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EN PRIVADO. Punto de vista. Es el lugar donde analizo la actualidad a partir de ahora. NO ME PARECE quedará aquí como un archivo histórico.

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Como indica la imagen, diga lo que digan los manuales de marketing ¡las redes sociales y yo hemos terminado! ¡Nos vemos en el mundo real!

El socialismo del siglo XXI ha muerto

El socialismo del siglo XXI ha muerto

El chavismo no pudo más y terminó en un clásico golpe de estado, o auto golpe. Está por completo al desnudo. El socialismo del siglo XXI, que pretendía ser una versión renovada y “democrática” de esa configuración ideológica, se ha terminado por demostrar a sí mismo que un sistema regular institucional y el pensamiento colectivista no son compatibles en absoluto. Cuando los resultados no llegaron, las amenazas no alcanzaron, ni los presos políticos, ni la colocación de pseudo jueces, apenas delegados facciosos del régimen, ni las elecciones fraudulentas, ni el espionaje al voto de la gente para amenazarla, ni el cierre de medios de comunicación, ni la propaganda abrumadora, ni el apoyo de los fondos del narcotráfico, ni el de Irán, ni el papa ejerciendo unos “buenos oficios” porque los venezolanos “se llevaban mal” con su gobierno, quedó el mazazo final sobre el Congreso, a lo bruto, a lo bestia, como el socialismo de siempre.

Ha muerto el socialismo del siglo XXI hoy, jueves 30 de marzo de 2017, cuando el “supremo” tribunal, una mascarada del aparato gangsteril de Maduro, asumió por él el poder legislativo, dejando inoperante a la Asamblea que votó la gente, de un modo tan abrumador que ni el fraude pudo tapar. La policía chavista vestida de justicia, tiró las urnas por la ventana y el régimen ya no es más que un viejo aparato opresor stalinista, lo único que a la larga son capaces de diseñar los Castro.

A ver qué hacemos, porque estos quince años de contaminación de América Latina con estas ideas de aplastamiento de la libertad individual, vienen coladas por una ética paternalista cuyo final no puede ser otro que éste. La parálisis económica consecuencia del autoritarismo y la vuelta a apostar por el comisario general que persiga a los conspiradores que explican el fracaso de cualquier cosa, es el eterno retorno de nuestro hemisferio.

América Latina no solo debe deshacerse de todos estos patanes, debe pensar diferente. En el siglo XXI tenía que haber autos voladores, no dictadores bananeros.

La última falsedad montonera

La última falsedad montonera

No señores, tampoco era justificable la actividad criminal de Montoneros y ERP durante los gobiernos de facto, como dijo ayer Julio Bárbaro en un programa de televisión. Esta es la última frontera de impunidad que les queda, ahora que tienen que amenazar con el estado a los que digan que usaron la cifra de 30 mil desaparecidos para sus fines políticos actuales. Pero vamos por partes.

Las organizaciones terroristas que operaron en el país desde la década del 60, tenían por fin instalar procesos revolucionarios marxistas para colocar a la Argentina en el círculo de influencia soviético/cubano. Lo que ellos intentaban era mucho más grave que cualquier golpe de estado, que significa descabezar al gobierno electo por procedimientos irregulares, pero no la suplantación del sistema jurídico, esto es, los derechos de todos, por el sometimiento total de la población al estado. Los golpes de estado en la Argentina duraban por esa misma razón unos años, no las décadas de los aparatos totalitarios una vez establecidos. Además entregaban el poder, ni siquiera era necesario desalojarlos por la fuerza. En términos de libertades, las revoluciones las terminaban definitivamente, los golpes de estado suspendían la actividad política ejerciendo una violencia limitada. Lo que hizo particularmente sangriento al golpe del 76, es precisamente la lucha armada de estos grupos que no querían restablecer ninguna democracia ni devolver la vigencia de la Constitución, sino suprimirla por completo. El hecho de que después de asumido el gobierno electo hubieran continuado, no es una “desviación”, es la demostración de que cualquier invocación de fines institucionales era falsa e instrumental, como si hiciera falta. El invento de los luchadores contra los golpes de estado, es posterior.

La segunda razón por la que tampoco se los puede justificar ni antes del 73 siquiera, es su metodología. La bomba, el asesinato por la espalda, el secuestro extorsivo de personas privadas, no tiene justificación alguna, ni está destinado nada más contra los resortes del poder, sino contra la población general, para someterla al terror, de acuerdo a un plan (“sistemático dirían ellos”) estructurado, continental y carente de toda regla y legitimidad. Ni siquiera es aceptable bajo ninguna norma de guerra (y ellos dicen encima que no la había) acciones de ese tipo contra policías, militares o funcionarios.

El país no se recompone de su cobardía originada en esas décadas. En la Argentina toda la noción y actividad de los llamados “derechos humanos”, gira alrededor de la no aceptación de la persistencia aún de ese miedo. Pero la verdad es esta: no eran luchadores por la libertad, sino contra la libertad, no eran luchadores por la democracia, sino por su supresión definitiva, no murieron por sus ideas, sino que mataron por ellas y lo más condenable en ellos eran justamente sus ideas, que no estaban sujetas a debate sino a ser impuestas de modo criminal, porque eran en sí mismas criminales.

Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Proyecto de ley. Que los políticos paguen lo que proponen

Artículo 1ro: Todo legislador del nivel nacional, provincial o municipal, estará sujeto de por vida a las normas que proponga, acompañe u apruebe.

Artículo 2do: Los miembros de los respectivos poderes ejecutivos y ministros que refrenden normas, estarán igualmente alcanzados por el artículo anterior.

Artículo 3ro: Todo funcionario público que dicte reglamentos o resoluciones de carácter general, o los acompañe, estarán sujetos a sus disposiciones de por vida.

Artículo 4to: La derogación o modificación en un sentido más benigno al ciudadano, sobre las normas de los artículos anteriores, no beneficiará a los agentes públicos alcanzados.

Artículo 5to: Todo legislador estará sujeto al pago de los impuestos que propusiere, acompañare u aprobare, de por vida.

Artículo 6to: Cualquier ciudadano tendrá derecho a pedir la aplicación de esta ley a los casos específicos en que corresponda, si la autoridad pública lo hubiera omitido.

Artículo 7: De forma.

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Reseña del libro “Archivos de una década Siniestra”

Reseña del libro “Archivos de una década Siniestra”

la mancha
SOBRE ARCHIVOS DE UNA DÉCADA SINIESTRA, DE JOSÉ BENEGAS
Por  Carlos Eduardo Larrosa Núñez (Carson Marsh)
A José Benegas lo conoccaptura-de-pantalla-2016-12-22-a-las-3-31-14-pmí en la UCEDÉ, en la segunda mitad de los Ochentas. Años gloriosos para la militancia liberal, porque nos sentíamos felices con nuestra incorrección política y estando “solos contra el mundo”, con un discurso claramente diferenciado y OPUESTO a los boludogmas imperantes por décadas (una “matriz diversificada” de estatismos, dirigismos, controlismos y otros “ismos” conexos). Tanto José como quienes fuimos jóvenes militantes en esa época, estábamos, de alguna manera “formateados” por quien era el referente ineludible de la UCEDÉ: el Ingeniero Álvaro Carlos Alsogaray. Cuando digo “formateados”, quiero decir que, utilizando la razón y en uso pleno de nuestra libertad, buscábamos un discurso como el de Alsogaray para reforzar la firmeza de nuestras propias convicciones.
En el momento en que comencé a releer los artículos de El disidente, el primero que quise recordar fue el del fallecimiento de Alsogaray, el 1º de abril de 2005. Alsogaray le hablaba a personas adultas, por eso no era demagogo y le era imposible elaborar diagnósticos mentirosos respecto de situaciones graves. José, desde El disidente, estuvo en línea con lo que habíamos aprendido de Alsogaray: abordar la realidad con la seriedad y crudeza que la misma merecía; en todo momento y en cualquier lugar. El camino MÁS DIFÍCIL en país “adaptable” y de “lealtades móviles” como lo es la Argentina. Entre fines de 2001 y mediados de 2003, teníamos trato casi permanente con José; esto es, entre el GOLPE DE ESTADO del 20 de diciembre de 2001 (que él, en sus artículos, hoy condensados en este libro, termina llamando REVOLUCIÓN, debido a las consecuencias política, jurídicas, económicas y de todo tenor que significaron los subsiguientes años “kakistas”) hasta la parodia comicial del 27 de abril de 2003 que terminó con el señor K entrando a Balcarce 50. Eso me permitió estar al tanto de las preocupaciones de José desde ANTES del 25 de mayo de 2003, cuando por med
io de sus correos electrónicos dando a conocer quién era este individuo y alertando sobre que lo peor estaba por venir.
El mérito de El disidente es que se trata de un testimonio descriptivo y analítico de una REALIDAD que CASI NADIE quería ver por entonces. El PEOR MOMENTO de un totalitarismo en construcción es EL INICIAL, cuando resulta “simpático” y se aplaude todo lo que hace (los campos de concentración del nazismo, como siempre recuerda José, no surgieron al principio del Tercer Reich, sino AL FINAL). Es el de las persecuciones “simpáticas”, cuando el emperador come uvas mientras ordena que los leones salgan a la arena y la turba circense ríe cuando éstos despedazan en la arena a víctimas cuya vida no vale nada, estando a merced de un dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo. Se convirtió José, de este modo, en un cronista-analista del asalto brutal contra la Corte Suprema de Justicia, de la persecución política contra “blancos específicos” como “militares y menemistas”, de la sumisión obsecuente de Gustavo Béliz a su nuevo amo, de los primeros disparates conjuntos de los Fernández, de la “interna” entre Duhalde y el señor K, de las irregularidades en la “sucesión presidencial” ante las enfermedades del marido de la entonces “Primera Ciudadana”, de la “evolución” de la Ayatollah Elisa Carrió (aliada inicial del “kakismo”), de la “tibieza” de Macri, López Murphy y otros representantes del “espacio” que ni siquiera se animaba a llamarse “de centroderecha” (y los proyectos enemigos del derecho de propiedad votados por los legisladores de ese “riñón”), los “planes de seguridad” del régimen frente al auge de la delincuencia y su obsesión con Juan Carlos Blumberg, las peleas entre piqueteros oficialistas y opositores; entre otros temas. Pero no sólo eso: José analizó cada uno de estos puntos sin perder de vista el ideario de la Constitución Nacional de 1853 y de referentes intelectuales como Alberdi, Alsogaray y Rand; pero siempre con su estilo personal que lo hace claramente identificable. No se limitó a describir los hechos, sino a INTERPRETARLOS. A explicar POR QUÉ esos acontecimientos NO estaban en línea con lo que la Constitución de 1853 establecía y POR QUÉ el desconocimiento de las reglas de la economía y del funcionamiento del mercado llevan, inevitable (y, a veces, ineluctablemente), al fracaso.
Archivos de una Década Siniestra tiene el VALOR ENORME de un “te lo dije y te lo advertí” claramente fundado. Por eso vale la pena LEERLO CON ATENCIÓN; porque la libertad nunca va a dejar de estar amenazada. Y es un valor que hay que defender día a día. Así lo entendía el José Benegas que yo veía en la Convención Metropolitana de la UCEDÉ (allá por 1988), el José Benegas que tuve el gusto de conocer más profundamente en 1999 (cuando editó “La Moral del Violador”), el José Benegas hipercrítico de 2001-2015 y el José Benegas de hoy; con el que se podrán tener acuerdos o desacuerdos, pero del que no se puede dudar de la claridad de sus ideas y de la honestidad con que las expone.
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Entierren al viejo rápido.

Entierren al viejo rápido.

Al final se murió y, como era de prever, se sucedieron las manifestaciones de corrección política, al lado de los que lo elogian como “ganador”, porque eso parece que los hace sentir protagonistas de House of Cards. Se dirán suficientes cosas sobre él como para que haya poco que agregar. La muerte relevante para mi, la que duele de verdad, es la de la justicia. Cada vez que la biología se lleva a uno de estos tipos siento que la humanidad fracasa. No toda la humanidad, la parte que sostiene los valores de la paz, el respeto y amor encarnado.  No pudimos hacer justicia a sus víctimas. Conozco muchas. Tienen nombres, caras, ojos, historia. No son un “pueblo”, una masa, es gente.

No puedo entender como hay tantos que parecen conmoverse por una película o leyendo una novela que expone las cuestiones permanentes de la condición humana y permanecen impertérritos ante los crímenes del comunismo. Se que lo que pasa es que todavía en un nivel de la Matrix no han recibido el permiso, que tienen sus valores a cuidado en un pequeño mundo, pero bajo los tabúes de su época, pero me cuesta entender que se pueda vivir así sin revelarse. Hay una forma obediente de ser rebeldes y ellos la conocen con todo detalle.

Para mí desapareció la posibilidad de recuperar ese tipo de orden que sostiene la vida que quiero vivir, porque los que fueron arrancados de su tierra, vieron sus familias divididas, sus amigos muertos y torturados y sus hijos perdidos en la programación totalitaria tendrán sólo la paz del olvido. Castro no pagó, aunque se lleve al infierno apenas sus cenizas allá no tendrá privilegios.

Pienso también en qué clase de sistemas políticos hemos hecho en América. Ese sujeto mató a nuestra gente, llenó de cínicos, inescrupulosos y ladrones a todo el continente. Todavía están haciendo daño. Pero no tenemos y casi no hemos tenido políticos que nos defiendan. Escribimos unas constituciones que hablan de la defensa común, fuerzas armadas, banderas y todo tipo de declamadores, pero nunca han tenido una réplica como merecían, por la fuerza. Se admite sin más que se los haya incorporado al sistema americano aunque sigan con sus presos y su control total de las conciencias y opiniones frente a todos. Manadas de inútiles con mando irán a desfilar para sacarse una foto en el evento que tiene cualquier valor, pero es evento. Es todo lo que necesitan saber. Si, claro que la izquierda es deshonesta y que sus dictadores les parecen estrellas de rock. Pero del otro lado no vimos nada, menos en esta época mediocre. Así que no nos fue nada bien si Castro hizo lo que hizo todo el tiempo que lo hizo, alterando la vida de tantos millones de personas que tienen una sola vida para vivir y ni siquiera da vergüenza defenderlo. Al revés, habrá quienes piensen que soy yo el que debería avergonzarme por escribir esto.

Ahora no se que vamos a hacer, porque Fidel Castro ya no está y no tenemos cómo honrar a sus víctimas con un acto de justicia. Entierrenlo rápido, que me da vergüenza.

¿Cambió de opinión Trump respecto al Obamacare?

¿Cambió de opinión Trump respecto al Obamacare?

La respuesta corta es no. De hecho, las dos disposiciones que manifestó que mantendría, según un adelanto del programa 60 Minutos, ya había anunciado que no cambiarían en sus discursos de campaña, a los que parece que muchos medios no prestaron mucha atención. Es decir, la prohibición a los seguros de rechazar clientes por enfermedades preexistentes y la obligación de mantener a los hijos de 26 años adosados a los seguros de sus padres. El problema es cómo Trump lo dijo en el reportaje, como algo de lo que lo hubiera convencido Obama, en su afán de presentar el diálogo entre los dos bajando el tono de confrontación de la campaña. Trump será un presidente que la prensa adorará porque le regalará títulos a granel.

El problema con la parte del Obamacare que le gusta a Trump, sobre todo el primer punto, es que implica que va a tener que mantener otro de los aspectos más problemáticos y cuestionados del plan de Salud de su predecesor que no mencionó; esto es su obligatoriedad. Obama impuso fuertes multas a quienes no se afiliaran al sistema. Trump va a tener que seguir ese mismo camino, aunque no lo anunció, porque de otro modo existirían fuertes incentivos a no gastar en un plan de salud hasta el momento de tener una enfermedad, lo que quiebra el principio y el negocio de distribuir los riesgos entre los asegurados. Lo esencial del seguro es que se cubre un riesgo, no un hecho acontecido. La clave es que todo el mundo paga sin saber si el siniestro ocurrirá, de manera que los que no lo sufren terminan respaldando a quienes sí lo sufren, a la vez que la compañía gana dinero. Por eso es que para mantener la obligación de las compañías de aceptar clientes con enfermedades preexistenes, el carácter imperativo del sistema caerá de maduro o, por lo menos, no imagino cómo cubrirá tales eventualidades. Así que no diría que Trump sorprende con los aspectos que intenta continuar del plan Obama, pero una parte esencial de él se mantendrá.

Anunció una desregulación en la oferta de los seguros, lo que no se ve en el debate es la desregulación que todo el mercado requiere, empezando por las licencias profesionales corporativas, las restricciones a la inmigración de médicos y todo tipo de personal relacionado con la salud y el control de la disparatada responsabilidad médica que el estado asigna a la actividad, que son la causa del encarecimiento. El problema, claro está, es que para eso tendría que contradecir otros de los mantras de su venta electoral, que es el mito del daño que la inmigración hace al país. Pero si el americano paga caro por la salud y los seguros siguen la misma tendencia, esas son las causas.