Ahora que el gobierno instaló una cuenta corriente con las ganancias del campo y los trata de llorones ha corrido mucha agua bajo el puente. El asunto ya no son las retenciones sino por qué no se percibe que tener seguridad jurídica, se respetados en sus derechos de propiedad y liberarse de los parásitos que hace sesenta años se subían en la política de sustitución de importaciones y hoy se suben en la revolución bolivariana con la misma facilidad, requiere ejercer una influencia decisiva sobre la política. No sirve la esgrima con un señor como Alberto Fernández ni intentar ganarle en una guerra por dominar la comunicación. El problema está en el origen, donde se eligen los diputados, los senadores, donde se determina quién llegará a ser gobernador y en definitiva presidente. Ahí el campo no trabaja, solo lo hace el peronismo y los grupúsculos de inútiles.

Las instituciones políticas no son consecuencia de geniales constitucionalistas que las sepan definir y jueces buenos que las hagan respetar. Son la consecuenica de un equilibrio entre fuerzas en el que los que luchan por el derecho no están en retirada, se los respeta. Y se les teme. Se le teme a Moyano, ¿pero quién le teme al campo? Se puede ganar una banca o perderla por Moyano, se pude llegar a una gobernación o a la presidencia diciendo boludeces si se cuenta con Moyano, se puede estar en los medios por estar al lado de Moyano o ser su protegido. Y Moyano es sólo un ejemplo ¿Quién logra algo por defender a la gallina de los huevos de oro?

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4 Responses

  1. Me parece muy bueno que tomen estas medidas, pero lo importante es que el precio de la carne trepe a las nubes e importemos carne de Brasil, para que aprendan estos cobardes que “gobiernan”.

  2. La reacciòn del campo es tardìa…
    Tardìa si – como vos exponès – se trata de haber defendido derechos de lucro y propiedad (es lo mismo) en una primera etapa que no existiò.
    Como siempre revienta el globo cuando se lo infla demasiado, asì reaccionò el campo, aunquie es todo – TAN – previsible, en cuanto a la imposibilidad de arrear precios en lugar de vacas. Esa ecuaciòn se sigue aplicando aquì, en el reino del revès, aunque se ha demostrado que jamàs funcionò. Salvo para precipitarnos al desastre econòmico.
    Esta banda maffiosa que vè esòlamente el hoy y el ahora en el pòder, jamàs comprenderà (ni es su intenciòn) entender los ciclos naturales , a los que el campo està sujeto. Con èsto quiero decir que jamàs se puede justificar que “al campo” le haya ido bien, para robar el lucro de quienes lo transpiraron y – como la hormiga – deben ahorrar para reinvertir para los malos años venideros – aquì lo cìclico.
    De cualquier manera, creo que èsto serà el principio de un gran kilombo, la punta del ovillo que se llevarà puesto a èste gobierno, junto con los problemas energèticos, desabastecimiento, que se avecinan y su resultante inflacionario…muy obvio lo mìo, perdòn R. Cachanosky.

  3. No he leído hasta ahora una réplica como corresponde al reproche del Beto Fernández a los ruralistas,

    que los trata de llorones y les recuerda el “salvataje de refinanciación de deudas que los salvó de que le remataran los campos”.

    Suena como si los recursos de tal salvataje, hubieran salido del bolsillo del Beto.

    Pero, que yo sepa, nadie le respondió.

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