Moyanos de guante blanco

El filósofo Gustavo Sylvestre, que fue al colegio y todo, acaba de decir en TN que “el Estado cree que lo de Río Tercero fue intencional, por lo tanto el Estado se presentará como querellante para sostener esta opinión”.

Alguien en TN podría acercarle a don Sylvestre un manual o apunte de instrucción cívica para que se entere de que el Estado está formado por tres poderes y que fue el Estado por medio del órgano correspondiente (un juez) el que dijo que lo contrario a lo que le interesa al Poder Ejecutivo, el que a su vez tiene prohibido inmiscuirse en asuntos judiciales. De paso podrían enseñarle que esto está así establecido porque hace muchos muchos años que se sabe que para que haya justicia no deben estar rondando los intereses políticos por ahí. Se le cree más (digamos la gente civilizada) a los terceros imparciales que a los iluminados (o estrellados en este caso).

Algo que también podría leer Sylvestre, para que sus énfasis oficialistas no suenen tan ridículos, es la nueva Constitución del 94 que transformó al ministerio público en un órgano extra-poder independiente. Es decir, al Poder Ejecutivo no le cabe opinar siquiera como parte en la causa de Río Tercero. Y si conoce algún abogado, puede que a Sylvestre alguien le diga que el querellante es un acusador particular. No particular en cuanto a que es un aparato, en cuyo caso el gobierno y todos sus amigos entrarían dentro del concepto, sino por oposición a “público”.

Cositas de la inflación

En su afán por cerrar las estadísticas la política oficial contra los precios genera otras formas de ajuste en calidad o cantidad de lo que se pone a disposición del consumidor.

Por ejemplo: hace dos años me suscribí a la revista Cinemanía del grupo de revistas de La Nación. La gran ventaja que tenía era un descuento del 50% en las entradas del Village Recoleta. Si uno va bastante al cine como en mi caso la revista terminaba saliendo gratis. En ese período el precio de la entrada de cine se multiplicó y el descuento se redujo al 30% sólo para los días de semana. A los que hay que restarle los días miércoles porque los beneficios no se pueden acumular. Es decir, en un año pasaron de descontar el 50% de la entrada de cualquier día a sólo un 30% los lunes, martes y jueves.

Pero la reducción no está solo en eso. En los últimos tres meses la revista ni siquiera llegó. La primera vez hice el reclamo y me la mandaron diez días después, pero la segunda y la tercera vez, por más reclamos que hice no llegó nunca. ¿Problemas en el correo o política de “reducción de costos”. Lindezas del nuevo país en serio.

Gualeguaychú amenaza

El piquetero de Gualeguaychú Jorge Frixler es vocero de la amenaza de que se impida a los argentinos salir del país por el puerto en nombre de los caprichos políticos antipapeleros que representan. Se escuda tras los designios de una asamblea de revoltosos. El Estado no va a defender los derechos de quienes quieren salir del país porque su nuevo rol es defender al Frente para la Victoria.

Me pregunto qué pasaría si hacemos una asamblea que decida cagar a trompadas al señor Frixler y a sus cómplices si se atreven a violar la libertad de las personas de esa manera. ¿En ese caso si actuaría el gobierno? A lo mejor lo que la Argentina necesita es que se expliciten un poco más las reglas de juego.

La política tampoco es jugar al Rasti

La política no es leer encuestas y esperar a que la diosa opinión pública bendiga con sus dones. Pero tampoco es simplemente “armar” como en el rasti. A la salida de Misiones la oposición pensó que el secreto para reproducir ese fenómeno era “juntar a todos”. Ese fue siempre el sueño del “centro” y también de la “izquierda” no peronista, dos sectores descastados de la política argentina. Uno por quejoso y destructivo y el otro por tibio.

Pero Misiones no fue el resultado de “la unión hace la fuerza” sino de banderas precisas y bien defendidas por un sólo hombre que no leyó ninguna encuesta para comprobar la popularidad de su propuesta sino que creyó en ella y se ocupó de trasmitirla actuando en consecuencia. El motivo por el que toda la oposición se agrupó detrás de él fue que el propósito era bueno y además se lo defendía de forma adecuada. Las encuestas y las alianzas para quienes realizan cambios de verdad y son protagonistas son meros resultados de la tarea cumplida.

Debe haber razones de peso para reemplazar a Kirchner ¿Cuales son esos motivos para la oposición? El macrismo dice que la eficiencia. No hay mucha gente gritando por la eficiencia en las calles ni que esté tan convencida de que ese sector es tan genial. Hasta ahora no ha mostrado un solo genio. Para la otra vertiente antikakista representada por Carrió, se trata de un problema de corrupción, que es el único que les preocupa en cualquier gobierno aunque nunca proponen soluciones políticas para terminar con ella sino que se limitan a señalar a los réprobos pidiendo sus cabezas.

Alguien podrá pensar que Macri y Carrió piensan distinto y no deberían juntarse. ¿Pero piensan distinto? No veo nada incompatible en los discursos y propuestas de ambos. Menos diferencias encuentro si veo las actuaciones de sus legisladores. Lo que parece separarlos es una cuestión de pertenencias y orígenes, pero poco más que eso. Se trata de dos versiones de socialdemocracia de barrios distintos de la Capital Federal. Lo que es peor, tampoco está muy claro que esa oposición piense distinto al gobierno en ningún aspecto importante.

Encuesta: ¿De qué puede ser profesor Don Aníbal Fernández?

Mientras Larreta y Macri estarán planificando las acciones que realizarán para sostener al juez Estévez en defensa de la república (qué duda cabe que preparan una flor de contraofensiva ¿no?) contra los embates kakistas, se me ocurrió que podríamos matizar la espera navideña con una encuesta.

Don Aníbal Fernandez, por uno de esos milagros argentinos ministro del interior, dijo que él como profesor echaría al doctor Estévez de la clase a las patadas. Pero nunca aclaró profesor de qué era él. Trataremos de dilucidar qué está en condiciones de enseñar don Aníbal, con la ayuda de todos por supuesto.

¿De qué podría ser profesor Aníbal Fernández?
De derecho constitucional
De atajos constitucionales
De instrucción cívica
De acomodo en tiempos de crisis
De insultos y descalificaciones
De mantenimiento en un cargo
De aumento de secuestros, asaltos, cortes de rutas y descontrol
De protocolo
De chupada de medias al jefe
De subordinación sin valor
Otras (por favor especificar)
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La polémica Magdalena Ruiz Guiñazú entrevista al juez Estevez

Para conocer la metodología periodística local basta leer como titula Clarín la crónica sobre la entrevista al juez de la causa de Río Tercero Diego Estevez (cuyo audio puede encontrarse ahí). Así es la información con la que este verdadero “ministerio de la verdad paralelo” maneja con suma facilidad a la opinión pública.

Todo lector desprevenido arranca con la premisa de que van a oir a un “juez polémico”. Sembrado el prejuicio la señora Magdalena Ruiz Guiñazú, prestigiada en el generoso ambiente premiador local, pretende desde el vamos encontrar la forma de descalificar al juez. No tiene interés periodístico en saber qué motivos puede haber para pensar que no existen fundamentos para sostener la tesis del atentado en la fábrica militar. Ni el más mínimo resquicio de curiosidad en su forma de abordar al entrevistado, ella es parte de una batalla del bien representado por el antinoventismo, contra el mal, representado por los obstáculos a su grupo de pertenencia.

“Qué casualidad”, “qué curioso”, “me llama la atención”. Esta forma “esmeriladora” de preguntar, sin arriesgar siquiera una posición antagónica a la del entrevistado, sino minando la confianza de los que escuchan. Luego el remate, si atender a los razonamientos que se exponen a sus inquisiciones cancheritas, la burla. Vueltas y más vueltas sobre el asunto hasta que se encuentra la forma de conectar con el público en su ignorancia para reirse del interlocutor y dar por terminada la batalla llamada con generosidad reportaje. Desde esa tranquilidad que le da haber encontrado algo que entiende, su acompañante encuentra motivos para reir después de que un juez contesta la diferencia entre buscar en Google la fórmula del TNT o fundamentos para una sentencia.

La señora imbatible. El juez se gasta en explicarle que da lo mismo encontrar la letra del himno nacional en un manual de primer grado que en la enciclopedia británica, y su respuesta es el efectismo demagógico: “Pero esto ha costado vidas” con el consiguiente tono entre dramático y enojado que dejará sentado ante el club de la corrección política que ella pertenece y les es fiel a morir. Entonces, nada más que con este recurso, parece que no da lo mismo ya encontrar la letra del himno nacional en cualquier fuente.

Digo yo, señora ¿tiene usted alguna objeción a la fórmula del TNT contenida en la sentencia? Porque si no la tiene su cuestionamiento es por completo abstracto. No pretendo que entienda qué quiere decir esto, por eso si fuera dueño del medio en el que trabaja, jamás le permitiría hacer una entrevista así ni estaría en mi programación.

Estos son los monos sabios que se llevan todas las medallas de la corporación por su posición y no por su valor como tales. Sin embargo, su posición ideológica no importa para reprobarlos, como no debería importar para aprobarlos. El problema es la actitud de dar por ciertos los hechos que confirmen sus creencias y por falsos los que las desmientan, en nombre del periodismo, y a modo de dogma cuya transgresión merece la guillotina. Tal cosa es propia de gente que no quiere saber la verdad.

Pero ahí está la señora con todas sus puertas abiertas para exhibir la nada en nombre de la inteligencia y así formar futuras generaciones en el juego de la calificación y la descalificación como reemplazo a la averiguación. Generaciones que entienden que no tienen que entender nada de nada, sino notificarse de dónde y con quienes deben jugar.

Yo también estoy podrido de mis compatriotas

Eduardo Montes Bradley es un argentino productor y director de cine, artífice del documental “No a los papelones” que se estrenará en Uruguay el 12 de enero y cuyo contenido adelanta Infobae. La película responde a la actitud infantil e injusta que se adoptó de éste lado del Río Uruguay en el conflicto con las pasteras en Fray Bentos.

Montes Bradley, como muchos de nosotros, se siente rehén en su propio país de la idiotez mayoritaria radical/peronista (esta precisión es mía) que alimenta las mitologías conspirativas que originan el permanente fracaso del país. Es bueno pensar que no todo el mundo en la Argentina está completamente loco.

Arslanian el echador

Arslanian anunció una vez más una purga policial, esta vez por el caso Ianonne. Desde que tiene a su cargo la seguridad de la provincia de Buenos Aires, tanto como ministro de Duhalde como en su actual período, Arslanian se ha caracterizado por hacer una “purga” policial tras otra. No es el primero (este procedimiento se viene repitiendo desde hace veinte años), pero es el más “purificador” de todos.

Evidentemente no le dan resultado en cuanto a mejorar la situación, pero entretienen a todo el espectro político y a la prensa boba que disfruta al publicar que policías son castigados por algo. Son como monitos a los que los visitantes le arrojan galletitas en el zoológico y Arslanian en ese sentido es el gran lanzador.

De soluciones ni hablar. El ministro de seguridad bonaerense parece ser completamente inútil también a la hora de depurar porque nunca termina de hacerlo. Pero en la próxima barrida masiva nadie le preguntará por el resultado de ésta.

En otras épocas él mismo era el que decía que las purgas eran una forma de no solucionar nada y una pérdida de tiempo para zafar de la situación. Pero bueno, una cosa es el llano y otra el carguito. Entonces vamos a “terminar con comisarios de 18 años”, como él mismo decía, pero por sus propias depuraciones. ¿Y qué es lo primero que hizo después de decir esto cuando volvió al cargo? Obvio ¿no?

Las expiaciones son las únicas respuestas políticas que tenemos en materia de seguridad una y otra vez, parece que los dioses no les dan pelota a los genios que trabajan para nosotros.