¿Pero qué estamos diciendo?

¿Pero qué estamos diciendo?

¿A qué nos estamos acostumbrando? Escucho estos mantras:

  1. No hay ningún político presente para acompañar a la gente, aunque sea para dar una palabra de aliento. Ese es el reproche a la estrella de las elecciones del domingo que se fue a Italia.
  2. Llovió en dos días más que el promedio de todo Agosto.
  3. Hay una contradicción entre la permanente referencia al estado y la ausencia del estado en las inundaciones.

Siempre hemos sido una sociedad de mantras, estupideces circulando en una oración que se va transformando en obligatoria de repetir en una cadena interminable en la que nadie piensa. Todo de una insensatez pasmosa.

¿Cómo que el problema es la falta de presencia personal del político? ¿Creen, personas que han leído medio libro en su vida o han leído alguna vez la parte de los chistes del diario, que después de sostener al estado con el 60 por ciento del esfuerzo productivo de todo un país, la función de los políticos es el consuelo? Porque si al menos la gente dijera que lo quiere presenta a Scioli para putearlo de arriba a abajo, entendería, pero ¿al responsable de la catástrofe lo necesitan para una palmadita en la espalda o un viajecito en helicóptero como si fuera el general Patton recorriendo el campo de batalla y no un simple y descarado patán?

Se impone el mal pensar producto de la desorientación de una década de sistemática guerra contra el contacto que la población debería tener con la realidad, como en cualquier ficción distópica, pero con un nivel de imbecilidad cercano al delirio.

Argentina es uno de los pocos países privilegiados donde no ocurren grandes catástrofes climáticas o geológicas, en particular la pampa húmeda, donde sólo llueve y no se llama húmeda por casualidad.  El trabajo del político es fácil, contratar unos ingenieros y unas empresas de construcción, para gastar el dinero en eso y no en propaganda delictiva de la propia persona del gobernante.

¿En cuántos países del mundo se alude al “cambio climático” para explicar todo desastre natural no atendido? Es fácil la respuesta; en uno. En eso también somos el ombligo del mundo; los diarios, supuesto reflejo de la realidad, confirman el efecto Truman Show del relato, contándonos una y otra vez que las cuestiones climáticas son algo a padecer por culpa de la maldad humana, como en las cavernas; pero la única maldad humana que no considerarán será la del recaudador y falsificador de moneda que tiene al estado para pasarla bien con sus amigos y cómplices y deja que la gente muera y cuando muere la esconde.

¿No hay capacidad parar sospechar que el clima tiene mucho menos relación con las desgracias que la aceptación festiva del “fútbol para todos”, que vendría a ser un cagarse de risa de la realidad y la responsabilidad de parte de todos los que están repitiendo frases de ocasión en los meidos (políticos, periodistas, regenteadores de ongs de buenismo exhibicionista), ahora que pasó la campaña electoral y eso no perjudica inmediatamente a Scioli, el gran pautador? No es un problema de cuentas, no estoy poniendo en un solo tema tonto el peso presupuestario de la criminalidad estatal, pero ese es el marco conceptual de nuestras lloronas mediáticas, contratadas por una gran comparsa para derramar lágrimas de cocodrilo mientras muestran las mismas imágenes que censuraron antes del domingo. Porque si algo nos faltaba, se nos repitió que no es leal hablar en campañas electorales de innundados o pericias de asesinatos de fiscales que muestren la podredumbre que hemos naturalizado. Esas cosas deben posponerse para después del os comicios, si no, sería tramposo y nos lo hará saber una de esas ongs.

Siempre llueve más que el promedio y también menos que el promedio, por eso el promedio es promedio. No debería tener que aclararlo. Tampoco que la provincia de Buenos Aries no inventó los barrios cerrados y que en casi todos los lugares de la tierra llueve y a veces mucho, en algunos muchísimo. Ellos no tienen grandes inundaciones cada seis meses y lo consideran un problema “extraordinario”. No, el mundo no es tan imbécil ni para decir eso, ni para votar como se vota en la Argentina.

¿Contradicción entre el estatismo y el caos? ¿Qué pitos creen que produjo Chernovil? Que creen que produjo la Argentina, único caso en el mundo de país que se subdesarrolló. Bueno, también Cuba, no precisamente por falta de estado. El estado no es orden sino bajo la ley y la libertad de las personas. El estado arbitrario, grande, la “fuerte presencia del estado” como reclamaba un creyente ayer en un medio y hemos oído tanto, es la arbitrariedad pura. El orden político extremo, no es el orden más que en sentido militar. Opera sobre la voluntad de las personas, no sobre la naturaleza. Otorga marcos de impunidad y privilegios; no señores, no sale papá Noel del estado grande sino Mussolini. Mucho estado es muchas órdenes ¿toda la vida creerán en el fascismo los que se creen antifascistas? La búsqueda del dulce estado paternal es la principal enfermedad que produce estados delictivos, pero por más que una y otra vez vivan la experiencia del resultado de sus sueños, parece que no pueden bajarse de ahí. Esta es, sin embargo, otra crisis producto de la “fuerte presencia del estado”. Parecen sentirse el comisario del pueblo cuando repiten este mantra.

A ver si paramos. A ver si pensamos un poco, un rato, a ver si desconfiamos de todo lo que se repite una otra vez, porque si no los seguirán arreglando a los damnificados con retórica, declarando “emergencias hídricas”, consolando con caras hipócritas y comprando a la gente con “créditos blandos” e impuestos duros.

Buenas noticias, el sistema educativo no existe más

Asistimos otra vez al espectáculo de la puja entre el sindicato de “docentes” y el sindicato de políticos, por repartirse una torta de 200 mil millones de pesos en la Provincia de Buenos Aires destinados a producir esta ciudadanía que vota a esta gente, que cree en estas cosas y que contesta en las encuestas que no quiere que le saquen el fútbol para todos. En el medio unos padres preocupados por qué hacen con sus hijos en el horario escolar. Lo único que no tenemos que hacer es llamarle a este ritual cavernícola “debate educativo”. La Argentina de Sarmiento es irreconocible, salvo en la película Idiocracy de Mike Judge.
Todo esto es de un anacronismo tal que dan ganas de ponerse a llorar, pero por suerte la evolución juega a favor de la solución. El sistema público de des-educación ya desapareció, lo que queda es la danza sindical-inflacionaria como recuerdo y la necesidad de los padres de despertar al hecho de que ya no lo necesitan para nada. Lo cual todo indica que ocurrirá en esta generación, tal vez en esta década.
Si uno pone en el buscador de Youtube “enseñar a escribir a los niños” o lo hace con cualquier otra materia, desde matemáticas a filosofía, hay dos doctrinas místicas que van a desaparecer. Una la de los bienes públicos, según la cual hay una racionalidad tal que el autoritarismo es indispensable para que los particulares sean obligados a producir cosas maravillosas que no producirían por si mismos y que sólo el comisario del pueblo advierte que se necesitan. La segunda la necesidad de que exista un sistema educativo centralizado.
La oferta de educación gratuita en la red es abrumadora, en todos los niveles. La última novedad en internet son los llamados MOOC, la sigla en inglés de Cursos Abiertos Masivos Online, organizados por las mejores universidades del mundo, sin cargo alguno, disponibles para quién quiera aprender algo.
La obsolescencia no es sólo del sistema totalmente estatal, porque la llamada educación privada es nada más que una tercerización del mismo sistema que imita al estatal y que sigue sus pautas y contenidos.
Si este sistema como lo conocíamos sigue en pie es porque responde a intereses políticos y sindicales y sobre todo a la necesidad del estado de propagar su doctrina de supervivencia recaudatoria.
Esta mañana escuché a la ministra de educación de la Provincia de Buenos Aires decir que el gasto en el rubro educativo alcanza los 200 mil millones de pesos. Según el censo del 2010 los “beneficiarios” de la educación común en la Provincia alcanza a los 3 millones 800 mil alumnos. Si redondeamos en 4 millones y hacemos una gruesísima cuenta nos da unos 4166 pesos por alumno por mes de gasto. Mal gasto. Generaciones de estos alumnos votaron a Cristina Kirchner dos veces.
Pero bueno, supongamos que para mucha gente esos resultados no significan lo que yo creo que significan. De cualquier manera con Youtube, contratando un plantel de cien buenos maestros a sueldos como los que se le pagan a los de la Cámpora para auto satisfacerse, el estado hasta podría proveer su propio contenido anacrónico pero con la mayor calidad. Contratando una cantidad de instructores entre los egresados de los mismos colegios que engrosan la masa de los “ni ni” que recorran las casas para mostrar como usar la red, lo que hoy conocemos como “sistema educativo” con todas sus limitaciones, tendría una calidad muy superior a una ínfima parte del costo.
Queda por supuesto el problema de qué hacen los padres con sus hijos para poder ir a trabajar. Lo primero que deberíamos hacer es no llamarle a eso “problema educativo” por respeto a la palabra educativo y también a la palabra problema. Eso es tan sencillo que no vale la pena ni detenerse.
Pero si vamos al fondo de la cuestión en serio, no importa nada lo que hagan Baradel, ni Scioli ni lo que digan todos los comentaristas mediáticos con su moralina de los pobres alumnos y la generación de argentinos del futuro que poblarán las bancas de diputados algún día. No importa porque van a desaparecer antes de enterarse. Un día Google va a soplar y no vamos a tener más noticias de ellos. No falta mucho.

Lavado de delitos

Una ínfima referencia al caso Skanska y sin molestia para ningún funcionario fue lo último que se supo de un escándalo de sobreprecios que envuelve al kirchnerismo. Gran servicio les hizo el fiscal de licencia Carlos Stornelli, que fue a parar al lugar más crítico del gabinete se Scioli para que sacara sus narices del caso.

Mientras trata de improvisar algo como para ver si va para algún lado en la lucha contra el delito en la Provincia de Buenos Aires y se kirchneriza poniendo el acento en información boba, don Carlos Stornelli podrá preguntarse si hizo bien en hacer ese favor. Sobre todo si ni siquiera lo invitan al cumpleaños del gobernador ni a los palcos de los estadios de fútbol, lo que le preocupa y mucho.

La Junta Electoral que avaló a Scioli como candidato tiene que garantizar la limpieza de las elecciones

Vale todo y viva la Pepa, Daniel que es Scioli, también conocido como José Abasto, dibujó de la manera más trucha que uno pueda imaginarse una bonaerensidad cuyo único fundamento es que la pareja reinante no tiene a nadie a quién poner como títere en la Provincia de Buenos Aires.

El artículo 121 de la fresquita constitución provincial que aprobó esta misma generación de políticos con todas las boludeces que les encantan exige cinco años de domicilio en la Provincia con ejercicio de ciudadanía no interrumpida como requisito para que alguien no nacido en su territorio pueda ser elegido gobernador.

En tiempos de valores kakales, donde el capricho del déspota es ley como en las peores películas sobre Nerón, una Junta Electoral que es la misma que tendrá que garantizarnos la limpieza de las elecciones en pocas semanas le dijo dale que va. Geniales las garantías para votar ¿no?

Lo único que falta es que ahora lo saquen de nuevo del juego a Patti por las acusaciones idiotas que le inventó el gobierno en su momento para tapar la agachada que se mandaron con Borocotó.