Archives for November 2008

Sobre el editorial de Fontevecchia de hoy

Resumiendo: No me junten con el Ku Kux Klan dice el titular de Perfil ¿Atlas? Pero si no se quienes son y ni siquiera fui a recibir el premio. Ellos si son malos, yo no, y además XXIII me encanta.

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Jorge Fontevecchia con el premio a la valiente defensa de la libertad, de la F. Atlas

Y Julia le dijo a Smith en 1984 de George Orwell:

“A veces – siguió diciendo ella – te amenazan con algo, algo que no puedes soportar, en lo que ni siquiera puedes pensar. Y entonces dices: “No me lo hagáis a mi, hacédselo a cualquier otro, hacédselo a tal persona”… Crees que no tienes otro modo de salvarte y estas dispuesto a hacerlo de esta manera. Quieres realmente que esto le suceda a la otra persona. No te importa nada lo que sufra. Lo único que te importa eres tu mismo… Y después de esto ya no sientes lo mismo hacia el otro”

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¿Te acordás que se relacionaban directamente con la gente?

¿Por qué no daban conferencias de prensa los K? porque tenían relación directa con la gente. Sin embargo están armando su multimedios para convertir a la Argentina en un gran Indec.

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Religión estatista, bolilla uno

¿Existe la prisión por deudas impositivas? No

Esto sorprende a mucha gente. Y sorprende porque estamos tan en el horno que la gente está ya preparada y adoctrinada para que algo así, tan aberrante, ocurra.

La ley penal tributaria, al contrario de lo que dice La Nación y lo que dicen todo el tiempo diarios, radios y la televisión, no sanciona la deuda impositiva, sino la evasión fiscal. Es decir el ardid, el engaño para evadir el pago de impuestos.

Sin embargo el estado deja que se crea que está penalizada la deuda y poco a poco las interpretaciones y las actitudes de los supuestos justicieros, verdaderos asaltantes públicos, tienden a tratar como criminales a los deudores del fisco. Recordemos que no son siquiera deudores por haber adquirido compromisos, sino por haber otros dispuesto que se debe ese dinero para todas las cosas maravillosas que el estado quiere hacer por el “contribuyente”.

Más allá de las maniobras que quiera hacer un gobierno del que nunca se puede pensar bien porque se corre el riesgo de equivocarse mucho, el problema tampoco es como lo dice la nota y lo pone en boca de un abogado que no quisiera que sea el mío, que el cierre de las causas por evasión dejará sin trabajo a los juzgados en lo penal económico. Ese argumento es parecido a sostener que terminar con la pena de muerte no es bueno porque desaparece la industria de la silla eléctrica y que los abogados se quejaran porque les haría bajar sus honorarios.

Lo que desnuda el proyecto oficial en este aspecto es que al Estado le interesa la guita y que la ley penal tributaria no está hecha para castigar el fraude fiscal sino para amenazar a los que no pagan y si pagan no importa nada.

Lo cierto es que hasta castigar el engaño al estado en relación a los impuestos y que se considere fraude el hacer una declaración a la que se obliga por ley, es decir una declaración contra la voluntad del individuo, diciendo algo distinto a la realidad es una aberración. El estado quiere cobrar algo que no le pertenece, es su problema conseguir la información que necesita. El artículo 18 de la Constitución Nacional dice que nadie puede ser obligado a declarar contra si mismo. ¿Eso dejaría sin financiación al estado? ¿A mi que me importa?

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¿Viene el Oro?

El mundo tal vez se termine pareciendo a algo llamado capitalismo. Urgente 24 recopila las menciones al problema de la desaparición del patrón oro como origen de todo este desastre keynesiano en el que está inmerso el mundo.

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Para Spolsky escribe Minguito

Ni la izquierda auténtica ni el montochorrrismo tienen nada que decir en respuesta al liberalismo. Se sienten frente a esas ideas sin arma intelectual alguna. Es por eso que nunca responden ni un sólo argumento de esta corriente del pensamiento sino que niegan que aquellos que la sostienen en realidad sean liberales. Si lo fueran de verdad ellos no sabrían más que decir, y entonces algunos liberales gastan pólvora en chimangos tratando de explicarles algo a unos energúmenos. Por ejemplo los del equipo del mercader de la noticia Sergio Spolsky. Su trabajo es acusar de algo, de cualquier cosa a los que no piensen como el gobierno para el que trabaja. No discute, acusa.

La discusión para estos cavernícolas es siempre un asunto de identificación. Y para atacar a la Fundación Atlas se hace un colage fotográfico lleno de “malos”, en el que se olvidaron de reflejar mi afición por el Profesor Neurus, Gargamel y la bruja cachabacha.

Debo confesar que me gusta la posición de niño mimado en la que me ponen, porque me encantaría que fuera así. Pero la verdad que la Fundación Atlas no tiene nada que ver con lo que escribo o digo y seguiré diciendo y escribiendo, más ahora que veo lo mal que los pone a tantos pelotudos.

Eso si, los mandé al frente a sus artistas millonarios. Ahí anda León Gieco que en lugar de dedicarme canciones me hace objeto predilecto de sus comentarios en radio. Porque publiqué sus facturas, de las que se ve que no se siente del todo orgulloso.

Canta don León defendiendo el stablishment. El si. Porque el stablishment son tipos como Spolsky, publicistas todo terreno como Albistur, empresarios de medios igual de amplios, Clarín que parece que para el gobierno ya no miente y ahora sirve a la causa de forzar la renuncia de Cobos, la Unión Industrial, Lazaro Baez, Cristobal Lopez, Horacio Verbisky, Marcelo Midlin y tanta, pero tanta ¿cómo calificarla? ¿gente?

Hoy Spolsky escribe para palacio. Un insulto de los montochorros es una bendición para cualquiera porque la gente los detesta y no les cree nada. A mi en lo personal me importa tres pitos el desprestigio, porque me importa otros diez pitos el prestigio. Lo he dicho muchas veces nabos, soy malo. Pero esta gente me prestigia cada vez más. Será por aquello de que el que quiere ganar el cielo lo perderá.

Y en cierta medida los comprendo. Muchos sienten que terminarán en cana y no por sus supuestas ideas socialistas sino por lo que afanan y lo que usan los bienes del estado en su beneficio. Esta preocupación por la Fundación Atlas es una muestra de eso. No he visto fundación más austera. Ningún stablishment se le acerca y el bobo que hizo la nota se habrá pelado las cejas para redactar todo eso sin nada.

Bah, sin nada no, es un refrito de la SIDE que se dedica a acumular información sin interés como a qué hora fuimos al baño a leer a Mises que para ellos es pecado y cada persona es tratada como un enemigo criminal del pensamiento del que su pasado, con relación de alguna manera, como sea con algo que se parezca a un elemento que lo relacione con cercanía a un amigo que salió en una foto al lado de un primo de la tía de del cuñado del verdulero de Videla. Y esto lo dice gente llena de pasado, pero nada en comparación con su presente.

No es que esta información acomodada  a los deseos de la corona sea relevante para los agentes de la SIDE, pero ellos saben que están trabajando para unos boludos a los que este tipo de cosas les parecen crímenes y se masturban con la década del setenta así que todo gira al rededor de eso. Habla Spolsky de que estamos todos vinculados al negocio del Petróleo. Más quisiera, pero es imposible porque hay mucho ladri-petrolero que sólo se vincula con los chorros montoneros. Ellos obtienen las áreas petroleras por entrega directa seguramente por su lucha por el mundo mejor hegeliano. Spolsky en cambio está vinculado a todos los negocios con el estado de los K.

Entiendo esta operación como algo especialmente dedicado. Por ahí dejan deslizar su temor a los blogs y a que se revelen las cuentas que pagan a sus artistas fieles. Tal vez la idea sea ver cómo otros se asustan por estar en boca de esta clase de gente. Pensarán que recibo tanto apoyo de fundaciones de aquí y del exterior que en la medida en que ellos los hagan aparecer en alguna cosa fea se me cortarán los millones. Muy gracioso.

En fin, voy terminando porque tengo que hablar con Bush a ver si me ayuda a pisar viejitas con el auto. Eso si, estamos acechando como dicen al final, así que cuidense el tujes y no se olviden de consultar a su abogado amigo.

¡Feliz cumpleaños Atlas 1853!

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Dos modelos

Un pequeño gobierno carece de sueños de grandeza y de tentaciones de esquilmar a la población o hacerse de un recurso por la vía de las armas. Esto es Andorra, contada por Martín Varsavsky. Un gobierno así tiene que dedicarse a atraer gente, gente pacífica, privada. Y a no molestarla, no se le ocurre crear una retórica de buenos repartidores y malos productores de lo que se ha de repartir.

El contra modelo es la conversión de Naciones Unidas en un estado gigantezco que promueve normas para controlar flujos de fondos y también el pensamiento y los prejuicios privados. Un estado grande implica controles grandes, la última frontera es el control moral.

Los países generan una unidad de tipo emocional, que no tendría por qué ir acompañada de gobiernos de igual tamaño. Los gobiernos chicos parecen empresas, los gobiernos grandes parecen religiones fundamentalistas. El papel más importante del derecho constitucional de aquí en adelante es el de sustentar el derecho a la secesión.

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Una Corte que da consejos

Las insólitas directivas del presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti a los secretarios del Tribunal

Un padre que da consejos, más que padre es un amigo…” decía José Hernández en el más conocido de sus versos del Martín Fierro. Una Corte Suprema dedicada a dar consejos sería, siguiendo el mismo razonamiento, más que una Poder del Estado independiente, un grupo de amigos del gobierno.

Así entiende que deben ser las cosas el actual presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti, que en su momento llegó al Alto Tribunal apadrinado por la actual presidente de la nación Cristina Kirchner.

Semanas atrás Lorenzetti reunió a los secretarios letrados en un salón del Palacio de Justicia. Allí les dio la siguiente directiva para asombro de los presentes, formados en otras doctrinas más tradicionales:

La Corte es un órgano Político. Ustedes saben cuál es la política de la Corte respecto de los delitos de lesa humanidad y derechos humanos. La Corte tiene que funcionar en consonancia con el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo

Lorenzetti llegó a su sitial en el más alto tribunal de la república como uno de los reemplazos de la llamada “mayoría automática”. El término fue acuñado por Horacio Verbitsky, quién a su vez fue impulsor de las doctrinas que vinieron a estar “en consonancia con el Poder Legislativo y el Poder Judicial” una vez que ese cambio de composición se concretó. Esta fue una de las “consonancias” que terminaron por conformar a los políticos con su justicia.

A partir de ahí se puede imaginar por qué la Corte se aparta del Tratado de Roma para diferenciar delitos de lesa humanidad según quienes los hayan cometido. Se siguen los deseos de un grupo gobernante que se identifica con un bando que es beneficiado con la impunidad y además se dedica en gran medida a juzgar a sus elegidos enemigos, con el resultado de que entre éstos nunca nadie bajo ninguna circunstancia resulta absuelto o se llega a la conclusión de que hace falta alguna prueba para completar el cuadro acusatorio. Mano durísima, digamos. Y también se puede imaginar la suerte que podrían seguir planteos como los de los hijos de José Ignacio Rucci, de Arturo Larrabure o la viuda del capitán Viola para que los asesinatos de sus familiares sean considerados imprescriptibles como lo son todos los llamados delitos contra la humanidad.

Muchas veces se destaca la independencia de esta Corte en algunos temas. Lo es, salvo en los puntos por los cuales fue puesta en reemplazo de la anterior por procedimientos arbitrarios e ilegales. Si no transgrede esos intereses la Corte pude decidir casi lo que quiera. Uno de los motivos para poner una Corte nueva, que no tiene nada que ver con los invocados ni contra las causales absurdas que se utilizaron, era derribar los obstáculos jurídicos y las garantías del debido proceso que impedían continuar juicios contra militares alcanzados por las leyes de obediencia debida y punto final y los indultos de Carlos Menem.

Quebrantar esos límites necesitaba otra Corte, necesitaba otro derecho, uno sin garantías procesales, sin derechos humanos para una parte de una contienda sangrienta, sin que ello significase que cualquier criterio represivo alcance a los impulsores de los cambios. Más que una operación quirúrgica el cambio requería una carnicería jurídica a lo Cacho el carnicero. El otro punto que interesaba más al Estado y a los grupos “productivistas” era la convalidación del corralito y la pesificación asimétrica, para la cual la apertura de las venganzas resultaba más que útil.

Más adelante en la reunión Lorenzetti dijo que “hay sentencias donde la Corte exhorta a otro poder a cumplir determinados actos, como por ejemplo al Poder legislativo con el caso “Badaro”. La Corte no puede obligar al Poder Ejecutivo ni al Poder Legislativo, a cumplir una sentencia, debe exhortar , dicho en un sentido que la Corte en su sentencia sugiere que el otro poder decida cuál es la solución que estime más adecuada para el problema, o dicho de otro modo, la Corte le dice al otro poder que existe un problema y debe solucionarlo y es el Poder Ejecutivo o Legislativo quién decide cómo lo soluciona

No se comprende si este es el papel del Poder Judicial, el de actuar como consejero, colaborador y amigo de los otros poderes del Estado ¿cuál era el problema con la supuesta “mayoría automática” ¿Cómo puede ser que lo que se criticaba como defecto de lesa república en un caso sea sostenido como doctrina modernista en el otro? Un día Cacho el carnicero nos lo explicará.

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Formando súbditos

Es conocida la campaña de la AFIP por una “cultura tributaria”, que es sinónimo de una cultura sumisa.

Tributar es un verbo que no ofrece dificultades semánticas:

1. tr. Dicho de un vasallo o de un súbdito: Entregar al señor en reconocimiento del señorío, o al Estado para las cargas y atenciones públicas, cierta cantidad en dinero o en especie.

2. tr. Ofrecer o manifestar veneración como prueba de agradecimiento o admiración.

Si se tratara  sólo de una campaña publicitaria no sería tan grave, esta actitud tributaria está enraizada a través del sistema educativo en las creencias más profundas de los argentinos y en la moralina de la clase media sobre todo, que es consecuencia de aquél. Si el estado es fuente de tantas cosas bellas y la solución mágica para los temores existenciales, limitarlo en su financiamiento sería una calamidad universal.

El valor en una república o en cualquier organización libre en cambio no es la obediencia, sino la legalidad. La ilegalidad no debe ser obedecida, se reconoce el derecho a resistirla. El deber más bien.

La cultura tributaria en cambio es aquella en la que pagar es el valor y no la justificación de los impuestos, su determinación por procedimientos ajustados, el cuidado de que su destino también sea legal y que no superen el límite de la confiscación. En una república el valor es controlar los impuestos.

Sumemos que en un contexto de abuso impositivo el llamado contribuyente es puesto al margen de la ley a cada paso con normas que nunca podrá cumplir y la evasión aumenta como consecuencia de querer exprimir a la gallina de los huevos de oro más allá de lo posible, no digo ya de lo aceptable. Entonces la “cultura tributaria” se transforma en la “culpa permanente”. Los ciudadanos son entonces lacayos y están listos para ser apresados cuando le poder lo elija.

En la Biblia el recaudador es un personaje objetado moralmente. Cuando aún se conservaba algo de sentido las fantasías tenían el mismo fin. El zorro por ejemplo, aparecía cuando el recaudador exprimia a la gente para restituirle sus fondos, como serían en este caso los capitalizados en las AFJP.

El adoctrinamiento comienza ahora desde la infancia. La AFIP ha creado un juego en el que los recaudadores son los buenos y los que no pagan, aunque producen los recursos que se quieren recaudar son los malos a los que hay que cazar. El zorro podría ser fusilado y reivindicado el capitán monasterio.

La “heroína” se llama Martina y se parece físicamente a la presidente que estamos padeciendo, con bastante ayuda del dibujante.

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Aerolíneas no puede expropiarse

Andá a explicarles a los kirchner que hay algo que se llama derecho, a lo que deben ajustar sus deseos. Ni siquiera lo entienden más los jueces, menos ellos y menos la muchachada del Congreso. Pero nunca está de más recordar las normas y principios que nos regían cuando vivíamos dentro de una cierta legalidad.

La Constitución permite la expropiación, previa indemnización. La causa de la expropiación debe ser la “utilidad pública” calificada por ley.  ¿Pero cuál puede ser la utilidad pública, por más verso que hagan de tipo nacionalista, de quedarse con dos empresas fundidas, mal administradas, con exceso de personal y deficitarias?

Peor aún, tampoco entraría dentro del concepto de utilidad pública quedarse con esas empresas si fueran un modelo de buen negocio. El estado no necesita negocios y el público no necesita que el estado los tenga. Ocurre exactamente lo contrario.

El concepto de utilidad pública del artículo 17 de la constitución no es sentimental ni nacionalista. No abarca fetichismo hacia la bandera, ni sueños de grandeza, ni ópticas épicas sobre el estado, ni caprichos que encuentran legisladores dispuestos a votarlos. Tiene una finalidad concreta como realizar un camino o alguna obra indispensable para el “bien común” en un sentido estricto.

Tener Aerolíneas y Austral para los argentinos es completamente inútil. Ni siquiera es que falta oferta aérea y esto se comprueba con el propio comportamiento del estado restringiéndola con reservas de mercado en lugar de una política de cielos abiertos. Y siendo inútil el estado tiene ya dos compañías aéreas una de las cuales ni siquiera vuela.

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Preguntas

Si no hay respeto por los fondos capitalizados, si se puede un gobierno con comportamiento de pandilla voraz quedar con todo ese dinero y usarlo en política con obras públicas llenas de coimas y la complicidad de tipos como Reutemann o el supuesto moderado Binner..

¿Por qué hay que respetar a la presidente?

¿Por qué hay que respetar a los diputados, a los senadores, a los jueces, a los impuestos?

Si no hay ley a nuestro favor, porqué habría de haberla a favor de ellos.

No somos súbditos, sino ciudadanos. La república es un ida y vuelta.

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