La esclavitud se llama derecho

¿Somos sacrificables en nombre de la “comunidad”? ¿El individuo es un medio para la satisfacción de las necesidades de sus congéneres según el criterio de una autoridad? La creencia de que somos “deudores de la sociedad” y que eso es igual que ser “deudores del poder público” conduce en última instancia a eso.

Por esa vía “los derechos de la sociedad” son sinónimo de totalitarismo. Hasta ahí puede llegar el hecho de llamar “derecho” a supuestas aspiraciones de bienes o servicios provistos por la sociedad, en lugar de la clásica definición que es casi un antónimo de aquella, es decir en la que los “derechos” son iguales a libertades y a la prohibición de entorpecerlas. Si alguien tiene “derecho a la salud” otro tiene que ser obligado a proveerla.

El mecanismo puede ser escondido a través de impuestos. Entonces en lugar de decir que alguien es esclavizado para que le provea salud a otro, se lo esconde bajo el pago obligatorio que no es más que la entrega de trabajo propio para favorecer a otros. Pero si se llega al punto en que ni siquiera es necesario esconder la naturaleza de esta relación porque estamos tan anestesiados moralmente que no se percibe un problema, quiere decir que ya la palabra libertad no significa nada. Somos piojos del todo, engranajes de una maquinaria y se pude disponer de nuestra vida según lo que resulte de alguna votación entre parásitos.

En Cuba se dirá que una persona le debe su cerebro al Estado. En la Argentina que los anestesistas están obligados a trabajar en un hospital público. Todos somos vítcimas de la misma fuerza pervertida de la sumisión del individuo al grupo, como allá lejos en la caverna y acá cerca en Neuquén (cuyo gobernador quiere ser alternativa a la señora del puño crispado mientras su ministro de Salud justifica la esclavitud en nombre de la salud pública) donde los jueces “modernos” no tienen la más puta idea de lo que significa la palabra “derecho”. No podrían tenerlo si llevan el paradigma del Estado de Bienestar hasta sus últimas consecuencias. Por eso digo que los únicos socialistas soportables son los hipócritas.

¿Qué estarán dispuestos a hacer los magistrados del izquierdo argentino si los anestesistas se niegan a ir a trabajar? ¿latigazos?