Los holdouts le enseñan moral al estado argentino.

salt-lv-2012---one-on-one-with-hedge-fund-icon-paul-singer----paul-singer-as-smart-object-1

¿Cuánto más van a repetir la falacia de que los holdouts no merecen cobrar porque compraron deuda muy barata y están ganando mucho? ¿Puede sobrevivir un país con tanta gente tan infantil?

Veamos ¿Por qué estaba barata la deuda en cuestión? La única razón es que fue repudiada por el deudor y que el deudor era un gobierno y que los gobiernos no quiebran y en el actual estado del derecho internacional son impunes. El que está llorando ahora por lo barata que se compró la deuda es el que que la abarató con su deshonestidad. No hay ninguna cuestión moral a favor de la posición argentina.

Dicen que los fondos “ganan mucho”, pero la única oportunidad que tienen ellos de ganar mucho es la aspiración del deudor de ganar mucho al no pagar sus deudas. La diferencia es que los acreedores no defraudaron a nadie. El hecho de que ellos existan hizo que la deuda repudiada valiera “algo”. Ese valor al que la compraron existe porque ellos están organizados y con capacidad de juntar volumen para aguantar. Fueron el límite a la desfachatez.

Los holdouts, dado que como dije antes los gobiernos son impunes, son la respuesta del mercado a esa impunidad. Es cara y tiene grandes posibilidades de obtener ganancias, porque ellos tratan con bandidos. Son los que salen detrás de ellos y de todo el aparato de santificación del estatismo, incluida la prensa, los curas y todo género de demagogos.

Los holdouts además son una bendición para los gobiernos que cumplen; ellos pagan tasas inferiores en la medida en que se difunde lo que ellos hacen con los que no pagan, lo que es un incentivo para quienes piensen en la posibilidad de prestar. Porque como el mundo no termina hoy, hay que asegurarse con la conducta actual de seguir teniendo crédito, que, cuando se trata del mercado privado, se guía por la seguridad y los rendimientos.

Los holdouts tratan los temas de plata como de plata. Los otros verseros recurren a falacias morales para ahorrarse guita, son de la peor miseria que ha dado el espectro moral de nuestros días.

No hay ningún caso moral detrás de gobiernos bandidos, inclumplidores y que se victimizan a la hora de pagar. La única forma de tratar con ellos y negociar, por la sencilla razón de que el país está en problemas, es agachar la cabeza, exponer la situación y apelar al deseo de cobrar de los acreedores, teniendo en cuenta esas limitaciones.

La última razón de la inmoralidad del deudor, es que llora para seguir pidiendo. Lo cual es lamentable porque no asume su alcoholismo, que cuando llegan las cuentas convierte en su “caso moral” contra el acreedor.

Por último, los holdouts tienen una posición moral incluso mejor a los de los acreedores principales. Es dudosamente ético prestarle a un gobierno que no produce y que solo paga esquilmando a la población. El único caso moral que puede haber en esta materia es contra el endeudamiento en general de los gobiernos. Los holdouts no son los que le prestan a los gobiernos, sino que compran deuda repudiada y hacen justicia con eso. Lo mejor de todo es que lo hacen por propio interés, que es el mejor motor de la sociedad, no solo en lo económico, fundamentalmente en el plano ético.

 

banner las olas 2

Una viva bárbara la Señora

La señora es táctica, como todo tramposo. Desarrolló una gran creatividad para engañar en el corto plazo, pero es por completo incapaz de ver todo el panorama. Su última avivada va a llevar al país a un completo desastre.

Ayer su cabecita loca le habrá dicho que es la más viva del barrio, cuando explicó que la Argentina pagó al mandar los fondos al banco en New York. Si el agente de pago después no le entrega el dinero a los bonistas que entraron al canje, dijo con ese tono pedante que la caracteriza, será problema de: 1) El banco, 2) El juez, 3) Los propios bonistas. Máximo habrá hecho una pausa en la Play Station y le habrá dicho: ¡Mami, que inteligente que sos!

Pero no, no es nada inteligente. Si puede engañar a los programas de radio que creen que con esto el gobierno armó una discusión para complicar las cosas. Aunque lo consiguiera, esta sería una victoria pírrica.

Resulta que: 1) El banco cuenta con una orden judicial que le dice que no realice los pagos a los bonistas 2) El juez fue ratificado en dos instancias posteriores y 3) A los bonistas no se les mueve un pelo y están a punto de ganar mucho dinero, porque el motivo por el que no les pago no les importa nada. Es un problema del que obtuvo la “rebaja” en un canje cancelar la nueva deuda.

Si contrato a un pintor y el pintor recibe una orden judicial de no llevar adelante su prestación, el contrato pierde sus efectos, se torna de cumplimiento imposible. Yo no podría demandar al pintor por las consecuencias de su incumplimiento, pero lo que si le podría reclamar es que me devuelva el dinero que le pagué. Si la señora consigue convencer a los bonistas reestructurados de que no puede pagar porque su dinero quedó en un pretendido limbo legal, pues entonces la reestructuración para ellos fracasó. Será un problema de la Argentina echarle la culpa a otro, tendrá que demandar a Griesa y Griesa tal vez muera por eso, pero de risa.

Dicho de otra forma, en caso de que la prestación contenida en el bono reestructurado no pueda cumplirse, sea porque la Argentina no quiere, porque el Juez Griesa lo impide pagado por Magnetto, porque la vida es injusta, lo que ocurriría sería que tendrá que hacerse cargo entonces del renacimiento de la situación anterior a la emisión del bono. Esto es, los bonistas recuperan sus acreencias originales por imposibilidad de cumplimiento de la nueva obligación que las reemplaza, aunque la Argentina no tenga responsabilidad alguna. Que la tiene, por supuesto, actúa con una mala fe que ya comenté antes que es propia de los abogados saca-presos.

Toda la discusión de qué cosa es o no default carece de sentido en mi opinión. El fallo de Griesa no es más que el recuerdo de que la Argentina nunca salió del defalut. Tanto es así que sigue pagando tasas de interés de país fallido. Es decir, todo este debate es semántico.

El asunto grande acá es que lo que esta delirante está a punto de conseguir es mucho más grave que la aplicación de la cláusula rufo, por la cual habría que pagarle a los re-estructurados cualquier mejora que voluntariamente se ofrezca a los holdouts, esto es volver a convertirse en deudora del cien por ciento como si el canje nunca hubiera existido.