Hace poco resumía en el blog el cambio de Samsonite por las bolsas de papel como una forma más de aplicar la política de sustitución de importaciones. Lo que es muy agradable de la Argentina también es como la gente se reconcilia y algunas caras se repiten.

Doña María Romilda Servini de Cubría se hizo famosa por la investigación de las valijas de Amira Yoma y ahora también tiene a cargo investigar a la señora de la bolsa, doña Felisa Miceli. Lo bueno es que antes Verbitsky la odiaba y la había bautizado por aquella causa “Servini que Cubría”, pero ahora la ama después de que la señora Juez mostró disposición a colaborar con las causas de los derechos humanos removiendo viejas rémoras del garantismo.

Como el eterno devenir de Heráclito ¿no? Que bello.

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6 Responses

  1. Al parecer en el gobierno se ha desatado una “interna” bastante sangrienta,

    un poco por los últimos fracasos y otro poco para reservar espacios de poder en la futura gestión de la señora,

    de modo que yo no estaría tan seguro de quien protege a quien.

  2. Son muy pocos los que recuerdan que la jueza Servini de Cubría prohibió (sí, prohibió), la emisión de un programa de Tato Bores, por críticas a su persona. Clara señal del espíritu democrático que la inspira.
    Esto mereció en su oportunidad un rechazo(justificado, por cierto), de la farándula y grupos políticos. Se emitió al aire una canción en la que se la llamaba “la jueza Barú Budú Budía, o algo similar.

  3. Tanto nos hemos acostumbrado a los jueces tipo doña Romilda, que ya lo aceptamos como algo natural. Recuerdo bien la prohibición a Tato Bores y el cajonamiento del pedido de juicio político por parte de la bancada justicialista.

  4. Gustavo: Gracias. Es todo un documento para archivarlo. Y que buena la sentencia final de Tato: desgraciados los pueblos cuyos juecen tienen que ser juzgados. Han pasado 15 años y todo sigue igual

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