OEA: de la complicidad activa a la complicidad estúpida

OEA: de la complicidad activa a la complicidad estúpida

Describir la situación en Venezuela como “crisis”, es lo que el filósofo Gustavo Bueno llamaría anegación de la especie por el género, que consiste en privar a los hechos de sus atributos específicos, para esconderlos en el género. El asesinato de Kennedy podría así ser tildado de un “acto violento”. Pero acto violento también es insultar al señor que se nos cruza con el auto sin poner el guiño, el chico que le contesta mal a la mamá o el que se agarra a las trompadas en una cancha de fútbol. La definición del asesinato de Kennedy como una acción de violencia, nos impide conocer lo más importante y nos permite no tomar partido con mayor comodidad, igualando situaciones graves con trivialidades.

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La última falsedad montonera

La última falsedad montonera

No señores, tampoco era justificable la actividad criminal de Montoneros y ERP durante los gobiernos de facto, como dijo ayer Julio Bárbaro en un programa de televisión. Esta es la última frontera de impunidad que les queda, ahora que tienen que amenazar con el estado a los que digan que usaron la cifra de 30 mil desaparecidos para sus fines políticos actuales. Pero vamos por partes.

Las organizaciones terroristas que operaron en el país desde la década del 60, tenían por fin instalar procesos revolucionarios marxistas para colocar a la Argentina en el círculo de influencia soviético/cubano. Lo que ellos intentaban era mucho más grave que cualquier golpe de estado, que significa descabezar al gobierno electo por procedimientos irregulares, pero no la suplantación del sistema jurídico, esto es, los derechos de todos, por el sometimiento total de la población al estado. Los golpes de estado en la Argentina duraban por esa misma razón unos años, no las décadas de los aparatos totalitarios una vez establecidos. Además entregaban el poder, ni siquiera era necesario desalojarlos por la fuerza. En términos de libertades, las revoluciones las terminaban definitivamente, los golpes de estado suspendían la actividad política ejerciendo una violencia limitada. Lo que hizo particularmente sangriento al golpe del 76, es precisamente la lucha armada de estos grupos que no querían restablecer ninguna democracia ni devolver la vigencia de la Constitución, sino suprimirla por completo. El hecho de que después de asumido el gobierno electo hubieran continuado, no es una “desviación”, es la demostración de que cualquier invocación de fines institucionales era falsa e instrumental, como si hiciera falta. El invento de los luchadores contra los golpes de estado, es posterior.

La segunda razón por la que tampoco se los puede justificar ni antes del 73 siquiera, es su metodología. La bomba, el asesinato por la espalda, el secuestro extorsivo de personas privadas, no tiene justificación alguna, ni está destinado nada más contra los resortes del poder, sino contra la población general, para someterla al terror, de acuerdo a un plan (“sistemático dirían ellos”) estructurado, continental y carente de toda regla y legitimidad. Ni siquiera es aceptable bajo ninguna norma de guerra (y ellos dicen encima que no la había) acciones de ese tipo contra policías, militares o funcionarios.

El país no se recompone de su cobardía originada en esas décadas. En la Argentina toda la noción y actividad de los llamados “derechos humanos”, gira alrededor de la no aceptación de la persistencia aún de ese miedo. Pero la verdad es esta: no eran luchadores por la libertad, sino contra la libertad, no eran luchadores por la democracia, sino por su supresión definitiva, no murieron por sus ideas, sino que mataron por ellas y lo más condenable en ellos eran justamente sus ideas, que no estaban sujetas a debate sino a ser impuestas de modo criminal, porque eran en sí mismas criminales.

Lanata empeoró las cosas

Lanata empeoró las cosas

No dejo de reconocerle a Lanata el papel que tuvo en hacer visibles las barbaridades del kirchnerismo en su última etapa, pero me voy a referir a su artículo sobre la “militancia”. No tengo ninguna sensación de que haya que agradecerle reconocer lo que eran los psicópatas violentos que poblaron montoneros, erp y todas las organizaciones de violencia política que cometieron crímenes horrendos para tomar el poder y acabar con todo vestigio de libertad y ley. Hay un grupo de argentinos que tiene mucho más mérito, por jamás haber hecho el panegírico de esa actividad criminal ni haber estado dispuestos a aceptar la propaganda del terrorismo bajo el mote de “derechos humanos”. Gente que sigue diciendo lo que estableció el informe “Nunca Más” en base a las denuncias que hubo 8000 desaparecidos. También había propaganda en ese documento, porque varios de los allí mencionados de repente reaparecieron. Esa fue la razón por la que “nunca más” se publicó la lista de las personas en sucesivas ediciones. Verdades loperfidianas no autorizadas.

Tengo que atenerme al contexto para esta cuestión. El señor Lopérfido dijo lo que se sabe sobre desapariciones, el aparato político que pretende obligarnos a pensar que eran hippies le saltó al cuello y Lanata anuncia que igual Lopérfido estuvo mal, porque a pesar de que dijo la verdad, hay que mentir hasta que él nos diga. Entonces nos miente después de anunciarlo y nos habla de 30 mil desaparecidos. Nos deja sin nada, pero el héroe es él y hasta que no nos acepte y nos valide los que simplemente estamos interesados en la verdad y no en mantener algún relato en particular o en venerarlo, tenemos que esperar a que nos valide. El decidió que no nos valida más que lo que quiere. Nos da un caramelo y nos anuncia que tal vez mañana nos de otro.

Empeora las cosas porque hasta ahora mucha gente tenía miedo de pensar en otra cosa que en 30 mil dseaparecidos porque entonces todo el aparato opresor le caía encima. Ahora Lanata inaugura una etapa en la que sabemos que es mentira, reconocemos que es mentira, peor lo decimos igual ¿A qué obedecemos? Antes no se podía pensar en la verdad, ahora nos dice que nos cagamos en ella.

Lo peor es que creo que hace un esfuerzo para salirse de los paradigmas que trajeron este desastre y se destaca en honestidad sobre la mitología izquierdista. Para mi es el discurso de un alcoholico contra el alcohol, con un vaso de whisky en la mano. Cansa una sociedad en la que bajo cualquier circunstancia o conducta, la izquierda nos tiene que aprobar. Todos esperan que sean ellos los que digan la verdad y entonces se festeja una simple edición de la mentira, mientras la honestidad se desvaloriza una vez más.

El ideal social del papa Francisco, a la luz de su viaje a Cuba

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Fuera de Cuba, la pobreza es culpa del capitalismo. Dentro de Cuba, la pobreza es “como una madre” y hay que agradecérsela a Dios.

Fuera de Cuba visitó a los presos. Dentro de Cuba, visitó a los carceleros.

Fuera de Cuba le pidió a los jóvenes que hagan lío. Dentro de Cuba les pidió a los jóvenes concordia. “Si nos dejan”, gritaban algunos osados respondiéndole.

Fue asombroso ver su “no ver”, respecto a los disidentes. La respuesta que da en la conferencia de prensa en vuelo de Santiago de Cuba a Washington DC sobre la cuestión es la negación más completa: No se, no me enteré de nada ¿Si quisiera recibirlos? ¡Eso es un “futurible!”; ¡Yo quiero hablar con todos! Es decir, no me interesa particularmente.

Creo que si se le pregunta a un niño cuál es el gran problema moral en Cuba, contestaría que la libertad. Ni una palabra papal hubo sobre la cuestión, propuso amar a la pobreza, que en Cuba es sometimiento, no fracaso.

Hay otra afirmación que es un indicio que ayudaría a desentrañar dónde está parado el papa Francisco. Sugirió no dejarse llevar por las “ideologías” y abrazarse a Dios.

El capitalismo, pese a que se lo quiera ver de esa manera, no es una ideología. No pretende ser una cosmovisión, es el reemplazo de las cosmovisiones por las “microvisiones” de los individuos que así como producen bienes, producen ética. El orden del capitalismo es resultante, no previo ni establecido por un libro sagrado. Lo único establecido es la base institucional de la libertad: la ausencia de agresión y el respeto al otro, para que a partir de ahí las personas se ordenen de modo contractual sobre la base de sus intereses. Marx nunca entendió esto, por eso describe al capitalismo como la consecuencia de posiciones de clase, que a su vez deriva de su teoría de la explotación, derivada a su vez de otra teoría, de Smith, sobre el valor trabajo. Según él, la ideología capitalista está constituida por todas esas limitaciones mentales que los explotadores inyectan a los explotados según un proyecto de dominio. Tal es una visión completamente infundada, sostenida en la atribución de intenciones y no en el capitalismo tal cual es: ausencia de agresión e independencia del individuo para seguir su propio plan de vida, liberado de una épica colectiva. No hay ninguna explotación en el trabajo, sino comercio, de ambas partes.

Sin embargo el uso habitual de la palabra ideología es otro, se refiere a las distintas ideas racionales sobre la organización de la sociedad y los principios morales que las sostienen. Aquí es donde el papa invita a relativizarlas, pero para reemplazarlas por Dios. “nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas”.

Podría hacer una interpretación liberal de estas palabras. Unas ideas que impliquen sometimiento, impuestas sobre otras desde el estado, son incompatibles con el bien de las personas. Unas ideas que valen más que las personas, necesariamente serían unas ideas que prescinden de su voluntad. Pero el papa no tiene más que palabras de reproche contra símbolos de libertad, como el dinero o el desarrollo, al que encuentra pecaminoso y contaminador. Todos los males parecen estar explicados por la ambición humana libre, en oposición a la moral restrictiva de origen divino. Sus ideas, pienso, no sirven al hombre libre que sigue sus aspiraciones, sino al hombre según su ideal. Ese hombre ideal amado no somos nosotros que deseamos vacaciones y aire acondicionado, es un hombre según ideas previas, mal que le pese a Francisco; ideas previas alejadas de la realidad de lo que somos. Servir al hombre ideal no es servir al hombre, sino a un estereotipo “ideológico”.

El marxismo si parece ser una ideología en el sentido marxista del término. Se trata de una cosmovisión sobre la base tradicional del pensamiento moral trascendentalista. El individuo es malo cuando se separa del grupo, el bien coniste en el bien del grupo. El individuo tiende a perjudicar al otro y no es suficiente eliminar la estafa y el robo, porque el mal no consiste en el crimen, sino en querer vivir para sí mismo; en lo que se quiere, no en lo que se hace para conseguirlo. Está mal “querer aparte”, está mal ser libre. Todo esto se afirma sin sostenerlo en un Dios, desde el ateísmo. El marxismo ingresa a la era de la razón suplantando a la religión manteniendo su estructura, para someterse a una razón en tanto diosa, como su revolución madre, la francesa. Se deshacen de Dios, pero sólo imaginan estar gobernados por un sistema mundano alternativo, que se le parece bastante, como una pirámide, pero que es comandado por un grupo en la tierra que no reconoce límites ni en el más allá. Dios, ahora, son los gobernantes marxistas.

El capitalismo como la simple vigencia de las razones individuales, no está preocupado por sustituir a la religión por otra cosmovisión que le compita, sino en retirarla de la política y también a cualquier otra cosmovisión; dejar que el poder terrenal se reduzca a una función defensiva y permitir que los individuos elijan incluso si van a tener una ética trascendente, ya no obligatoria, u otra que prefieran. La religión deja de ser un orden político, para convertise en una elección individual. Separar a la religión del estado, en principio un pilar del cristianismo largamente ignorado por los cristianos de Roma, no persigue un fin ni administrativo ni religioso, sino de libertad del individuo. Quiere la no imposición del “bien” con los garrotes; dejar el garrote relegado al ejercicio de la justicia, es decir, a un fin defensivo. En el uso común, sin embargo, ambas son “ideologías”, tanto el marxismo como el capitalismo y ese será el sentido utilizado por el papa. Lo que es cierto es que ambos sistemas de ideas no pertenecen a la religión porque tratan asuntos de la tierra y dirimen cuestiones de poder. Eso es algo adquirido como valor general, dado que la unión estado-religión, llevó a la humanidad al desastre. Occidente ya guió sus asuntos mediante la religión; estuvo gobernado por la Iglesia a la caída del imperio romano, durante la edad media, bien llamada oscurantismo. Todavía hay muchos resabios de eso como el control del matrimonio y la legislación familiar en general.

Hay que vincular la contradicción papal sobre el tema de la pobreza que mencioné al principio justamente con esa cuestión ¿Qué es lo que hace ver al papa a la pobreza como un mal del capitalismo, dado que no entiende una palabra de economía y, a su vez, dentro de la  isla sometida a los Castro a la misma pobreza como un regalo divino? La respuesta está en qué es lo que le reprocha al capitalismo y qué es lo que le reprocha al comunismo.

Somoza es “nuestro dictador” decía Franklin Roosevelt. La pobreza medieval era “nuestra pobreza”, podría decir Bergoglio; la de Cuba también la interpreta como propia, dado que ocurre por llevar adelante el plan moral como obligación del altruismo sin individuo, pero olvida a Dios. Incluso lo ha prohibido en el pasado, eso es algo que a la Iglesia si le interesa revertir.

No importa si esto es consciente, como pasaba con Roosevelt, nos sirve para interpretar el pensamiento que inspira al papa sobre la sociedad y cuál es su ideal e integrar sus contradicciones.

En cambio el reproche del papa al capitalismo es moral, atribuyéndole todos los males, incluidos los problemas ambientales y cualquier cosa que no logre, porque (al igual que el marxismo ve a al capitalismo), entiende que para reemplazar al paraíso divino (o al marxismo) el capitalismo debería querer ser un paraíso alternativo. De ahí que hable de “endiosamiento del dinero”, cuando el dinero en el capitalismo es instrumental, no es la competencia de un cáliz.

El presupuesto de orden moral dictado desde arriba y el pensar que si eso no existe lo que hay es pecado y degradación, lo une al marxismo de alguna forma. Por eso se reúne con Fidel Castro para hablar de medio ambiente. El desastre ambiental que es la propia Cuba comunista no le importa, es “nuestro desastre ambiental”, el problema está en el mundo capitalista. Tampoco importan los presos del régimen cubano, son “nuestros presos”, como los de la inquisición, presos en nombre del “bien”. Por eso el plan para los jóvenes en Río es el lío y a los cubanos aplastados por el estado les ofrece sumisión amorosa. Y esperanza, es decir; esperen.

Sea o no consciente o planificado, el ideal papal es una gris edad oscura llena de valores categóricos, sin ninguna comodidad o aspiración humana realista, con plenos poderes de la Iglesia para gobernar a la sociedad civil y privar al hombre de la modernidad que lo aleja de su iglesia y de su idea de bien. Por eso no le interesará oír los argumentos económicos ni dejarse impresionar por las evidencias respecto a cómo el capitalismo saca a las masas de la pobreza. No quiere ese resultado, sino una pobreza con mucha misa, pero no la religión atea que proponen los Castro, que le es ajena.

Si miramos el panorama un poco más alejados se ve más claro lo que está ocurriendo. En los propios países occidentales el altruismo socialdemócrata del reparto político ha dominado el pensamiento social. Lo que llaman capitalismo es el remanente de independencia individual, descontados grandes impuestos para hacer “el bien”. Este es, entre todos los intentos de paraíso en la tierra, el que pretende ser menos violento porque deja que la gente opine. De cualquier manera los ámbitos de opinión se van reduciendo, en nombre de la “bondad”. Esto pasa en las universidades que la restringen apelando a la anti-discriinación y al combate al “discurso de odio”; en fin, un intento de eliminar el pensamiento libre en nombre de la preservación del bien, sin rebatir las ideas incómodas con unos argumentos mejores, sino descalificándolas como “peligrosas”. Hay casos de universidades que rechazan la apertura de centros de estudios sobre la economía de mercado financiados por empresas, porque esa sería una visión “interesada”. Lo importante son las visiones “desinteresadas”. La corrección o incorrección de los razonamientos no importa, sino su base “moral”. Interesadas o no las ideas (todas parecen serlo), el lugar para rebatirlas debería ser la universidad. El pensamiento se aplaza por razones extra racionales.

En ese contexto la amenaza que viene de medio oriente se ve cada vez más como religiosa o cultural y no militar e institucional. Si nos gana la irracionalidad, nuestros enemigos también lo serán en su irracionalidad en si y no en sus acciones.

El populismo, sobre todo el latinoamericano, reconoce como una de sus fuentes al marxismo, pero van mucho más allá porque el marxismo no les permitiría subsistir y ha sido completamente refutado en el campo racional. Ni la teoría de la explotación se sostiene, porque el valor no está dado por el trabajo, ni los proletarios se comportaron nunca como Marx pretendía; más que rechazar a su “explotador”, no hacen más que tratar de relacionarse con él en búsqueda de una vida mejor. Por lo tanto ahora el populismo se declarará a si mismo como un cínico aprovechador de todos los resentimientos y debilidades sin el más mínimo análisis acerca de si se justifican. Vendrían a ser los populistas los teóricos últimos de la práctica nacional socialista de Hitler, un gran explotador de todos los resentimientos para convertirlos en poder político omnímodo, dividiendo a la sociedad. Pero esos populistas no lo hacen en búsqueda de un orden mejor que se sostenga en una teoría como la de la explotación, sino sólo para establecer un vínculo de poder ilimitado y tribal entre un líder y los resentidos, contra todos los demás.

El papa va en la misma línea y, aún a riesgo de que su posición pueda ser considerada panteísta, incorpora los prejuicios más izquierdistas sobre el ecología y se une a Fidel Castro en los reclamos, sin que importe para nada que Cuba sea un lugar espantoso como medio ambiente humano. Su mensaje es “dejen las ideas”, únanse a un líder pero no a uno de este mundo, sino más arriba, uno que yo mismo represento. Sin pensar, sólo por amor. Pero no lo dice en términos espirituales, sino operando directo sobre el sistema político, mientras está en juego la libertad y el poder, pretende cambiar el eje hacia el amor, ese amor, universal, a la humanidad o al hombre en abstracto, que permite, o incluso invita, a olvidar al hombre disidente en concreto que se le quiere acercar para encontrar consuelo ante la persecución de los buenos ateos.

La conclusión es que el capitalismo como racionalidad individual, productora, con fines abiertos, no pudo ser respondido en el plano racional. Asistimos a la alianza de todas las irracionalidades y el simple reemplazo de la libertad por un orden benigno, tan benigno como lo fue la Inquisición. Sabemos como termina esto, el que no quiera ser bueno, se verá en problemas.

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Artículo de Crónicas Inconexas, número 11

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¿De qué y ante quién se defiende doctor Bisordi?

Con la presencia de fuerzas de choque arriadas por el gobierno el presidente de la Cámara de Casación Penal presentará su “descargo” ante el comité del Frente para la Victoria de la Corona, también conocido como Consejo de la Magistratura.

Se lo acusa de no colaborar con la causa montonera firmando condenas que “corresponden” según todos los “bienpensantes” del país y que deben ocurrir ahora porque el presidente necesita circo para tapar algunos problemitas como el caso Skanska y estamos en campaña electoral. Bisoridi y unos cuantos más no responde como el neuropsiquiátrico de Balcarce 50 quiere y esa es la máxima, la única en realidad, transgresión que es reprimida en la Reprivada kakista.

Doctor Bisordi, no se distraiga, defiéndase de lo que debe defenderse: de desobediencia. Hable de verdad que el país necesita algunas gotas de verdad para deshacer el hechizo de los caraduras impunes de la izquierda nacional, mucho más de lo que usted necesita un sueldo que de cualquier modo se lo van a sacar. Cuente cómo se ha corrompido a la justicia inventando teorías jurídicas ad hoc en los últimos veinte años para forzar condenas a los enemigos, como han comprado jueces asegurándoles impunidad por crímenes conocidos y ascensos a cambio de que convaliden toda la basura salida del CELS y sus subsidiarias. Hable, pero hable, lo que se dice hablar.

Se que usted no cuenta con ningún representante o aspirante a representante público que se interese por este espectáculo y diga lo que se debe decir, que es que toda esta barrabasada está hecha para dirigir a la Justicia hacia la venganza montonera por la derrota sufrida en campo de batalla, que no se puede utilizar a la justicia con fines bélicos y que la corrupción producida en los principios del derecho para llegar a este punto en el que defenderse del terrorismo ha sido calificado de crimen contra la humanidad es un daño aún mayor que el que hicieron tres décadas atrás. Digales que las pelotudeces convertidas en dogmas de fe derechohumanistas que han sostenido, son manifestaciones del más crudo autoritarismo penal y que hoy son aplicadas contra militares, mañana lo serán contra ellos mismos. No se puede sostener que una causa es justa si para demostrarlo es necesario poner un arma en la frente de quién la tiene que juzgar.

PD: Bisordi lo hizo.