Eramos tan jóvenes

En octubre de 1999 estuve con Marina Calabró de invitado en Sin Fronteras. Un par de meses después me incorporé al programa y Marina lo haría en el 2003.

Hablamos de mi ensayo “La moral del violador”. Hablamos de necesidades o derechos y de mi idea de promover el egreso irrestricto en las universidades, que creo que solucionaría la tontería del ingreso ídem.

Después de eso pasaron tantas cosas… ¡Uf!

La góndola y los calzones

Miren el parrafito que se manda Clarín en el inicio de una nota sobre la visión empresaria de lo acontecido en Misiones.

“Habla desde un teléfono seguro?, pregunta el empresario antes de soltar una opinión. Y luego solicita el anonimato. Dice que el resultado de Misiones interesa, pero lo que realmente importa es que “ahora el Gobierno reduzca su nivel de confrontación con sectores como el nuestro”. ¿Por qué no lo dice con nombre y apellido?, se le interroga. “Porque tengo en mis góndolas productos con precios regulados y temo represalias“, desliza”.

¿Cómo habrá llegado este señor a tener un supermercado no? Espera que el gobierno reduzca el nivel de confrontación con ellos, que es como si Inglaterra hubiera esperado que Hitler se retirara de Alemania, o que las autoridades se escondieran debajo de una mesa a esperar que los barra-bravas se decidan a portarse bien (que es un poco lo que hacen por otra parte). Se ve a si mismo como una impotente y temblorosa víctima.

¿Al resto qué nos queda?

Si no dejo de criticar las barrabasadas que hace el gobierno no obtengo publicidad oficial, si no obtengo publicidad oficial no puedo pagar los precios que toda esa corriente de dinero público producen con su demanda inflada y con anunciantes privados como usted, señor. ¿Y? No estoy ni por asomo en la posición de un señor empresario de los supermercados, pero si no puedo trabajar sin venderme, señor, cierro el boliche. No me diga que usted no va a poder pagar las expensas si hace lo que haría cualquier persona con un residuo de honor: mandarlos a la mierda. Si yo puedo poner un límite, hombre, usted también.

Pero este empresario, tan representativo, se preocupa por sus góndolas, cuando debería cuidar algunas zonas de su anatomía, porque se lo están violando de parado mientras llora.

El problema, reitero es la dignidad, porque para este individuo sus góndolas valen más que cualquier otra cosa. Hay cosas tanto más interesantes en la vida.

Empresarios argentinos II

Cosas que nos están pasando a quienes tratamos de mantenernos al aire por las nuestras, sin sumarnos a la chupada de medias general a cambio de publicidad oficial cuando buscamos sponsors, segunda parte.

Sucesión de las conversaciones más significativas en la relación con un importante representante de asuntos institucionales de un banco.

Primera llamada. Febrero de 2002, pleno clima justiciero contra banqueros. Me llama él.

– Mi jefe tiene tal problema y te quería pedir si me podías hacer tal gestión.

– Si, desde ya. Vos sabes que yo liquidaría el sistema bancario entero por el corralito, incluido el Banco Central, pero esto que le pasa a tu jefe me parece muy injusto, por supuesto que lo voy a ayudar, a pesar de que no lo conozco personalmente.

Abril de 2002. Llamada del mismo responsable de relaciones institucionales.

– Qué crees que podemos hacer para revertir la imagen de los bancos después de este desastre.

– Yo en lugar de una campaña publicitaria demostraría preocupación por temas institucionales y jurídicos, promoviendo estudios y dando premios, financiando programas en las universidades. Pocas palabras y muchos hechos.

– Buena idea, gracias.

Junio de 2002

Llamada del mismo individuo

– Che, que bueno tu editorial sobre la subversión económica. Ayer estuve en la Corte con el abogado del Banco y dos ministros lo comentaron. Mi jefe está con pánico de que lo metan en cana.
– Gracias, sabía que veían el programa en la Corte porque me llegaron varios comentarios. Espero que deroguen esa ley porque este residuo de la política que nos está gobernando es capaz de cualquier cosa.

Este es el editorial en cuestión:

Año 2004

– Hola, soy José Benegas, ¿está fulano?

– No está, pero aguárdeme que lo comunico a su celular.

– No, no. No es necesario, hablo después con él

A los 2 minutos suena el teléfono.

– Hola José, soy fulano, ¿qué necesitabas?

Marzo de 2005

– Hola José, te quiero decir que te vamos a apoyar, porque sos un tipo que defiende el sistema y nos parece importante que sigas haciendo lo que hacés.

Agosto de 2006

Llamo yo al banco.

– Hola
– ¿Está fulano?
– ¿De parte de quién?
– José Benegas
– ¿Por qué asunto es?
– Por un asunto que voy a charlar con el…
– ¿El tiene sus teléfonos?
– Si, pero por si acaso se los dejo.
– Gracias, nosotros lo llamamos

Mediados de Octubre de 2006, la misma conversación.

Fines de Octubre de 2006. No llamaron.

Será por defender tanto “el sistema” ¿no?

Empresarios argentinos I

Cosas que nos están pasando a quienes tratamos de mantenernos al aire por las nuestras, sin sumarnos a la chupada de medias general a cambio de publicidad oficial cuando buscamos sponsors.

Reunión con importante empresario del sector agrícola-alimenticio. Importante no, importantísimo.

– Lo que hago es periodismo desde valores constitucionales. No puedo sentarme a jugar neutralidad entre un violador y su víctima, tampoco entre la constitución y un gobierno que se la pasa por las pelotas. Siempre se responde a una escala de valores, aún cuando se hace ese juego de neutralidad en situaciones en las que no corresponde. El periodismo serio explicita sus valores. En cuanto a la defensa del derecho de propiedad y las libertades de la constitución, lo que defiendo son las reglas de juego comunes. Un periodista deportivo puede tener simpatías por Boca, pero no puede mentir por Boca ni decir gansadas a favor de Boca o acusar de cualquier cosa al que se le opone a Boca. Lo que está claro es que el reglamento lo debe defender siempre, porque de lo contrario no hay partido.

– Mirá, estoy muy de acuerdo con vos. Sin derecho de propiedad y seguridad jurídica no se invierte, o se invierte lo indispensable para mantenerse hasta que pase la ola. El problema que tengo para apoyarte es que el gobierno nos tiene en la mira porque dicen que estamos cartelizados. Es ridículo como vos sabés, porque en nuestro rubro cartelizarse es imposible, pero ni lo entienden ni les importa. No puedo ponerte un aviso porque se me vendrían encima, vos viste como son, manejan los precios, manejan la comisión de defensa de la competencia, la AFIP y no tienen escrúpulos. De cualquier modo, me encanta lo que hacés eh.

– Parece que esto del miedo le pasa a mucha gente. Justamente por eso hay que hacer algo y no simplemente padecerlo. Ese es mi trabajo ¿Cómo crees que puedo hacerlo sin respaldo empresario? Tampoco pretendo que des la cara, para eso estoy yo. Lo que necesito es apoyo para seguir haciendo lo que hago aunque sea perdido en la grilla, porque si no gente como vos y gente con muchas menos posibilidades de defenderse que vos, va a seguir siendo víctima de la extorsión de los que se acomodan todo el tiempo. Y a mi ese periodismo bandolero me tiene podrido.

– (con voz de circunstancia) Pero no sería correcto que te ayudara sin contraprestación.

Fin de la conversación.

Me fui pensando ¿Cuál es mi contraprestación por defender el estado de derecho para que a este individuo no lo cuelguen? ¿Recibí una respuesta airada de alguien que me dice que está bajándose los pantalones ante un gobierno de sátrapas? ¿Cuál es la contraprestación de su empresa por la obediencia indebida? ¿Cuál es la contraprestación que recibe la empresa por el hipócrita programa de “responsabilidad social empresaria” que financia? ¿Cuál es la contraprestación de la empresa por todos los programas periodísticos que apoya en los que se genera el miedo que ahora me invoca como causa de su negativa? La seguridad jurídica, el mantenimiento del pluralismo informativo, nada de eso es para este troglodita un valor suficiente para ser tomado como contraprestación.

Misiones demostró que la penicilina anti-K es la dignidad. También podría destruir a este empresario.

El cirujeo político fue derrotado por una brutal diferencia

Con fraude, con trampas, con encuestas truchas, con extorsión con el hambre, con la cara de K, con la cara de su hermana, perdió Kirchner en Misiones por escándalo. Toda la basura política junta al asador, pero no alcanzó.

Una mínima dosis de de la penicilina antikakista: la dignidad, es mortal para este oficialismo.

Verbitsky tendrá que hacer desaparecer su artículo de hoy en Página 12 con toda su explicación de cómo ganaría Rovira para que no quede documentada su falta de seriedad.

¿El principio del fin? Who knows, dirían en el “Fashion and Arts”.

Verbitsky panfletario

No coincido con la utilización del mote “periodista” para distinguir categorías de personas, como como si el “periodismo” fuera un atributo adquirido en la mesa de aceptación de un club o como si fuera un honor. El periodismo no es ni una cosa ni otra, es simplemente estar sobre la actualidad, seleccionar lo importante y transmitirlo. Cualquiera realice esa actividad, en mi opinión, es periodista y eso no le agrega mucho a su nobleza. Cualquiera que hace pan es panadero. El punto importante es hacer lo que uno hace lo mejor posible.

Siempre me pareció que el trabajo periodístico bien hecho no depende de manejar herramientas técnicas que se enseñan en la facultad de periodismo. Todo instrumental. La realidad no puede abordarse si no es desde paradigmas teóricos mucho más generales. La técnica de comunicación no puede enseñarle a una persona cómo encarar un cable que dice que un juez no hizo lugar a una indemnización por muerte en un accidente de tránsito, porque no se probó que la víctima estuviera muerta cuando se le practicó la ablación de órganos. Una formación en el tema que le toca tratar le serviría para entender que el caso es interesante, merece ser tratado como noticia y generar muchísima polémica, pero con eso no se tienen elementos ni siquiera para empezar a cuestionar el fallo. Por eso es interesante, porque el fallo puede tener razón. ¿Pero cómo leer eso sin entender nada de casi nada, salvo de comunicación? Toda la prensa nacional se tragó esta noticia como si se tratara de un juez loco, sin siquiera haber leído, y sin siquiera estar en condiciones de leer e interpretar ese fallo. A la vez se tragaron las palabras del Ministro de Salud, que prometía hacer todo lo posible para echar al juez. Toda la prensa nacional pasó por alto, que el ministro nada tiene que hacer en relación a la conducta de un juez, ni siquiera el Poder Ejecutivo, mucho menos cuando se trataba de un juez provincial.

Qué quiero decir con esto. Cuando nos quejamos porque el periodismo que nos ha tocado tiene una anteojera ideológica llena de eslogans, hay que entender que lo que ocurre es que el semi-analfabetismo ha ganado las pantallas y las redacciones. Son minoría los que conocen los temas sobre los que informan primero y luego, dotados de un marco teórico son capaces de desentrañar la información. Los axiomas bobos de la izquierda son fáciles de entender, como era en otros tiempos la demagogia populista entre los ignorantes. El semi-analfabetismo hace a las personas creer que saben, les permite hablar y escribir mucho, sin ninguna conciencia de su ignorancia. Lo único que les hace falta es descubrir conspiraciones, algo que la izquierda les provee a granel. De nuevo, la moderna formación periodística también viene del lindo Estado argentino.

Entonces lo que tenemos es un periodismo que excita las pasiones, unos con un estilo más recatado y otros con un estilo más desaforado. Pero diferencias de fondo no hay. Cuando se acercan los problemas de verdad ni se enteran. Con poco contenido intelectual, si viene una corriente autoritaria que se viste con la misma ropa con que ellos se han vestido de periodistas jodidos y repite los mismos eslogans se paralizan; si es que no se corrompen.

A la vez se trata de un periodismo fácilmente manipulable. Alguien que monta un aparato generador de esas olas deslumbrantes con dinero traído del extranjero, con coherencia ideológica y dotando a la nada de teorías conspirativas, aunque las reduzca a todas al problema de los derechos humanos de unos pobres idealistas que mataban por amor; en ese terreno fértil del semi-analfabetismo puede hacer casi cualquier cosa. Caso del señor Horacio Verbitsky por supuesto, que hoy se manda otra proclama propagandística en favor de Kirchner, que será leída por periodistas jóvenes que han sido formados en la idea de que se trata de un gurú de la información, cuando en realidad es un gurú de la política.

Verbitsky no es periodista, pero no porque no maneje información, le sobra, o porque no quiera reconocerle un dudoso honor de pertenencia. No lo es porque su juego no es tomar la realidad, aunque sea con una óptica ideológica definida, para comunicarla a sus lectores. Verbitsky no escribe para el lector sino para sus propios objetivos políticos, muy burdos en estos últimos tiempos porque es capaz de negar hasta las trampas en Misiones con los DNI que fueron mostradas en televisión. No se puede jugar honestamente el papel de observador del juego y a la vez estar jugándolo, con candidatos propios en todos los estamentos de poder, utilizando una columna para denostar oponentes y entronizar a obedientes. Al decir “Verbitsky” no es periodista no digo “no llega a ser de los nuestros”, porque por mi parte nunca me interesaron los clubes. Lo que quiero decir es que es muy importante saber si se lee una nota periodística o un panfleto. Por afuera son iguales, por adentro son opuestos.