En Junio de 2006 le regalaban en La Nación un título muy vendedor: Una experta que viene de La Haya como si viniera del riñón del Tribunal, cuando su único lauro al respecto había sido asesorar al gobierno argentino en su fracaso para detener la construcción de las pasteras uruguayas y antes a los piqueteros de Gualeguaychú que no pudieron demostrar jamás ninguno de sus puntos de cuestionamiento en materia de contaminación.

El nombramiento de Picolotti era poco serio desde el vamos. Un gobierno irresponsable trataba de controlar a un grupo de revoltosos que se imponían sobre la ley y hablaban de cuestiones ambientales sin saber nada de ellos, incorporando a su vocera. Y el responsable ahora de la falta de seriedad de la “experta que viene de La Haya” es el propio gobierno que llevó al país a comprometerse con las posturas de aquellos revoltosos y transformarlas en oficiales.

Romina Picolotti es la típica experta de ONG relacionada con Naciones Unidas y la OEA que recibe premios internacionales de gente no relacionada con los temas pero que deslumbran a la prensa elemental que tenemos. Después no consigue convencer ni a la Corte Suprema con sus planes para limpiar el Riachuelo (aunque si a Página 12 que es menos exigente), pero es la gente a la que los medios recurren para decir que las pasteras uruguayas destruirán el medio ambiente y que estamos a punto de perecer por el calentamiento global. Como si le faltaran lauros para ser venerada por la fauna mediática y por este gobierno también cuenta con un padre que dice haber estado detenido por los militares y ser defensora de los derechos humanos. De ahí le deben haber venido al marido las ideas sobre la abuela bomba.

Para Laura Rocha, la chica de los 350 amigos era “frontal, decidida, ambiciosa”; de tan auténtica iba a tener problemas en la Haya.

No faltaron las comparaciones con María Julia Alsogaray, a la que cuestionaban por formar una asociación ilícita para comprar tapas de inodoros muy caros, jamás por algo parecido a lo de doña Romina. Pero no importa, los prejuicios sobreviven, gran parte de la prensa y de la intelectualidad berreta quieren ver de una manera a los de derecha y de otra a los de izquierda y las evidencias les importan un comino. Ellos son los que piensan.

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15 Responses

  1. Como la mediocridad reina entre este kakismo de piojos resucitados, se asustan de cualquier titulito obtenido en el exterior.

  2. Todos los expertos que se han presentado por cualquier índole han demostrado ser siempre inútiles en la materia, realmente son ladrones disfrazados de doctores, expertos en tal o cual materia.
    Hemos tenidos expertos en Seguridad que han resultado ser criminales de los que la sociedad debe estar protegida;
    hemos tenidos expertos en Economía que han licuado pasivos, llevado al inflación hasta el cieloy dejado deudas impagables;
    hemos tenido expertos en Derechos Humanos con un pasado terroristas y con vínculos con gobiernos que financian el terrorismo y que han conseguido indemnizaciones millonarias y subsidios a expensas de los contribuyentes de impuestos;
    hemos tenido expertos en Derecho que han prostituido la Constitución, destruidos todos los códigos de leyes y convertido a la república en una demagogia de la peor clase.
    Asi pues una página más en la vergonzosa historia argentina, pero para la prensa sólo son escándalos cuando vienen de: ricos o de gente de derechas, nunca cuando es de un pobre, de un izquierdista.

  3. Esos artículos de los diarios Clarin y Nación prueban como el gobierno tiene comprado los diarios.
    Estos premios que dan en Europa a estos zurdos son escupetazos al cielo. Recuerdo muy bien cuando le dieron premios y reconocimientos a Hebe Bonaffini en España. Por entonces Felipe González era el primer ministro y le dio un fuerte abrazo, por supuesto todo eso fue antes de que Bonaffini festejara los atentados en Nueva York, que diga que hay que clavarles puñales a personalidades de la derecha; que se deben mostrar los fusiles que usaron sus hijos en los campos de batalla, y las innumerables barbaridades que ha dicho después. Lo mejor es que no hay que dar premios a nadie por la dudas.

  4. Roark, te doy una mano en la lista con:
    La ex-terrorista, hoy “ministra de defensa”, gracias a quien (intencionalmente) estamos en indefensiòn ante el ataque de cualquier paìs que se le ocurra atacarnos. Ademàs de haberse cargado yà muertes en democracia, con los aviones venidos abajo a causa de falta de mantenimiento y demàs.
    Va a estar interesante ver que pasa cuando èsta manga de langostas se venga abajo.

  5. Para entender un poco más cómo ha sido la vida de Picolotti, recomiendo leer mi post en el blog de Jorge Ávila sobre los “intelectuales anti-capitalistas” y el sistema de incentivos “morales” que buscan implantar las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales de izquierda.
    http://www.jorgeavilaopina.com/?p=176#comments

    Coincido en buena medida con la tesis de Nozick. Estoy más que convencido que ser de izquierda en la universidad (aquí además de escuela pública deberíamos hablar de universidad pública) más que a una genuina vocación de servicio por los pobres, obedece a ansias de crecimiento (económico) y satisfacción personal por fuera del mercado, lo que es, además, por fuera de la consideración de las preferencias de los otros: esta, y no la actitud de los liberales, es el individualismo del peor tipo. Ser de izquierda en la universidad significa prepararse para integrar la Nueva Clase -como diría Irving Kristol- de académicos, intelectuales, artistas u “hombres de la cultura”, para poner algo muy actual, de izquierda, que aprovechan de las instituciones gubernamentales y de otras que reciben el subsidio del Estado. Ser de izquierda en la universidad se basa en la ambición de viajar becado por organismos extranjeros, conocer el mundo desarrollado y tener el estilo de vida de un buen burgués sin pasar por las penurias que significa satisfacer a una demanda de consumidores. Y esta actitud frente a la vida, tan inmoral, es justificada ideológicamente, en el interior de quienes creen en ella, sobre la base de que ellos escalarán posición y harán algo valioso por los pobres: serán personas con injerencia en los asuntos públicos que ayudarán a los más carenciados con políticas públicas del Welfare State. “Queremos ser becados para ir al exterior y volver para cambiar las cosas.” Esa es la posición de muchos de estos estudiantes de izquierda. Algo similar ha dicho Barack Obama en los Estados Unidos acerca de su decisión de estudiar Derecho. De más está decir que estas intenciones altruistas no pueden estar sino en la mente de estudiantes de clase media-alta, que han podido llegar al sistema público de educación y crecer en él, pues los pobres -quienes lo sostienen con sus impuestos- a menudo no pueden siquiera conocerlo. Desde Vargas Llosa a Schumpeter señalan esta actitud ideológica de los sectores medios acomodados. Así se nutren de los dineros de la sociedad capitalista pero con un gran resentimiento hacia ella. Y quienes luego ingresan a la función pública con el ánimo de “cambiar las cosas,” lo hacen con la intención deliberada de integrar una elite de gobernantes-filósofos que rija los destinos ajenos, no sólo mediante un sistema centralizado como la escuela, sino además de un carácter supuestamente moralizante. Lo que los intelectuales no pueden entender es que dedicándose a sus actividades, ellos no contribuyen a crear la riqueza que los pobres necesitan y ni siquiera crean la necesaria para su propio sustento. Así llegan a tene r una visión tan negativa del negocio, que, en la misma manera que algunos religiosos medievales, suponen contrario a su ocio ideológico. Mientras tanto, las políticas públicas que como funcionarios públicos tomen, van a contribuir a mantener en la pobreza a quienes se beneficien del Welfare State, que sentirán el mismo odio hacia la sociedad capitalista y seguirán viendo como única salida la “meritocracia” que le prometen las instituciones estatales, con su sistema de incentivos perversos por fuera de la economía de mercado. Creo que la solución para estos problemas consiste en permitir que la población tome consciencia del carácter económico que posee la educación como medio (y no como un fin en sí mismo), para lo que el medio más efectivo es el estricto federalismo fiscal. Varias familias de inmigrantes en los Estados Unidos hacen un gran sacrificio para mudarse a aquellos vecindarios donde las escuelas públicas son mejores. O, quizás, el sistema de Milton Friedman de vouchers. Respecto de Nozick y sus conocimientos de economía, tengo su Anarchy, State and Utopia donde aplica el instrumental de la economía actual para teorizar acerca del surgimiento del estado a partir de los bienes púbicos, los free riders, etc. Un saludo.

    ASÍ TENEMOS A ROMINA PICOLOTTI. NUNCA SE HA PREOCUPADO POR CREAR RIQUEZA, HA VIAJADO BECADA POR ALGUNA ORGANIZACIÓN QUE SE SOSTIENE CON FONDOS PÚBLICOS EXTRAIDOS COMPULSIVAMENTE POR EL ESTADO DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA Y, EN CONSECUENCIA, VE CON AVIDEZ LOS FONDOS PÚBLICOS PARA CATAPULTARSE POR FUERA DEL MERCADO, AL QUE CREERÁ INJUSTO, CONTAMINANTE, INMORAL, ETC.

    Un saludo,

    Alejandro

  6. Comparto en mucho con lo dicho por Alejandro, Nozick estuvo muy cerca de darle en el clavo al asunto.

  7. Alejandro es muy hermoso tu comentario. Es fascinante la claridad de tu pensamiento y el increíble acierto en tu expresión. El pensamiento de izquierda no es una opción política. El pensamiento de una persona de izquierda tiene que ver con su madurez. No es preocupación por el prójimo lo que sienten, sino resentimiento por el éxito ajeno.

  8. Con respecto a al tema de los intelectuales y la izquierda recomiendo la lectura de La Mentalidad Anticapitalista de Mises (existe una ediciòn barata que se puede conseguir en librerias de usados (de esas que se venden con fasiculos semanles y salio hace unos años)…

    Otro libro que recomiendo fervientemente es el del gran Sociologo Argentino Ruben Zorrilla (el unico sociologo liberal que conozco ) llamado “SOciedad de Alta complejidad – Capitalismo y Socialismo”, el libor nada tiene que envidiarle ni a Nozick ni a Mises ni a ninguno de todos los que trataron el tema, lo interesante es que es una producciòn local..dudo que lo encuentren en las librerias grandes (muy liberal para estas latitutudes) ..si a alguien le interesa el libro hagamenlo saber por este medio (o comuniquense que con Jose para que èl me avise) y yo se los consigo…

  9. Buenisimo Alejandro, buenísimo.
    Me parece interesante el tema de las clases medias. A mi me da la sensacion de que la clase media es donde se encuentran la mayoria de los resentidos, de los vagos y de los mediocres. En cambio en las clases más pobres siempre he visto ganas de trabajar, buen humor y “0” resentimiento…

  10. Muchas gracias a los que gustaron de mi comentario.

    Romina Picolotti encarna este personaje de académica líberal (entiéndase bien, “líberal,” en el sentido de socialdemócrata) latinoamericana. La doctora estudió en la legendaria Universidad estatal de Córdoba (seguramente sostiene que se encuentra entre las mejores de Latinoamérica y del mundo), luego consiguió una beca financiada con los dineros de American taxpayers y pudo estudiar en los Estados Unidos.

    Los organismos internacionales que ofrecen estas becas siempre lo hacen sub-conditione: a menudo se exige para ser un “aplicante” a estos programas, una gran ideoneidad académica: tener un tupido currículum donde se demuestre un activo desenvolvimiento en actividades de izquierda (pro-bono en villas, en ONG’s socialistas, etc.), ansiar estudiar en alguna área relacionada con la función pública (ni piensen que se ofrezcan becas para futuros MBAs o especialistas en Derecho privado, capaces de crear riqueza en los países subdesarrollados) y retornar al país de origen tras haber completado los estudios.

    La intención es deliberada: formar futuros policy-makers de izquierda para el mundo subdesarrollado.

    Quienes deseen ver su currículum pueden hacerlo aquí: http://www.cedha.org.ar/en/staff/romina_picolotti.php

    La cosmética es la de ser una persona ilustrada, que conoce desde dentro a las comunidades académicas de los países desarrollados y que es capaz de rebatir las falacias que nos quieren imponer desde afuera. Especialmente la izquierda estadounidense, seguidora de Marcuse y de Gramsci, ha abonado la idea de ser anti-sistémicos “desde dentro” de la sociedad capitalista, a partir de las universidades. Vean: http://www.frontpagemag.com/Articles/ReadArticle.asp?ID=27163

    El socialismo de clase media de Picolotti es bien claro: ahora que la hija de su pueblo se ha elevado, les regaló puestos a toda su familia y amigos.

    Un saludo,

    Alejandro

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