Un poco más de miseria kirchnerista no podía faltar

El vice-presidente Cobos, en ejercicio de la presidencia de la nación dispuso los días de duelo correspondientes al fallecimiento del ex presidente Alfonsín. La agencia Telam informa que la señora kirchner tomó esa determinación, algo que no puede hacer porque no está en ejercicio de la presidencia al encontrarse fuera del país. El jefe de gabinete se encarga de difundir que el decreto es de la señora en cuestión, que repito, no está a cargo del gobierno de modo que es imposible o en todo caso sería ilegal. Es decir, transformaron este asunto en un otro motivo más para le rivalidad y la lucha berreta por el protagonismo.

RA

RA eran las iniciales del ex presidente Raúl Alfonsín y también de la República Argentina. Fueron el centro de la campaña durante la campaña presidencial que lo llevó al Poder Ejecutivo en 1983.

Se habla siempre de la “investidura presidencial”. Mal en mi opinión, los presidentes en una república son pares de los ciudadanos. No están “investidos” de nada particular.

Si se debe hablar de la presidencia de la república como una institución, como una legalidad propia de la función, una responsabilidad, un lugar desde el cual se cumplen obligaciones constitucionales. El primer obligado al respeto de la institución presidencial es el presidente de la república. Respetar a la institución presidencial significa respetar el orden dentro del cual la presidencia es una pieza, y Alfonsín, de acuerdo a su leal saber y entender lo asumió así.

Cuando un presidente se va, como esta noche lo hizo él, todas las diferencias se saldan, no creo que valga la pena hacer una juicio de una gestión. No hay nada qué cobrar.

Es un momento en cambio, me parece a mi, de respetarnos a nosotros mismos y rendir los honores debidos. Señor presidente descanse en paz.

¿Prat Gay lee No me parece?

Hoy se mandó en defensa de La Salada, como lo hice en el blog hace unos días.

Increíble la reacción de todos los buenistas con esta manifestación. Todos quieren que el estado asista a los pobres, pero no que los pobres escapen del estado. Salen en defensa de “los comerciantes que si pagan los impuestos”, pero después están en contra del lucro y defienden que se les saque plata a ellos para dárselas a otros. Son capaces de justificar que un pobre robe, pero no aceptan que trabaje sin aportar al estado.

Parece inconsistencia pero no lo es. No están a favor ni en contra de la riqueza ni de la pobreza. Lo que odian es que alguien tenga cosas por las suyas. Detestan la independencia y el mérito.

¿El anticapitalismo está pum para arriba?

Lejos de ser un contra modelo el “socialismo del siglo XXI” y otras múltiples versiones de “anticapitalismo”, son apenas otro producto subprime creado por la expansión del crédito sobre todo norteamericana. Para quienes identifican al capitalismo con el sistema financiero expansivo, Hugo Chavez es más norteamericano aún que la Coca Cola y su período de buena suerte se terminó junto con las hipotecas sin respaldo del país del norte.

La realidad es que explotada la burbuja, los países que están más enteros son los que tienen un “resto de la economía” no inflado con el cual seguir en pie, no es el caso de los parásitos del viento de cola que convertían la expansion en ingresos fiscales. Aquí un artículo aparecido en el Cato Institute de Swaminathan S. Anklesaria Aiya que agrega datos sobre la cuestión.

El capitalismo de mercado supera al socialismo bolivariano

por Swaminathan S. Anklesaria Aiyar

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar es investigador del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.

La reunión del G-20 intentará arreglar al sistema capitalista que supuestamente está fallando. Los medios de comunicación son parte del coro. El Financial Times, por ejemplo, tiene una nueva sección, “El futuro del capitalismo”, con contribuciones tales como “Dejen que lo justo prive sobre la ganancia corporativa”.

Lo que este debate ignora es que los críticos más vocales del capitalismo estadounidense se están hundiendo al menos igual de rápido que EE.UU. El Presidente Chávez de Venezuela desde hace mucho ha prometido una revolución socialista y bolivariana para América Latina, pero su modelo económico está hoy en ruinas. Tampoco está mejor la situación en Bolivia, Rusia o Irán.

El Fondo Monetario Internacional estima que Venezuela e Irán necesitan un precio del petróleo de entre $90 y $95 por barril para balancear sus presupuestos. Cuando el precio subió a $147 por barril, estos países, nadando en petrodólares, hicieron planes grandiosos. Chávez ofreció la mitad de su petróleo a precio regalado a sus amigos latinoamericanos. Ahora que el precio del crudo ha colapsado, sus planes de gasto se ven imposibilitados y ha tenido que recurrir a sus reservas extranjeras. Chávez ahora necesita para sobrevivir que el sistema estadounidense que tanto critica rebote.

El Presidente Ahmedinajad en Irán se la pasó gastando cuando los ingresos petroleros eran altos. Luego cambió las reservas extranjeras iraníes de dólares a euros para darle a los “yankees” una lección. Pero sus planes de gasto se han congelado luego de que el ingreso petrolero cayó en dos tercios. La inflación llega a un 26%. Ahmedinajad podría perder las próximas elecciones iraníes.

La economía rusa, la cual crecía rápido con los precios altos del petróleo, ahora está colapsando. Putin y sus anteriores colegas de la KGB poseen grandes porciones de las empresas de recursos naturales, algunas de las cuales son nominalmente controladas por el Estado. Ellos permiten que otros oligarcas rusos florezcan bajo la condición de que sigan la línea del partido. La bolsa de valores rusa ha caído casi un 80%—más que cualquier otra bolsa. Incluso después de que Rusia gastara un tercio de sus reservas defendiendo al rublo, este cayó de 25 a 35 por dólar.

No es un mero accidente que tantos de los críticos del capitalismo sean petro-estados. Una economía de mercado triunfa al brindar incentivos para que haya una mayor productividad e ingresos más altos. Un sistema controlado por el Estado es pésimo para proveer los incentivos apropiados y además es malo para la productividad. Pero un petro-estado vive de la riqueza mineral, no de la productividad o de la eficiencia.

Los socialistas se quejan del énfasis capitalista en la ganancia y el crecimiento, y en cambio enfatizan la distribución de la riqueza. Esto estaría bien si la riqueza saliera de la nada y todo lo que los Estados tuvieran que hacer es distribuirla. Pero si la riqueza primero tiene que ser producida, los mercados lo hacen mucho mejor.

Sin embargo, en los petro-estados el ingreso petrolero es el equivalente del maná caído del cielo para que el que gobierna pueda, por lo menos por algún tiempo, enfocarse en distribuir riqueza en lugar de crearla. Bajo Chávez, la producción petrolera de Venezuela ha caído de 3,2 millones de barriles por día en 1998 a 2,4 millones de barriles por día en 2008. La ineficiencia evidente de este sistema se ocultó temporalmente por la bonanza proveniente de los precios altos del petróleo. Lo mismo le pasó a Ahmedinajad en Irán.

Muchos críticos del modelo estadounidense de hecho son patéticamente dependientes de este. Cuando las economías capitalistas están en declive, también lo están los modelos supuestamente rivales. Lejos de ser modelos rivales, ellos podrían, tan solo con una modesta exageración, ser llamados parásitos del capitalismo occidental.

Ahora, ser un parásito no es cómodo, entonces los gobernantes de los petro-estados están comprensiblemente molestos por su dependencia. Pero, ¿por qué Singapur o Mauricio, que son igual de dependientes de la prosperidad económica occidental, no se sienten esclavizados por esa relación? La respuesta es que la interdependencia mundial ha sido utilizada por estos países para fortalecer sus habilidades y sus capacidades humanas y se han vuelto globalmente competitivos. Son los estados más ricos en su región porque son los más productivos. Esto no se puede decir de los petro-estados, los cuales le deben sus ingresos altos a una riqueza mineral finita. En abril de 2008, Irán empezó a colocar el precio de su petróleo en euros y yenes en vez de hacerlo en dólares e intercambió gran parte de sus reservas de dólares a euros o yenes. Pero solo logró debilitarse a sí mismo, no a EE.UU. El dólar se ha fortalecido considerablemente en el último año—el euro ha caído desde la cima de $1,60 a solamente $1,28. Los países que cambiaron sus reservas a euros y yenes han perdido significativamente.

La verdadera fortaleza de un sistema se revela en los momentos de adversidad. Hoy, a pesar de los problemas económicos de EE.UU., el mundo ve al dólar como el refugio seguro. El sistema estadounidense tiene fallas, pero los otros no son mejores y algunas veces son peores.

La reunión del G-20 necesita enfocarse en reformas importantes al sistema existente. Pero estas deberían apuntar a generar un mejor capitalismo, no una alternativa bolivariana o iraní.

Alberto Williams es un ¿altruista de los precios?

Williams es el titular de la asociación de carnicerías. A él le tienen que regalar todo porque está preocupado, dice, por los niños que no tienen carne para comer. Que suerte que hay tanta gente generosa en la Argentina ¿no?

  
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