La ultra izquierda aprendió que la democracia entendida como “cualquier cosa que vote la mayoría está bien”, tal como la han promovido los Estados Unidos dicho sea de paso, es su mejor aliada. Ahí está el señor Correa festejando el aval obtenido en un plebiscito para destruir los derechos individuales bajo la forma de una constitución ¿Qué respuesta puede dar a esto el democratismo? Pues nada.

No hablo, lo repito por enésima vez, de que el antidemocratismo sea mejor, es decir la creencia de que a la mayoría desatada se la debe reemplazar por una minoría iluminada. Una cosa es tan equivocada como la otra. El problema político para un país libre pasa por otro eje que no tiene que ver con las elecciones y que es la vigencia de derechos individuales. Si ellos no están en discusión, sólo si ellos no están en discusión, se puede y es coherente votar.

La democracia no puede ocurrir (ni siquiera importa que ocurra) fuera de un contexto de libertad, de otro modo hasta la voluntad del votante está falsificada o distorsionada por métodos extorsivos. Las constituciones no existen (ni siquiera importa que lo hagan) si no consisten en formas de limitar al gobierno. Una constitución que libera al gobierno de límites es incoherente en sí misma y por completo inútil.

El punto está relacionado con los principales conflictos actuales. Es racional aceptar votar entre gente que respetará nuestra libertad, lo contrario no lo es y la mayoría de los que han puesto el acento en las elecciones para dotar a los países de “instituciones” en realidad evaden este conflicto creyendo que a la larga se soluciona por sí mismo. Gobiernos cajeros y repartidores de malestar en nombre del estado de bienestar no conducen a sociedades abiertas sino a tribus gigantes gobernadas por sátrapas. Si sabremos nosotros de eso. En definitiva es racional ser civilizado con quienes lo son con uno, es racional ser respetuoso y comerciar con quienes se manejan con los mismos parámetros, pero no con una banda de saqueadores.

Lo que se encuentra en crisis en definitiva es la universalidad del trato pacífico y libre entre las personas porque los enemigos de la libertad se vienen riendo a carcajadas hace rato de la gratuidad con que el mundo libre ofrece estos beneficios a quienes trabajan para quitárselos a ellos.

Un día se votará que no se vota más y hasta las elecciones se habrán terminado. Cuando digo mundo libre recurro a una convención porque no existen países defendiendo la libertad cuando se trata de destruir una constitución por medios electivos. Y la libertad no es otra cosa que límite al poder.

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6 Responses

  1. Yo creo que el populismo ha sido el gran mal, si hablamos especìficamente de nuestro paìs.
    En USA nadie se imagina algo por encima de la Consitituciòn. Y menos (èsto se lo plantee a un amigo americano y se riò de veras)el pretender acomodar la Constituciòn al gobierno de turno.
    Convengamos entonces que – al menos desde los gobiernos de Peròn – la Constituciòn del ’53 ha sido de goma.
    El populismo, emanado de ese paternalismo presidencialista de raìz psicològica de nuestra sociedad, que no entendiò aùn el concepto de instituciones-leyes-repùblica y siempre necesiota un salvador, un conductor.
    Eso pone al poder de turno por encima de esas leyes limitadoras consitucionales y las “flexibiliza” de acuerdo a las circunstancias del iluminado populista en la presidencia. El vè màs allà, cual es el mejor camino.
    Repito, hay una cultura o mejor dicho una incultura de los mecanismos nò democràticos (votar) sino de lo que significan derechos, deberes, repùblica. Y que no son simplemente discursivos sino que estàn escritos en ese extraño librito denominado Constituciòn.
    Y la verdad es que a la mayorìa le importa un carajo.

  2. Cuando parecía que el reconocimiento y el respeto de los derechos individuales avanzaba en el mundo,

    aparecieron las “democracias ilimitadas” de la mano los manipuladores de esa entidad difusa y flexible que se llama la “voluntad popular”,

    un formidable pretexto para el atropello de las minorías.

  3. Este plebiscito en Ecuador es el suicidio de mismo estado ecuatoriano. La democracia directa produce estas barbaridades. Si Estados Unidos a fomentado este tipo de política es porque en Estados Unidos ha prevalecido siempre la constitución. Esta, pese a sus 27 enmiendas agregadas despues de la adopción de la constitución en 1787, no ha sufrido un proceso de reforma, sino más bien que las enmiendas han sido un desarrollo constitucional en la realidad. Este desarrollo constitucional es lo que no ha tenido ningún estado latinoamericano.
    Es muy tipico de los demagogos cuando se hacen del poder, establecer reelecciones sin limites, establecer voto directo para poder manipular a la masa no pensante, abolir el senado y establecer un sistema de cámara única, etc. Todos quieren refundar la república, pero veamos en la historia algún país donde este tipo de política populista haya tenido éxito. Pues no hay ninguno. Antes del advenimiento de Hitler al primer ministerio de Alemania, se había adoptado una constitución que era llamada la constitución perfecta, “la constitución de Weimar”. Hitler, el extermininio de los judios primeramente, luego de otros grupos y finalmente de los mismos alemanes es lo que produjo esta constitución.
    Las naciones no necesitan cambios constitucionales drásticos, sino que las constituciones deben desarrollarse en el curso del tiempo. Sabemos bien que Gran Bretaña no hay tenido nunca una constitución escrita, sin embargo no carece de constitución ni de instituciones. Respecto de los Estados Unidos, han tenido una sola constitución en su historia de más de 230 años, pero el texto original de la constitución está vigente en casi su totalidad. A Estados Unidos y Gran Bretaña no les ha ido mal.
    Latinoamérica tiene tendencias masoquitas y suicidas.

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