Organización de Personas Unidas

Sigo con el mismo tema de ayer. Las declaraciones de derechos constitucionales fueron el último eslabón de una cadena de cambios en las relaciones de poder. Por desgracia el peso de los aparatos estatales a la larga produjo su propia cadena de cambios pero en sentido contrario, por eso hablar de los derechos individuales suena fuera de tiempo.
El interlocutor no comprometido con la idea a lo sumo escuchará con interés lo que se le dice, pero no lo tomará como su tema. En su mundo la cuestión es qué cosa linda se puede hacer usando el garrote del poder, porque pensar que las personas resuelven por si mismas los problemas sin necesidad de alguien que los ponga en raya es casi una superstición, creer en la magia de una mano invisible. No puede ser, siempre debe haber un organismo velando por nuestras acciones, dados nuestros defectos, bajo el supuesto no del todo consciente de que por suerte los organismos están formado por una gente de una categoría superior. Esos que para nosotros son empleados públicos tomando el desayuno arriba de un expediente viejo.
Los derechos de los que le hablamos ponen en juego la seguridad virtual del estado protector. Que no es tal, se lo podemos mostrar tantas veces, pero en sus genes está la memoria de todos sus antepasados creyendo en lo que no pueden ver. Creyendo más en lo que no pueden ver que en lo que pueden ver y quemando a los que ven. Así que la cosa está difícil. Encima si los organismos son internacionales, la sensación de control es mayor. No es lo mismo que nos alarme y clausure la alarma la Organización Mundial de la Salud con un virus que va a terminar con la humanidad, a que lo haga el médico de la esquina que es de carne y hueso, como nosotros, va al baño, come golosinas.
Desde aquellas alturas piensan en nosotros, nos protegen, los mismos de los cuales nos teníamos que proteger hasta que todo el mundo se compró el mito de la seguridad que nos provee el que lleva el garrote en la mano, reemplazando a una divinidad menos exitosa. Los tratados requieren muchos hoteles cinco estrellas y viajes en primera clase. Gente que no se arregla con unos sandwichitos de miga ¿A quién le importa semejante detalle? Después se harán las comisiones, y los viajes de control para hacer informes y ponerlos en la página web. Se le dirá a los redactores que no pongan nada demasiado definido, alguien se puede enojar. Plata; la plata que se paga con impuestos. Mientas se cede el ámbito de discusión de nuestra libertad, no vayan a esperar una declaración de derechos frente al fisco, una prohibición de prohibir actividades privadas o la facultad de consumir lo que se le cante al que lo quiera consumir sin violar los derechos de otros. Menos algo que nos proteja contra las regulaciones de internet, las trabas al comercio virtual. No, ahí se hace diplomacia y con los socios del sindicato, los gobiernos que eran el gran problema de nuestra libertad y ahora son nuestros papás, no hay que meterse.
Entonces creo que es hora de no dejar la definición de nuestros derechos ni su pretendida universalidad en manos ni de gobiernos, ni de entidades, ni de gente entrenada para no tener principios ni pasiones, en el acomodo, en esquivar los problemas.
Si el poder está ahí, transferido al lugar donde no hay vestigio alguno de democracia ni menos de controles republicanos, será ahí donde habrá que centrar los reclamos. Las personas del mundo que quieren ser libres, tendrán que actuar juntas, dejar de creerse las banderas, esas jaulas para primates que son las fronteras e iniciar un movimiento global que obligue a toda esta comparsa a frenar su carro.
Algo como una Organización de Personas Unidas que se protejan de sus protectores.

Lo único que falta es votar que no se vota más

La ultra izquierda aprendió que la democracia entendida como “cualquier cosa que vote la mayoría está bien”, tal como la han promovido los Estados Unidos dicho sea de paso, es su mejor aliada. Ahí está el señor Correa festejando el aval obtenido en un plebiscito para destruir los derechos individuales bajo la forma de una constitución ¿Qué respuesta puede dar a esto el democratismo? Pues nada.

No hablo, lo repito por enésima vez, de que el antidemocratismo sea mejor, es decir la creencia de que a la mayoría desatada se la debe reemplazar por una minoría iluminada. Una cosa es tan equivocada como la otra. El problema político para un país libre pasa por otro eje que no tiene que ver con las elecciones y que es la vigencia de derechos individuales. Si ellos no están en discusión, sólo si ellos no están en discusión, se puede y es coherente votar.

La democracia no puede ocurrir (ni siquiera importa que ocurra) fuera de un contexto de libertad, de otro modo hasta la voluntad del votante está falsificada o distorsionada por métodos extorsivos. Las constituciones no existen (ni siquiera importa que lo hagan) si no consisten en formas de limitar al gobierno. Una constitución que libera al gobierno de límites es incoherente en sí misma y por completo inútil.

El punto está relacionado con los principales conflictos actuales. Es racional aceptar votar entre gente que respetará nuestra libertad, lo contrario no lo es y la mayoría de los que han puesto el acento en las elecciones para dotar a los países de “instituciones” en realidad evaden este conflicto creyendo que a la larga se soluciona por sí mismo. Gobiernos cajeros y repartidores de malestar en nombre del estado de bienestar no conducen a sociedades abiertas sino a tribus gigantes gobernadas por sátrapas. Si sabremos nosotros de eso. En definitiva es racional ser civilizado con quienes lo son con uno, es racional ser respetuoso y comerciar con quienes se manejan con los mismos parámetros, pero no con una banda de saqueadores.

Lo que se encuentra en crisis en definitiva es la universalidad del trato pacífico y libre entre las personas porque los enemigos de la libertad se vienen riendo a carcajadas hace rato de la gratuidad con que el mundo libre ofrece estos beneficios a quienes trabajan para quitárselos a ellos.

Un día se votará que no se vota más y hasta las elecciones se habrán terminado. Cuando digo mundo libre recurro a una convención porque no existen países defendiendo la libertad cuando se trata de destruir una constitución por medios electivos. Y la libertad no es otra cosa que límite al poder.

La nueva obligación con el estado: bancarte un monstruito ajeno

Pasará totalmente desapercibida la noticia y es probable que a la mayoría le parezca bien. Los colegios ya no tienen derecho siquiera a no admitir a un alumno por mal comportamiento. En este caso se trata de la decisión de un juez de La Plata, lugar que se está especializando en originarnos muchos de los peores problemas.

Que cosa innecesaria estudiar derecho hoy en día. Es suficiente tener poder ilimitado y “buenos sentimientos” para disponer de la vida ajena.