El último delito del gobierno K

Se creen vivísimos pero simplemente fueron impunes. El primero de ellos el Jefe de Gabinete (si, no es ex en este momento) Aníbal (morsa) Fernández. Anoche dijo a los periodistas con esa actitud de suficiencia que lo caracteriza, que no sabía quién ser haría cargo de la seguridad en el día de hoy porque de acuerdo al fallo de Servini todas las autoridades nacionales cesaban a las cero horas. Le agregaron a eso la renuncia de Berni, que seguramente hayan aceptado. Los abogados de este gobierno deberían ser puestos en una lista para que la gente no los vaya a contratar, porque son un verdadero desastre. No aprendieron ni las cosas elementales del estado habiendo ocupado el gobierno 12 años, por la sencilla razón de que nunca tuvieron que atenerse a norma alguna. Fue un gobierno de delito diario y el último día no podía ser la excepción.

El deber de los miembros del gabinete está determinado en el artículo 252 del Código Penal:

ARTICULO 252. – Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta ($ 750) a pesos doce mil quinientos ($ 12.500) e inhabilitación especial de un (1) mes a un (1) año, el funcionario público que, sin habérsele admitido la renuncia de su destino, lo abandonare con daño del servicio público.

El funcionario público tiene la obligación de permanecer en el ejercicio de su responsabilidad hasta que aparezca su reemplazante.

Y claro, la señora con sus estudios no terminados de derecho habrá dicho “entonces que renuncie Berni”. Capaz que incluso aceptó su renuncia o se la aceptó Aníbal Fernández. Se verá después cuál es la responsabilidad penal de uno y otro por faltar a los deberes a su cargo con ese boicot tan obvio. Hacer un rato decía Novaresio que como el Poder Ejecutivo es unipersonal, cesada la señora, se caía el gabinete. Si, es unipersonal y si la señora se fue, pero el gabinete continúa hasta que se designen sus reemplazantes a las órdenes de quién esté ejerciendo el Poder Ejecutivo, en este caso Federico Pinedo. Del mismo modo que cuando el presidente sale del país y deja de estar a cargo del Poder Ejecutivo, los ministros siguen en sus funciones y siguen las instrucciones de quienes los reemplazan.

Si la renuncia de Berni fue aceptada para que no incurra en las figuras agravadas del delito por estar a su cargo la seguridad de las personas, seguramente a pedido de él, lamento informar al señor morsa que entonces la responsabilidad le toca a él como jefe de gabinete.

El miembro de una fuerza de seguridad nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o agencia estatal armada que por su naturaleza tenga a cargo el cuidado de personas, que a sabiendas abandonare injustificadamente actos de servicio o maliciosamente omitiere la prestación regular de la función o misión a la que reglamentariamente se encuentra obligado, será reprimido con pena de prisión de uno (1) a tres (3) años e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el doble tiempo de la condena.

Si, como consecuencia del abandono u omisión tipificado en el párrafo precedente, se produjeren daños a bienes de la fuerza, bienes de terceros, lesiones o muerte de sus camaradas o terceros, se aplicará una pena de prisión de dos (2) a ocho (8) años e inhabilitación absoluta para desempeñar cargos públicos.

De manera que estos elefantes que parecen creer que estas cuestiones no tienen una solución y más allá del chiste de la presidencia de Pinedo, cada uno de los responsables de cada área, mantienen su responsabilidad, deben estar a disposición de lo que ordene Pinedo y a partir de la jura de lo que les indique Macri, hasta que los nuevos ministros sean designados. Y los que se fueron y dejaron a las fuerzas de seguridad sin instrucciones, ahí tienen el delito para sumar a su larga colección y para comunicárselo a sus abogados.