Guarda dónde pone la mano el Suterh

 

El sindicato de “encargados de edificios” (¿”portero” es una mala palabra?) está dulce. Gastaron plata hoy en empapelar la ciudad para defender el papel de policía de la luz que les asignó el insólito comisario de los precios don Guillermo Moreno.

Ya la cosa va tomando color. Moreno aseguraba que la tarea de espías de los porteros tenía por fin que las proveedoras supieran cómo auxiliar a determinadas zonas de acuerdo a su consumo. Como se ve en el cartel esta “información” que van a recabar las personas que trabajaban para nosotros y ahora nos vigilan, tiene por fin hacer que usemos “de modo racional la energía”. La cosa no es ayudarnos sino racionalizarnos según confiesa el sindicato.

Todos sabemos lo que quiere decir “racional” para este gobierno, por supuesto.

Los porteros pueden ser despedidos por brindar la inforamción que pide Moreno

Un principio de policía política inicia el comisario de los precios Guillermo Moreno con los porteros de los edificios. Primero para suministrar una información que puede parecer intrascendente, pero es privada y no puede estar en manos de ningún matón, ni siquiera de un funcionario normal.

Lo más grave es el rompimiento de la relación entre empleadores y empleados y el iniciar un procedimiento que será usado en un principio y abusado después como todo avance estatal. Si el país está vivo aún lloverán las acciones de amparo.

En cuanto a los porteros, el titular del sindicato Víctor Santamaría los impulsa a incurrir en una clara causal de despido. El artículo 85 de la Ley de Contrato de Trabajo todavía establece el deber de fidelidad:

“El trabajador debe observar todos aquellos deberes de fidelidad que deriven de la índole de las tareas que tenga asignadas, guardando reserva o secreto de las informaciones a que tenga acceso y que exijan tal comportamiento de su parte”.

No hay ninguna ley aún que avale el rompimiento del deber de fidelidad. No podría haberla por otra parte sin romper de manera definitiva la relación laboral, pero en este caso la recomendación del sindicalista de que sus afiliados incurran en una clara causal de despido sólo sea apoya en la voluntad del patotero oficial.

Ni siquiera el administrador tiene derecho a suministrar datos de los copropietarios sin violar sus deberes contractuales.