24 años no es nada

Mientras caminaba para ir a “cumplir mi obligación de ciudadano” me puse a repasar la cantidad de veces que voté desde aquella primera vez en el 83. Conté 18 sellos y me pareció mucho, pero después me di cuenta de que mi DNI es triplicado, lo que quiere decir que faltan unas cuantas constancias.

Con tantos años que pasaron el sitio donde voto todo es idéntico. Padrones pegados en la pared. La tecnología aportó el celeste y el rosa para distinguir mesas de mujeres y hombres. Supongo que se siguen dividiendo así para que no se produzcan actos reñidos con la moral en las filas. La urna cambió también, ahora es de cartón. Los fiscales firman sobres, tachan nuestro nombre del padrón, nos hacen pasar al cuarto oscuro donde encontramos muchos nombres de gente que en los próximos años pasarán a mejor vida. Se sale y se mete el sobre en la urna.

Todo como en el 83. ¿Alguien sabe dónde está Martha Oyhanarte?

El emperador envió a su amada

El viaje de la señora en calidad de consorte del Presidente de la nación es un reflejo del desprecio de los Kirchner por la legalidad. Ella tiene tanto derecho a actuar de representante del país, como los hijos de K, su hermana, su prima Margarita y la cuñada de de Vido. Pero para gente primitiva que parte de la base de que actúa en un país primitivo no hay diferencia alguna entre la legalidad y lo que le dicen sus ganas mal educadas.

Lo curioso del caso es que a muchos de los que son llamados opositores y a varios sectores les preocupaba la “calidad institucional” (caso del propio empleado del mercosur Don Chacho asquito Alvarez) y no tienen mucho que decir ante la payasada institucional. Lo que se me ocurrió en este mediodía caluroso y húmedo de Buenos Aires es que la Argentina funciona con la regla política de que el hilo se corta por lo más delgado. Un gobierno tolerante es perseguido hasta la mínima falla y si no se las inventa, pero no por amor a las instituciones, sino como compensación al temor que se le tiene a los malevos. Tuvimos varios y a todos se les permite cualquier cosa (¿alguien sabe algo de Marta Oyhanarte?). Guapos eran los de antes.

Me acuerdo algún coloquio de Idea allá por el año 94 sobre “calidad institucional”. Ahora se han convertido en los reyes de la sopa de medias. Supongo que cuando pase este gobierno harán otro sobre “sentido del humor”. Que país de sinverguenas.

Luis Gerez, un caso sublatinoamericano

Este Luis Gerez ¿no era ese del que habló el señor Kirchner en cadena de televisión diciendo que lo habían secuestrado bandas de paramilitares o parapoliciales? ¿No es el mismo que fue testigo de oído, identificando a un diputado electo al que el oficialismo no dejó asumir su banca con aval de una justicia que lo único que le queda de independiente es la camiseta del club, diciendo que recordaba su voz treinta años después como la de uno de los que lo había torturado? ¿No es el que no da conferencias de prensa por razones de salud pero hace visitas protocolares a sindicatos? ¿No es un militante ultra-kirchnerista? ¿Y ahora creen, como creímos en este blog desde el primer minuto, que podría ser el protagonista de un autosecuestro?

¿Entonces por qué no pasa nada? ¿Por qué la oposición ni siquiera le pide explicación al señor presidente? ¿Por qué no es el tema excluyente de noticieros y diarios? ¿Por qué no están las ONGs puritanas de las instituciones llamando a una marcha nacional por la república? ¿Por qué seguimos sin saber dónde cuernos está Martha Oyhanarte?

En fin, me agarró la edad de los por qués. En cualquier momento me deshubico con una pregunta tipo ¿Dónde están los fondos de Santa Cruz?

Un día en el diccionario van a definir a la Argentina así: País donde se puede mentir a todos todo el tiempo.