Yo, Francisco; el rey.

Captura de pantalla 2015-09-26 a las 8.57.06 AMEl fervor por la figura del papa Francisco alcanzó su punto máximo durante la gira por los Estados Unidos, país que no había querido conocer antes por lo que representa políticamente. Se notó esa opinión en la selección de las figuras que propuso rescatar del país. Dos de ellas que recuerdan lo peor de su pasado, el racismo y la esclavitud, y dos asociadas a la victimización frente al mercado y las ideas socialistas. No parece un recorte precisamente positivo, pero a nadie le importó que dejara afuera a todos los notables individuos que hicieron de los Estados Unidos el país de la libertad desde su nacimiento. Pareciera haber dicho: Ustedes han hecho cosas horribles y lo que tienen para celebrar como resultado, los hace culpables frente a los socialistas representantes del sufrimiento. Pero la imagen ganó al mensaje o fue el vehículo para que simplemente se tuviera que aceptar.

Abrió su discurso ante el Capitolio invitando a los miembros del Congreso a legislar como Moises, para la unidad y en representación de Dios. No se hicieron críticas a esa asociación teocrática; no parece haber resistencias para algo así. Como un nuevo constituyente, un “re-founding father” sentenció que “La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo”. Es decir, el poder, el recaudador, el policía y el legislador (el que dice cómo se hacen las cosas), en síntesis, el que manda, tiene una misión de provisión; el monopolio de la fuerza es un hospital de campaña. La fuerza es servicio. No le habló a los norteamericanos pidiéndoles generosidad, lo hizo a sus políticos.

Ante la Asamblea de las Naciones Unidas fue mucho más explícito en su mensaje neo-constituyente: Los bienes son para ser usados para los demás, nunca para uno. Los derechos individuales son falsos derechos, los verdaderos derechos tienen que ver con repartir. Para aportar un poco a la confusión remitió a la definición clásica de justicia en tanto “dar a cada uno lo suyo”, pero siempre declarando al sufrimiento como acreedor, nunca al esfuerzo y jamás al propio disfrute de la vida. Volvió muchas veces sobre su visión sobre el mercado como un aparato de exclusión, dogma que no abandonará y si es necesario sostendrá ignorando la pobreza y la verdadera exclusión en Cuba y sin pensar que, cuando reclama por los inmigrantes en Estados Unidos, pareciera que esos aspirantes a habitar libremente en el suelo americano lo desean porque el mercado los recibe y el estado no. Los organismos internacionales de crédito son malos, pero no en tanto recaudan por la fuerza y prestan a los gobiernos irresponsables, sino en cuanto pretenden cobrar a los países en dificultades; que lo están porque el mundo se divide entre los que están bien que son malos y los que están mal que son buenos. Reservándose una última categoría para su propio estado, que es la de los que tienen por destino señalarlo. Esos organismos financieros, dijo, “están des-gobernados”, es decir “gobiérnenlos”. En general señores, gobiernen más, que están gobernando poco.

Si uno toma distancia del episodio y la explosión de emocionalidad (aunque ésta última es clave, ya voy a mencionar por qué) se percibe la anormalidad de este viaje y estos mensajes. Hay una aceptación de unos gestos y unas acciones que implican no solo la adhesión del jefe de la iglesia al credo socialista, sino su intención de que sea ejercido en nombre de la religión católica y por encima de todos los gobiernos de occidente. Del retiro de la Iglesia de la política en los últimos siglos, a este aprovechamiento sin pudor alguno de cierto grado de confusión reinante para cambiar el orden de las cosas. El estado ahora tiene un patriarca, algo inaceptable medio siglo atrás dada la terrible experiencia del pasado. No nos quedemos sólo con las expresiones de fe socialistas, útiles para inyectar culpa; sus movimientos y posturas no se compadecen con el orden constitucional tal como venía barajado. Todo tapado por un sentido abrumador del espectáculo político emocional, aprendido en un país que está muriendo bajo esa expresión artística. Es tan fuerte que cualquier disidencia o crítica, resulta políticamente incorrecta. Es el paso firme de la irracionalidad, la sacudida emotiva que permitirá justificar cualquier cosa y obliga a muchos a olvidar los contenidos y las tendencias. Como todo siempre va acompañado de alguna cosa elíptica que hay que descifrar, los negadores siempre tendrán pasto para no ver lo evidente.

No hubo mensaje religioso alguno de parte del papa, salvo el contenido en el rito litúrgico. Todo fue política y mensaje a los políticos. Ninguna nutrición espiritual, todo reclamo de desprendimiento. El problema es que ya ni se distingue entre bondad gratuita y religión.

Algunos periodistas del ala conservadora destacaron la poca o nula mención a Cristo en sus discursos. Aludió a los papas anteriores en las Naciones Unidas, pero siempre en referencia a cuestiones políticas. No mucha gente lo advierte porque todo es “bondad” en sus palabras, hasta tono y pose de bondad. Se mueve como pez en el agua en el acercamiento a las personas con efecto visual; una mano aquí, una sonrisa allá. A su vez no recibe a los disidentes en Cuba ni a las víctimas de los abusos sexuales a menores de parte de representantes de la Iglesia. Reúne a los obispos y los señala a ellos como las víctimas de esos escándalos, refiriéndose a cuánto habrán sufrido, sin mostrar interés alguno por las personas verdaderamente dañadas que expresaron su asombro. Pero el efecto y la pulsión políticamente correcta es tal, que los diarios coincidieron en titular el evento destacando que había dicho que la pedofilia estaba muy mal y que esperaba que no volviera a ocurrir. La palabra crimen no fue mencionada y el público fue des-informado por todas las crónicas(*).

El papa hizo una gira sin dudas histórica. Ha cambiado todo en mi opinión, empezando por la posición de la Iglesia como estado. La ha dado el lugar que sus antecesores modernos han querido evitar, como miembro pleno de la comunidad internacional. Un estado hecho y derecho, pero guía moral de todos los gobiernos. Con un gran despliegue populista y un manto abrumador de una bondad que borra todos los límites entre la espiritualidad y la política. Un signo de los tiempos que vivimos y los que vienen. A quienes nos interesa la libertad, nos toca ahora la tarea de cuestionar esa versión de bondad y esa versión de política. Como estado pleno, al Vaticano también se le podría reclamar la solución de todos los problemas y se le podrá atribuir a su falta de acción política (es decir de uso de la fuerza “legítima”) cualquier desgracia. Pero eso no ocurrirá porque el sitial ganado es del de señalar.

¿Es malo el papa? Esa es la pregunta que presumo me harían los encantados que no quisieran directamente insultarme, para preservación de la bondad, que de eso se trata este partido. No estoy interesado en ese juicio. Creo que quiera o no está haciendo mucho daño, pero no es su responsabilidad. Francisco con su formación y su posición existencial con la que ve a la vida como una desgracia general que debe administrarse con espíritu espartano y amor a la pobreza, encontró al mundo como está. No lo hizo el. Llega cuando el espíritu socialdemócrata es la idea casi única, porque en gran parte se ha huido del debate con ellos en el punto en el que para discutirlos hay que estar dispuesto a ser llamado malo y egoísta. Los socialdemócratas saben eso mejor que los directamente comunistas; mientras pongan de frente la culpa del otro lado encontrarán poca resistencia. De modo que este es un occidente lleno de culpas por sus éxitos y pocas por sus fracasos, acosado por una supuesta invasión bárbara que viene con su fundamentalismo. Ese cocktail parece perfecto para la irrupción de un papa que abandonara el pudor por la política y cambiara por completo su rol, sin que sea notado; un fundamentalismo alternativo, nuestro, sin turbantes. Porque sabe que así como ya no se ve diferencia entre bondad y poder, hay un pasito para borrar todo vestigio de resistencia a la teocracia.

Francisco hizo la gran gira de la culpa, incluso incorporó definitivamente una que no le pertenecía a la Iglesia para nada, la medio ambiental. Ahora, las administra todas. El es el gran legislador.

(*) El papa dijo dos días después que se había reunido en la mañana con víctimas de abuso infantil por parte curas estadounidenses. Según informó el Vaticano, fueron 3 mujeres y dos hombres, con los que estuvo durante 30 minutos. Sus nombres no se conocieron, no hay fotos del acontecimiento. El papa, que había evitado encontrarse con los representantes organizados de esas víctimas en New York y en su lugar había consolado a los obispos por lo mal que la habían pasado por esas noticias, comentó públicamente la realización de aquella entrevista privada después de que ocurriera, razón por la cuál no hubo cobertura de la prensa.  En el último día de su visita a USA, con profusa cobertura de los medios, el pontífice visitó la prisión más grande de Filadelfia. Recordemos que en Cuba omitió realizar esa actividad. En ese evento se dejó fotografiar abrazado a los presos. No hizo ninguna alusión a la necesidad de arrepentimiento. El dato más relevante, conectado con lo anterior, es que el obispo William Lynn, condenado por abuso sexual de menores, era uno de los internos de esa cárcel. Días antes de la visita papal, fue trasladado a otra prisión en el noreste de de Pensilvania.

Ojo con ir a Gualeguaychú en el Carnaval

Los alarmistas ecológicos de Gualeguaychú, psicologicamente kirchneristas, perfectos ciudadanos argentinos están haciendo algunos ajustes a sus predicciones. Parece que no se ven consecuencias de la planta de Botnia “todavía”.

Yo me tomaría en serio todas las advertencias que habían venido haciendo. Ya nos informaron de muchos niños con problemas para respirar; pobres “creaturas”.  No solo niños, también mayores por el solo hecho de estar a treinta kilómetros de la planta padecían afecciones espantosas (en la foto un fan de Busti tal vez, quedó con esa cara por mirar a la planta en luna llena desde la playa). Nuestros jueces post noventistas se lanzaron al cuello de los malos directivos de la empresa. Y al que dijo lo contrario lo tratamos de chorro ¿Qué otra cosa puede ser alguien que nos contradice no?

Hasta tuvimos que desmentir a investigadores propios que dijeron que la planta no iba a contaminar y tratamos de mal intencionados, agentes de Bush tal vez, a quienes lo dieron a conocer. ¡Basta de conocimiento, eso es de derecha! ¡Lo que necesitamos es militancia, convicciones, ideales heguelianos!

Todo esto en este corto plazo en el que todavía no se ven consecuencias ambientales. Imaginen cómo van a quedar los gualeychuenses en el largo plazo. Y ni hablar de los habitantes de Fray Bentos que si están al lado de la planta.

Digo yo, en vez de cortar el puente, ¿no habría que pedir que lo muevan? Si no ahora, al menos en el largo plazo. Por lo pronto, con todos estos problemas mejor planificar el carnaval en otro lado. Después de todo, largo o corto, uno no sabe bien qué es.

Verde por verdes

Nuestro filósofo rey ha desarrollado una variante de la teoría de la dependencia (¿no es hora de que los genios de la CEPAL expliquen por qué los “términos del intercambio” mejoran en lugar de deteriorarse?), remixada tal vez en el estudio de don Braga Menendez. Se trata de la idea brillante de la “deuda ambiental” según la cual los países que se desarrollaron lo hicieron gracias a que otros como nosotros cuidamos los arbolitos.

¿Qué quiere decir eso? Pues que nos deben guita muchachos, a ponerse. Y la deuda que antes no pagábamos porque eramos guapos, ahora no la pagamos porque estamos a mano ¿oyeron? Pero si quieren hacer negocios y que nos olvidemos de todo esto estamos dispuestos a venderles nuestro atraso futuro a cambio de que nos perdonen lo que nos dieron para financiar al gobierno.

El Riachuelo de Picolotti nos va a servir para probar esta teoría y que no nos jodan más con eso de que hay que garpar.

Me parece que al final en el mundo nos van a terminar queriendo con lo que los hacemos cagar de risa.

Subordinación y temblor

El gobierno que se alimenta del odio a los militares destituye funcionarios de carrera por faltas a la disciplina. Si está bien o no la política ambiental importa un pito, lo importante es que nadie puede atreverse a realizar cuestionamientos como el embajador Estrada Oyuela. Esas son las reglas que rigen en las fuerzas armadas y en los gobiernos autoritarios.

La inseguridad del gobierno con la señora del millón de amigos Romina Picolotti protegida de Alberto Fernández es tal que suprimieron el cargo para evitar que un sucesor sea otro testigo de la inutilidad de la señora.

El lema de esta organización militar que es el estado argentino kakista sería: Subordinación y temblor, para servir al pingüino.

Picolotti desencanta porque encantó

En Junio de 2006 le regalaban en La Nación un título muy vendedor: Una experta que viene de La Haya como si viniera del riñón del Tribunal, cuando su único lauro al respecto había sido asesorar al gobierno argentino en su fracaso para detener la construcción de las pasteras uruguayas y antes a los piqueteros de Gualeguaychú que no pudieron demostrar jamás ninguno de sus puntos de cuestionamiento en materia de contaminación.

El nombramiento de Picolotti era poco serio desde el vamos. Un gobierno irresponsable trataba de controlar a un grupo de revoltosos que se imponían sobre la ley y hablaban de cuestiones ambientales sin saber nada de ellos, incorporando a su vocera. Y el responsable ahora de la falta de seriedad de la “experta que viene de La Haya” es el propio gobierno que llevó al país a comprometerse con las posturas de aquellos revoltosos y transformarlas en oficiales.

Romina Picolotti es la típica experta de ONG relacionada con Naciones Unidas y la OEA que recibe premios internacionales de gente no relacionada con los temas pero que deslumbran a la prensa elemental que tenemos. Después no consigue convencer ni a la Corte Suprema con sus planes para limpiar el Riachuelo (aunque si a Página 12 que es menos exigente), pero es la gente a la que los medios recurren para decir que las pasteras uruguayas destruirán el medio ambiente y que estamos a punto de perecer por el calentamiento global. Como si le faltaran lauros para ser venerada por la fauna mediática y por este gobierno también cuenta con un padre que dice haber estado detenido por los militares y ser defensora de los derechos humanos. De ahí le deben haber venido al marido las ideas sobre la abuela bomba.

Para Laura Rocha, la chica de los 350 amigos era “frontal, decidida, ambiciosa”; de tan auténtica iba a tener problemas en la Haya.

No faltaron las comparaciones con María Julia Alsogaray, a la que cuestionaban por formar una asociación ilícita para comprar tapas de inodoros muy caros, jamás por algo parecido a lo de doña Romina. Pero no importa, los prejuicios sobreviven, gran parte de la prensa y de la intelectualidad berreta quieren ver de una manera a los de derecha y de otra a los de izquierda y las evidencias les importan un comino. Ellos son los que piensan.

Esto debe ser culpa de María Julia

Está lleno de ecologistas en la Argentina y con el apoyo de Pis Verde (no tenemos por qué decirlo en inglés) y los programas de investigación de América TV como La Liga siempre atentos a la cuestión, en cualquier momento se va a desatar una campaña muy intensa por uno de los aspectos menos comentados del currito del gobierno con Pan American Energy, que es que sus pozos petroleros se encuentran clausurados en un 45% por problemas de contaminación. Si la campaña no empezó ya es porque están todos muy ocupados con esto de profundizar el cambio, pero tengan paciencia.

 En cuanto a esta empresa que tiene tanta suerte que consigue que se renueven sus contratos tantos años antes de vencer, es re-verde también. Estará feliz de la clausura de sus pozos porque según ellos mismos dicen “El respeto por el medioambiente es un valor fundamental de nuestra actividad”.

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El cambio climático "es causado por el hombre". Adivinen quién lo quiere solucionar

Por supuesto. Todo lo que no podemos solucionar lo soluciona el Estado ¿O no?

¿Habrá algo que se crea que no puede hacer el Estado? Parece que no. La esperanza sobrevive a todos los horrores hechos desde el poder. El desastre ambiental más grande de la historia fue causado por el estado. Y un estado bien socialista “preocupado por el hombre”, no como el capitalismo que se “preocupa por el dinero”.

A lo mejor todo tiene una lógica. Como socialismo se supone que es el que “se preocupa por el hombre” y el hombre parece (según gente que trabaja para el estado) que es el gran destructor de la naturaleza, el socialismo es el destructor del medio ambiente. Pero no creo que les guste este razonamiento.

Veamos. Hasta ahora los bienes públicos han sido un problema de sobre explotación, descuido, negligencia y corrupción. Sin embargo se sigue pensando que el hombre es malo cuando carece de poder y actúa por su propia felicidad y es bueno una vez que se hace funcionario público.