Un fraude gigante con 30 mil testigos y una nulidad “imposible”

Pasan a los tucumanos por arriba y no se les mueve un pelo. El presidente de la Junta Electoral, que además preside la corte provincial, dice que es imposible que se anulen las elecciones. Lo que es imposible es descartar sin considerar un pedido de nulidad, eso equivale a decir que ese acto está fuera de su jurisdicción, lo que es insostenible. Podría decir que no tiene elementos para disponer una nulidad, pero al decirlo de esta manera se puede resumir su afirmación así: pelito para la vieja y jódanse.

Claro, dijo, si hay alguna duda en las urnas basados en las las actas, la abriremos ¿En qué consiste la concesión? Ese es el trabajo normal del escrutinio definitivo. Ni más, ni menos. Nunca explicó por qué debieron suspender el escrutinio provisorio con el 81% de las mesas escrutadas ¿Dudas? Cualquiera diría que si hay dudas llegando al 81%, eso no se compadece con la afirmación de que es imposible anular las elecciones. Pareciera ser muy digno de ser considerado.

En Tucumán se denunciaron tres cosas: quema de 40 urnas, falsificaciones de actas y telegramas y fraude físico en las urnas. La quema de urnas que quieren minimizar en el porcentaje que representan del total, es un dato fundamental para entender la irregularidad general del comicio. No es un hecho aislado, sino un cúmulo de acontecimientos, dentro de los cuales está que los que se comportan como dueños de la provincia, son capaces de hacer semejante cosa. La falsificación de actas y telegramas podría salvarse en el escrutinio definitivo.

¿Pero por qué estaba la gente ayer y hoy en la plaza? Bastaba oírlos, recorrer los testimonios. Ellos no hablaban de actas ni de urnas quemadas, sino de experiencias personales que implican que no puede confiarse en el contenido de las urnas tampoco. Nadie estaba ahí, entre todos los testimonios que pude oír, por que los sitios de noticias contaran los hechos más conocidos. Es lo que ellos vivieron. Gente que encontró boletas falsas, fiscales encerrados y amenazados, actos de violencia y atropellos a los electores varios y de todo tipo ¿En qué elección en la historia se pueden encontrar 20 mil o 30 mil testigos de fraude y además algo que se llama tribunal, diciendo que no lo hubo?

Entonces tenemos el mundo mágico del presidente de la Junta Electoral, Alperovich y buena parte de la oposición que pedía “calma” a los que estaban calmos pero reclamando y habían recibido los balazos de goma oficiales. El otro mundo es el representado en estas marchas, que no se soluciona por ninguna apertura de urnas, porque lo que indican es que también dentro de las urnas hay basura. Eso es lo que les resulta imposible de revisar, porque van todos en cana, incluida la Junta Electoral.

Por desgracia los tucumanos y los argentinos en general, tendrán que buscar otros métodos para liberarse del estado criminal que formaron los K y sus cómplices, aunque sus orígenes son muy anteriores. Ellos son la etapa pornográfica y descarada de la trampa. No cuentan ni con el sistema institucional que enarbola la palabra “imposible” para tapar la revisión de los mayores actos de fraude. No cuentan por supuesto con los lombrosianos personajes oficialistas, pero lo peor, es que no cuentan con una oposición que se conforma con los puestos que les van a tocar a ellos, como parte que son del sistema, esperando para reemplazar a sus dueños actuales. La gente tiene problemas con los que los representan, tanto como por los que no los representan.

Por eso en el fondo me encanta lo que les hace Victor Hugo Morales con las imbecilidades que les dice acusándolos. Porque no hacen más que esfuerzos para congraciarse con ellos, fuerzan situaciones para no hacer nunca nada para que no los cuestionen los delincuentes y aún así sus amanuenses los responsabilizan de todo. Son los que más merecen a Victor Hugo.

Los Quilmes atacan de nuevo

Hace tres o cuatro años visité las ruinas del asentamiento de los indios Quilmes en la provincia de Tucumán, en plenos valles Calchaquíes. El estado de Tucumán a través de un programa que enriqueció a un montón de amigos del poder, construyó un hotel en el lugar siguiendo un estilo arquitectónico armónico con la geografía y también con el tipo de construcción de piedras de las ruinas. Vacío el hotel, por supuesto. Cuando se construye con guita de todos no hace falta mirar detalles como si alguien tendrá interés en parar ahí.

Los Quilmes eran tipos bravos, le costó a los conquistadores dominarlos y cuando lo consiguieron en el siglo 17, optaron por trasladarlos a la zona que lleva el nombre de ellos al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Desastres de los que se hacían en esa época en todas partes.

El guía que nos atendió en el verdadero sitio de los Quilmes allá arriba en los Valles Calchaquíes decía ser uno de ellos. Parecía raro, porque nos acababa de contar que se los había trasladado, pero por el bien del espectáculo ni se me ocurrió cuestionarlo. Una pareja con sus hijos, todos vestidos con jogging, acotó que ellos eran de Quilmes y a toda la concurrencia el comentario le pareció muy atinado.

Nuestro amigo guía contó también que en aquellos años del siglo XVII la zona era de bosques, un verdadero vergel, hasta que llegó el hombre blanco y taló todo. Indignados los turistas, sobre todo la familia de Quilmes. Hice un esfuerzo grande para no largar una carcajada, en ese lugar no se había visto un árbol en por lo menos algunos miles de años y no se sabe de ninguna industria maderera española por ahí. De nuevo el show debe seguir, no hay forma de contar estas historias si no se parece en algo a alguna película de Disney. La gente no lo disfrutaría.

¿A cuento de qué viene esto? Bien, no se si mi guía o algunos amigos de él, de tanto leer en los diarios que la “leyenda negra” de la conquista española es el mito fundante de la nueva izuierda latinoamericana y la historia oficial de la gente buena y sensible (no nosotros que somos malos, odiamos a los animales, a las plantas y no nos ocupamos de  la victoria de Zapatero) y que además eso puede significar algo tan concreto como apoderarse de algún recurso, han decidido tomar las ruinas. En las crónicas no hay ni un amago de constatación de estos “derechos”. Sabemos la historia triste de los Quilmes que es cierta, pero a nadie se le ha ocurrido verificar si quienes reclaman al menos pueden invocar ser descendientes de ellos como para empezar con las consideraciones que habría que hacer para ser justos en esta cuestión, porque el color de la piel ya genera entre gente como al familia del jogging una sensación de estar en presencia de aquellos indios que, además porque así lo vieron en los dibujitos animados, para ellos eran ecologistas. Como dije al principio, los Quilmes eran bravos. Tal vez ahora se le asignen sus ruinas a descendientes de algunos de sus enemigos y la historia se hará un poco más triste aún.

Publicidad oficial minimalista

En esta nota de Infobae que está dentro de la tónica del día de enjuagar el tráfico de dinero entre los gobiernos de Chavez y Kirchner, se puede ver que la muchachada del gobierno de Tucumán, ocupado por el momento por el ultrakakista Alperovich, paga publicidad oficial sin gastarse en poner ningún mensaje. Ponen los dedos y listo, para facilitarle el trabajo a los fiscales una vez que se vayan del poder y se investigue lo que hicieron con los fondos públicos.

Para que gastarse en redactar algo si lo que interesa es mandar la guita ¿no?

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