Darío Gallo, director del diario Libre (declaraciones) a “Esta lengua es mía” http://www.fmidentidad.com 92.1 ” Hemos provocado fuertes cambios en la industria periodística local ” AUDIO

Darío Gallo, director del diario Libre (declaraciones) a “Esta lengua es mía” con José Benegas   Fm Identidad 92.1

 

Hemos provocado fuertes cambios en la industria periodística local

 

Audio http://fmidentidad.posterous.com/dario-gallo-director-del-diario-libre-declara Entrevista Completa

  ” Aún sin salir hemos provocado fuertes cambios en la industria periodística local: el diario popular se rediseñó hace un mes, el clarín se apuró a sacar un proyecto que tenía postergado. Pegamos un fuerte sacudón si haber salido todavía a la calle. El gran desafío de armar un diario desde cero, es muy fuerte. Si este diario fracasa es culpa nuestra, no es algo que venía marchando, se hizo desde cero. El diario de papel va a terminar siendo para una elite, va a continuar tratando de adecuarse a los tiempos y cambiando un poco el foco. Hoy no podemos hacer un diario como hace 20 años atrás. Tenemos que atraer al lector con otros recursos. La primicia ya no existe con lo digital. Libre tiene un gran despliegue visual: el diseño permite una lectura muy ágil, es como hacer zapping en la tv. El diario sale $ 2.50. La versión digital de libre va a ser minimalista, no va a estar todo el contenido. Apostamos al  papel

 

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La insatisfacción de Clotilde

Doña Clotilde es pura frustración. Su hijo mayor ya se había recibido de ingeniero agrónomo dos años antes. El menor inauguró hace tiempo un comercio de artículos eléctricos y ahora la menor le acaba de anunciar que se casará con un empresario. El domingo en presencia de ella misma unos jóvenes le gritaron “!Empresario!” a su próximo yerno. Una situación muy tensa, casi no hablaron durante toda la comida después de eso.

¿Qué había hecho ella tan mal? Por qué su vecina Mirta había tenido tanta suerte. No podía sopórtalo porque además la muy petulante se lo refregaba cada vez que podía. El hijo menor de Mirta asaltaba restoranes de la zona y aunque no tenía una gran recaudación gozaba de mucho prestigio y era habitual que se lo invitara a paneles auspiciados por el INADI sobre algunas actitudes discriminatorias que todavía perduran en nuestra sociedad, a veces tan cruel. Hasta le acababan de ofrecer la conducción de un programa de televisión.

El mayor era motivo de más orgullo aún para doña Mirta. El Guillermo ya llevaba tres años metido en la Cámpora, se acababa de mudar a Puerto Madero y todas las chicas están atrás de él, aunque es bastante feo.

Pero Clotilde sigue adelante como puede. Siempre quiso tener un hijo chorro pero si Dios no se lo dio sabrá por qué. Lo que más le preocupa en realidad es que sabe que algún día Guillermo llegará muy alto en su carrera y le hará pagar a su familia por todos sus errores.

 

 

Abel Posse, Escritor, dipolmático (declaraciones) a “Esta lengua es mía” http://www.fmidentidad.com 92.1 Noche de lobos: Una historia trágica que nació en la ESMA Amor, locura y muerte

Abel Posse, Escritor, diplomático (declaraciones) a “Esta lengua es mía” con José Benegas  Fm Identidad 92.1

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Sobre su libro  Noche de lobos “Se sitúa en los años de plomo, los 70 y habla sobre la historia de amor que surge entre una torturada y su torturador. Hay un viaje a través de todos los episodios de los 70 en Argentina y también en el ámbito internacional. Estuve 10 años escribiendo este libro. Tiende a mostrar la realidad sin ningún juicio, que juzgue el lector. Es una reflexión profunda sobre la eficacia de la tortura. Son historias absolutamente verdaderas

LIBRO / Una historia trágica que nació en la ESMA

Amor, locura y muerte

Abel Posse narra en esta novela –sin ficción– una historia monstruosa de amor, o de supervivencia, entre un torturador y una torturada con laESMA como escenario y relatada por un cronista que recibe un diario escrito por una montonera “quebrada” en el “Palacio de la muerte” montado por Massera. Es la historia de una joven secuestrada que explica su amor, un amor que le permitió salvar la vida de su hija.

   

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Garré y Zaffaroni contra la policía purificada por EL

Néstor Kirchner anunció con Gustavo Beliz la purificación policial, revisó y controló personalmente a los ascendidos. Siete años después parece que el plan en cuestión debe darse por fracasado a juicio de Garré y el ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni.

Ahora queda por determinar, tango por las autoridad política en la materia que representa Garré como por la Justicia que encabeza Zaffaroni y la Corte, cuales son los funcionarios desplazados, cuáles son los hechos de corrupción en concreto y sobre todo si además de Néstor Kirchner y la propia presidente de la Nación hay otros responsables en la cadena de mando de esa situación catastrófica de la que aliviado el Juez declaró que “por fin estamos tratando de resolver una deuda que teníamos desde la vuelta de la democracia”. No hay duda de que los deudores más inmediatos serían los primeros a investigar.

Hay otros motivos para pensar que el denunciado principal fue EL, como por ejemplo esta definición comprometedora hecha en su propio discurso inaugural: “En materia de seguridad no debe descargarse sólo sobre la policía la responsabilidad de la detección de las situaciones de riesgo que sirve de base al desarrollo de la delincuencia. Son el Estado y la sociedad en su conjunto los que deben actuar participativa y coordinadamente para la prevención, detección, represión y castigo de la actividad ilegal”. Y lo aplaudieron mucho cuando lo dijo, sin importar que considerara que la policía no era parte del Estado.

La tentación

La tentación

Por José Benegas

(El siguiente documento es traducción y reconstrucción del que fue enviado por un anónimo al Museo Británico el 7 de marzo de 1982. Algunos blancos debieron suplirse con la imaginación de los intérpretes. Por razones obvias, jamás fue puesto en conocimiento del público. Tampoco fue registrado y a la fecha el original se encuentra desaparecido, aunque nunca fue denunciada su sustracción. Se ruega discreción en su difusión)

Supimos que el primer día el Creador hizo el universo y nos dio un lugar llamándolo Eden.

Usó sus mejores colores en el cielo, en los mares, en los bosques. Luego dio vida a las plantas y los animales, desde los más pequeños y simples hasta los más complejos. Dispuso todos los elementos en un equilibrio perfecto.

A cada ser vivo le imprimió instrucciones para proveerse de alimento, reproducirse, nacer, crecer y morir, evitar los peligros, asociarse a sus congéneres, dependiendo de la especie. Las instrucciones pasaban de generación en generación, pero también se ajustaban de acuerdo a los deseos del Creador. La red era funcionaba en armonía, los días sucedían a las noches, todo cambiaba, pero nada cambiaba. Cada vida se desarrollaba según ese plan y en algún momento llegaba a su fin para dar inicio a otra vida.

Nuestra especie, los primeros antepasados de los que tenemos noticias, como todos los otros seres vivos, se alimentaba según lo establecido. Ellos comían los frutos de los árboles debidos y disfrutaban de su existencia con pleno conocimiento de todo lo que debían hacer, hacía dónde ir, cuando descansar y como relacionarse entre ellos y con las otras especies, con las que vivían en una perfecta paz. De los frutos de los árboles debidos obtenían los nutrientes para una vida completa y sana y a su vez el conocimiento de lo que necesitaban saber. Ni más ni menos. Carecían de preocupaciones porque lo que les ocurría era también lo que les debía ocurrir. Convivían con su entorno en un estado de tranquilidad, comprendiendo su mundo tal como el saber que florecía dentro de ellos les indicaba, sin necesidad de esfuerzos ni tensiones. Nada alteraba su devenir, como tampoco el de otros animales y plantas. Eran como el sol y la luna saliendo y escondiéndose en el horizonte cada día.

No se sabe qué extraño designio cambió las cosas para los nuestros al segundo día, pero sus consecuencias siguen ocurriendo hasta el día de hoy, y seguirán, es muy probable, cuando las próximas generaciones conozcan esta historia. Ella, que no tenía nombre, había estado todo horas mirando al cielo. Observaba a sus hermanos llamados aves flotar en el aire de un lugar a otro. No se transportaban con sus pies pegadas a la tierra. Agitaban sus alas y se elevaban, a veces se dejaban llevar por el viento en una danza que se le antojó placentera. Quiero volar, dijo.

El, que tampoco tenía nombre, la miró sin comprender cómo ni por qué había dicho semejante cosa que nada tenía que ver con ninguna instrucción. No era dado querer alguna cosa que no se tenía, ni comportarse de un modo no resuelto para la más plena adoración del ser tal como era. Ellos eran como eran y como debían ser. De un modo perturbador esas palabras no eran parte de nada conocido.

Sin tener en cuenta la contrariedad de El, Ella insistió con su deseo de volar y El en un principio intentó persuadirla. Ese deseo, le dijo, no viene con nosotros ni nos ha sido dado por nuestro alimento. Ese deseo no es un deseo, concluyó. Ella supo persuadirlo, con lo que los acontecimientos se precipitaron. Le dijo que volar sería placentero y bello. Sería mejor que caminar, haría de ellos unos seres muy especiales.

La tentación se apoderó de El, que repitió varias veces la palabra “especiales”, pero señaló que para poder volar tendrían que dejar de saber lo que sabían. Si sabemos permanecemos pegados al piso y unidos a la fuente que nos dice que somos, qué hacemos, qué queremos, qué vemos. Dejemos de alimentarnos del árbol debido, propuso Ella. Y lo hicieron. Ese día no se alimentaron.

Fueron invadidos por una sensación que no conocían, que ahora le llamaríamos miedo. Algo que no debía ocurrir había ocurrido. Algo que ahora entendemos como que no debería ocurrir porque en aquellos tiempos lo que debía ocurrir y lo que ocurría eran una única cosa.

Después del miedo el deseo de comer se hizo más fuerte. Sus cuerpos sabían que hacer, pero ellos deseaban más allá del saber. Si no comemos del fruto debido, deberemos pensar qué otra cosa comer. Miraron  a su alrededor, recorrieron el bosque en busca de algo que se pareciera a lo que debían comer pero que no fuera la misma cosa. Algo que comieran las aves, eso era lo más adecuado.

Siguieron con la vista el vuelo de un grupo de pájaros azules y negros que se dirigían hacia la pradera. Los vieron picotear el suelo y comer semillas y las imitaron. Durante un tiempo las comieron, aunque no parecían tener como efecto el permitirles volar. Sentían necesidad de comer otras cosas y probaron frutos de otros árboles, que no habían sido hechos para ellos. El tomó uno y lo olió. El aroma era agradable y dejó que Ella lo sintiera. Ella le dio un pequeño mordisco, la sensación fue placentera, nueva. Lo nuevo era algo nuevo.

Comieron hasta saciarse y se recostaron en el piso a mirar al cielo. Las aves otra vez iban y venían. El alimento no les transmitía ningún tipo de saber. Rieron.

Aquellos hechos se vivieron en todo el Eden como una gran conmoción. Alguien había hecho algo sin saber, algo no previsto ni planificado. Alguien había abandonado el mundo perfecto y quebrantado el compromiso de la vida. Alguien se había puesto en el papel del Creador y había salido del lugar de la existencia plena en el que ser, deber y querer se confundían, para bien de todos.

El y Ella por primera vez entendieron al mundo como algo distinto a ellos, que no les daba respuestas sino preguntas. El y Ella dieron inicio a nuestra especie como la conocemos hoy.

Aunque ningún otro animal los siguió, todos los seres del Eden experimentaron esa nueva sensación llamada temor. Porque cuando El y Ella dejaron de alimentarse cómo era debido, pudieron los demás entender que las cosas podían ocurrir de un modo inesperado, aunque ellos quisieran seguir unidos al modo en que las cosas debían ser.

El Creador no tardó en hacerse presente. Eso fue al tercer día.

– ¿Qué es lo que estáis haciendo?

- Queremos volar y para volar tenemos que no saber nada, porque saber nos ha llevado a no poder volar. Esta vez fue El quien habló por ambos.

– Eso no lo he previsto.

Lo sabemos, venía con nosotros reconocerlo y el árbol de los frutos de nuestro conocimiento nos lo decía.

- ¿Entonces?

Pero lo deseamos.

– ¿Acaso les ha faltado algo? Ustedes son mi obra más perfecta

No nos ha faltado nada que tu hayas deseado que necesitemos

Lo último irritó al Creador.

– Ustedes dos, mis hijos, han quebrantado la ley sin remedio.

Les hizo saber que estarían a partir de entonces perdidos en la incomunicación. Ya no podrían hablarle ni escucharle, pero tampoco lo podrían hacer con ningún otro ser de la creación.

Tú que ambicionas deshacerte de los conocimientos, a partir de hoy llevarás el nombre de lo que quieres ser. Te llamarás Nada, le dijo a El. Y tú que lo has tentado con tu deseo de volar, te bautizo Ave, a ver si logras lo que sueñas. Nada y Ave, vuestras ambiciones los han condenado. Ganareis el sustento con el sudor de vuestra frente.

Nada y Ave pasaron tiempo perdidos en el temor de la ignorancia y el desamparo. Hubo momentos en que se sintieron arrepentidos de su decisión. No podían tampoco pensar en volar, tuvieron que aprender a vivir sin conocer las reglas, ni recibir instrucciones de ningún tipo. A veces enfermaban por comer lo que no les hacía bien. Pensaron en la forma de cubrirse ante el frío y resolver cada uno de los inconvenientes de su supervivencia solitaria. Pero lograron pasar esa primera etapa de desconcierto cuando poco a poco pudieron acumular nuevos conocimientos, distintos a los que les habían sido impresos o transmitidos antes, con los que ya no contaban. Encontraron otras formas de explicarse el mundo en el cual vivían. A veces sus conocimientos dejaban de servirles pero encontraban la manera de conseguir otras explicaciones. También descubrieron muchos nuevos deseos que en ocasiones lograban satisfacer y otras no, pero que hicieron que el de volar quedara postergado.

Engendraron hijos y los vieron crecer. Los descendientes de Nada y Ave se multiplicaron por varias generaciones naciendo ya separados de la red del Creador.

Hubo un tiempo, al sexto día, en que los descendientes de Nada y Ave ya no sabían si la historia de sus antepasados era real o sólo una fábula. Fue cuando algunos de ellos se pusieron a pensar en que querría de ellos el Creador si estuvieran todavía conectados. Hacían reuniones y debatían durante horas acerca de cómo sería el Creador, si él aprobaría determinadas cosas e inclusive a determinadas personas. Los llamaban los religadores. Buscaban respuestas acerca de lo que debía ser, de acuerdo a lo que creían ver impreso en ellos mismos. Escribían libros, daban consejos, predicaban lo que llamaban las enseñanzas del Creador. Decían que podíamos ser perdonados por el error de Nada y Ave.

No todos eran convencidos por los religadores. Muchos se ocupaban de ver cómo eran las cosas, cómo eran los busques, los animales, las personas con las que establecían sus lazos. Así fue que la sociedad de los descendientes de Nada y Ave se dividió entre los que querían ver y los que querían creer.

En el séptimo día los religadores habían logrado tomar el control de la sociedad. Establecieron las reglas de lo que debía ser en base a la palabra del Creador y castigaron severamente a quienes se atrevían a desobedecerlas. Sobre el final de ese día se reunieron a debatir asuntos de su credo. Uno de ellos quiso abrir la discusión acerca de los métodos utilizados para lograr lo que debía ser. Su fundamento fue que de acuerdo a la historia conocida de Nada y Ave el Creador, aún siendo contrariado, y aún condenándolos, había dejado que siguieran su camino como lo habían elegido.

Pero ese objetor también fue castigado por apartarse de la Doctrina Correcta. El consejo de Portadores del Saber, determinó que la historia de Nada y Ave había sido distorsionada por los infieles y la reescribieron. El Creador, decidieron, los había expulsado por comer del Fruto del Árbol Prohibido, por querer reemplazarlo y hacerse portadores del conocimiento que solo se obtiene por la religación y el contacto con los Portadores del Saber. Saber, dijeron, es aceptar las interpretaciones del consejo.

Ordenaron quemar cualquier documento que testimoniara la historia original de Nada y Ave. Este relato, transmitido a mí por mi padre y a él por el suyo, en una cadena que no sabemos cuándo se inició, hasta que la volqué a este papiro porque temo morir y no tengo descendencia, puede que sea el último rastro de la verdadera historia.

Para que toda pista se perdiera los religadores también cambiaron los nombres de nuestros primeros antepasados invirtiéndolos.

 

 

El club de los ni a favor ni en contra

En el proceso que lleva a responder preguntas se cuela la lucha por las pertenencias que ponen fin al debate para desatar las guerras étnicas. El primitivismo convive con el Iphone aunque las luces lo escondan. Si fulano es liberal, para empezar con un ejemplo conocido, es completamente insignificante para determinar si lo que dice es correcto o para fundar un punto de vista liberal sobre la cuestión de que se trate. Eso es sólo importante en la portería del club de los liberales y medio dentro del cual seguro se reparten grandes beneficios a juzgar por la ansiedad que tienen algunos por entrar, en determinados momentos, frente a determinadas personas y sin que se enteren sus clientes y proveedores.  O puede servir para formar un criterio de selección a la hora de hacer una reunión de los afines a determinada cosa (ejemplo de transgresión la inclusión de la diputada Cynthia Hotton a la reunión de la Mont Pelerin Society en Buenos Aires, quién se persignaría si le preguntaran si comparte el pensamiento liberal).

Pero salvo para asignar sillas en los clubes el carnet nada dice acerca de la corrección o error de determinada postura o idea. Lo mismo pasa con la etiqueta “periodista”. Fulano es periodista, el otro no es periodista. Parece como si existiera una esencia periodística que algunos sacerdotes pueden convalidar. No lo haría a alguien ser periodista el mero hecho de la actividad periodística sino una naturaleza que parece también que lleva a las personas a un estadio superior, que hay que escucharlas con mayor atención que a aquellos que no son eso. Ejemplos de personas superiores serían Gerardo Rozín, Luis Majul, Osvaldo Bazán. Parece que no todos llegan a ese  Olimpo. Al final algo se resuelve sobre el ingreso a ese club, o mejor dicho la elevación, con esto de establecer mecanismos industriales de repartir pertenencias a los que se les llama igual que a los antiguos centros de búsqueda del conocimiento: universidades. Aunque no tienen ya mucho parecido. Ahí se le dice a alguien que es periodista, y eso parece que es importante a la hora de ser considerado. Lo que se dice tiene que venir de ese centro de atribución de relatos sobre quién sabe relatar. Un día pasará lo mismo con los carpinteros. No importará que alguien haga muebles de madera, carpintero será el que salga de la facultad de carpintería. Como pasa ya con los filósofos que no requieren hacer algún aporte más o menos integral al conocimiento sino tener el carnet que entrega la oficina correspondiente para ser llamados filósofos.

Los valores desaparecen entre una montaña de carnets. Son reemplazados por las jerarquías y deja de ser importante encontrar respuestas, o lo que es más importante, encontrar nuevas preguntas, el asunto es quién puede hacerlas. Todo es política y la prioridad es pararse en la puerta a decir quién entra y quién no. Todo es colusión, es decir antirealidad. Un dogma común es necesario en reemplazo de las ideas simplemente compartidas. Porque ese dogma mantiene a los porteros unidos. Las preguntas endógenas reemplazan a las exógenas. Por ese camino qué está pasando para los periodistas tiene menos importancia que saber qué somos, quién dice qué es lo que somos. Una vez que esto ocurre cuál es la postura frente a la realidad es la cuestión y no cuál es la realidad. Lo que seguro produce como resultado una falsedad ¿Por qué? Ahora lo explico.

Primero voy dejar de lado la teoría del club que está implícita en la segunda acepción del diccionario de la Real Academia española sobre la palabra periodismo y me voy a concentrar en la nada aristocrática primera (que se parece mucho a la que habría que hacer de carpintero como tipo que trabaja con la madera): “Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades” ¿Quién es periodista? El que hace eso. No tiene ninguna importancia, porque la cuestión es quién lo hace bien según algún criterio. El que capta, transmite, trata, con el día a día es periodista. Los hay buenos, los hay malos, los hay buenos que se equivocan y malos que aciertan. Hay de todo, ser periodista es casi nada.

Hacerlo bien tengo que concluir que está relacionado con el acercamiento a la realidad periódica y brindar a los lectores, oyentes, televidentes elementos útiles para entenderla y afrontarla. Aunque es poco es suficiente para tirar a la basura el criterio del club. Un bloguero es un periodista y puede ser mucho mejor periodista que el jefe de redacción de un gran diario si es mejor en eso de acercarse a la realidad. No es su naturaleza lo que lo hace mejor o peor, ni el aval de los jerarcas del club.

Cuando digo que el resultado es una falsedad es porque la falsedad tiene relación con el problema de la realidad y no con el de la pertenencia a determinado club. Cuanto más corporativa sea la visión de una profesión directamente relacionada con los acontecimientos diarios menor es su calidad, si calidad la entendemos vinculada al producto y no a la jerarquía.

Recién ahora viene el tema sobre el que quería postear. Tenemos un gobierno agresivo con la prensa en particular, pero antes de eso lo fue con los productores, los disidentes o los apenas críticos, tiene actitud de patotero de barrio con los empresarios, no respeta al Congreso ni a la Justicia, esconde la información sobre auditorías, no pueden explicar sus patrimonios, reciben remesas de dinero corrupto desde gobiernos corruptos del exterior. Esta es la realidad, al menos según mi criterio. Alguien podría discutirlo mostrando mi error.  Pero como desmentida sería completamente ineficaz decir que esa descripción es “demasiado opositora”. Club al que parece que no se puede pertenecer. Periodismo “objetivo” sería según esta visión estar en una posición geométricamente equidistante entre los que dicen A y los que dicen Z. No sería, como dice el diccionario una “captación y tratamiento de la información” sino una posición entre los que están de acuerdo con el gobierno y los que están en contra. En lugar de tratar con la realidad, se trata con los relatos blanco y negro y se construye un tercer relato gris. Cuanto más gris, más medallas otorga el club. Nunca sabremos el color de los acontecimientos si hacemos geometría y equilibrio entre posturas. El periodismo bienpensante es, dentro de esta abrumadora decadencia, lo más parecido a un flan, un equilibrista entre políticos sin ningún interés por la verdad.

Frente a los acontecimientos uno puede estar acertado o equivocado, pero no lo está en relación a la distancia con las posturas oficiales u anti oficiales. Esa neutralidad preservativa no es periodismo, sino política. Pero fíjense que útil es esta confusión cuando se vive en medio de un proceso totalitario como el que está ocurriendo en la Argentina. El gobierno construye su relato, es decir es expresamente mentiroso y se pone de sombrero la Constitución y solo una parte minoritaria del periodismo si contamos desde el año 2003 hasta aquí se dedicó a informar y adoptó una posición crítica. La mayoría bailaba al ritmo de la pauta oficial despojado ya de los pruritos republicanistas que exhibían en la maléfica década del 90. Cuando el gobierno retoma su hegemonía la guerra con el periodismo toma otras dimensiones y afortunadamente hay gente que se la aguanta. Pero también está la tentación, que ya observé varias veces, de adoptar una postura supuestamente profesional pero en realidad preservativa y geométrica de no estar “ni a favor ni en contra”, dejando a quienes se exponen a la violencia oficial a pesar de todo en la posición de “extremistas”, “gente que ha caído en la trampa del gobierno”, “los que no pueden ver nada bueno en el gobierno”. Podrían encontrarse cosas buenas en cualquier gobierno, hasta en los más deleznables pero ¿es pertinente? ¿Cuál es la ventaja desde el punto de vista de la captación y tratamiento de la realidad de hablar de la cantidad de autopistas que construyó el régimen nazi? Si el punto no es qué somos, cuanto podemos demostrar “neutralidad” sino lo ajustados que somos a lo que está ocurriendo.

Hay todo tipo de colaboracionismo cuando un totalitarismo se está construyendo. Todos tienen en común la búsqueda de la propia preservación por encima de la propia dignidad. Solo pido que no sea el club el que se deshaga de los testigos.

Vargas Llosa

Nombre y apellido a lo planteado en los post anteriores. Mario Vargas Llosa, de visita en Buenos Aires, compara a Keiko Fujimori con su ideal democrático y hace juicios categóricos atribuyéndole directamente las responsabilidades de su padre. Omite compar a Ollanta Humala con el mismo ideal que sería lo pertinente en este caso, para ver al menos quién se encuentra más lejos de ahí.

¿Cómo encaja con ese ideal democrático el atribuir responsabilidades del padre a la hija? No se sabe. El sida contra el cancer dijo, evadiendo el peligro en el que se encuentra Perú de caer en las garras de la banda encabezada por el dictador Hugo Chávez. Los dilemas a veces se resuelven por la posición más cómoda.