Controvertida controversia

Un fallo que a Página 12 no le gusta es un “Controvertido fallo de la Corte“. Un fallo que no le gusta a Página 12 es uno que favorece a alguien ideológicamente incorrecto. Alguien ideológicamente incorrecto para Página 12 es alguien que usó un uniforme y no cree que tenga que hacerse el harakiri por eso. No es alguien culpable quién resulta ser ideológicamente incorrecto para Página 12, porque Patti no fue condenado a nada y cuando el kirchnerato lo excluyó de su banca ni siquiera era objeto de una imputación. Todo vino después para lavar la actuación oficial sobre él que, dicho sea de paso, cayó víctima de la necesidad de tapar el asqueroso caso Borocotó.

Lo oportuno de los problemas judiciales de Patti habla de una sumision de los jueces al poder y un acatamiento fanático a cualquier señalamiento de pecados derecho humanistas que se han convertido en una falta contra el orden sagrado que coloca a cualquiera que ponga en duda una acusación en el lugar de hereje. Patti es culpable porque fue comisario, así lo siguen llamando pese a que fue intendente. Y si la justicia considera que hay algo que no se pueda hacer contra él, se convierte en controvertida, sin siquiera importar para reflexionar un poco acerca de los propios juicios que esa justicia sea el producto de una operación golpista llevada a cabo por el Poder Ejecutivo para poner jueces simpatizantes de su cruzada.

Ayer entrevisté a Eduardo Barcesat sobre este caso. Los argumentos de siempre sobre las cosas terribles que habría hecho Patti y la legislación internacional, que hacía que estuviera en desacuerdo con el fallo. Le pregunté qué pasaba si Patti resultaba absuelto de esas imputaciones. Se sorprendió por la pregunta, no se la habrían hecho nunca. Es una hipótesis un poco extraña me dijo. Si es extraña entonces Patti no goza de garantías de un debido proceso, le pedí que por extraña que le pareciera la considerara. Dijo que si así fuera el daño que sufriría sería inferior al que ocurriría por haberlo dejado asumir la banca ante la posibilidad de que fuera culpable.

La doctrina de los “derechos humanos” no contempla la posibilidad de que alguien sea inocente de cualquier cosa que se les señale. Pero Patti es el primer caso en que se lo marca para pasar al matadero sólo porque eso es útil al poder de turno. Vendrán otros.

La rueda de la mentira

La impugnación del título de diputado de Luis Patti empezó como una maniobra del gobierno para tapar el escándalo de la compra de Borocotó y desviar la discusión atribuyéndole al ex intentente de Escobar un pasado relacionado con la década del setenta cuando hasta ahí lo único que representaba eran reclamos de seguridad que para la izquierda equivale a fascismo.

Le siguió una posición tibia del resto de la oposición y el oficialismo se salió con la suya. Borocoto entró sin problemas y Patti literalmente “cayó en desgracia” para que toda la farsa derecho humanista subsidiada se lanzara contra él hasta encontrarle algo. Y tenía que ser rápido porque ni los jueces oficialistas tenían tal falta de vergüenza como para ratificar ese alzamiento contra la voluntad de los votantes de Patti.

Una mentira debe ser sostenida con otra, vieja metodología de la izquierda furiosa. Luis Gerez, protagonista del secuestro de comedia por el cual Kirchner usó la cadena nacional, fue testigo contra Patti, recordando que treinta años atrás había escuchado su voz mientras lo torturaban. Por supuesto, después de inventado ese secuestro pensado por un idiota completo, el gobierno también trató de involucrar a Patti.

Ahora aparece este nuevo caso que finalmente llevó a la cárcel a la víctima propiciatoria . Y festejan. El final del cuento que empezó para tapar una chanchada de la peor calaña, vestida de cruzada moral, como toda cosa bien asquerosa en la que se involucra la humanidad.

No les creo nada, ni a los denunciantes, ni al juez, ni al fiscal, ni a los boludos en los medios ocupados de demostrar todo el tiempo lo izquierdistas que son para que no los agarren un día a ellos. Y no porque piense como Patti; de hecho pienso muy distinto que él.

Estas son las consecuencias de permitir tantas transgresiones a tantos principios. Acá está el fruto de la imprescriptibilidad. Cualquiera dice cualquier cosa de algo que nadie puede desmentir del todo, porque así como se borra la memoria, es mucho más fácil inventar algo. Total quién se acuerda de los detalles que desmentirían un testimonio o quién sabe dónde estarán los documentos que permitan al imputado defenderse.

Repito, no les creo nada. Patti es un preso político de un país de mediocres, cobardes e inmorales.

Y sigue la fiesta. Cuando lo necesiten vendrán por nosotros. Total es gratis.

Luis Gerez, un caso sublatinoamericano

Este Luis Gerez ¿no era ese del que habló el señor Kirchner en cadena de televisión diciendo que lo habían secuestrado bandas de paramilitares o parapoliciales? ¿No es el mismo que fue testigo de oído, identificando a un diputado electo al que el oficialismo no dejó asumir su banca con aval de una justicia que lo único que le queda de independiente es la camiseta del club, diciendo que recordaba su voz treinta años después como la de uno de los que lo había torturado? ¿No es el que no da conferencias de prensa por razones de salud pero hace visitas protocolares a sindicatos? ¿No es un militante ultra-kirchnerista? ¿Y ahora creen, como creímos en este blog desde el primer minuto, que podría ser el protagonista de un autosecuestro?

¿Entonces por qué no pasa nada? ¿Por qué la oposición ni siquiera le pide explicación al señor presidente? ¿Por qué no es el tema excluyente de noticieros y diarios? ¿Por qué no están las ONGs puritanas de las instituciones llamando a una marcha nacional por la república? ¿Por qué seguimos sin saber dónde cuernos está Martha Oyhanarte?

En fin, me agarró la edad de los por qués. En cualquier momento me deshubico con una pregunta tipo ¿Dónde están los fondos de Santa Cruz?

Un día en el diccionario van a definir a la Argentina así: País donde se puede mentir a todos todo el tiempo.