Me mudo

Ante el certificado de defunción firmado por Pramer para la señal P+E, cerré trato con Artear S.A. para llevar mi programa El disidente a la señal Metro, que emite hasta fines de julio en Multicanal y a partir de Agosto también en Cablevisión, lo que en teoría nos permitiría duplicar la llegada.

Voy a extrañar P+E que siento como mi casa y lamento enormemente la cantidad de producciones que se quedarán sin espacio. Las hay mejores y peores, pero en tiempos de oscurantismo como el que estamos viviendo en la Argentina cualquier fuente de información y opinión independiente cerrada es una pérdida para la democracia y la libertad. Si se entendiera esto tanto los que quedan fuera del bote, como los de adentro (sobre todo los de adentro), no sufriríamos del periodismo berreta patinado de circunspecto que hizo posible y casi gratis la construcción de éste “país en serio” tan trucho.

4 thoughts on “Me mudo

  • June 23, 2006 at 6:29 pm
    Permalink

    Mucha suerte, José. Qué horror sinceramente que vuelvan estas cosas al país. No aprendemos más.

    Reply
  • June 24, 2006 at 12:55 am
    Permalink

    Muchos exitos mas te deseo de corazon.
    No es facil resistir, pero es vital, y somos muchos los que apreciamos la actitud de seguir peleandola.
    Se que no sirve de mucho, pero vaya mi reconocimiento para todos los que como vos, no claudican.
    Saludos.

    Reply
  • June 24, 2006 at 2:12 am
    Permalink

    Claro que sirve Miriam, muchas gracias, y tambien Luis. Jose

    Reply
  • June 25, 2006 at 2:37 pm
    Permalink

    De la cuasidictadura “K” son cómplices la mayor parte de los medios audiovisuales. Son funcionales a su esquema hegemónico el tímido “centro” -que, por vergonzante que sea y por mucho horror que tenga a ser “políticamente incorrecto”, la prensa lo llama “centroderecha”- y en menor medida (más abajo explicaré por qué) el empresariado.
    Los medios son tan oficialistas en Argentina, que dan asco. Sea por financiación espuria, o por identificación ideológica (en todas las facultades de periodismo se enseña el credo “progresista”), casi ha desaparecido la crítica al poder, o en ocasiones se lo critica desde la izquierda. Para emplear tus palabras, porque lo defines muy bien, sufrimos ese “periodismo berreta patinado de circunspecto que hizo posible y casi gratis la construcción de este “país en serio” tan trucho”
    El lópezmurphysmo y en mayor medida los seguidores de Macri, en algunos casos carecen de ideas claras en lo político y en la económico; otros, sí tienen esas ideas, pero no se animan a exponerlas públicamente.
    En cuanto a los empresarios, están los beneficiarios del actual “modelo”, y los que tienen miedo. ¿Qué significa ese miedo? Que en la Argentina formalmente democrática de hoy, los individuos tienen menos garantías que en algunas monarquías absolutas. En Prusia, el molinero de Postdam podía erguirse frente a Federico el Grande, y decirle, “hay jueces en Berlín: él confiaba que los jueces le darían la razón aún contra el emperador.
    ¿Algún empresario en Argentina puede asegurar que, en caso de persecución fiscal o de otra índole, los jueces le darán la razón? Y suponiendo que en alguna instancia, después de muchos años, se haga justicia, ¿quién los resarcirá por las pérdidas económicas y no económicas sufridas?
    Por otra parte, ¿cuántos de los empresarios no dependen del favor o de los buenos o males humores de los funcionarios dependientes del poder ejecutivo? Los aranceles aduaneros, las retenciones, las prohibiciones o habilitaciones para exportar, el acceso al crédito de la banca oficial, la adjudicación de obras públicas, los precios, la autorización de costos, las tarifas de los servicios públicos; todo depende de decisiones administrativas.
    Algunos medios de prensa suelen quejarse de la discriminación en la publicidad oficial, pero rara vez se discute la razón de ser de la publicidad oficial: que con dinero de los contribuyentes, se financie el descarado autoelogio de las pretendidas realizaciones del gobierno de turno, las encuestas truchas y en definitiva, la permanencia en el poder. Frente a eso, es “pecata minuta” que además, se discrimine a ciertos medios: aunque la distribución de ella fuera formalmente impecable, no dejaría de ser un asco. La porquería, aunque se distribuya en forma pareja, no deja de ser porquería.

    Julio

    Reply

Leave a Reply