Caras nuevas

Ricardo López Murphy acaba de renunciar a Recrear debido al resultado del 28 de octubre y parece correcto (lo mismo debería hacer Carrió, tan contenta con su nuevo fracaso, y Lavagna no hace falta porque su papel como kirchnerista de guantes blancos está agotado).

Que pase el que sigue, López Murphy podrá aportar mucho a la política argentina aún con los pocos resultados obtenidos si se corre de un lugar en el que no es favorecido sea por el motivo que sea, aún por la incomprensión e injusticia de los votantes. Como ninguna persona es indispensable ni dueño de ideas, algún otro debe probar suerte.

Sin embargo como nada es perfecto su salida se viste de demasiada pompa para mi gusto. Varias generaciones formaron un “espíritu radical” de la política que es inconfundible en el que todo parece un conflicto moral, cada discurso es el de un gran prohombre resolviendo un enorme dilema propio de una tragedia de Sófocles como los propios griegos no creían que podían resolverse.

Una carrera presidencial no es el lugar para demostrar “la ética de las convicciones” sino la capacidad para obtener el poder o tener una clara idea de cuando un intento está agotado. No creo que la renuncia deba ser una especie de sacrificio dramático ni la “asunción de la derrota” de la que “alguien debe hacerse cargo”. Macanas, el problema es mucho más simple.

Renunciar en general debe ser un acto de inteligencia, no de auto flajelacion ofrecida a los dioses. Otro debe probar, alguien más tiene que intentar convencer tanto al electorado como a otros dirigentes políticos de que deben apoyarlo. La política no es un lugar para “cumplir un destino” que al no confirmarse eche abajo todo el espectáculo. Lo que hace falta es aire nuevo, menos retórica y más acción.

Organizar una Argentina normal no sólo requiere candidatos que puedan despertar entusiasmo sino también conocimientos sobre problemas y López Murphy tiene mucho que decir al respecto. No tanta “ética” personal que al final es una pose muy aburrida, más idea de la ética de las instituciones políticas del país. Me parece que su decisión lo va a fortalecer al sacarlo de la competencia y darle otro lugar en el escenario.

Clarín muy interesado en el divorcio Carrió / López Murphy

Cinco notas y la inclusión en tapa le dedica Clarín al fracaso de las negociaciones entre López Murphy y Carrió para sellar una alianza. Entre ellas las opiniones de van der Kooy y Kirschbaum en cuanto a que la frustración del acuerdo despeja toda duda sobre la victoria de Cristina Kirchner, si es que había alguna.

En días pasados Clarín no nos había enterado de la trascendencia que tenían estas negociaciones.  Se ve que se percataron de eso ayer.

Ensalada puritana

El puritanismo no es una ética sino una pose política. Descalifica para calificarse, habla de los “pecados” de los otros para definirse como “el bien”. Ve la paja en el ojo ajeno para tapar la viga en el propio. Está visto que el cristianismo puede ser interpretado de muchas maneras pero la más equivocada a mi juicio es la puritana.

Carrió mezcla religión con política, ética con competencia, diferencias de pensamiento con el abismo y el infierno. Se ve a si misma como la redentora. Ese ha sido siempre su principal pecado. Mauricio Macri sobreseído de lo que se lo ha acusado pareciera que tuviera que sentirse culpable ante sor Elisa y es entonces que para la sanidad de la política argentina que sea él quién diga que arreglar con la señora Carrió es inadmisible es muy saludable. Carrió parece querelo como apoyo de su candidatura pero con derecho a despreciarlo. La única respuesta posible a ese juego es mandarla a un lugar cercano al oficialismo.

Es Carrió quién debe producir en su propia conducta un salto cualitativo moral. Ese salto consiste en reconocer que ha mezclado sus sentimientos colectivistas con una posición religiosa para descalificar a quienes ven las cosas distintas (y mejor) que ella. Su cruzada antibancaria ensuciando  a cientos de personas para combatir al menemismo le costó suficiente al país para que cualquier pedestal le quede grande.

Una vez que se deja el juego inquisidor de lado porque a esta altura suena ridículo, entonces tal vez se pueda entender que la ética política tiene que ver con la naturaleza de las reglas de juego y no con las conciencias personales, mucho menos con una supuesta obligación de ser progre, que entre nosotros es sinónimo de obligación de ser pelotudo. Dicen que para ir al cielo no hace falta.

¿Carrió López Murphy / López Murphy Carrió?

Carrió y López Murphy bailan el vals desde hace tiempo. Si hay un avance en ese sentido como lo señala Urgente 24 lo que ocurriría sería una reconstrucción del radicalismo. El resto de ese partido sería el Alfonsinismo que lo destruyó y el ex radicalismo “kash” del servicial señor Cobos.

Parecen ambos el agua y el aceite en sus ideas de base pero quién sabe qué puede salir de esa cruza. Todo podría suceder. Habrá que ver cuales son los genes dominantes.

Elisa Carrió comparte muchas de las posturas mesiánicas de las que se alimentó el señor K. Su error principal, aunque no el único, es que su idea de las mejorar las instituciones tiene que ver con encumbrar a los puros. Ese puritanismo colectivista dio nacimiento a los Robespierre, Guevara, Hitler o Pol Pot. Tanta pureza necesitaban que para lograrla debieron cortar cabezas de impuros. Siempre hay gente que no alcanza los estándares. Pero esa es ella, no se pueden hacer predicciones sobre que aspecto de cada miembro de este eventual matrimonio prevalecería. No se tampoco si Ricardo Lopez Murphy y quienes lo acompañan tienen claro esta diferencia entre instituciones y salvadores. Para ellos el problema de K es nada más que su impureza, mientras que si entendieran mejor de qué se trata el problema político y sus peligros, advertirían que se trata de su única ventaja.

Lo curioso del caso es que hay una dosis importante de pragmatismo político en la elaboración de este proyecto. La deserción de Macri y la necesidad de Lopez Murphy de ponerse los pantalones largos y dejar de esperar algo que el otro no está obligado a hacer y está claro que no quiere hacer. Carrió a su vez se encuentra contra las cuerdas después de haberse asociado a Telerman en una derrota. El radicalismo por su inserción en la clase media tal vez siempre ha hecho gala de moralina, es decir de consignas de identificación que ha confundido con moral, que es algo mucho más serio. Juntar estas dos vertientes del viejo partido radical requiere dejar de lado eso que no ayuda a resolver nada.

Qué ofrecerán no se sabe. Si el resultado será más parecido a una UCEDE que a un PI es un misterio, porque no creo que sea algo que los protagonistas estén en condiciones de prever. Al menos me parece que asumir riesgos grandes en tiempos de gran crisis es de jugadores en serio. En lo personal prefiero a los que se pegan enormes porrazos por probar, aunque sea algo que no me inspire una gran fe, que a los que están calentitos estudiando qué es lo políticamente correcto para hacer del fracaso un motivo de orgullo.

¿Por qué espera Lopez Murphy?

Ricardo López Murphy inauguró su blog como se anunció en un comentario ayer. Debe ser de todos los candidatos, incluida la señora, el único que se ha preocupado por entender los problemas de fondo del país. Los otros hacen apelaciones religiosas que al momento de definir temas no les sirven para nada, o señalan simpatías o antipatías con corrientes de creencias, clubes y cajas.

En ese sentido su posición es de candidato como es normalmente un candidato en un país, no tanto acá. Lo digo con independencia de que además coincida en gran parte de su diagnóstico, es una simple descripción de que muestra saber de qué se trata eso de gobernar y no solamente eso otro de ver cómo consigo un cargo.

Lo que no entiendo es por qué en las últimas semanas asumió una actitud expectante respecto del apoyo de Mauricio Macri, porque no creo que le sirva para nada. No el apoyo, sino esperarlo y mostrar que lo espera. Por momentos se parece al Palito Ortega que esperaba a que Menem lo bendijera cuando por si mismo tenía que asumir un rol en lugar de pedirlo prestado. Palito terminó pasándose a las huestes de Duhalde como segundo.

Por supuesto que es lógico que habiendo sido socio hasta acá, espere ser respaldado. Pero también es lógico que Macri suponga que corre otros riesgos en este momento y no tenga claro si gana o pierde definiendo una situación. De cualquier modo no me parece una gran idea presionarlo en público y mostrarse demasiado necesitado de ese apoyo. Es un arma de doble filo.

Seminario sobre coparticipación federal

Ayer estuve en el seminario sobre coparticipación federal organizado por la Fundación Atlas, la Fundación Bicentenario y la Asociación de Defensa Ciudadana. Participaron Francisco de Narvaez, Margarita Stolbizer, Carlos Raimundi y Rircardo López Murphy.

Estaban anunciados Juan Carlos Blumberg y Daniel Scioli pero no concurrieron. El primero no quería sentarse con de Narvaez porque en América TV habían hecho ese tipo de encuestas panfletarias típicas del periodismo alineado. La pregunta era si el encuestado estaba de acuerdo con que Juan Carlos Blumberg utilizara la muerte de su hijo para hacer política. Deleznable realmente lo de América TV. Y bien Blumberg por no sentarse con alguien que es responsable de que eso ocurra.

Scioli en cambio tenía otros motivos para no concurrir. El sabe que el precio para ser gobernador que tendrá que pagar es el de traicionar a la provincia de Buenos Aires que siendo la que más aporta es la que recibe en promedio la cifra más baja de coparticipación. Pero así se sostiene la caja nacional. No puede haber kakismo sin que la provincia de Buenos Aires pague la fiesta y por lo tanto debe ser sometida más que las otras.

El actual superávit fiscal está basado en el quiebre de todas las reglas federales. Es un dato para entender como razonan los economistas que dicen que una característica importante de esta década dosmilista es el haber incorporado ese logro, olvidando ese pequeño detalle y es el cómo se consigue. Estos son los aspectos de principios que nunca podrán discutirse desde posturas PRO. Es como hablar de sexología y no tener en cuenta si la actividad se realiza voluntariamente o por la fuerza por considerarlo un punto de vista demasiado ideológico. O lo que es lo mismo, que cuando una facción postula la violación como forma progre de obtener mayor satisfacción a la libido de la población, la respuesta del otro lado sea que no se discute “ideología”.

Humberto Toledo que estaba entre el público me contó una entrevista entre Menem y el Rey de Suecia. El monarca le comentó a Menem que su país estaba muy mal, sus finanzas quebradas y no sabían cómo iban a resolver la situación. A continuación agregó que en cambio su población estaba rica y disfrutando de un buen nivel de vida, que era en realidad lo único que importaba. ¿Cómo explicarle a nuestros políticos que el punto de vista filosófico político es lo fundamental?

Francisco de Narvaez no entendería nunca esto y lo demostró en el seminario. Su diagnóstico fue que era muy complejo el sistema de coparticipación y que debía simplificarselo haciendo una gran bolsa común, que luego fuera repartida con criterios de equidad ¿Por qué no organizar entonces al país de manera unitaria? Y siguió diciendo que Buenos Aires no estaba mal porque el reparto de impuestos fuera perjudicial para la provincia sino por defectos de recaudación. Según su punto de vista el tema se solucionaba recaudando un cincuenta por ciento más que es lo que calcula que se “evade” (al no pago le llaman evasión porque ni conocen la diferencia). Si llega a gobernador el problema de la coparticipación de Narvaez se lo hará pagar a los contribuyentes.

Margarita Stolbizer consideró que la coparticipación federal no era ni buena ni mala sino un instrumento. No ve si quiera el problema de la ausencia de autonomía fiscal para que exista el país tal cual fue pensado en la Constitución, con los contrapesos que implica el federalismo para limitar al poder. Ni siquiera conoce el problema del límite al poder. Otro asunto “ideológico”.

Raimundi dio las cifras de impuestos per cápita recibidas por coparticipación en cada provincia. Unos dos mil pesos por habitante en la provincia de Buenos Aires y unos nueve mil en Santa Cruz, donde ni siquiera blanquean a los docentes.

El único que abordó la cuestión desde el fondo diciendo que no cabía emparchar el sistema sino modificarlo desde el vamos porque no se compadecía con la Constitución fue Ricardo López Murphy que habló de correspondencia fiscal, de la necesidad de que haya representación detrás de la imposición,  de que quién gasta es quién debe recaudar y de la relación entre una organización de tipo federal y estas cuestiones.

Lo más acertado del seminario fue plantearle el problema que es grave y nadie discute porque los fundamentos de nuestra organización política fueron olvidados hace tiempo. Y lo que prima en todos los discursos sobre cómo se reparten recursos impositivos es la idea de “equidad” y “bienestar social”. Cosas que ni siquiera se logran pero de cualquier modo nadie quiere  dejar de invocar. El estado es concebido como un aparato que actuará contra los incentivos del mercado, contra lo que la gente elige y una vez aceptado eso parece aceptable terminar con los límites al poder, relativizar el federalismo fiscal que ya no se basa en derechos sino en necesidades y ni hablar de tener todo el tiempo presente que lo que se recauda fue extraído por la fuerza. Ni hablar de darse cuenta (de Narvaez se retiraría de la política) de que en una república de verdad el único superávit que importa es el de la población y que la organización política debe arreglarse con lo que tiene. Al revés de como lo ven nuestros políticos. Pero en fin, estas cosas son poco PRO.

Supongamos que no queremos discutir esta vocación repartidora sin resultado alguno (la prioridad es ser bueno, no hacer el bien) lo que todos deberían entender es que cuando hablan de división de poderes, de federalismo, de instituciones republicanas, de libertad de prensa etc. etc. están hablando de formas de organización que tienen que ver con otro paradigma que es el de la libertad. No pueden seguir invocando ideales de otra forma de concebir la política y la relación entre los individuos y el estado, mientras creen que el estado es proveedor posible de cualquier cosa que necesitemos. Porque entonces vivimos en este travesti jurídico político en el que estamos inmersos que no es ni chicha ni limonada y del que la única conclusión que se saca es que no nos conforma.

Nuestro sistema institucional político está construido sobre la base de que los ciudadanos se proveen felicidad a si mismos cuando el poder se los permite. Deberían pensar otra forma de organización y entonces no se quejarían tanto de Kirchner que en definitiva es una versión un tanto cruda de lo que siempre quisieron lograr. No hay otra cosa que peronismo crudo, clientelismo y autoritarismo para organizar a un estado “generoso”.