Lo que Felipe Solá es a la política

Felipe Solá: Hay una cacería contra Cristina Kirchner
Felipe Solá: Hay una cacería contra Cristina Kirchner
Felipe Solá es una Argentina, no la autora, sino la garante. Ellos, los Solá, construyen la casa, la adornan y la disfrazan para que los que tienen a la política como actividad criminal principal la habiten con comodidad. Después se encarga de confundir a los que los repudian desviando la atención. Es de esos que hacen que perdamos buena parte de la vida deshaciendo mentiras, como si no hubiera cosas mejores para hacer. Por supuesto que los Solá no serían nada si no fuera por otra Argentina más, que no reconocería a Hitler ni a Jack el Destripador, si hablaran bajito, se vistieran prolijitos y adoptaran un tono de buen barrio.

Hay un instinto conservador a preservar a los criminales. Que la gente no sepa. Si todo estuvo mal hay que “perdonar”. Si algo estuvo bien, ni justicia. El sistema se renueva cuando alguien en política es eliminado por alguna cosa peligrosa como decir la verdad, pero si los delincuentes pagan ¿A dónde vamos a parar? Las normas son algo que rige para los que creen en ellas y sólo contra ellas. Todo porque alguien dijo que la ética es una deuda, pero no me quiero ir por las ramas. Bastante tengo con el tronco de Solá.

El es ese nuevo conservadurismo. Conservan el crimen político, que no sea tocado. Porque otros los cometen, pero los que viven de ellos, son algo por ellos, van a la televisión por ellos, sea como panelistas, conductores, anunciantes o invitados, son actividad periférica de los crímenes principales, de manera que todo puede venirse abajo. Ojo, no el robo, eso es lo más inocente. El atropello estatista, el uso del poder en nombre del bien para hacer el mal, joder al otro, aplastar a la habilidoso, entronizar al imbécil. Imaginen si termina eso, sería un desastre. La distopía argentina que explica perfectamente a Tognetti. Todo lo choto, como una gran ola que entienden que cuando se corte deja un tendal, aunque les toque ese borde menor de mirar y criticar un poco, denunciar un poco y siempre en el momento oportuno. Hay que conservar la fuente.Si un gobierno directamente no intentó hacer nada bien, nada honestamente, sería muy peligroso que se lo sacudiera de verdad, sobre todo si estubieron por ahí en los suburbios haciéndose los boludos. Hay que urgente invocar algunas falacias que suenen principistas para ponerse a juzgar el feo sentimiento que la gente tiene hacia los agresores porque no entiende nada acerca de cuántas cosas dependen de que los hijos de puta no sean tratados como tales sino superficialmente, un ratito. Listo, ya está, suficiente, hablemos de otra cosa. Tengo esta pequeña objeción, pero no nos pasemos de la raya porque eso significa que tenemos odio. Viva el amor. Es muy importante cuidar de los buenos sentimientos que permiten cagar a todo el mundo.

Es malo para la Argentina Solá. Es malo que los delincuentes no paguen. Los inversores del exterior que clausuran sus planes cada vez que titubea el gobierno acerca de desbaratar la farsa estatista, están esperando saber si la Argentina se divorcia del crimen o lo preserva. Por ahora, todos parecen preservativos, Solá el primero.

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