Buenas noticias, el sistema educativo no existe más

Asistimos otra vez al espectáculo de la puja entre el sindicato de “docentes” y el sindicato de políticos, por repartirse una torta de 200 mil millones de pesos en la Provincia de Buenos Aires destinados a producir esta ciudadanía que vota a esta gente, que cree en estas cosas y que contesta en las encuestas que no quiere que le saquen el fútbol para todos. En el medio unos padres preocupados por qué hacen con sus hijos en el horario escolar. Lo único que no tenemos que hacer es llamarle a este ritual cavernícola “debate educativo”. La Argentina de Sarmiento es irreconocible, salvo en la película Idiocracy de Mike Judge.
Todo esto es de un anacronismo tal que dan ganas de ponerse a llorar, pero por suerte la evolución juega a favor de la solución. El sistema público de des-educación ya desapareció, lo que queda es la danza sindical-inflacionaria como recuerdo y la necesidad de los padres de despertar al hecho de que ya no lo necesitan para nada. Lo cual todo indica que ocurrirá en esta generación, tal vez en esta década.
Si uno pone en el buscador de Youtube “enseñar a escribir a los niños” o lo hace con cualquier otra materia, desde matemáticas a filosofía, hay dos doctrinas místicas que van a desaparecer. Una la de los bienes públicos, según la cual hay una racionalidad tal que el autoritarismo es indispensable para que los particulares sean obligados a producir cosas maravillosas que no producirían por si mismos y que sólo el comisario del pueblo advierte que se necesitan. La segunda la necesidad de que exista un sistema educativo centralizado.
La oferta de educación gratuita en la red es abrumadora, en todos los niveles. La última novedad en internet son los llamados MOOC, la sigla en inglés de Cursos Abiertos Masivos Online, organizados por las mejores universidades del mundo, sin cargo alguno, disponibles para quién quiera aprender algo.
La obsolescencia no es sólo del sistema totalmente estatal, porque la llamada educación privada es nada más que una tercerización del mismo sistema que imita al estatal y que sigue sus pautas y contenidos.
Si este sistema como lo conocíamos sigue en pie es porque responde a intereses políticos y sindicales y sobre todo a la necesidad del estado de propagar su doctrina de supervivencia recaudatoria.
Esta mañana escuché a la ministra de educación de la Provincia de Buenos Aires decir que el gasto en el rubro educativo alcanza los 200 mil millones de pesos. Según el censo del 2010 los “beneficiarios” de la educación común en la Provincia alcanza a los 3 millones 800 mil alumnos. Si redondeamos en 4 millones y hacemos una gruesísima cuenta nos da unos 4166 pesos por alumno por mes de gasto. Mal gasto. Generaciones de estos alumnos votaron a Cristina Kirchner dos veces.
Pero bueno, supongamos que para mucha gente esos resultados no significan lo que yo creo que significan. De cualquier manera con Youtube, contratando un plantel de cien buenos maestros a sueldos como los que se le pagan a los de la Cámpora para auto satisfacerse, el estado hasta podría proveer su propio contenido anacrónico pero con la mayor calidad. Contratando una cantidad de instructores entre los egresados de los mismos colegios que engrosan la masa de los “ni ni” que recorran las casas para mostrar como usar la red, lo que hoy conocemos como “sistema educativo” con todas sus limitaciones, tendría una calidad muy superior a una ínfima parte del costo.
Queda por supuesto el problema de qué hacen los padres con sus hijos para poder ir a trabajar. Lo primero que deberíamos hacer es no llamarle a eso “problema educativo” por respeto a la palabra educativo y también a la palabra problema. Eso es tan sencillo que no vale la pena ni detenerse.
Pero si vamos al fondo de la cuestión en serio, no importa nada lo que hagan Baradel, ni Scioli ni lo que digan todos los comentaristas mediáticos con su moralina de los pobres alumnos y la generación de argentinos del futuro que poblarán las bancas de diputados algún día. No importa porque van a desaparecer antes de enterarse. Un día Google va a soplar y no vamos a tener más noticias de ellos. No falta mucho.