumentos a sus asesinos caídos. Ahora roban como desaforados y cometen delitos en público, pero cuando se los denuncia es un golpe de estado. Si seguimos así un día se hablará de la teoría de los dos demonios, para prohibir mencionar con el INADI lo que han robado y decir que los únicos demonios eran Nisman y Pollicita. En tribunales se bajarán las fotos de ellos para poner las de D’Elía y Esteche.

Decían que estaba mal combatirlos de modo ilegal y estoy de acuerdo. Cuando se los combatió de modo legal también se hicieron víctimas y mataron a sus jueces, descalificando a la Justicia. Ahora no se combate sus crímenes de modo ilegal, pero igual descalifican a la justicia llamándola “corporación judicial”. Se lo hace con fiscales, jueces y denuncias, de las que pueden defenderse pero, en lugar de hacerlo, atacan. Es el trabajo de la permanente resignificación, al modo del ministerio de la verdad orwellinao. Antes para las bombas, ahora para las bóvedas. Pero es lo mismo.

El problema no es la historia en sí, sino si de verdad queremos liberarnos de esta tendencia macabra. El único secreto es sumar gente dispuesta a manejarse con la realidad en un país que ha resuelto estar loco para no sentir culpa, y cuyo producto es el engendro que gobierna y todo su séquito de miserables.

¿O qué más tienen que hacer para que nos demos enterados de que mienten?