El desastre de Cromagnon terminó con la carrera de Anibal Ibarra y lo mandó a su casa. Cada vez que le hacía una nota a algún legislador de los que lo acusaban por sus múltiples responsabilidades en el caso terminaba con la misma pregunta: ¿qué hemos aprendido de Cromagnon? Las respuestas eran vagas porque la ignorancia del sentido de responsabilidad y sobre todo de qué cosa es un legislador y para qué esta es muy grande. Como será de grande que el señor Das Neves cree que lo que tienen que aprender los aspirantes a una banca es cuáles son los departamentos de la provincia y no cómo controlarlo a él.

El problema es otro. Un legislador se interesa por un hecho del pasado en la medida en que es información para cambiar las reglas generales del presente. También para establecer la responsabilidad del jefe del ejecutivo, pero eso como tarea extraordinaria. Cuando ocurren los accidentes aéreos la información que se obtiene de las juntas de investigación se utiliza para prevenir futuros casos. En Hong Kong no se interesan por quién fue el culpable de un despiste en San Francisco sino en qué se puede hacer para que lo mismo no les pase a ellos.

Nuestros legisladores en cambio trabajan para salir en los diarios, que a su vez no son manejados por luminarias precisamente ni por gente que sepa qué cosa es una república y para qué están cada uno de los poderes. Eso hace que el pobre Montesquieu, aunque no se haya enterado, construyera un sistema que está a la deriva.

Nunca encontré un legislador que hubiera propuesto cambios al sistema de control como resultado del aprendizaje obtenido de la tragedia de Cromagnon. Cuando ocurrió otro desastre, el del avión de LAPA en Aeroparque, las antenas de todos los chicos disconformes de aquella época estaban en ver cómo las empresas privadas eran conducidas por gente a la que parece les conviene mandar pasajeros a la muerte y si era posible establecer quién cercano al presidente podía haber causado todo. Hasta el señor Piñeyro, como ya lo he comentado, pone su acento en esta inclinación estomacal progre que tanto nos ha enfermado como país. Así fue que su conclusión fue, por lo menos, tonta: Saquemos a Juan que Pedro seguro lo hace mejor.

Ahora vemos aproximarse el Titanic justo al muelle en el que estamos pescando. O mejor dicho, pesca el kakismo. El rumbo es claro de colisión. El sistema aéreo manejado con señales de humo porque las recaudaciones record de los últimos años se utilizan para beneficio del Frente para la Victoria. No estamos en el día después de ninguna tragedia sino en vísperas. Los diputados están de joda. Ni siquiera los juzgo por el hecho de que su preocupación sea morder una tajada de la torta del superávit fiscal. ¿Pero no hay un límite? ¿La sensación de que una señora que se ha ocupado de vengarse de las fuerzas armadas se caga absolutamente en la vida de los pasajeros de los aviones que todos los días vuelan en nuestro espacio aéreo no les causa inquietud?

Entiendo que Skanska no los escandalice. Aspiran algún día a estar ocupando los cargos respectivos y poder morder de esa manera en nombre del socialismo del siglo xxi. Muchachos sigan siendo una banda de chorros, ¿pero hace falta que sean asesinos? ¿No será mucho?

Eso que llaman todo el tiempo “prevención” es ahora. No una muletilla para imputar responsabilidades después. No vengan  a decir que esta señora es la única culpable, o su jefe que es el verdadero responsable, de las muertes anunciadas hasta en los diarios oficialistas. Deberán mirar sus propias manos y ver las huellas del horror porque ni siquiera hubo un diputado que pidiera el juicio político de las señora Garré con todas las cagadas que se está mandando; ni hablar de pedírselo a su Alteza Kakal que se lo ha ganado hace rato.

La culpa es del chancho por supuesto. Pero el resto del chiquero no se queda atrás. Es bueno decirlo ahora para que después no la jueguen de inocentes.

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4 Responses

  1. Bravo!! jose y gracias
    Una pregunta: en el gremio periodistico hay alguien mas con agallas para llamar a las cosas por su nombre????

  2. En el fondo siempre estamos planeando (ya que en parte hablàs de aviones) sobre los mismos factores que generan los desastres.
    Ignorancia, desidia y delincuencia en el poder. Sin olvidar de eso que decìas del chancho y los millones de almas que le dan de comer o una sociedad que jamàs prevee hasta que todo vuela por los aires. O se cae de los aires, en el caso de nuestros aviones, a los cuales un comandante describiò como estar volando con Siam DiTellas. Se la bancan hasta que nò.
    Si los argentinos en su mayorìa viviesen en un paìs con volcanes, serìamos una especie de Pompeya pero con millones hechos ceniza.
    Yo propondrìa una lista de los “distraìdos” actuales para cuando en años venideros la banda de kakita visite diariamente pasillos tribunalicios y calabozos a posteriori. Serìa interesante ver en que huequito acomodan su flexible culito tipos como Pergollini, Bonelli, Silvestre, etc.etc.

  3. ¿No será que que no haya radares es a propósito? El martes escuché que se habían robado una avioneta en Pergamino.

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