Los precios, explicación en dos partes para responder al engaño que difunden los medios.

En tiempos de inflación la ignorancia es el mejor insumo para el gobierno que emite moneda. No tiene que hacer mucho esfuerzo, porque enseguida aparecen los cazadores de brujas a encontrar dominios entre intermediarios y supermercados. Eso sirve para que la gente crea, además, que el gradualismo es gratis, que la inflación no es lo que se paga por el culto al gasto público y a la santa recaudación. Esta editorial en dos partes es del año 2013, le pido a la gente del gobierno que escuche el final del segundo video, sobre la perspectiva del “kirchnerismo bueno” y la desgracia del eterno retorno.

 

 

Joselandia, los alfajores y el economista

Joselandia, los alfajores y el economista

Un economista decide crear una “economía”, pero en vez de hacerlo sobre un territorio nacional, selecciona a todos los llamados “José” en al mundo. Como es muy ordenado pone todos los nombres y sus ubicaciones en una planilla de Excel. Son 12.365.321 Josés, de un nuevo país virtual al que llama Joselandia, producto, como todos, de un agregado. La diferencia entre Joselandia y Argentina, es que es imposible formar un gobierno de los Josés, porque es carísimo perseguirlos para cobrarles impuestos y más todavía hacer realidad el monopolio de la fuerza. Pero en fin, a los efectos de analizar la economía como se la analiza hoy en día, en base a agregados, hasta se diría que este conjunto está menos contaminado por intereses políticos.

Los ingresos anuales de Joselandia ascienden a 360 mil millones de dólares, que los Joselandeses gastan de la siguiente manera:

Comida 100.000 millones.
Esparcimiento 100.000 millones
Salud 40.000 millones
Vivienda 60.000 millones
Otros 60.000 millones.

Un día el economista se compra un software de la empresa del Pokemon Go, que le permite tener el control de la actividad de los Josés del mundo. A partir de que se conoce la noticia, le empiezan a llegar pedidos de algunos Josés en base a que para un José no hay nada mejor que otro José y por lo tanto sus negocios en declinación tienen que protegerse.

Al economista le pareció una gran idea, porque después de sus doctrados, post doctorados y premios Nobel, había llegado a la conclusión de que no se pueden dejar las cosas libradas a la arbitrariedad del mercado. Para arbirariedad, mejor la arbitrariedad de alguien que sepa. El tenía título justamente de economista, así que podía manejar la economía, así como un meteorólogo tiene que decidir si va a llover o no. Lógica pura, una cosa se sigue de otra, como se la enseñaron en el colegio.

El grupo más elocuente de joseces lobistas eran los de los alfajores Pepe. El gasto en alfajores estaba dentro del ruro “otros”, se consumían 10.000 millones anuales en alfajores Pepe. Si, es que estaban muy buenos. Bueno, hasta ese momento, después de que se aplicó un arancel a la compra de alfajores de terceros, sobre todo los fabricados en China que costaban la mitad (ojo, costaban la mitad por malas intenciones de China. Antes los chinos tenían buenas intenciones y los cobraban el doble. Todo tiempo pasado fue mejor). Entonces los Joseces pasaron a consumir unos alfajores de menor calidad y la industria fue languideciendo. Los ingresos de los Josés empezaron a bajar numéricamente, además de que por el mismo valor ya no obtenían lo mismo que antes, así que en términos de satisfacción de sus necesidades, venían para atrás. El economista fue tomando más medidas como asignar un monto de alfajores mínimos que era obligatorio consumir por mes. Los joseces eran muy disciplinados así que cumplían con la ley, digo, la orden, en fin, eso. En la misma aplicación se agregó una pestaña de “ética”, en la que se promovía la política de para un José nada mejor que otro. Incluso se creó una bandera y un himno. Todo muy emocionante, pero los problemas seguían el mismo curso. Peores alfajores, más caros, que requerían más aranceles.

Un día un almacenero le compró el negocio al economista, que se retiró y puso a escribir sobre la historia de Joselandia y la virtud de ser joselandés. El almacenero no tenía amigos alfajoreros, por lo tanto quitó todo arancel a la compra de alfajores de terceros. Lo que se conoce en el rubro como un salvaje capitalista. Un tipo que por supuesto no había leído ningún libro de la nueva economía y ni siquiera sabía el himno de Joselandia.

Lo que pasó fue que al otro día los Joseces gastaron la mitad de lo que gastaban en alfajores comprando los chinos, que estaban cada día peor intencionados. Los Josés alfajoreros se fundieron, sus empleados quedaron en la calle y todos los economistas del mundo trataron al almacenero, que, por supuesto, se llamaba Manolo, de animal y mala persona. Pero resulta que ahora a los joseces les sobraban 5 mil millones, así que algunos de los acreedores de los industriales alfajoreros que se quedaron con sus bienes se pusieron ha hacer empanadas, que se convirtió en toda una nueva industria de que manejaba 2 mil millones anuales. Otros pusieron unas tiendas de venta de alfajores donde la gente se sentaba a comerlos con café. Esta actividad explotó realmente, unos 3 mil millones se empezaron a gastar en eso. Otros se dedicaron a otras cosas usando su imaginación, porque descubrieron que si no lo hacían, tampoco podían comprar los alfajores chinos. En fin, el pronóstico de que los Joceses del mundo verían achicar sus economías por comprar alfajores chinos, no se cumplió, porque pra comprarlos todavía tenían que producir algo y además ahora les sobraba dinero para comprar otras cosas. Al final la gente que trabajaba para las nuevas industrias era mayor y mejor paga.

En la planilla de Excel ahora figuraba un ingreso de los Joseces de 370 mil millones. Los alfajores ya no se compraban entre ellos, sino a otra planilla de Excel, la de China. Costaban la mitad, pero para comprarlos los Joseces tuvieron que ponerse a fabricar algo que los chinos quisieran a cambio de los alfajores. Y si no fueran los chinos, cualquier otra planilla Excel de la que pudieran obtener las divisas necesarias para adquirir su golosina favorita. Si no exportaban algo a otra planilla de Excel, no tenían forma de adquirir los alfajores más baratos. Consiguieron exportar empanadas y así todo el negocio cerró. La productividad de Joselandia aumentó.

Manolo dio un discurso por Youtube donde explicó en qué se había convertido la economía: en una ciencia que explica que el progreso y sus dolores, deben ser evitados y que en eso consiste básicamente el secreto de la prosperidad. Propuso cambiarle el nombre por “política”. Después se convirtió en Youtuber y cerró la aplicación. Llegó a la segunda conclusión: Agrupar a la gente colectivamente por cualquier criterio para simular una ciencia objetiva, no tiene ninguna utilidad.

Un día Manolo encontró en internet un libro que explicaba todo, también era de economía, pero muy distinto a como la entendía el economista. Se llamaba Economía en una lección, de Henry Hazlitt. Hizo una aplicación para enseñar esta nueva ciencia.

Lo que Felipe Solá es a la política

Lo que Felipe Solá es a la política

Felipe Solá: Hay una cacería contra Cristina Kirchner
Felipe Solá: Hay una cacería contra Cristina Kirchner
Felipe Solá es una Argentina, no la autora, sino la garante. Ellos, los Solá, construyen la casa, la adornan y la disfrazan para que los que tienen a la política como actividad criminal principal la habiten con comodidad. Después se encarga de confundir a los que los repudian desviando la atención. Es de esos que hacen que perdamos buena parte de la vida deshaciendo mentiras, como si no hubiera cosas mejores para hacer. Por supuesto que los Solá no serían nada si no fuera por otra Argentina más, que no reconocería a Hitler ni a Jack el Destripador, si hablaran bajito, se vistieran prolijitos y adoptaran un tono de buen barrio.

Hay un instinto conservador a preservar a los criminales. Que la gente no sepa. Si todo estuvo mal hay que “perdonar”. Si algo estuvo bien, ni justicia. El sistema se renueva cuando alguien en política es eliminado por alguna cosa peligrosa como decir la verdad, pero si los delincuentes pagan ¿A dónde vamos a parar? Las normas son algo que rige para los que creen en ellas y sólo contra ellas. Todo porque alguien dijo que la ética es una deuda, pero no me quiero ir por las ramas. Bastante tengo con el tronco de Solá.

El es ese nuevo conservadurismo. Conservan el crimen político, que no sea tocado. Porque otros los cometen, pero los que viven de ellos, son algo por ellos, van a la televisión por ellos, sea como panelistas, conductores, anunciantes o invitados, son actividad periférica de los crímenes principales, de manera que todo puede venirse abajo. Ojo, no el robo, eso es lo más inocente. El atropello estatista, el uso del poder en nombre del bien para hacer el mal, joder al otro, aplastar a la habilidoso, entronizar al imbécil. Imaginen si termina eso, sería un desastre. La distopía argentina que explica perfectamente a Tognetti. Todo lo choto, como una gran ola que entienden que cuando se corte deja un tendal, aunque les toque ese borde menor de mirar y criticar un poco, denunciar un poco y siempre en el momento oportuno. Hay que conservar la fuente.Si un gobierno directamente no intentó hacer nada bien, nada honestamente, sería muy peligroso que se lo sacudiera de verdad, sobre todo si estubieron por ahí en los suburbios haciéndose los boludos. Hay que urgente invocar algunas falacias que suenen principistas para ponerse a juzgar el feo sentimiento que la gente tiene hacia los agresores porque no entiende nada acerca de cuántas cosas dependen de que los hijos de puta no sean tratados como tales sino superficialmente, un ratito. Listo, ya está, suficiente, hablemos de otra cosa. Tengo esta pequeña objeción, pero no nos pasemos de la raya porque eso significa que tenemos odio. Viva el amor. Es muy importante cuidar de los buenos sentimientos que permiten cagar a todo el mundo.

Es malo para la Argentina Solá. Es malo que los delincuentes no paguen. Los inversores del exterior que clausuran sus planes cada vez que titubea el gobierno acerca de desbaratar la farsa estatista, están esperando saber si la Argentina se divorcia del crimen o lo preserva. Por ahora, todos parecen preservativos, Solá el primero.

La estafa de “pagarán los que más tienen”, ahora en boca de Sergio Massa

La estafa de “pagarán los que más tienen”, ahora en boca de Sergio Massa

¿Cuando van a dejar de estafar a la gente en problemas los mediocres políticos argentinos con la frase “que paguen los que más tienen”? Los que tienen capital son los que tienen que invertir y demandar trabajo, es decir pagar sueldos. Ambas cosas, la inversión y los salarios, se pagan CON LO QUE NO SE PAGA DE IMPUESTOS, con lo que no se lleva el estado.

Estoy escuchando a Sergio Massa, que acaba de cerrar la enésima alianza estatista y demagógica del sistema político argentino con Stolbizer, venir con esta cantinela pobrista defraudatoria, con la que quiere vender mediante resentimiento su programa fiscalista, recaudatorio, empobrecedor y expansivo del estado; autoritarismo y fracaso.

El pobrismo es a los pobres lo que la esclavitud a los esclavos. El pobrismo falsifica la realidad y crea un dilema donde no lo hay: entre los que tienen recursos y los que quieren trabajar, que son aliados naturales, sobre todo contra el estado que consume los esfuerzos de ambos. La pobreza es la profecía autocumplida del pobrismo. Esta política sin cerebro que va una y otra vez a lo mismo, con su visión de que si no hubiera un acto político, un acto de autoridad de gente que se ha dedicado a vagar en comités, la producción y los salarios no existirían.

Pero ellos no inventan ninguno. No hay demagogos peronistas en el sector privado (de verdad privado). Ninguno de ellos hace empresas peronsitas, si por empresas peronistas entendemos generosas, regalonas y voluntaristas, que demuestren las maravillas del espíritu demagógico con el que conducen la autoridad, es decir la generosidad con los recursos que obtienen por la fuerza. Claro, si entendemos por empresa peronista a lo que realmente son, tengo que admitir que está lleno. Ahí están Hotesur, Austral Construcciones y Electroingeniería, como el negocio de la gente sensible con lo ajeno, verdadero yunque al cuello de los más pobres.

JBT, Episodio 19 BREXIT, Mercado y Nacionalismo

José Benegas Talks. Episodio 19. Invitado: Nicolás Cachanosky desde Denver, Colorado. Gran Bretaña votó por el Brexit, sorprendiendo a propios y extraños y el debate comenzó, también en el sector liberal. ¿Es esto un avance de la libertad o un retroceso? ¿Es una ruptura nacionalista o liberal? ¿Habrá mayor o menor libertad de comercio? ¿Qué papel juega la xenofobia? Tratamos todos estos interrogantes.

www.josebenegastalks.com

Alternativas para suscribirse
Para Android: Ivoox
Para IOS: iTunes
Youtube
Blogstalkradio

JBT puede escucharse en vivo los lunes a las 6PM ET de Estados Unidos (7PM Argentina) y participar en el chat o vía skype.
Difundir es promover la libertad

juan bautista alberdi

Derechos humanos para robar. El plan Kirchner.

Derechos humanos para robar. El plan Kirchner.

El ex juez de la Corte Adolfo Vázquez expuso anoche, en el programa de Fantino, cuáles fueron las reales motivaciones del asalto al Alto Tribunal por el dúo Beliz-Kirchner y el plan de este último de esconder su sistema delictivo detrás de una “política de derechos humanos”. Jorge Asis entonces, resumió esa descripción bajo la consigna “roban pero encarcelan”, como si ese hubiera sido el toma y daca con el aparato de izquierda violenta, reconvertida en ovejias humanistas. La realidad es mucho más grave que la reducción que hace Asis. Para ese sistema de vícitmización cuyo máximo exponente es el gran manipulador Horacio Verbitsky, la vida, derechos o destino de sus ex camaradas es completamente instrumental, como lo demuestra la forma en que protegieron al general Milani y al propio Néstor Kirchner, a pesar de sus vínculos cercanos con el aparato militar de Santa Cruz en aquellos años en los que comenzó a enriquecerse. También el silencio ordenado por la señora Carlotto sobre las sospechas que tenían desde hacía años sobre los hijos de la señora Herrera de Noble hasta que se produce la ruptura con el grupo Clarín. Silencio que a partir del año 2008, en que Kirchner no consigue ponerse de acuerdo en negocios con el grupo y lo enfrenta, se convierte en denuncia ilegal y contra toda evidencia. No es en todos los casos, pero la vanguardia política del llamado movimiento de derechos humanos, que reivindica el terrorismo, está comprometida en el uso de esas banderas para sus fines políticos y económicos.

Kirchner conocía perfectamente la naturaleza de esa farsa, era parte, y el modo en que el aparato periodístico se arrastraba por corrección política ante ellos, así que salíó a comprar esa franquicia con toda impudicia. Los hizo ricos y los puso en el primer nivel de la política, justo cuando su influencia estaba languideciendo. Un pilar del plan era poner una Corte que hiciera añicos los límites constitucionales. Muchos jueces de dudosa moral y de segura implicación en encubrimientos y persecuciones interesadas, habían logrado su impunidad haciendo lugar a bararidades jurídicas que facilitaban el castigo a ex militares, aunque no correspondiera ni por razones de responsabilidad personal, no por garantías jurídicas gruesas. Pero ni remotamente ese fue el secreto del éxito de su plan delictivo. La pequeña izquierda pro montonera se podía comprar con unos millones, como lo había hecho Menem años antes. Lo que hizo Kirchner fue poner a sus pies a la sociedad culposa manejada por esos organismos de llamados derechos humanos. Esa sociedad que pasó de hablar de excesos a condenar lo que se llamó una “teoría de los dos demonios”, consistente en el atrevimiento de sostener que los tipos que mataban por la espalda, secuestraban y ponían bombas, también eran malos y no solo los que les habían disparado a ellos en nombre del estado. Es esa sociedad la que se agachó ante ese criminal cuyo nombre llevan todo tipo de instituciones públicas, calles y avenidas del país, porque después de haberse sentido aterrorizada por las organizaciones violentas de la década del 70, después de haber mirado para otro lado cuando la respuesta a ellos la manejaba la triple A con métodos similares y después de haberla jugado de humanista cuando ese trabajo estaba terminado, quería presos que la aliviaran en lo que no tenía más remedio que pensar de sí misma. Esa gente, los otros, los que no son ni Carlotto, ni Bonafini, ni Verbitsky, estaba lista para aceptar una banda de ladrones sin antifaz y sin sutilezas, si le hacían el servicio de librarla de su culpa, con métodos tan asquerosos como los de las etapas precedentes de su defección.

Por eso es que el slogan de Asis es tan insuficiente. Los truchos derechohumanistas fueron comprados de nuevo con millones, muchos más de los que les dio Menem, el resto de la sociedad fue acallada con un violento sistema de falsa justicia que la hiciera sentir mejor, mientras se hacía peor.

Las tarifas dinámicas de UBER y la bondad de los comentaristas.

Las tarifas dinámicas de UBER y la bondad de los comentaristas.

Uber sube las tarifas cuando la demanda se ve sobrepasada en una zona para atraer más choferes, que son independientes y trabajan por dinero. Como vos y como yo, lo hacen para sus propios fines, no para los nuestros. Alguien me dijo que esto estaba mal porque si hay una emergencia y se necesita agua, las botellas de agua deberían ser gratis. El problema es a quién le decimos que tendría que suministrar agua gratis.

La cuestión con un precio no es “por qué” algo tiene tal precio sino “para qué” lo tiene. Las cosas no se producen por generación espontánea ni están en el lugar en el que las necesitamos por un milagro. La tarifa dinámica tiene la finalidad de atraer más conductores a un determinado lugar, con el fin de solucionar el requerimiento mayor de transporte. Si hay más gente que quiere viajar, se necesitan más automóviles en el lugar. Si hay diez, viajan diez, pero si son veinte los que están pidiendo autos en un determinado momento, o se hace algo para que aparezcan en poco tiempo o diez se quedan sin viajar. La tarifa dinámica responde a la inteligencia del mercado que no solo se ocupa de lo que está ocurriendo ahora, sino de lo que debe ocurrir después. La solución de UBER es el precio. El proveedor de UBER también es una persona, con toda la mentalidad socialista que los embarga nadie sabe si es más rico o más pobre que el cliente, probablemente sea lo segundo, pero la idea del socialismo es propagar la irresponsabilidad en nombre de una bondad livianita y superflua que ni responde a sus propios criterios de resentimiento social.

Para que una persona se ponga a manejar un auto en UBER se lo debe atraer, se lo atrae con plata. Tal vez los comentaristas trabajen por las necesidades de los demás, no lo descarto. Pero los de UBER lo hacen por plata, así de insensibles son. Entonces la compañía sabe que para mantener a sus clientes atendidos en el momento oportuno el mejor método es decirle a sus proveedores que pueden ganar un poco más para moverse del lugar donde están. Los clientes pagan más para tener su auto en el momento en que quieren o si no esperan a que la demanda disminuya y pagan la tarifa normal. Tanto en la emergencia con la botella de agua como en la alta demanda de UBER, los clientes quieren el agua y el auto ahora, la prioridad no es ahorrar en ninguna de las dos cosas. El dinero es el mecanismo que tenemos para acelerar las cosas, está para eso, sirve para eso. Los que hacen moralina con estas situaciones, no están impedidos de agarrar sus propios autos e ir a buscar pasajeros de UBER y llevarlos gratis a sus casas o hacer lo mismo con las botellas de agua. Pero existen las tarifas dinámicas y las botellas a 100, porque esos buenos no aparecen nunca, salvo para ofrecer gratis lo que es de los demás.

Es muy estúpido, además de inmoral, ese comportamiento. Todos juegan con el tiempo, los recursos y el riesgo que corren los demás. Por eso viven en una sociedad donde todo es cada vez más caro, porque a los peligros y riesgos de toda actividad se suma esta jauría moralizadora que todo lo quiere parasitar, así que tanto los choferes de UBER como los vendedores de agua tienen menos motivos para estar donde se los necesita y los incentivos deben aumentarse, solo porque existen todos estos represores del lucro. Parte de las tarifas dinámicas y los precios especiales que pagamos por todos los picos de demanda, tienen ese plus necesario para que la oferta se aguante el peso agobiante de la mentalidad parasitaria.